Análisis literario profundo de la poesía de Domingo Acevedo
América, la memoria indígena, la conquista y la resistencia de los pueblos originarios
Autor: Domingo Acevedo, poeta dominicano
Introducción: la poesía como memoria de los pueblos vencidos
La obra poética que presentamos constituye un amplio testimonio de la memoria histórica de América. En estos poemas, Domingo Acevedo no se limita a recordar la conquista europea ni a lamentar la desaparición de numerosas comunidades indígenas: construye una voz poética que interroga la historia, denuncia la violencia colonial y reivindica la dignidad de los pueblos que resistieron la dominación.
El continente americano aparece como un territorio herido, pero no derrotado; despojado de gran parte de sus riquezas, de sus poblaciones y de sus culturas, pero todavía vivo en la memoria colectiva, en las tradiciones ancestrales y en las luchas contemporáneas de sus descendientes.
La pregunta que atraviesa el conjunto es profundamente reveladora: ¿qué habría sido América si la conquista no hubiera ocurrido?
A partir de esa interrogante, el poeta construye una reflexión que abarca la identidad, la libertad, la espiritualidad, el exterminio, la resistencia y la esperanza. Su poesía adquiere así una dimensión histórica, política, cultural y humana.
No estamos ante una simple evocación del pasado. Estamos ante un intento de devolverles la palabra a quienes fueron silenciados por los vencedores.
I. «América»: la historia contemplada desde la posibilidad de otro destino
Capítulo I · Secciones I–V
1. La pregunta que cuestiona la historia
El poema comienza con una invocación directa:
Américaa veces quiero pensarteen retrospectivaimaginarte cómo habrías sido hoysi Colón hubiera errado el rumbo
Estos versos contienen el núcleo filosófico de toda la composición. El poeta imagina una historia alternativa: una América que no hubiese experimentado la conquista europea en las condiciones en que se produjo.
La expresión «en retrospectiva» invita a mirar hacia el pasado desde el presente. No se trata únicamente de recordar lo sucedido, sino de preguntarse por las posibilidades que la historia destruyó.
La imagen de Colón equivocando el rumbo introduce un recurso literario fundamental: la historia contrafactual, es decir, la exploración imaginativa de lo que podría haber ocurrido si un acontecimiento decisivo hubiese sido diferente.
El naufragio de las naves imperiales representa, simbólicamente, la interrupción de un proceso histórico que transformó violentamente el continente.
La pregunta del poeta no pretende ofrecer una respuesta histórica demostrable. Su función es moral y literaria: obligarnos a pensar en las culturas, los conocimientos y las formas de vida que pudieron desarrollarse de otra manera.
2. La geografía inocente frente a la violencia imperial
El poeta escribe:
no hubieran entonces enlodado de sangrecon su odio el aborigen encantode tu geografía inocente
La naturaleza americana aparece aquí como una realidad anterior a la conquista, dotada de belleza, armonía y vida propia. La expresión «geografía inocente» personifica simbólicamente el continente, como si la tierra misma hubiese sido víctima de una agresión.
El verbo «enlodado» es especialmente significativo. La sangre contamina aquello que antes se presentaba como hermoso. La violencia no destruye solamente cuerpos humanos: altera la relación entre las comunidades, el territorio y su memoria.
Esta oposición entre naturaleza y violencia constituye uno de los grandes ejes de la obra. América es simultáneamente espacio geográfico, hogar ancestral y cuerpo herido por la historia.
3. El encuentro entre dos mundos y el drama del engaño
En la segunda sección, Acevedo desarrolla una de las imágenes más conmovedoras del conjunto:
entre sus manos repletasde frutas tropicalesflores exóticasy regalos de amor
Los habitantes originarios aparecen ofreciendo hospitalidad, alimentos y obsequios. La escena contrasta con la codicia de quienes llegan desde el otro lado del océano.
Las manos abiertas representan la confianza; las armaduras, la superioridad militar; el intercambio de regalos, la posibilidad de un encuentro humano que termina frustrado por la violencia.
El poeta insiste en el asombro de los indígenas ante los caballos, las armas y los recién llegados. Ese asombro no debe interpretarse como prueba de inferioridad cultural, sino como parte de la representación poética de un encuentro histórico desigual, en el que las diferencias tecnológicas y las circunstancias políticas tuvieron consecuencias devastadoras.
La expresión «hombres pálidos» acentúa la oposición visual entre los conquistadores y los habitantes del continente. Sin embargo, el centro moral del poema no es la diferencia física, sino el contraste entre la hospitalidad ofrecida y la violencia recibida.
El resultado es una inversión de los valores proclamados por los invasores: quienes se presentaban como portadores de civilización y religión terminan encarnando, en la voz del poeta, la crueldad y la destrucción.
4. La crítica a la conquista en nombre de Dios
La tercera sección amplía la denuncia:
y si después de ser dueñosde todas las cosasno hubieran usado el sano pretextode la evangelización para exterminara tus habitantes
Aquí aparece una de las contradicciones morales centrales de la obra: la distancia entre el mensaje religioso de amor y las prácticas de sometimiento ejecutadas bajo justificaciones religiosas.
El poema no se limita a cuestionar una campaña militar. Examina un sistema de dominación que incluyó la apropiación de tierras, la imposición del trabajo forzado, la violencia sexual, la destrucción de comunidades y la subordinación cultural.
La frase «al Dios bueno de los hombres malos» condensa esa contradicción con extraordinaria fuerza expresiva. La bondad atribuida a Dios se enfrenta a la conducta de quienes dicen actuar en su nombre.
Desde una perspectiva literaria, el verso funciona como una paradoja moral: enfrenta el ideal espiritual con la realidad histórica de quienes instrumentalizan la fe para justificar el poder.
La crítica no necesita interpretarse como un rechazo de toda espiritualidad. Su blanco principal es la utilización de la religión como instrumento de dominación.
5. América antes de la conquista: civilizaciones, conocimientos y diversidad
Acevedo enumera productos agrícolas, animales, ríos, territorios, pueblos y conocimientos:
y sin embargotenían grandes conocimientossobre matemáticasastronomíae ingeniería
Esta enumeración tiene una finalidad reivindicativa. Frente a la imagen colonial de los indígenas como pueblos atrasados, el poeta recuerda la existencia de civilizaciones complejas, con conocimientos científicos, arquitectura, agricultura y formas propias de organización social.
La mención del cero remite especialmente a los logros matemáticos de la civilización maya. Las grandes ciudades y las construcciones monumentales evocan las tradiciones arquitectónicas mesoamericanas y andinas, entre otras.
El poema también presenta una América extensa y diversa: desde Alaska hasta Tierra del Fuego, desde el Caribe hasta las grandes cuencas fluviales. No existe una sola cultura indígena ni una experiencia histórica uniforme; el continente alberga múltiples pueblos, lenguas, sistemas de conocimiento y formas de vida.
La enumeración poética busca devolverles complejidad y grandeza a sociedades que con frecuencia fueron reducidas a estereotipos por los relatos coloniales.
Conviene precisar que la imagen de una América originaria completamente feliz y libre de conflictos pertenece a la idealización poética. Las sociedades precolombinas también conocieron guerras, jerarquías y conflictos internos. Reconocer esa complejidad no disminuye la fuerza de la denuncia contra la conquista: permite comprenderla con mayor rigor histórico.
6. La resistencia y el dolor de las madres
En la cuarta sección, el poema alcanza uno de sus momentos más dramáticos:
y las embarazadas de la yuca amargabebían el jugopara envenenar en el vientre al fetopara librarlo de nacer bajo el horror de la conquista
La imagen expresa una desesperación extrema. La conquista ha destruido hasta el horizonte de futuro: algunas madres aparecen dispuestas a impedir que sus hijos nazcan en un mundo de esclavitud, terror y violencia.
Literariamente, el pasaje transforma la maternidad —símbolo habitual de vida y continuidad— en una imagen trágica de resistencia y desesperanza.
No es una escena que deba leerse como celebración de la muerte. Es, más bien, la representación de un sufrimiento tan profundo que incluso la esperanza del nacimiento queda amenazada.
La violencia colonial aparece así en su dimensión más íntima: invade el cuerpo, la familia, la reproducción y el futuro de las comunidades.
7. Los héroes regresan desde la memoria
La quinta sección introduce un cambio decisivo. Después de la devastación, aparecen los nombres de figuras indígenas y líderes de resistencia:
CaonaboEnriquilloHatueyCaupolicánLautaroUrracaTupac AmarúLempiraCaballo LocoCochiseGerónimoNube Roja
Esta enumeración constituye un catálogo de la resistencia continental. Reúne figuras pertenecientes a diferentes pueblos y épocas, conectadas por la lucha contra la dominación.
Los héroes parecen regresar desde un tiempo remoto para intervenir en el presente. El pasado deja de ser una realidad clausurada y se convierte en una fuerza activa.
La imagen de los fantasmas no representa únicamente la muerte. Simboliza la memoria de quienes no han recibido justicia y cuya presencia persiste en la conciencia colectiva.
El poema culmina con la esperanza de un nuevo amanecer para América. Así, la obra transita desde la pregunta histórica hasta la posibilidad de una renovación política y espiritual.
Interpretación central: América fue conquistada militarmente, pero el poeta sostiene que su memoria no puede ser conquistada por completo. Los pueblos originarios continúan existiendo en sus descendientes, sus tradiciones, sus luchas y sus aspiraciones de dignidad.
II. «América II»: la identidad mestiza y la unidad continental
Este poema funciona como una síntesis de la visión americana de Domingo Acevedo. Si en «América» predominan la reconstrucción histórica y la denuncia, en «América II» la voz poética condensa la identidad del continente mediante imágenes breves, contrastes y repeticiones.
1. Una identidad construida entre el dolor y la esperanza
El poema comienza:
Américarazas mezcladasen la sangre y en el llanto
La sangre representa tanto la herencia biológica como la memoria histórica. El llanto, por su parte, remite a la violencia, la esclavitud y las pérdidas sufridas por generaciones.
La mezcla de pueblos indígenas, africanos y europeos aparece como un hecho fundamental de la historia americana, aunque el poema no presenta esa mezcla como un proceso necesariamente armonioso: la sitúa también en el contexto de la conquista, la esclavitud y la desigualdad.
La quena, las tamboras y los bailes evocan la persistencia de tradiciones culturales que sobrevivieron a los intentos de sometimiento. La música se convierte en una forma de memoria: los instrumentos conservan voces que la historia oficial no siempre quiso escuchar.
2. La enumeración como afirmación de identidad
Acevedo escribe:
Américaindígenanegramulatacaribeñalatinaaustralinsularcontinental
La sucesión de adjetivos y categorías geográficas crea una imagen plural del continente. América no tiene una identidad única, homogénea ni exclusivamente europea. Es una realidad compuesta por numerosas herencias culturales.
La estructura fragmentada de los versos obliga al lector a detenerse en cada palabra. Cada identidad recibe su propio espacio y contribuye a formar el conjunto.
Esta técnica se conoce como enumeración poética y, en este caso, cumple una función política: reconocer la diversidad como parte constitutiva de América.
3. La afirmación de una dignidad que no se extingue
El poema contrapone dos series de palabras:
Américavioladaensangrentadasubversivalevantada
Y, más adelante:
osadadignavalerosatiernasolidariaamorosa
La primera serie recoge las heridas y los conflictos históricos. La segunda presenta las cualidades humanas que sobreviven a esas heridas.
La palabra «subversiva» adquiere aquí una connotación de resistencia: América se rebela contra el orden que pretende someterla. No se trata simplemente de destruir, sino de cuestionar las estructuras que producen opresión.
El cierre insiste en la permanencia:
Américasiempre América
La repetición convierte el nombre del continente en una afirmación de existencia. Después de la conquista, las matanzas y la explotación, América continúa siendo América.
Lectura crítica: este poema funciona como una declaración de identidad y solidaridad continental. Su fuerza no reside en desarrollar una narración detallada, sino en concentrar una historia compleja en palabras de gran intensidad simbólica.
III. «V quinto centenario I»: la rebelión contra la celebración oficial
El poema es breve, pero su brevedad aumenta su contundencia.
Ay si tantos muertospudieran levantarsecon la aurorapara reivindicar la historiapara poner cada cosaen su justo lugar
La expresión «si tantos muertos pudieran levantarse» introduce una fantasía de justicia histórica. Los muertos vuelven imaginariamente para reclamar aquello que les fue negado: reconocimiento, dignidad y verdad.
La aurora simboliza la posibilidad de un nuevo comienzo. No obstante, ese amanecer no puede construirse sobre el olvido de las víctimas.
El poeta contrapone dos memorias: la celebración pública del quinto centenario de la llegada de Colón a América, en 1992, y la memoria de quienes padecieron las consecuencias de la conquista.
El desenlace es deliberadamente provocador:
entoncesla opulenta celebracióndel V Centenario se iríaa la mierda
La expresión vulgar rompe con el tono solemne de la poesía histórica. Esa ruptura constituye un recurso expresivo: el poeta abandona las fórmulas ceremoniosas y manifiesta un rechazo visceral ante una celebración que considera injusta.
La palabra «opulenta» también importa. Sugiere una celebración fastuosa, realizada desde posiciones de poder, mientras las víctimas históricas permanecen sin reparación.
El poema no es neutral frente a su tema. Su intención es cuestionar la legitimidad moral de celebrar un acontecimiento histórico sin examinar el sufrimiento que lo acompañó.
Su significado más profundo: ninguna conmemoración puede considerarse plenamente justa si celebra a los vencedores mientras silencia a los muertos.
IV. «V Centenario II»: el llanto como testimonio y acusación
Este poema está organizado en cinco partes que comparten una frase recurrente:
Hoy me he puesto a llorar
La repetición cumple una función estructural y emocional. Cada sección vuelve sobre el dolor, pero desde una perspectiva distinta: los huesos, las sepulturas, la historia, la profanación de la inocencia y la esperanza amenazada.
1. La primera parte: el cuerpo y la memoria
sobre las tumbas milenarias de los muertossobre la breve dulzura de sus huesossobre su silencio de siglos
Los huesos son los restos materiales de quienes ya no pueden hablar. La expresión «dulzura de sus huesos» introduce una imagen inesperada: la muerte aparece despojada de su crudeza física y contemplada con ternura.
El poeta no mira a los muertos como cifras de una estadística histórica. Los contempla como seres humanos cuya existencia merece duelo.
La expresión «silencio de siglos» revela, además, que el sufrimiento no terminó con la muerte. Continúa en la ausencia de reconocimiento y en la persistencia de relatos que no hacen justicia a las víctimas.
2. La segunda parte: las lágrimas que transforman el paisaje
y cada lágrima corre como un ríodonde se desborda la noche
La lágrima se convierte en río y el río desborda la noche. Esta transformación metafórica amplía el dolor individual hasta convertirlo en una experiencia colectiva.
La noche representa el olvido, la injusticia y la oscuridad histórica. Las lágrimas, al desbordarla, sugieren que el sufrimiento puede romper el silencio.
La imagen de recoger las estrellas diseminadas por el universo expresa el deseo de restaurar un orden perdido. El hablante intenta reunir aquello que la violencia ha dispersado, aunque la tarea parezca imposible.
3. La tercera parte: la espada y la cruz
maldigo a los argonautasque hicieron de la espada y la cruzargumentos perennes de opresión y muerte
La espada representa la fuerza militar; la cruz, en este contexto, la legitimación religiosa de la conquista.
Ambos símbolos aparecen unidos en una crítica a la alianza entre poder político, violencia y justificación espiritual.
La palabra «perennes» es decisiva. Sugiere que la opresión no fue un episodio aislado, sino una estructura cuyos efectos sobreviven al período de la conquista.
Sin embargo, la sección introduce también imágenes de mariposas, espumas y primavera. Frente a la muerte, la naturaleza continúa produciendo belleza.
Esa belleza no borra la tragedia. Funciona como contrapunto: incluso cuando la historia parece dominada por la violencia, existe una posibilidad de renovación.
4. La cuarta parte: la destrucción de la inocencia
y arrojaron la alegría al vacíoenlutando de espejos oscuroslas soledades del futuro
Estos versos amplían las consecuencias de la violencia hacia el terreno psicológico y espiritual.
Los «espejos oscuros» sugieren una identidad deformada por el sufrimiento. El futuro aparece poblado de soledades porque la violencia no destruye únicamente el presente: también altera la manera en que las generaciones posteriores comprenden su pasado y se imaginan a sí mismas.
La imagen de los oráculos que guardan silencio expresa la imposibilidad de encontrar respuestas satisfactorias ante el horror.
El poema convierte así el silencio en una forma de acusación. Hay acontecimientos cuya gravedad hace insuficientes las explicaciones convencionales.
5. La quinta parte: la primavera como esperanza política
La última sección retoma la maldición contra los conquistadores y evangelizadores, pero concluye con una imagen de futuro:
para que en nuestros corazonesno germine la esperanza
El poeta denuncia a quienes pretenden impedir el surgimiento de una nueva conciencia histórica.
La primavera funciona como símbolo de transformación, renacimiento y libertad. La esperanza no es una emoción abstracta: está vinculada al reconocimiento de los pueblos indígenas y a la posibilidad de superar las estructuras de dominación.
La repetición de «Hoy me he puesto a llorar» adquiere, al final, un significado distinto. El llanto ya no es solamente expresión de tristeza; es un acto de memoria y una forma de protesta.
Interpretación global: en este poema, llorar es negarse a olvidar. El duelo se convierte en conciencia histórica y la conciencia histórica, en posibilidad de resistencia.
V. «1492»: el año que divide la memoria americana
El título está formado por una fecha que adquirió una importancia decisiva en la historia mundial. En la composición de Acevedo, 1492 no es simplemente el año de la llegada de Colón al Caribe: es el símbolo de una transformación histórica cuyas consecuencias se prolongan hasta el presente.
El poema comienza:
La noche es oscuradesde entoncesaunque está repletade estrellas lunasy hogueras ancestrales
La oscuridad comienza simbólicamente en 1492, pero el cielo no queda vacío. Las estrellas, las lunas y las hogueras ancestrales permanecen como signos de una cultura que no desapareció completamente.
La expresión «desde entonces» crea una frontera temporal entre un antes y un después. El poeta interpreta la conquista como el comienzo de una larga noche histórica, caracterizada por el exterminio, la explotación y el desarraigo.
La sangre como herencia histórica
El poema presenta la violencia mediante una imagen de continuidad:
gotaagotapor la sangreque derramaronlos indígenas asesinados
La disposición vertical de «gota / a / gota» ralentiza la lectura. Cada palabra parece caer lentamente, reproduciendo el goteo de la sangre y la duración del sufrimiento.
Este recurso demuestra que la distribución visual de los versos no es un adorno. También construye el ritmo emocional del poema.
La sangre simboliza las vidas perdidas, pero igualmente la memoria transmitida entre generaciones. La conquista no queda encerrada en una fecha: sus consecuencias siguen presentes en la desigualdad, la pérdida cultural y las disputas por la identidad.
Los negros cimarrones y la libertad
El poema incorpora una segunda experiencia de resistencia:
los negros cimarroneshacia los manielesdonde encendieron con su irala llama imperecederadel amor por la libertad
La inclusión de los cimarrones amplía la perspectiva histórica. La memoria americana no se limita a los pueblos originarios: comprende también a los africanos esclavizados y a sus descendientes.
En la historia dominicana, los manieles estuvieron asociados a comunidades de personas que escaparon de la esclavitud y construyeron espacios de resistencia.
La llama representa aquí una libertad que no puede ser extinguida completamente. La ira, lejos de presentarse como simple destrucción, se transforma en energía de rebeldía.
El poema vincula así dos historias de despojo, la indígena y la africana, sin confundirlas: ambas participan en la construcción de una memoria americana marcada por la lucha contra la opresión.
VI. «Herencia fatal»: del sufrimiento heredado al compromiso colectivo
Este poema es una de las declaraciones políticas más directas del conjunto.
El dolor descendióhasta las profundassoledades de la sangre
La sangre funciona nuevamente como símbolo de la herencia histórica. El dolor no permanece en la superficie: desciende hacia las profundidades de la identidad.
La expresión «soledades de la sangre» comunica una experiencia íntima, transmitida de generación en generación, que puede permanecer incluso cuando los acontecimientos que la originaron parecen lejanos.
El poeta habla de quienes han heredado «estos quinientos años de horror». La referencia al quinto centenario convierte la memoria en una responsabilidad del presente.
Pero el poema no concluye en el lamento. Su orientación cambia con una afirmación de compromiso:
yhoyaquínosotrosen Américaaportamos nuestras vidaspara que la libertadsea un canto en la vozde todo el pueblo
El paso del «yo» al «nosotros»
La transición del dolor individual a la voz colectiva constituye el centro del poema.
La palabra «nosotros» transforma la experiencia del sufrimiento en responsabilidad compartida. El poeta deja de hablar solamente de los muertos y se dirige a quienes viven y pueden intervenir en la historia.
La libertad se convierte en un canto que debe pertenecer a todo el pueblo. No es privilegio de una élite ni una promesa limitada a determinados grupos.
El cierre expresa una concepción de la poesía como compromiso social. La palabra poética debe contribuir a que la memoria de las víctimas se traduzca en una aspiración de justicia para los vivos.
La dedicatoria a Roseli Caldart y Teresinha Toledo, en Brasil, sitúa además el poema dentro de un horizonte de solidaridad latinoamericana. La lucha por la libertad no aparece limitada a las fronteras nacionales.
Idea fundamental: una herencia de dolor puede convertirse en una herencia de lucha. La historia no determina por completo el futuro; las generaciones presentes pueden decidir qué hacer con la memoria recibida.
VII. «Los Charrúas»: el regreso de un pueblo que se niega a desaparecer
En este poema, Acevedo dirige la mirada hacia el pueblo charrúa, asociado históricamente con el territorio del actual Uruguay.
El texto alude al 11 de abril de 1831, fecha vinculada a la matanza de Salsipuedes, durante la campaña militar del gobierno uruguayo contra los charrúas.
El poema comienza con una imagen de carácter ritual:
Cuando en su redondez la luna descienda tras las montañasy se pose en tu miradanosotros los Charrúasregresaremos de la sangre
La luna crea una atmósfera ancestral. Su presencia sugiere los ciclos naturales, la continuidad de la vida y la relación espiritual entre el pueblo y su territorio.
La expresión «regresaremos de la sangre» es una de las más importantes del poema. El regreso no significa que los muertos puedan volver literalmente, sino que su memoria resurge en las generaciones posteriores.
La sangre como lugar de retorno
A lo largo de estos textos, la sangre aparece asociada a la muerte, la herencia y la memoria. Aquí adquiere un significado particular: es el lugar simbólico desde el cual los charrúas regresan para reclamar su existencia histórica.
El poeta escribe:
a rescatar del exterminiolos sueños perdidos aquel 11 de abril de 1831
El verbo «rescatar» indica que el pasado no está completamente perdido. Aunque las vidas no puedan recuperarse, sí pueden recuperarse sus historias, sus nombres y su dignidad.
La poesía realiza precisamente esa operación: rescata del silencio aquello que amenaza con desaparecer.
La tierra como identidad
Los ríos, las montañas, la Patagonia y los bosques construyen un paisaje de pertenencia. La tierra no es un simple escenario donde ocurre la historia; constituye una parte esencial de la identidad colectiva.
El final afirma:
para renacer cada díaen los sueños de quienes quieren ser como nosotrostenacese indomables
El poema convierte la memoria charrúa en una fuente de inspiración para el presente. «Indomables» no significa invulnerables ni invencibles en términos militares. Expresa una voluntad de no aceptar que la derrota física implique la desaparición espiritual y cultural.
La identidad sobrevive cuando alguien la recuerda, la estudia, la reivindica y encuentra en ella una razón para luchar por la dignidad.
Interpretación: «Los Charrúas» es un poema de resurrección simbólica. Frente al intento de borrar a un pueblo, la palabra poética lo hace regresar a la conciencia de América.
VIII. «Guerreros invencibles del Aconcagua»: la resistencia convertida en mito
El poema presenta una escena nocturna:
Esta nochesolitarios guerreros danzan en los pergaminos del tiempoalrededor de una luna de plata
Los guerreros parecen habitar un espacio donde la historia y la imaginación se encuentran. La expresión «pergaminos del tiempo» convierte el pasado en un manuscrito sobre el cual permanecen inscritas las luchas de los pueblos.
La danza puede interpretarse como un rito de memoria. Los guerreros no han desaparecido por completo: siguen moviéndose en el imaginario colectivo.
1. La utopía entre las ruinas
El texto describe a los guerreros buscando:
entre los residuos de la historialos restos incinerados de la utopía
La utopía representa un mundo posible en el que los pueblos puedan vivir con dignidad, conservar sus tradiciones y mantener una relación libre con su territorio.
Que la utopía aparezca incinerada indica que la violencia ha destruido proyectos colectivos, esperanzas y formas de vida. Sin embargo, los guerreros continúan buscándola.
No se resignan a aceptar que la historia de los vencedores sea la única historia posible.
2. La relación espiritual con la tierra
Los versos dedicados a los mapuches afirman que están:
hechos de amor y ternurade un sentimiento tan profundoque los ata por siempre a la tierra
La tierra adquiere aquí un sentido cultural, espiritual y comunitario. No se reduce a un recurso económico ni a una propiedad que pueda cambiar de manos sin consecuencias.
Esta visión permite comprender la importancia de las luchas indígenas por el territorio. Defender la tierra puede significar también defender la lengua, los conocimientos, los vínculos comunitarios y la continuidad de una cultura.
3. El centauro herido
El poema concluye:
hoy por un sendero de sangre que viene del pasadoun centauro herido renace en mi voz
El centauro es una criatura mítica, mitad humana y mitad caballo. En este contexto, puede interpretarse como la representación de un guerrero ancestral cuya fuerza ha sido herida por la historia, pero no destruida.
El detalle decisivo es que renace «en mi voz».
La voz del poeta se convierte en el lugar donde vuelve a vivir el guerrero. Esta imagen expresa una concepción profunda de la creación literaria: el escritor no resucita físicamente a los muertos, pero puede devolverles presencia, significado y capacidad de interpelar al presente.
La poesía se convierte en una forma de continuidad cultural.
IX. «Areito fúnebre»: el paisaje ancestral como archivo de la memoria
Este poema se diferencia de los anteriores por su estructura. No desarrolla una narración lineal ni organiza una argumentación explícita. Presenta una sucesión de imágenes, nombres, símbolos y evocaciones que se relacionan por asociaciones sensoriales y culturales.
El título es significativo. El areíto fue una práctica ceremonial de los pueblos taínos que podía integrar canto, danza, narración y memoria colectiva. El adjetivo «fúnebre» transforma esa evocación en un canto de duelo por un mundo herido.
1. La naturaleza como depositaria de la memoria
El poema comienza:
ojos repletos de eternidadanacahuita perenne que creceen los límites de mi voz
La naturaleza aparece cargada de temporalidad. Los árboles, las flores y las plantas son testigos de una historia que los seres humanos intentan olvidar.
La anacahuita, los flamboyanes y la guáyiga evocan el paisaje caribeño, especialmente significativo para una voz poética dominicana. La geografía deja de ser una descripción decorativa: se convierte en un espacio donde persisten las huellas de la cultura ancestral.
La expresión «en los límites de mi voz» sugiere que el lenguaje intenta alcanzar algo que lo supera. El poeta quiere nombrar una memoria profunda, pero reconoce indirectamente que toda representación es incompleta.
2. La guáyiga y la supervivencia
flor sagrada de la yucaguayiga que conjura el hambrede los días eternos en la manigua
La guáyiga, planta de importancia alimentaria en determinadas comunidades del Caribe, adquiere una función simbólica vinculada a la supervivencia.
En otros textos del autor, la alimentación, el hambre y la vida campesina también aparecen como elementos fundamentales de la memoria. Aquí la guáyiga conecta la naturaleza con los saberes heredados de los pueblos originarios.
La supervivencia no depende únicamente de la fuerza militar. También se sostiene mediante el conocimiento del territorio, de las plantas, de los alimentos y de los recursos necesarios para vivir.
3. Los seres míticos y el mundo espiritual
El poema incorpora al behique, al galipote y a la ciguapa, figuras que remiten a tradiciones espirituales y populares caribeñas de distintas procedencias.
La presencia del behique evoca al especialista ritual taíno. El galipote y la ciguapa pertenecen a tradiciones del imaginario popular dominicano que no deben confundirse automáticamente con la religión taína precolonial.
Esta combinación de referencias sugiere una memoria cultural compuesta por capas históricas diversas.
El poeta reúne elementos indígenas, populares y míticos para construir un universo en el que las fronteras entre historia, leyenda y espiritualidad se vuelven permeables.
4. Anacaona y el areíto del duelo
Uno de los pasajes más sugerentes dice:
galipote que protege la tumbadonde descansa preñada de sueños Anacaona
Anacaona, figura histórica taína asociada a Xaragua, fue ejecutada por las autoridades coloniales españolas a comienzos del siglo XVI.
En el poema, su tumba no contiene únicamente restos humanos. Está «preñada de sueños»: guarda posibilidades históricas que la violencia no pudo realizar.
La expresión convierte la sepultura en un espacio de gestación. La muerte contiene, paradójicamente, una promesa de renacimiento.
5. El final: las huellas que no conducen a ninguna parte
El poema termina con la imagen de una ciguapa que huye sobre un unicornio:
sus huellas ambiguas en el céspedno van a ninguna parte
La imagen introduce una incertidumbre radical. Después de tantos nombres, símbolos y referencias, el recorrido termina en unas huellas sin destino.
Puede interpretarse como la representación de una memoria que ha perdido parte de sus caminos: una cultura perseguida, transformada y fragmentada, cuyos rastros no siempre pueden reconstruirse completamente.
También puede expresar la dificultad de alcanzar una reparación definitiva. La poesía conserva las huellas, pero no puede devolver por sí sola aquello que la historia destruyó.
El título «Areito fúnebre» resume esta tensión entre la persistencia cultural y la pérdida irreparable.
X. «Guerrero de ébano»: la tragedia de Lemba y la derrota de una memoria
Este poema amplía el horizonte de la obra. Después de recorrer la memoria indígena, Acevedo incorpora la resistencia de los africanos esclavizados y de quienes lucharon contra el régimen colonial en Santo Domingo.
El título, «Guerrero de ébano», utiliza el color oscuro del ébano como símbolo de la identidad africana. La figura del guerrero representa la dignidad de quienes se negaron a aceptar la esclavitud.
1. El centauro y la naturaleza amenazada
La primera parte comienza:
Las huellas heridas de un centauroSe pierden entre la espesura del bosquedejando un rastro de sangre en la mirada azorada de sol
El centauro vuelve a aparecer como símbolo del guerrero ancestral. Sus huellas están heridas porque el camino de la resistencia está marcado por el sufrimiento.
La espesura del bosque puede interpretarse como refugio, territorio de lucha y espacio de libertad. En los movimientos cimarrones del Caribe, las montañas y los bosques tuvieron una importancia fundamental como lugares de resistencia frente a las autoridades coloniales.
El sol que contempla la sangre introduce una personificación de la naturaleza. El paisaje parece observar la tragedia humana.
2. Bahoruco: territorio de resistencia
El poema sitúa la acción en Bahoruco:
y cabalga implacable contra los guerreros de ébanoque en Bahorucose negaron a deponer las armas
Bahoruco evoca las luchas contra la dominación colonial en la isla de Santo Domingo. El territorio se convierte en símbolo de una libertad que no se entrega voluntariamente.
La negativa a deponer las armas expresa una decisión moral: los guerreros prefieren afrontar el peligro antes que aceptar una existencia sometida.
Aquí la valentía no consiste en ignorar la posibilidad de la derrota, sino en mantener la resistencia a pesar de ella.
3. Lemba: la cabeza como trofeo de la ignominia
La segunda parte presenta una imagen brutal:
DecapitadoLembasu cabeza en la puerta de la ciudad amuralladaes un trofeo a la ignominia
La ausencia de espacio en «DecapitadoLemba» produce un efecto visual y emocional. La palabra parece comprimir el nombre y la muerte del personaje en una sola unidad, como si la violencia intentara borrar la separación entre la persona y su ejecución.
La cabeza expuesta representa una práctica de escarmiento público: el poder pretende convertir la muerte de un rebelde en advertencia para quienes pudieran seguir su ejemplo.
Pero el poeta invierte el significado del trofeo. Lo que las autoridades podrían exhibir como victoria se convierte en prueba de su propia ignominia.
La exhibición no demuestra grandeza moral; revela la brutalidad de quienes necesitan humillar incluso a los muertos para afirmar su dominio.
4. La tragedia del último cacique
El poema termina con la imagen de un cacique que observa cómo los últimos miembros de su comunidad desaparecen:
mirando con penacómo los últimos remanentes de su tribuse diluyen en el tiempo
El cierre introduce un sentimiento de derrota y soledad. La memoria no siempre culmina en una victoria heroica. A veces termina contemplando la desaparición de un mundo.
El cacique aparece «vencedor póstumo de su raza», expresión paradójica que sugiere que la resistencia puede conservar una dignidad histórica incluso cuando ya no puede preservar intacta a la comunidad.
No obstante, la referencia a su «traición» introduce una ambigüedad moral. El poema no explica suficientemente las circunstancias de esa traición, por lo que no conviene atribuirle una interpretación histórica definitiva sin información adicional.
Desde el punto de vista literario, el personaje representa la contradicción entre la lealtad, la supervivencia y la pérdida colectiva.
Interpretación: «Guerrero de ébano» es una elegía de la resistencia africana. Su tragedia reside en que el poder puede destruir cuerpos y comunidades, pero el poema transforma aquella derrota en una acusación que permanece viva.
XI. Los grandes temas que unifican toda la obra
Los poemas analizados pueden leerse como partes de un proyecto literario común. Aunque cada composición posee su propia estructura y sus símbolos particulares, existen varios temas que las conectan.
1. La memoria contra el olvido
Los muertos regresan mediante los nombres, los paisajes, las tumbas y los relatos. La poesía intenta recuperar aquello que los discursos dominantes dejaron fuera de la historia. La memoria es una forma de justicia simbólica.
2. La resistencia frente a la dominación
Caonabo, Enriquillo, Hatuey, Anacaona, los charrúas, los mapuches y los cimarrones forman parte de una constelación de figuras que simbolizan la negativa a aceptar la opresión como destino inevitable.
3. La tierra como identidad
Los ríos, las montañas, los bosques, las plantas y los animales no son simples decorados. Representan la continuidad de la vida, los conocimientos ancestrales y el vínculo entre una comunidad y su territorio.
4. La identidad indígena, africana y mestiza
La obra amplía la memoria americana para incorporar diferentes experiencias de violencia y resistencia. Su visión del continente se fundamenta en la pluralidad cultural y en la solidaridad entre los pueblos.
5. La esperanza como horizonte
La primavera, el amanecer, las hogueras y el regreso de los guerreros representan la posibilidad de construir un futuro diferente. La esperanza no borra el sufrimiento, sino que nace de la voluntad de enfrentarlo.
XII. El lenguaje poético: cómo construye Acevedo su visión de América
El contenido histórico y político de estos poemas es inseparable de sus procedimientos literarios.
1. La anáfora y la repetición
La reiteración de «América» y «Hoy me he puesto a llorar» organiza la estructura y crea una intensidad semejante a la de una ceremonia o un canto colectivo.
La repetición también tiene una función ética: obliga a regresar una y otra vez a aquello que no debe olvidarse.
2. La enumeración
La acumulación de nombres de pueblos, héroes, animales, alimentos, ríos y territorios produce una sensación de amplitud continental.
Este procedimiento tiene dos efectos. Por una parte, presenta la diversidad de América; por otra, intenta contrarrestar el silenciamiento histórico mediante la recuperación de nombres concretos.
En algunos pasajes, la enumeración adquiere un ritmo casi musical. En otros, su abundancia puede dificultar la lectura y dispersar la atención. Una revisión editorial cuidadosa podría determinar qué enumeraciones conviene mantener completas y cuáles podrían concentrarse para aumentar su impacto.
3. La metáfora de la sangre
La sangre es uno de los símbolos dominantes del conjunto. Representa muerte, herencia, sufrimiento y memoria.
En «1492», la sangre alimenta una noche histórica. En «Los Charrúas», se convierte en el lugar simbólico del regreso. En «Herencia fatal», transmite el dolor entre generaciones.
Esta recurrencia crea una unidad simbólica que atraviesa poemas diferentes.
4. La personificación
América es interpelada como si fuera un ser humano capaz de recordar, sufrir y resistir. La naturaleza observa la violencia y los guerreros muertos regresan a intervenir en el presente.
Mediante estas personificaciones, la historia deja de ser una sucesión abstracta de acontecimientos y se transforma en una experiencia emocional.
5. El verso libre
Predomina el verso libre, sin una medida silábica ni un esquema de rima regular obligatorio.
La extensión de los versos varía de acuerdo con el movimiento del pensamiento. Los versos largos favorecen las enumeraciones históricas y los relatos de la conquista; los versos breves concentran la emoción y producen pausas dramáticas.
En «V quinto centenario I», por ejemplo, el desenlace abrupto rompe con cualquier expectativa de solemnidad. En «1492», la disposición vertical de las palabras reproduce visualmente el descenso de las gotas de sangre.
6. La intertextualidad histórica y mítica
Los poemas dialogan con figuras históricas, mitos indígenas y símbolos religiosos. La presencia de centauros, oráculos, lunas, hogueras y héroes convierte la historia en una narración simbólica.
Esta combinación permite que los personajes no representen únicamente acontecimientos particulares. Se convierten también en figuras de la dignidad, la pérdida y la resistencia.
7. El tono elegíaco y el tono de denuncia
La elegía expresa el duelo por quienes han muerto y por las culturas amenazadas. La denuncia, por su parte, confronta a los responsables de la violencia y cuestiona las versiones glorificadoras de la conquista.
La combinación de ambos tonos constituye una de las características más importantes de la obra: el poeta llora a las víctimas, pero también acusa a los poderes que hicieron posible su sufrimiento.
XIII. La dimensión dominicana de estos poemas
Aunque la mirada de Domingo Acevedo se extiende por todo el continente, su perspectiva caribeña y dominicana resulta fundamental para comprender este conjunto.
La presencia de Caonabo, Enriquillo, Hatuey y Anacaona conecta la reflexión continental con la historia de La Española. La referencia a Bahoruco, los manieles, la guáyiga y los símbolos de la tradición popular dominicana profundiza ese vínculo.
La historia dominicana aparece inserta en una historia americana más amplia, en la que confluyen la conquista europea, la resistencia indígena, la esclavitud africana y las luchas por la libertad.
Esta perspectiva tiene una consecuencia importante: la identidad dominicana no se comprende plenamente si se separa de las memorias indígenas, africanas y europeas que participan en su formación.
Los poemas no ofrecen una historia académica exhaustiva de esos procesos. Su propósito es diferente: recuperar su dimensión humana, cuestionar los relatos que glorifican a los vencedores y estimular una conciencia crítica sobre el pasado.
Su valor literario reside precisamente en transformar la historia en una experiencia de memoria, emoción y responsabilidad.
XIV. Una valoración crítica de la obra
La principal fortaleza de estos poemas es la coherencia de su proyecto. El autor vuelve sobre la conquista desde distintas perspectivas, pero mantiene una misma preocupación: devolverles dignidad y presencia a los pueblos que sufrieron la violencia colonial.
La reiteración de imágenes como la sangre, la noche, las tumbas, los guerreros y el amanecer construye una unidad temática reconocible.
También destaca la amplitud geográfica. América aparece como un territorio que abarca el Caribe, Mesoamérica, los Andes, las llanuras del norte y las tierras australes. Esta amplitud contribuye a la visión continental del libro.
Sin embargo, una lectura crítica debe considerar algunos aspectos formales.
Primero, la reiteración temática. La repetición de la sangre, la muerte y el exterminio fortalece la unidad, pero en algunos pasajes puede disminuir la sorpresa del lector. Una organización editorial que distribuya cuidadosamente los poemas más narrativos, los más líricos y los más breves podría aumentar el efecto del conjunto.
Segundo, la abundancia de referencias. La sucesión de héroes, pueblos y símbolos proporciona riqueza histórica, aunque algunas alusiones requieren notas para que el lector identifique sus referencias y distinga las diferentes épocas.
Tercero, la precisión histórica. La poesía puede condensar, transformar e idealizar acontecimientos. No obstante, cuando se propone recuperar la memoria de los pueblos originarios, resulta valioso distinguir entre la verdad histórica documentada y la verdad simbólica de la creación literaria.
Cuarto, la dimensión humana de los personajes. Los guerreros aparecen principalmente como símbolos de resistencia. Una mayor exploración de sus contradicciones, afectos, temores y conflictos podría darles una individualidad todavía más profunda, sin debilitar su significado colectivo.
Estas observaciones no niegan el valor de la obra. Señalan posibilidades de desarrollo que podrían enriquecer una futura edición.
XV. Conclusión general: América no ha terminado de contar su historia
La poesía de Domingo Acevedo presenta la conquista como una herida histórica cuyos efectos no pueden comprenderse únicamente mediante fechas, batallas y cambios de gobierno.
Su mirada se dirige hacia los cuerpos, las comunidades, los territorios, las creencias y los sueños que fueron afectados por la dominación. En sus versos, los muertos no permanecen completamente silenciosos: regresan como memoria, como acusación y como esperanza.
Los héroes indígenas y los guerreros africanos no representan solamente un pasado perdido. Se convierten en símbolos de una dignidad que no depende de la victoria militar.
La naturaleza americana conserva las huellas de las culturas que la habitaron. Las tumbas guardan sueños. Las hogueras anuncian la continuidad de la resistencia. La voz poética recoge esos elementos y los transforma en un testimonio dirigido a las generaciones presentes.
La obra también plantea una pregunta incómoda: ¿es posible construir una identidad colectiva sólida cuando se desconoce o se minimiza el sufrimiento de quienes formaron parte de su historia?
La respuesta implícita de estos poemas es negativa. No puede existir una memoria verdaderamente completa si se escucha únicamente a los vencedores.
Pero Acevedo no se detiene en la condena. La esperanza constituye el horizonte final de su escritura. El amanecer que anuncia no significa regresar intactos a un pasado idealizado, sino construir un futuro capaz de reconocer las injusticias, respetar la diversidad y defender la dignidad de todos los pueblos.
En ese sentido, la poesía adquiere una función ética: recordar para comprender, comprender para cuestionar y cuestionar para transformar.
La gran afirmación de esta obra es que un pueblo puede ser despojado de sus tierras, perseguido y silenciado, pero su memoria puede continuar viva mientras existan voces dispuestas a rescatarla.
Y esa es, quizá, la imagen que mejor resume el conjunto: los guerreros que regresan del pasado no vienen únicamente a reclamar justicia por sus muertos; vienen también a recordarnos que la historia sigue abierta y que el futuro todavía puede ser distinto.
Una última valoración de la obra de Domingo Acevedo
Estos poemas pueden leerse como un proyecto de poesía histórica y de resistencia, con una marcada vocación latinoamericanista. Su centro no es la exaltación de una conquista, sino la recuperación de las voces que quedaron relegadas por ella.
La obra invita a leer América desde quienes la habitaron antes de la llegada europea y desde quienes, posteriormente, lucharon por su libertad. En esa perspectiva, la poesía deja de ser únicamente expresión estética para convertirse también en una forma de conciencia histórica.
Su mayor aspiración consiste en que la memoria no permanezca encerrada en las tumbas, sino que se convierta en una fuerza viva capaz de iluminar el presente.
Domingo Acevedo construye, en estos poemas, una América que recuerda sus heridas, reivindica a sus pueblos originarios y africanos, y se resiste a aceptar el olvido como destino.
Capítulo I
América
I
América
a veces quiero pensarte
en retrospectiva
imaginarte cómo habrías sido hoy
si Colón hubiera errado el rumbo
y sus naos imperiales
hubieran naufragado
En las noches sin memoria del olvido
sin alcanzar tus costas
y así sus tripulantes
no hubieran podido
realizar la hazaña terrible
de la conquista
y los hombres del viejo continente
no hubieran entonces enlodado de sangre
con su odio el aborigen encanto
de tu geografía inocente
II
América
a veces quiero pensarte
en retrospectiva
imaginarte cómo habrías sido hoy
si tus habitantes
no hubieran quedado deslumbrados
por el brillo metálico
de las armaduras
de los conquistadores
siQuetzalcóatl
hubiera prevenido a los Aztecas
y Viracocha a los Incas
de que por la misma ruta
otros hombres
en otras naves
con otras intenciones llegarían
como hordas de lobos infernales
a sembrar el terror y la muerte
entre tus habitantes que creyeron
que ellos los recién llegados
eran los dioses bondadosos y sabios
que un día se marcharon
prometiéndoles volver
por eso los recibieron
con su festiva inocencia
entre sus manos repletas
de frutas tropicales
flores exóticas
y regalos de amor
era su única intención
agradar a los dioses
pero no leyeron en los ojos de los extraños
la codicia sin límites
de los guerreros plateados
que llegaron del mar
ahogando en sangre la hospitalidad brindada
ante la sorpresa de tus habitantes
que creyeron que ellos poseían el poder
del trueno
y qué caballo y jinete
era una sola bestia
y en su inocencia
no pudieron sobreponerse al asombro
ante la crueldad inusitada
de los hombres pálidos
que intentaron en vano doblegar
la inquebrantable actitud de los aborígenes
que prefirieron morir mil veces
antes que ser esclavos
III
América
a veces quiero pensarte
en retrospectiva
imaginarte cómo habrías sido hoy
si en nombre de Dios
los conquistadores
no se hubieran posesionado
de ti
de tus valles
de tus montañas
de tus planicies
de tus búfalos
del manatí
del cóndor
del Jaguar
del águila
del quetzal
de tus hombres
y tus mujeres
del oro
y del níquel
de la plata y del hierro
y si después de ser dueños
de todas las cosas
no hubieran usado el sano pretexto
de la evangelización para exterminar
a tus habitantes
que nunca quisieron aceptar
al Dios bueno de los hombres malos
que los obligaron al trabajo forzado
que violaron sus mujeres
y se adueñaron de la vida y los sueños
y nombraron a Abya Yala
tierra en plena madurez
equivocadamente América
e hicieron un testamento
donde los reyes católicos de España
eran los dueños de esa tierra
fabulosay rica
que ojos humanos jamás había visto
y cuyos habitantes
eran muy hermosos mansos y sencillos
y vivían semidesnudos
e ignoraban el valor
de las piedras preciosas
y los metales
y no conocían la rueda
ni el caballo
ni la pólvora
ni la viruela
ni el sarampión
ni la sífilis
y sin embargo
tenían grandes conocimientos
sobre matemáticas
astronomía
e ingeniería
y ya habían inventado el valor del cero
y habían construido
hermosas ciudades
con grandes edificios
en forma de pirámides
y cultivaban maíz
yuca
cacao
algodón
y coca
y eran felices
recorriendo en sus canoas
las islas dispersas
a todo lo ancho y largo
del mar Caribe
viajando a través de los ríos Lempa
Amazonas y de la Plata
hacia el corazón palpitante de la selva
pescando en los ríos Ozama y Yukón
cazando búfalos
en los territorios de los sioux
los kiowa y los apaches
poblando y repoblando el continente
desde las planicies heladas de Alaska
hasta la edad eterna
de las remotas soledades
de la tierra del fuego
donde la vida parecía
haberse detenido para siempre
IV
América
a veces quiero pensarte
en retrospectiva
imaginarte como habrías sido hoy
si los vencedores hubiesen sido tus habitantes
si el valor y la dignidad
hubieran triunfado sobre la violencia de la fuerza
y la sin razón
de los centuriones europeos
a quienes ni el oro
ni la sangre
lograron saciar su feroz opulencia
y siguieron la ruta
que les trazó su codicia
como demonios ciegos de ira
sembrando la muerte a diestra y siniestra
en una danza macabra
de violencia y lujuria
llenando de espanto y locura
la claridad de los días
y como respuesta al genocidio
y a la crueldad inusitada
la resistencia no se hizo esperar
los guerreros huyeron en las noches
hacia las altas montañas
desde donde acechan
a quienes en busca de ellos
se aventuran en la manigua
y las madres indefensas
en un acto de rebeldía
ahogaban a sus hijos en los ríos
o los mataban a palos
y después se suicidaban
y las embarazadas de la yuca amarga
bebían el jugo
para envenenar en el vientre al feto
para librarlo de nacer bajo el horror de la conquista
V
América
jazmines morados florecen
en la tierra abonada
de las noches lejanas
de los últimos aborígenes muertos
en cuya sangre se ahogaron las piedras del camino
que emprendieron
los que nunca admitieron ser esclavos
y lucharon heroica y tenazmente
hasta el fin de la raza
y hoy a quinientos años
del exterminio
lejanas hogueras
crepitan en las noches frías
de los Ande
la selva lacandona
y las amplias llanuras del Norte
donde nuevamente
suenan los tambores de la guerra
que anuncian el fin de una paz
que nunca existió
ya que nunca cesó el exterminio
contra los indígenas
y del camino que viene de los siglos
un tropel de fantasmas regresan y se agolpan
junto a la mágica claridad del alba
Caonabo
Enriquillo
Hatuey
Caupolicán
Lautaro
Urraca
Tupac Amarú
Lempira
Caballo Loco
Cochise
Gerónimo
Nube Roja
como una utopías
regresan de la vía láctea
para encender con su ira el fuego
que iluminará el camino de los elegidos
que guiarán a nuestra América hacia un nuevo amanecer
América II
América
razas mezcladas
en la sangre y en el llanto
Quena dulce y triste
danza ancestral
ritmo frenético
de tamboras milenarias
bailes
esperanzas
alegría
oxidadas cadenas de siglos
arrastran un pasado
de llanto y luto
América
indígena
negra
mulata
caribeña
latina
austral
insular
continental
América
violada
ensangrentada
subversiva
levantada
presentida
pero jamás sometida
osada
digna
valerosa
tierna
solidaria
amorosa
América
Una y otra vez América
mil veces América
en la sangre y en la flor
América
en la vida y en la esperanza
América
siempre América
V quinto centenario I
Ay si tantos muertos
pudieran levantarse
con la aurora
para reivindicar la historia
para poner cada cosa
en su justo lugar
entonces
la opulenta celebración
del V Centenario se iría
a la mierda
V centenario II
I
Hoy me he puesto a llorar
sobre las tumbas milenarias de los muertos
sobre la breve dulzura de sus huesos
sobre su silencio de siglos
sobre la historia de este continente
que los jinetes apocalípticos
bautizaron fatídicamente América
II
Hoy me he puesto a llorar
sobre cerradas sepulturas
que guardan el secreto rumor
de un viejo motivo
y cada lágrima corre como un río
donde se desborda la noche
y me obstino en mi pretensión
de recoger las estrellas diseminadas
por el suelo amarillo del universo
que hoy alcanzaron
la breve estatura de las piedras
III
Hoy me he puesto a llorar
sobre las tumbas olvidadas
de los aborígenes asesinados
y sobre estas viejas tumbas
maldigo a los argonautas
que hicieron de la espada y la cruz
argumentos perennes de opresión y muerte
y del miedo una prisión
donde encadenaron el amor y la ternura
para que las gaviotas
perdieran la órbita celular del mar
de cuyas espumas
vienen desde siempre las mariposas
a llenar de colores
el horizonte circular de la primavera
IV
Hoy me he puesto a llorar
sobre esas tumbas abandonadas
en el tiempo
y sobre ellas
maldigo a los que profanaron
el sexo de los sueños
y subyugaron la inocencia
y arrojaron la alegría al vacío
enlutando de espejos oscuros
las soledades del futuro
y después poblaron las profundas cavidades
de la tierra de cadáveres y profetas
para que los oráculos divinos
guardaran en su silencio
el horror de la profecía
mudos desde entonces
los perros invisibles de la noche
miran con melancolía
la luna creciente del olvido
V
Hoy me he puesto a llorar
sobre cerradas sepulturas
que guardan el secreto rumor
de un viejo motivo
y sobre estas viejas tumbas maldigo
a los conquistadores
y los evangelizadores
y a todos los que al cumplirse
quinientos años
pretenden detener
el avance de la primavera
para que en nuestros corazones
no germine la esperanza
1492
La noche es oscura
desde entonces
aunque está repleta
de estrellas lunas
y hogueras ancestrales
alimentadas
todo este tiempo
gota
a
gota
por la sangre
que derramaron
los indígenas asesinados
por la espada genocida
de los invasores
que a su paso
por la historia
trituraron los lirios sagrados
y sembraron de cruces amargas
los caminos por donde se escaparon
los negros cimarrones
hacia los manieles
donde encendieron con su ira
la llama imperecedera
del amor por la libertad
Herencia fatal
El dolor descendió
hasta las profundas
soledades de la sangre
encontrando eco
en el llanto hueco
y amargo de los siglos
y las sonrisas
se ahogaron en las lágrimas
de los que hemos heredado
estos quinientos años
de horror
y
hoy
aquí
nosotros
en América
aportamos nuestras vidas
para que la libertad
sea un canto en la voz
de todo el pueblo
Dedicado a RoseliCaldart
Y a Teresinha Toledo
Brasil
Los Charrúas.
Cuando en su
redondez la luna descienda tras las montañas
y se pose en
tu mirada
nosotros los
Charrúas
regresaremos
de la sangre
a poblar con
nuestro heroísmo el olvido
a rescatar
del exterminio
los
sueños perdidos aquel 11 de abril de 1831
y reivindicar
con la sangre de los malditos
en yacaré
Cururú
el honor
Charrúa
regresaremos
en el viento a poblar nuevamente las regiones del río Hum
bajaremos de
la cuchilla de Haedo
recorreremos
la Patagonia
y en silencio
nos
perderemos para siempre en lo tupido del bosque
para renacer
cada día
en los sueños
de quienes quieren ser como nosotros
tenaces
e indomables
Guerreros
invencibles del Aconcagua.
Esta noche
solitarios
guerreros danzan en los pergaminos del tiempo
alrededor de
una luna de plata
parecen
mariposas danzando en el viento
tratando de
alcanzar un sueño
una luz
perdida en los lejanos suburbios de la alborada
fantasmas que
recorren los Andes
atravesando senderos
amazónicos
buscando
entre los residuos de la historia
los restos
incinerados de la utopía
encendiendo
hogueras apagadas por el llanto
para que
nuevamente iluminen de esperanza
las aldeas
remotas de los Mapuches
hechos de
amor y ternura
de un sentimiento
tan profundo
que los ata
por siempre a la tierra
por la viven
y mueren
guerreros
invencibles del Aconcagua
hechos de
barro y agua
habitantes de
más allá del río Maule
araucanos
bravíos
eternizándose
en el tiempo
raza que
emigra desde el dolor y el sacrificio a la gloria
hoy por un
sendero de sangre que viene del pasado
un centauro
herido renace en mi voz
Areito fúnebre
ojos repletos de eternidad
anacahuita perenne que crece
en los límites de mi voz
flamboyanes que esconden
bajo sus sombras la quimera
flor sagrada de la yuca
guayiga que conjura el hambre
de los días eternos en la manigua
guaraguao prisionero
en el viento gris del invierno
behique que deambula dando tumbos
en las noches efímeras de las profecías
indígenas que habitan con los Manatíes
en las grutas submarinas del río Maguaca
areito fúnebre
galipote que protege la tumba
donde descansa preñada de sueños Anacaona
Lirio de agua dormido junto al camino de la tarde
galopar incesante de guerreros
en la llanura del tiempo
camino
sangre
cadenas rotas
trapiche incinerado por la ira
maniel de esperanzas
tambora que llora todas las noches
bajo las ceibas
marimba herida por el olvido
ciguapa que huye en el lomo de un unicornio
de su destino
sus huellas ambiguas en el césped
no van a ninguna parte
Guerrero de ébano
I
Las huellas
heridas de un centauro
Se pierden
entre la espesura del bosque
dejando un
rastro de sangre en la mirada azorada de sol
qué triste se
esconde detrás las montañas
que sirven de
escondrijo a la muerte
que se enseñorea
en su trono púrpura
y cabalga
implacable contra los guerreros de ébano
que en
Bahoruco
se negaron a
deponer las armas
y siguieron el
rumbo inexorable de la historia
II
DecapitadoLemba
su cabeza en
la puerta de la ciudad amurallada
es un trofeo a
la ignominia
mientras el
último cacique
vencedor
póstumo de su raza
acongojado y
solo
recostado en
sus recuerdos
termina sus
días en el delirio de su traición
mirando con
pena
cómo los
últimos remanentes de su tribu
se diluyen en
el tiempo
Domingo Acevedo.