RESPONSO AL 12 DE OCTUBRE Q + P + D
Coronas de flores y formol para disimular el olor a cadáver
Cada 12 de octubre, el circo institucional se pone su mejor traje de funerario progresista. Donde antes había brutos desfiles de espadas, cruces y loas a la "raza conquistadora" —un relato que ya ni los manuales escolares más cínicos se animaban a sostener sin sonrojarse—, hoy impera el refinado protocolo del eufemismo: el "Día del Respeto a la Diversidad Cultural".
Es una obra maestra de la alquimia semántica. Agarran un genocidio fundacional, un saqueo metódico que inauguró la era de la acumulación capitalista mundial, y lo lavan con agua bendita posmoderna hasta dejarlo convertido en un seminario internacional de ONGs sobre "diálogo intercultural".
Este lenguaje se parece exactamente a las flores y las coronas en los velorios: un intento desesperado por tapar el olor a cadáver.
El perfume de la culpa liberal
Cuanto más hiede la explotación en las bananeras, en las minas a cielo abierto, en los monocultivos de soja que envenenan las tierras guaraníes o en las favelas donde patrulla la policía militarizada, más caros y sofisticados son los ramos de flores retóricas que compran los ministerios y las academias.
Te roban el territorio ancestral? No te preocupes, te regalamos un feriado con nombre inclusivo.
Te precarizan hasta la médula, te despojan de derechos y te endeudan para pagar la deuda externa? Tranquilo, lo vamos a llamar "vulnerabilidad de la diversidad socio-demográfica".
El imperio te bloquea, te bombardea o te impone un tratado de libre comercio colonial como el UE-Mercosur? No hablemos de rapiña imperialista, hablemos de "integración regional plural y sostenible".
El sofismo posmoderno —esa criatura mimada del Foro Social Mundial y de los despachos estatales— necesita desesperadamente vaciar de contenido material la historia para que nadie note que el mecanismo de rapiña inaugurado por Colón en 1492 sigue funcionando con la precisión de un reloj suizo.
El cadáver sigue caliente
Por más que le pongan cintitas de colores, que cambien los nombres de las calles y que juren por todos los santos de la corrección política que ahora somos una "sociedad diversa y plural", el muerto sigue ahí, estirando los brazos desde las fosas comunes del capital.
Porque la "diversidad" es una nube de humo, no le devuelve la tierra al despojado, ni le resucita los hijos al obrero muerto en el colapso del sistema de salud, ni frena la bota del Estado reaccionario. Solo sirve para que los gerentes del progresismo y los intelectuales de los claustros seminarios y papeles duerman la siesta con la conciencia tranquila, respirando el perfume de unas coronas de flores compradas con el presupuesto del ajuste. Hagamos la revolución pongamos le Tupac Amaru al paseo Colon.
Y con las monedas del " presupuesto cultural "
Y de la universidad gratuita que se paga con desnutrición y analfabetismo financian a " les Intelectuales " para que decoren con abalorios sofistas los salones de la izquierda progre.
Que se vote la propuesta de la diputada a partir de ahora el racismo se llama diversidad !!!
Que fácil es cambiar el mundo !!!
Fuera caretas: la historia no se disimula con eufemismos de salón. El despojo se combate, la máquina del Estado se destruye, y la única identidad que vale es la de la clase trabajadora de pie, barriendo de una vez por todas a los conquistadores de ayer y de hoy.
Jorge Terracota ✍🏽