jueves, enero 08, 2026

La poeta Renée Nicole Macklin-Good fue asesinada la tarde del este siete de enero en Minneapolis

 LEY MATA POESIA - Vanesa Schwemmler




Requiem por una Poeta
Renée Nicole Macklin-Good escribía como quien abre una ventana en una casa sitiada. No para huir, sino para que entrara aire. Su poesía no buscaba permiso: entraba al mundo con la claridad de una voz joven que sabe que el lenguaje es también refugio y barricada. En sus versos había una disciplina aprendida —el rigor del creative writing— y, a la vez, una desobediencia luminosa: la intuición de que la palabra no se somete cuando nace del temblor.
Estudió para afinar la herramienta, no para domarla. Por eso su escritura respiraba ciudad y cuerpo, aula y calle, herida y ternura. En 2020, cuando fue reconocida por la Academy of American Poets, no recibió solo un premio: recibió una confirmación. La poesía todavía escucha cuando se le habla con verdad.
Renée escribía desde un lugar donde el yo no se encierra; se vuelve puente. Su voz sabía que la identidad es un río con afluentes múltiples y que el poema puede ser acta de nacimiento y pasaporte, memoria y futuro. Había en ella una ética del cuidado: cuidar la frase para cuidar a quien la lee. Y, sin embargo, no eludía el filo. Decía lo necesario. Decía lo que duele. Decía lo que no conviene decir cuando el poder vigila.
Por eso el luto no es solo personal. Es un luto público. Porque, según se ha informado, Renée fue asesinada en Minneapolis en un acto de violencia estatal: un cuerpo poético silenciado por una maquinaria que confunde control con justicia. Su muerte no es un accidente; es una herida política. Cuando un Estado mata a una poeta, intenta matar también la pregunta que ella encarna.
Pero la poesía no muere con el cuerpo. Se queda. Circula. Aprende nuevas bocas. Renée queda en la respiración de quienes leen sus textos como quien enciende una vela en medio del viento. Queda en la certeza de que escribir sigue siendo un acto de riesgo y de amor. Queda en la tarea que nos deja: no callar cuando el miedo pretende volverse ley.
Hoy la nombramos para que no la borren. La nombramos para que la palabra vuelva a abrir la ventana. La nombramos porque el luto, cuando es justo, se vuelve canto. Y porque, aún en la noche más dura, la poesía —la suya— insiste en amanecer.
“Quiero de vuelta mis mecedoras,
atardeceres solipsistas,
y sonidos de selva costera
que son tercetos de cigarras…” RM
(La poeta Renée Nicole Macklin-Good fue asesinada la tarde del este siete de enero en Minneapolis por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés).

"Elegir vivir a plenitud es una decisión personal.




"Elegir vivir a plenitud es una decisión personal. Esto no significa que seamos felices en medio de las adversidades, sino que vivimos conscientes de nuestra existencia y luchamos con determinación por alcanzar nuestros sueños."

Enero/2026

Venezuela: Delcy… ¿La bolsa o la vida?



Guadi Calvo.
Donald Trump ya ha dejado de ser presidente de los Estados Unidos o un empresario megamillonario o un mediocre jugador de golf o un apasionado consumidor de sexo pago, para convertirse en la fábrica de rumores ciertos o mentirosos más fenomenal que cualquiera hubiera podido soñar.
De facto, autoproclamado el orweliano Gran Hermano, dispone de las almas, voluntades y bienes de, por ahora, solo de todos los países de Occidente, convertidos en sus súbditos por amor, conveniencia o terror.
Muchos analistas bien pensantes creen estar descubriendo ahora que, gracias a él, llegó el fin del Derecho Internacional, tras la famosa extracción, secuestro o captura del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, como si los Estados Unidos, por primera vez desde su existencia, hayan abanicado sus partes con cuantas leyes, normas, estatutos y códigos que rijan el orden internacional. Siendo la lista de esas faltas tan extensa, obvia y humillante, que aburre e indigna en partes iguales. Se estima que han sido unas setenta naciones las naciones víctimas de sus aprestos imperiales. La enorme mayoría de ellas, ubicadas en América Latina, África o Asia.
Por lo que ahora no deja de ser una novedad que este Trump 2.0 amenace con convertir a Canadá en un nuevo Estado de la Unión, por el simple hecho de tenerla a tiro de frontera, mientras anuncia que la hierática Groenlandia será abducida, por estrictas razones de seguridad nacional.
Aunque lo que parece un chiste ha hecho entrar en pánico a la OTAN, por lo que de ocupar la isla que pertenece a Dinamarca, y este país, al ser miembro, la OTAN. La Organización del Atlántico Norte tendría que marchar a la guerra contra su principal socio, los Estados Unidos. Un fantasma recorre Europa: el realismo mágico.
Algunos de los pocos analistas que no han caído víctimas de este pan de la locura sospechan que las amenazas que se ciernen sobre las regiones del extremo norte americano enmascaran un inminente ataque a Irán, sometido desde hace algunos días a una intensa campaña de protestas made in CIA o Mossad, tanto monta, monta tanto… centradas particularmente en el interior del país. Por lo que el extemporáneo reconocimiento diplomático de Israel a Somalilandia no estaría muy despegado de todo esto. (Ver: Somalilandia o la culpa del chancho).
Volviendo a nuestro estrafalario objeto de análisis, después de haber amenazado a Cuba, Nicaragua, México y Colombia con reiterar la “Operación Resolución Inmediata” con la que se cargaron al sucesor de Chávez, Donald Trump anunció que, después de una conversación telefónica con el presidente colombiano Gustavo Petro, se realizaría en algunos días un encuentro entre ambos en Washington. El anuncio ha generado una pregunta: ¿Volverá Petro a Colombia, siendo su presidente o al menos vivo? Una vez en las fauces de Trump, todo es posible.
Estos son los niveles de desconfianza que despierta el infantilismo de Trump, que han llevado a la reciente Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, que hasta hace unos días era la gran favorita para entrar victoriosa al Palacio de Miraflores, cayó en desgracia, tras ser públicamente orinada por Trump; le ha ofrecido compartir su premio. Porque al parecer el ajusticiamiento sufrido por Donald Trump por parte del Comité Noruego del premio haya sido la razón del corrimiento de la buena María Corina. Según fuentes sin confirmar, también los cinco miembros del Comité estarían próximos a ser extraídos de sus hogares por comandos del Grupo Delta, para ser juzgados junto a Maduro por actividades antinorteamericanas.
Mientras todo esto ha sucedido a mucha mayor velocidad que la luz, el mundo se desayuna con que Delcy Rodríguez, uno de los cuadros mejor preparados de la Revolución Bolivariana, tras haber pactado con Trump y ser nombrada como nueva virreina del país caribeño, entre otras cuestiones, se ha comprometido a acatar las nuevas disposiciones, como las de aceptar que las petroleras norteamericanas se hagan del crudo de su país, lo que significa la mayor reserva a nivel mundial. Debiendo además correr con los gastos de la invasión, en torno, por ahora, a unos dos mil millones de dólares. Al tiempo que, como parte de los arreglos, Caracas se ha comprometido a abastecerse solo de productos norteamericanos, desde alimentos, medicamentos e insumos para la industria petrolera, además de un largo etcétera.
Por lo que no cabe duda de que la otrora vicepresidente de Maduro, a pesar de haber sido una muchacha bastante mal vista por Chávez Frías, ha caído seducida por aquel legendario apotegma de “la bolsa o la vida”, mientras los dos alfiles de la virreina, el general Diosdado Cabello, el hombre fuerte del gobierno de Maduro, ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, y el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, parece al menos con sus discursos antiimperialistas no haberse alineado con la camarada Delcy. De quien existen fuertes sospechas de haber sido quien posibilitó la captura de Maduro y el asesinato de su escolta, entre ellos treinta y dos agentes cubanos.
Todos somos Gaza.
Con este nuevo ordenamiento internacional, cada país, cada ciudad, cada barrio no está exento de convertirse en una nueva Gaza, si por ello se entiende que cualquiera asociado a Washington pueda bombardear a su antojo a quien considere territorio hostil, a su manera de entender el mundo.
De instalarse de manera definitiva el sistema que intenta consagrar Trump, si es que antes los archivos de su amigo, Jeffrey Epstein, que rebosan de información acerca de los gustos etarios de Trump a la hora de los juegos sexuales, no son extraídos de la Casablanca o el establishment norteamericano considera que ha llegado demasiado lejos, con tanta bravata, PENSAR se convertirá en algo mucho más peligroso de lo que ha sido históricamente.
Amenazada la posibilidad de cualquier postura que no se le alinee con la entereza que lo hace el preferido de sus efebos, Javier Milei, está a tiro de ser intervenido, secuestrado y enjuiciado por narcotráfico, narcoterrorismo o actividades antinorteamericanas, por lo que de hecho el sistema democrático en Occidente acaba de ser detonado.
Aunque más allá de lo peligroso de lo descrito, lo verdaderamente cierto es que el mundo se podría estar aproximando a un conflicto mucho más grave si continúan acciones de parte de los Estados Unidos, como la que sucedió el pasado día siete, cuando bajo la consigna de reafirmar militarmente su “esfera de influencia”, implantar en el mar lo que ya ha hecho en el patio trasero, arriesgándose al estallido de una guerra con Rusia.
Estados Unidos acaba de abordar e incautar el petrolero de bandera rusa Marinera, antes conocido como Bella I, mientras navegaba en aguas del Atlántico.
La nave estaba bajo observación por estar sospechada de haber estado vinculada a ciertas operaciones con el grupo libanés Hezbollah.
El Bella I, con bandera de Guayana, había hecho la derrota desde Irán a Venezuela, intentando romper el bloqueo estadounidense. Por lo que, tras su fracaso, no solo cambió su nombre y consiguió el permiso temporal para navegar bajo bandera rusa, sino que también intentó retornar a su lugar de origen. Tras su captura, la cancillería rusa exigió que sus ciudadanos a bordo recibieran un trato humano y sean repatriados.
El incidente muestra claramente la indiferencia de los Estados Unidos a la posibilidad del estallido de una conflagración con Moscú. Ya que, más allá de las circunstancias particulares del Marinera, incluso para los manejos estadounidenses, incautar una nave con bandera rusa, más cuando los medios occidentales dieron a conocer que Rusia había enviado naves de guerra y un submarino para escoltarlo, no deja de ser un desafiar a la autoridad del presidente Vladímir Putin, que estas cosas nunca las ha dejado pasar.
Por el momento, sin hacer más comentario, Rusia contempla muy atenta los nuevos planes norteamericanos por restaurar su hegemonía sobre el continente americano. Mientras que Chuna espera que se reanude el abastecimiento del petróleo que recibía desde Venezuela, aunque su pragmatismo no le interesa en verdad quién lo remita, mientras lo pactado se cumpla.
Muchos creen que un supra acuerdo entre Moscú, Beijing y Washington permite a cada uno resolver sus cuitas fronterizas. Trump con América Latina, Putin con Ucrania y Xi Jinping con Taiwán, lo que solamente podrá confirmar o no el tiempo, mientras que, por estos lares, América Latina y Europa, la especie ya ha sido violentamente constatada, por lo que a partir de ahora para todos rige la bolsa o la vida o el todos somos Gaza, que es lo mismo.

NACÍA UNA MUJER DE LA PATRIA. OLVIDADA Y MARGINADA POR SU COLOR



María Baltasara de los Reyes nació el 6 de enero de 1798 (nacida como María Baltasara de los Reyes y Bustamante c. 1798 - 1867).
Maria Baltasara de los Reyes Bustamante fue la primera mujer marina de la República, discriminada de la sociedad y de la historia porque era negra, humilde y de padre desconocido.
María Baltasara de los Reyes y Bustamante (1798 - 1867) fue una mujer dominicana que tuvo un importante activismo en el movimiento de la independencia de la República Dominicana. Es conocida por haber ocultado a un fugitivo Juan Pablo Duarte mientras era perseguido por hombres del ejército haitiano y por haber sido la primera mujer en tomar armas en la guerra de independencia el 27 y 28 de febrero de 1844.
Baltasara era de procedencia desconocida pero si de origen dominicano. Según los historiadores dominicanos, fue llamada María Baltasara porque nace el día de los Reyes Magos (Epifanía), 6 de enero, y se cree que fue en fecha de 1798; y le pusieron Baltasara por el rey negro Baltasar.
Baltasara fue hija de Micaela Bustamante, aunque se desconoce algunos datos conscernientes a este hecho.
Baltasara de los Reyes contrajo nupcias, según los historiadores dominicanos el 2 de mayo de 1812 con Francisco Acosta, un diestro marino de origen lusitano, el cual era conocido como El Portugués. La pareja tuvo dos hijos: Juan Alejandro Acosta, militar y general de marina de la República Dominicana que luchó por la independencia del país; y Lucía Acosta.
No era apellido Reyes, como se ha repetido por años, confundiendo su segundo nombre con un apellido inexistente. "Es que nació el día de los Santos Reyes y le pusieron Baltasara por el rey moreno, aclaraba el almirante César De Windt Lavandier que llevo mas de sesenta años "luchando porque se reconociera la labor de esa digna mujer".
El consagrado historiador y navegante tiene inédita la genealogía de Juan Alejandro Acosta, hijo de la aguerrida dama de la cual posee valiosas referencias que no han recogido otros cronistas y que ignoran casi toda la descendencia de la decidida mujer del 27 de Febrero, a quien solo queda vivo un biznieto.
No sólo Baltasara ha sido prácticamente ignorada. A su hijo, agregaba De Windt, lo borraron del mapa. "Desaparecieron la calle que tenía en Villa Duarte". Los únicos tributos al fiel discípulo del Padre de la Patria son el gran óleo que se exhibe en el salón de conferencias de la Jefatura de Estado Mayor de la Marina de Guerra y el guardacostas con su nombre anclado en la Base Naval de Sans Soucí, por iniciativa del almirante Frías Olivencia y de De Windt, que se esfuerzaron porque se reivindique la memoria tanto de la gloriosa madre como del ilustre hijo.
La madre de Duarte, Manuela Diez y María Baltasara, su vecina eran muy amigas. "Los hijos de las dos señoras crecieron y se criaron juntos. Duarte preparó a Juan Alejandro enseñándole a leer y a escribir, contabilidad, algo de geometría y de matemáticas. Juan Alejandro era compañero de infancia de Duarte desde su niñez y no se dice, por el afán de presentar a Duarte como sobrenatural, que se bañaba en el río y se comía los mangos del cercado ajeno como un hijo de familia pobre, siempre andaba con Juan Alejandro Acosta. Cuando Juan Pablo se marchó a Europa, Acosta fue de los primeros en recibirlo a su retorno, en 1831". "María Baltasara cooperó en todo lo relativo a nuestra Separación de Haití y fue la única que estuvo en la Puerta del Conde junto a su hijo y a un grupo de marinos que fueron fieles a Duarte hasta el último momento''.
Almirante César De Windt Lavandier.
La considera como la primera mujer marina dominicana por su presencia en los muelles "con un fusil en la Puerta del Ángulo, bajando por La Negreta, en Santa Bárbara, y en la de San Diego, por La Atarazana". Según el autor de Los Submarinos Alemanes en el Caribe, el ejército "no hizo nada en esa fecha. Si no es por la Marina, la Independencia hubiera sido más tardía, los caminos eran los de la Costa y la Marina impidió que los enemigos pasaran de Azua y Santiago, bombardeó desde Cabo Haitiano para Manzanillo, impidiendo que un conglomerado de tropas haitianas fuera a socorrer el Fuerte Beller". El 27 de Febrero, añadió, "María Baltasara se colocó como un centinela en el Fuerte del Ángulo, donde cañoneó a los haitianos" y todo el tiempo cooperó con los Trinitarios buscando armas, municiones y dedicándose a la causa. Ocultó dos veces a Duarte en su casa pues, al ser vecinos tan cercanos, sería el último lugar donde lo buscarían los haitianos".
Para De Windt, ella fue pionera en la Marina "por su labor de inteligencia en los muelles, viendo lo que traían los barcos, sacando pólvora y haciendo servicio en los puestos más difíciles en aquella época".
La define negra, bastante alta, bien conformada y de mente muy activa. "Ayudó mucho a su hijo en el astillero que éste tenía en Santa Cruz del Gato y siempre estuvo dispuesta a dar la vida porque nuestro país fuera completamente independiente, tal y como lo soñó el Padre de la Patria".
Su madre era Micaela Bustamante. El dos de mayo de 1812, a los veintitrés años de edad, María Baltasara casó con Francisco Borja Acosta, diestro marino de origen lusitano, apodado "El Portugués".
Tuvieron otra hija: Lucía, que nació el mismo año en que María Baltasara quedó viuda. El esposo murió el quince de diciembre de 1819. Cuando se incorporó a las luchas revolucionarias, María Baltasara contaba cincuenta y cinco años de edad.
Aprovechaba su condición de vecina del muelle "e iba de noche para que los marinos le regalaran ron, estopa y pólvora para la preparación de cartuchos". Una vez, de regreso a casa después de recoger pertrechos, se le cayó algo del mandil y un centinela haitiano vio que era una cartuchera con pólvora, ella iba armada y dejó al haitiano ahí tendido", relató don Andrés Arturo, el biznieto de la valiente mujer.
El historiador Vetilio Alfau Durán publicó las actas de defunción de María Baltasara y de su cónyuge en donde más de una vez se llama a la dama María Baltasara Bustamante. En una nota marginal aclara Alfau: "Téngase presente, además, que por lo regular a todo el que nace el Día de Reyes, o sea el de la Epifanía del Señor, 6 de enero, le suelen poner Melchor o Micaela de los Reyes, Gaspar de los Reyes o Baltasara de los Reyes".
El hijo de la febrerista fue quien llevó a Juan Pablo Duarte "a embarcarse en la goleta del capitán Finlay cuando los haitianos lo perseguían por su movimiento revolucionario después de La Trinitaria. El bote que lo llevó estaba tripulado por Juan Alejandro Acosta, Tomás Ariza y Juan Luis Duquela, con la ayuda del comandante del puerto, capitán Evertz", comunicó.
María Baltasara "murió de vejez en Santa Cruz del Gato, cerca del río Chavón donde tenía su hijo un reparadero de buques que llevaba mercancía a Higüey por ese río", relataba el almirante, ex jefe de Estado Mayor de la Marina de Guerra, quien se lamentaba:
"Aquí se ha divulgado poco su actitud y su trabajo. Nadie cree que existiera una mujer que se llamara Baltasara, tal vez por eso la confusión del nombre".
Pero cree, además, que tal vez los miembros del Ayuntamiento dudasen que una representante del sexo femenino pudiera tener "tanto arrojo y valor. Ella sabía remar e ir al barco donde estaba su hijo", manifiesta. Es una pena, añadió, "que ella, como muchos otros héroes de la Independencia y de la Restauración, haya sido olvidada por todos los dominicanos, ignorando sus trabajos y sacrificios por el bien de la Patria".

Abya Yala (una sola América) es digna, soberana y rebelde

 FRENTE A LO SUCEDIDO EN VENEZUELA 








Luego de cerrar un 2025 marcado por intensas luchas y acciones colectivas, me reintegro a la vida cotidiana para iniciar un 2026 con esperanza. Esperaba un año de paz, respeto, justicia y libertad; sin embargo, nos encontramos con noticias alarmantes sobre lo ocurrido en Venezuela.

Frente a ello, es necesario decirlo con absoluta claridad: no se puede justificar, bajo ningún concepto, la invasión flagrante de los EEUU a un país soberano, violando el derecho internacional a la libre autodeterminación. Los derechos de una nación terminan donde comienzan los derechos de otra.

Quienes desconocen la historia caminan sin identidad y terminan perdiéndose. La historia nos demuestra que las intervenciones del país norteamericano en naciones pequeñas de África, Asia y América Latina nunca tuvieron como objetivo garantizar la democracia ni combatir el narcotráfico. Todas esas intervenciones tuvieron algo en común: la obtención de los recursos naturales estratégicos, especialmente grandes reservas de petróleo.

Cuando un país decide ser libre, soberano e independiente, y empieza a escribir su propia historia, incomoda a los poderes imperiales, que rápidamente elaboran el guión de la intervención. ¿Recuerdan la Operación Cóndor?

Investiguemos también las circunstancias que rodearon la muerte del presidente Jaime Roldós Aguilera (24 de mayo de 1981) en nuestro país llamado Ecuador.

Izquierda y derecha:

A los pueblos indígenas y a las clases populares nos ha tocado resistir tanto a gobiernos progresistas (de izquierda) como a gobiernos fascistas (de derecha). Ninguno ha transformado el modelo de desarrollo: ambos han sostenido el capitalismo extractivista. Cuando hemos luchado contra esas políticas, hemos sido amedrentados, perseguidos, judicializados y encarcelados.

Desde un análisis crítico, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, EZLN, advierte que el retorno de la derecha fascista en Latinoamérica es “en gran medida como consecuencia de los errores e incompetencia de gobiernos progresistas de izquierda”.

Imperialismo:

Los pueblos indígenas rechazamos todo tipo de imperialismo, sin embargo, vemos cómo gobiernos progresistas respaldan el imperialismo asiático, mientras los fascistas se alinean con el imperialismo norteamericano.

Ambos imperios necesitan recursos naturales para sostener su crecimiento: petróleo, oro, agua, cobre, litio, tierras raras, entre otros. ¿Adivinen dónde están esos recursos? En nuestros territorios.

A esto se suma el llamado capitalismo verde, que llega disfrazado de proyectos o programas “conservacionistas” como reservas fluviales, áreas ecológicas o bonos de carbono, pero que siguen violando los derechos de la libre determinación de nuestros pueblos.

Pueblos Indígenas:

Sean gobiernos de izquierda o de derecha, vendrán por los recursos que existen en nuestros territorios, utilizando los mismos discursos vacíos de “desarrollo” y “progreso”. Nos quieren divididos, vulnerables y sin identidad. Eso no lo podemos permitir.

Por ello, hago un llamado a todos los hermanos y hermanas de la Amazonía a defender nuestros territorios con nuestras mejores armas: la unidad, el respeto, la organización, la minga y el Ayllu, para juntos construir el “Ñukanchik Kikin Ushay Kawsay”, la autonomía en el marco de la libre determinación.

Un 2026 de lucha y muchas victorias para todos y todas.

Un joven obrero alemán llamado Heinz Stücke




En noviembre de 1962, un joven obrero alemán llamado Heinz Stücke tomó una decisión que le cambiaría la vida para siempre.

Odiaba su trabajo. Cada mañana se levantaba antes del amanecer para coger el tren hacia la fábrica de herramientas donde trabajaba. La monotonía lo asfixiaba. Las paredes de su pequeño pueblo, Hövelhof, sentía que se le venían encima.
Así que un día, Heinz hizo algo con lo que la mayoría solo sueña.
Dejó el trabajo, se subió a una sencilla bicicleta de tres velocidades y se alejó pedaleando de todo lo que conocía, con casi nada de dinero, sin patrocinadores y sin un plan detallado.
Su objetivo inicial era modesto: ver Europa, quizá llegar a Tokio para los Juegos Olímpicos de 1964.
Llegó a Tokio en 1971, siete años tarde.
Para entonces, Heinz ya había entendido algo que le cambió la vida: no quería parar. Cada frontera le descubría otro país que deseaba explorar. Cada desconocido que lo acogía le devolvía la fe en la humanidad.
Así que siguió pedaleando.
Los días se convirtieron en meses. Los meses se estiraron en años. Los años se volvieron décadas.
A través de desiertos abrasadores y tormentas de nieve. Por zonas de conflicto y pueblos tranquilos. Sobre puertos de montaña y a lo largo de costas interminables.
Le robaron la bicicleta varias veces y siempre la recuperó. La soldaron y remendaron una y otra vez. Sobrevivió a un atropello en el desierto de Atacama, a un disparo en el pie en Zambia y a una paliza de soldados en Egipto.
Y aun así, Heinz nunca se rindió.
Para financiar su viaje, tomó fotografías: más de 100.000. Hizo cuadernos artesanales y postales, y los vendía a esos mismos desconocidos que muchas veces acababan siendo sus amigos.
«Confío en todo el mundo», dijo una vez, «porque si no, simplemente no podrías dar la vuelta al mundo».
En 1995, los Récords Guinness lo reconocieron por haber viajado en bicicleta más ampliamente que nadie.
Pero a él los récords nunca le importaron demasiado.
Lo que importaba era la lección que aprendió de aldea en aldea, de país en país: que la gente, en todas partes, comparte las mismas esperanzas, la misma bondad, las mismas ganas de conectar.
Los titulares muestran un mundo dividido. Heinz vivió uno unido.
Tras más de medio siglo, más de 600.000 kilómetros y casi 200 países, Heinz por fin volvió a Hövelhof, el pequeño pueblo del que se había ido tantos años atrás.
Hoy, con 85 años, vive tranquilo en un apartamento modesto, y su bicicleta —ya parte de la historia— se conserva con cariño.
Cuando le preguntan si se arrepiente de algo, su respuesta es siempre la misma: de nada.
Vio el mundo tal y como lo soñó. Vivió la vida completamente a su manera. Y nos demostró algo profundo a quienes miramos desde la barrera:
Los muros más grandes a los que nos enfrentamos no están en ningún mapa.
Son los miedos, las dudas y las excusas que levantamos dentro de nuestra propia cabeza.
Heinz Stücke no solo recorrió el mundo en bicicleta.
Nos enseñó que el camino siempre está abierto, para cualquiera que se atreva a dar la primera pedalada.
Fuente: Wikipedia ("Heinz Stücke", sin fecha)

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