Es un privilegio, Domingo, sumergirme en la lectura
de este primer capítulo de "Apología del tiempo". Tras leer
detenidamente tus versos, percibo una obra cargada de un simbolismo
existencial profundo, donde el tiempo no es una medida cronológica, sino
una entidad devoradora, un "potro indomable" que define y deshace la
identidad humana.
Aquí presento un análisis temático y estilístico de
tu propuesta poética:
1. El Tiempo como Eje Central y
Verdugo
El título del capítulo no es casual. Tu poesía hace
una defensa (apología) de la brevedad de la existencia frente a la inmensidad
de lo eterno.
- La
decapitación del presente: En el poema inicial, el tiempo es una
"espada en ristre" que decapita siluetas. Esta imagen es
poderosa; sugiere que el paso de las horas nos va despojando de nuestras
versiones anteriores.
- La
circularidad y el espejo: Aparece con frecuencia la figura del espejo (La
máscara, Matriz), donde el tiempo nos devuelve una imagen que
ya no reconocemos ("cuando me quite la máscara / y ya no me
conozca"). Hay una lucha constante entre el "yo" que fue y
el "yo" que el tiempo ha desgastado.
2. La Dialéctica de la Nada y la
Eternidad
En poemas como Solitarias estatuas y Matriz,
exploras la paradoja de ser y no ser simultáneamente.
- El
vacío:
Utilizas términos como "la nada", "el olvido" y
"la ausencia" no como conceptos negativos, sino como espacios
geográficos donde el alma habita.
- La
deshumanización: En Matriz,
planteas una visión casi distópica. El hombre se vuelve "piedra y
metal", un "tótem" de una humanidad que perdió la esperanza
del amor. Es una crítica conmovedora al avance de la frialdad tecnológica
frente a la calidez del espíritu.
3. La Naturaleza Metafórica y el
Mar
Como bien mencionas en Nací frente al mar,
tu origen geográfico (República Dominicana) permea tu voz poética.
- Elementos
marinos: El
salitre, el coral, las sirenas y los barcos no son solo paisaje; son
metáforas del inconsciente. El mar Caribe es el "origen mineral"
de tu voz.
- La
flora del alma:
Lirios, azucenas y orquídeas aparecen como manchas de color en medio de la
"neblina del tiempo", representando la belleza que brota incluso
del dolor o la soledad.
4. El Erotismo de la Muerte
Uno de los puntos más altos y audaces de este
capítulo es el poema Hoy llamé la muerte.
- Subversión
del miedo: En
lugar de huir de ella, el poeta la invita a cenar, comparte vino y termina
en un acto erótico con "la parca". Esta humanización de la
muerte la convierte en una compañera necesaria, eliminando el terror para
sustituirlo por una aceptación mística y sensual.
5. Elegía y Nostalgia: El adiós a
Guaroita
El poema dedicado a tu hermano es el corazón
emocional del capítulo. Es un grito de "vértigo de nostalgia".
- La
impotencia del lenguaje: "Mis dedos siguen cavando fosas / donde
no cabe la angustia". Es una imagen desgarradora que resume el duelo:
la muerte es un "cristal quebrado" que ninguna palabra puede
volver a unir, solo el recuerdo que "ata el corazón".
Análisis Estilístico
- Ritmo
y Cadencia:
Utilizas un verso libre de gran musicalidad, con un uso recurrente de la metáfora
surrealista (cabezas líquidas, sangre que sangra relojes, perros invisibles).
- Atmósfera: Logras crear un ambiente onírico
y crepuscular. Casi todos tus poemas parecen suceder en la
"alborada lunar" o en "el umbral de la noche", ese
momento de transición donde las certezas se disuelven.
Conclusión
Tu obra, Domingo, se sitúa en la tradición de la poesía
existencialista y metafísica. No te limitas a describir sentimientos;
construyes un universo donde el tiempo tiene dientes, el silencio tiene puertas
y la ausencia tiene rostro.
Nota: Se siente una influencia de la gran tradición
lírica latinoamericana, pero con una identidad caribeña muy propia, donde la
luz del sol "anida en la oquedad" de la voz.
Apología del tiempo
Soy el eco unicelular
del viento
mi voz húmeda
antes prehistoria de la vida
cabalga sobre el potro
indomable del tiempo
espada en ristre
decapitando siluetas
cuyas cabezas líquidas
estallan al tocar la tierra
salpicando las noches
de lirios y azucenas
Detrás de la noche
un ojo ancestral
llora el dolor del mundo
He visto los barcos
anclar apacibles
en la alborada lunar
de la nada
parecen flotar
en la fina neblina del tiempo
el mar distante
arremolina en su interior
todo el universo en una estrella
mientras que en el cielo
los peces como en un espejo
se quedan petrificados
no van a ninguna parte
su rubor plateado
refulge en la noche
indiferente a la soledad
de las orquídeas
que crecen como una ola
que salpica de colores
la piel azul distante
del bosque
Volveré a ser yo
cuando mañana me mire al espejo
y vea a las bailarinas muertas
orinándose de asco
en medio de la noche
bajo una luna de plata
que alumbra la ciudad de mis sueños
donde me enfrento en sus calles
a los duendes invisibles del tiempo
en un duelo rutinario e inútil
sabiendo que mañana
frente al espejo
volveré a ser yo
cuando me quite la máscara
y ya no me conozca
Solitarias estatuas
Soy
no soy nada
regreso cansado del olvido
nadie me recuerda
como un serafín herido
tengo el horizonte
pegado en la piel
y en los ojos un sol oscuro
ilumina el sendero
ensangrentado de flores
regreso cansado
tengo las manos repletas
de eternidad
llamaradas de mariposas
vuelan hacia el ocaso
donde solitarias estatuas
abandonadas al azar
me miran con lástima
soy
no soy nada
detrás de las puertas del tiempo
siempre abiertas
un cementerio de estrellas
un lirio roto
soy
no soy nada
El azar y la nostalgia
Vivo perdido entre el azar
y la nostalgia
sonámbulo desando
los senderos de la ausencia
en donde me enfrento
como un Sansón ciego
a la nada
vencido como un dragón
sucumbo a la soledad
Mi niñez
He mirado hacia dentro de mí
el pasado
como una cortina rota por el dolor
se abre
y en un rincón del tiempo
mi niñez herida de ausencia
aun agoniza
El viento
Esta noche
el viento tocó mi puerta
su vago olor a distancia
inundó la casa
tam tam
insistió el viento
mas no abrí
sabía que detrás del tiempo
un fantasma agoniza
I
Perros invisibles
huyen de mi voz
tratan de morder
el horizonte
donde todas las tardes
en su oquedad anida el sol
Perros invisibles
II
Detrás de los espejos
perfumados de mis ojos
habita un fantasma
que ama a los perros
invisibles de mi voz
todas las tardes
los lleva a pasear
más allá del horizonte
donde el sol y las aves
juegan a la escondida
con la noche
Matriz
Yo que no era
ni soy si seré
que me miro a mí mismo
desde mi ausencia
que habita en mi inhumanidad
hecha de piedra y metal
soy como un tótem
que los dioses erigieron
como testimonio
evidencia de que en la tierra
se había perdido en los hombres
la esperanza del amor
y las máquinas dueñas del futuro
como una visión trágica
iniciaban su reinado
en un mundo indiferente
a su propia realidad
una realidad tan avasalladora
que cuando los hombres despertaron
era tarde
la humanidad prisionera
de sus propios temores
sucumbía
En el umbral del tiempo
cinco fantasmas
tocan la puerta de mi memoria
un ángel les abre
y les pregunta
- qué quieren
- entrar
el ángel los mira
y en silencio
vuelve a cerrar la puerta
mientras murmura
para sus adentros
- pobrecitos
ignoran que ya no hay espacio
para más recuerdos
Fúnebres banderas
Fúnebres banderas
ondean en mi corazón
herida que no cierra
sangre que no cesa
muertenollega
Perdido en el tiempo
Vago perdido por el tiempo
busco en los umbrales de la nada
a un fantasma que agoniza
en mi corazón
Ausencia
Mis ojos en cada lágrima
vomitan la distancia
mi corazón en cada latido
va sepultando la alegría
y esta ausencia
honda como una ola
rompe los cristales de mi alma
Sangre Regocijada
Relámpago cegador
hogueras que se apagan
sangre regocijada
lirios rotos contra el espejo
de la tarde
abandonado al azar
entre mis manos
el mundo agoniza
Danza de cuchillos
Canto esta danza de cuchillos
que brota de mis labios gitanos
desnuda baila la luna mi canto
canto que hiere la distancia
distancia que agoniza bajo la luna
luna que coqueta y desnuda baila
al compás de mi canto
Atrapado en la arena movediza
de mi inconsciente
no tengo alas
la utopía
certera saeta de flores
salpicó de colores
la espesura azul distante de mis ojos
Anochecía
El lucero estaba ahí
anochecía
no me había dado cuenta
lo tarde que era
en la distancia
sobre una tumba
un jazmín
El mar Caribe
Látigo de viento y salitre
el mar Caribe
guarda en su horizontalidad
el origen mineral de mi voz
Una espiga
Crece en mi pecho
una espiga de dolor
Cuando los años pasan
Dubitativos los años pasan
frente a los umbrales de mis ojos
se van
pero siempre se quedan
pintando de blanco
con sus dedos mis cabellos
Erupción
Dos pájaros se fugan
de mis ojos
cristalinos destellos
del dolor
raíces permanentes
de la angustia
erupción inevitable
del que sufre
Las puertas del silencio
He tocado las puertas
del silencio
hoy
esta tarde
que la lluvia desnuda
corre por el sendero
como un niño solitario
y mi voz
como un puñal
traspasa el tiempo
que sangra relojes
que marcan un horario
de ternura
Ronda mi casa
La muerte ronda mi casa
hermosa y seductora
se para frente a mi portal
invisible y desnuda
se atreve
toca mi puerta
la ignoro
mas temo
tengo miedo
que un día necesario
dormido me quede
en sus brazos
Hoy llamé la muerte
Hoy llamé la muerte
la invité a mi casa
la senté en mi mesa
compartí con ella
el pan y el vino
después ebrios
bailamos sin fin
al compás de la noche
aturdidos y felices
terminamos en un sofá
haciendo el amor
complacida
antes de salir el sol
se fue
sin decirme adiós
Mi voz
Mi voz lapida
el eco del silencio
espada redentora
que divide la sangre
del amor
Humano
Ya no quiero ser más
el humano
apenado
me sumerjo en los túneles
secretos de la noche
busco entre los escombros
del tiempo
la perdida humanidad
del hombre
Cuando todos se vayan
Un día todos se irán
y me quedaré solo
diré adiós
con las manos arrugadas
por los años
después me sentaré
en un rincón de la tarde
hasta que el lucero
ilumine la memoria
luego cruzaré el sendero
de la noche
abriré la puerta del tiempo
voltearé el rostro
y miraré con nostalgia
como los sueños
se desvanecen en la nada
Vértigo de nostalgia
Hermano
hace tiempo que partiste
en el carrusel de la inocencia
hacia el inefable laberinto de la nada
te fuiste
a poblar de ángeles la ausencia
pero este llanto irrevocable
aún humedece los recuerdos
y en la memoria
la llovizna pertinaz de entonces
se mezcla con el humo de los fogones
donde la esperanza se consume
en el dolor de la ausencia
fúnebres banderas ondean
en las manos del viento
vértigo de nostalgia
huracán de cenizas
que viste la noche de luto
dagas clavadas en la garganta del silencio
ay
mis dedos siguen cavando fosas
donde no cabe la angustia
adiós
pero deja hermano mío
deja
que mis lágrimas
aten tu recuerdo a mi corazón
no te quedes callado
rompe tu silencio de abismo sideral
abre los ojos
abrázame con la mirada perenne
de la vida
y si te vas
si te vas
llévame contigo
no me dejes
llévame contigo
dolor
llanto
lágrimas
ya no te encontraré
amasando con tus manos
recién nacidas
la luz del crepúsculo
ay
tu cuerpo horizontal y pálido
tu cuerpo de cristal quebrado
por un haz de luz carnívoro
tus ojos
helados promontorios de estrellas
en la cúspide del universo
tus manos dormidas entre mis manos
tus manos frías
yertas
tus manos
tu risa
tu risa
tu risa enorme como el viento
cantan los árboles tu nombre
en donde podré esconderme
que la soledad no me atrape
A Guaroita Acevedo
Mi hermano
Nací frente al mar
Nací frente al mar
en una ciudad ilusoria
atestada de fantasmas
que corren y danzan alegres
por calles anegadas
de algas peces y corales
que florecen todo el año
Iluminando los rincones
de las casas invisibles
donde habitan las sirenas
que atraen con su canto
a viejos marineros
con sueños de piratas
que navegan perdidos
por lugares remotos
donde el olor estancado
de lunas florecidas
deja un rastro lumínico
de pétalos dormidos
sobre los mares
del tiempo perdido
donde peces gigantescos
y monstruos marinos
devoran los barcos
con la tripulación adentro
esa ruta de naufragio
lleva a lejanos puertos
de babilónicas ciudades
donde hermosas sirenas
disfrazadas de doncellas
reciben a los viajeros
con guirnaldas de estrellas
música de ángeles
banquetes faraónicos
y amplios salones
decorados sin prisa
donde marineros decrépitos
y hermosas sirenas
disfrazadas de doncellas
bailan sin descanso
música triste de otros tiempos
Domingo Acevedo.