sábado, mayo 23, 2026

Helicópteros estadounidenses sobrevuelan Caracas y buques de guerra de EEUU operan frente a Venezuela.




Helicópteros estadounidenses sobrevuelan Caracas y buques de guerra de EEUU operan frente a Venezuela.


Los buques de la Armada estadounidense USS Iwo Jima y USS Lake Erie han sido detectados operando frente a las costas venezolanas este 23 de mayo. 


Aunque el evento se reporta como un "simulacro diplomático" autorizado por el gobierno de la presidencia interina de Delcy Rodríguez, la presencia del Iwo Jima, el mismo buque que extrajo al ex mandatario Nicolás Maduro el 3 de enero último, genera gran impacto mediático en la región.


El sobrevuelo de aeronaves y helicópteros militares de Estados Unidos sobre Caracas este sábado 23 de mayo de 2026 corresponde a un simulacro de evacuación médica y de contingencias coordinado y autorizado formalmente por el gobierno de Venezuela.


El canciller venezolano, Yván Gil, comunicó que las autoridades aeronáuticas nacionales supervisan y aprobaron de manera controlada el ingreso de las aeronaves.


Ciudadanos en la capital han reportado y filmado naves militares norteamericanas en zonas montañosas del este de la ciudad. Entre ellas destaca un convertiplano tipo V-22 Osprey y helicópteros de doble hélice para transporte pesado.

URSS.noticias.

LA FAUNA SILVESTRE YA SOLO REPRESENTA EL 4% DE LA VIDA TERRESTRE




LA FAUNA SILVESTRE YA SOLO REPRESENTA EL 4% DE LA VIDA TERRESTRE

​Hoy, se conmemora el Día Internacional de la Biodiversidad y no hay nada que celebrar. Durante los últimos siglos, la humanidad señala a la naturaleza como el elemento  a vencer para progresar. Sin embargo, este triunfo es en realidad el prólogo de un colapso planetario inminente. Hemos domesticado la Tierra de forma tan contundente que los paisajes naturales se han transformado en una cuadrícula de cultivos, la vida silvestre ha sido prácticamente borrada del mapa.


​La frialdad de los datos destruye cualquier discurso oportunista, si medimos la biomasa de todos los mamíferos terrestres del planeta, los humanos y animales domésticos, entre ellos ganado y mascotas, representamos cerca del 96%. La fauna silvestre, como felinos, elefantes, antílopes o roedores que pueblan el imaginario colectivo, se ha visto reducida a un miserable 4%. 


​Si ampliamos el espectro a todas las especies de aves del planeta, la disparidad sigue siendo abrumadora, las aves de corral (principalmente pollos de criadero) representan cerca del 70% de la biomasa de total, dejando a las aves silvestres con apenas un 30%.


​Si incluyéramos a todos los vertebrados terrestres (sumando reptiles y anfibios), el panorama general no cambia la tendencia, ya que la masa total de la ganadería industrial y la población humana sigue aplastando cuantitativamente a la vida salvaje.


Fuimos diezmando a la biodiversidad hasta convertir a las especies silvestres en una anomalía estadística, frente a miles de millones de vacas, cerdos y humanos.


​A pesar de esta alarmante disparidad, las actuales autoridades políticas de Argentina y Chile profundizan la crisis. Con discursos que ignoran la emergencia climática, desmantelan presupuestos ambientales y priorizan un extractivismo ciego que solo pretende ignorar el tema. 


Negar la destrucción ecológica no los exime de sus efectos, sólo acelera el día en que la red de la vida termine de colapsar bajo el peso de nuestra propia codicia.


#biodiversidad 

#faunasilvestre

Lo que se ve en el rostro de aquel hombre no es solo miedo. Es asombro absoluto.




Corría el año 1970, y en una expedición hacia las regiones remotas de Papúa Nueva Guinea, antropólogos occidentales se encontraron con miembros de una comunidad que había vivido durante generaciones casi aislada del mundo exterior.

La fotografía ha sido presentada como el instante de ese primer contacto.

Lo que se ve en el rostro de aquel hombre no es solo miedo. Es asombro absoluto. Es la reacción de alguien que, de pronto, tiene frente a sí algo que no encaja con nada de lo que conoce: hombres de piel clara, ropa extraña, cámaras, objetos metálicos, sonidos desconocidos y una forma de presencia que podía parecer imposible de explicar.

Para algunas comunidades aisladas, la llegada de expedicionarios occidentales no era simplemente la aparición de otros seres humanos. Podía interpretarse como la llegada de espíritus, presagios o seres pertenecientes a otro plano. El mundo conocido, hasta entonces limitado por montañas, selvas, clanes y tradiciones propias, se abría de golpe hacia una realidad inmensa y desconocida.

Papúa Nueva Guinea fue durante mucho tiempo uno de los territorios más difíciles de explorar para los extranjeros. Sus montañas, selvas densas y valles aislados permitieron que muchas comunidades conservaran formas de vida, lenguas y creencias propias hasta bien entrado el siglo XX. En algunos casos, el contacto con el exterior fue gradual. En otros, llegó como una ruptura repentina.

Y ahí está la parte más profunda de esta imagen.

Para los antropólogos, pudo haber sido un descubrimiento. Para quienes estaban allí, fue una interrupción irreversible. Después del primer contacto llegaron caminos, comercio, misiones, enfermedades, objetos nuevos y una mirada externa que empezó a transformar su vida para siempre.

Esta fotografía no muestra solo el encuentro entre dos personas.

Muestra el choque entre dos mundos.

Uno que llegaba creyendo descubrir.

Y otro que, sin haberlo pedido, empezaba a cambiar para siempre.

Tomado de la red.

Archivo del blog