martes, junio 18, 2013

una plaza desierta

Una Luna llena
una plaza desierta
una canción de Perales
o Serrat
y una botella de vino
era todo
cuanto tú y yo 
ambicionábamos

Junio/13

Esta noche me  perderé en la inmensidad de tu ausencia

Junio/13


Domingo Acevedo.

La arrabalizacion de la ciudad no es producto del azar.








La arrabalizacion de la ciudad no es producto del azar.

El Ayuntamiento del Distrito Nacional se da a la tarea de desalojar de los espacios públicos a los vendedores informales que se ganan la vida vendiendo todo tipo de mercancías y productos en los alrededores de hospitales, universidades, escuelas y colegios, oficinas públicas, centro comerciales y avenidas como la Duarte, la Mella, el Conde, etc. Bajo  el argumento de que arrabalizan la ciudad y es cierto que arrabalizan la ciudad, pero sucede que este tipo de actividad comercial informal le da respuesta a un déficit de empleos en país  y permite que muchas personas no salgan a atracar a las calles y puedan sobrevivir al hambre y la pobreza.

Las personas al no encontrar empleos acuden a este tipo de actividad comercial y ocupan los lugares donde hay mayor flujo de personas por eso es común ver los semáforos ocupados por un ejercito de vendedores que en las principales avenidas de Santo Domingo arriesgan sus vidas para ganarse unos centavos. La mayoría de estos vendedores trabajan en el día para comer en la noche, en un país donde el cuarenta y dos por ciento de las persona son pobres.

Hay que rechazar este tipo de acción por parte del ayuntamiento.  Tanto por la acción en sí misma como por el grado de represión con que actúan los miembros de la policía municipal, en contra de estos humildes trabajadores  que hacen hasta lo imposible por ganarse la comida del día, la comida de ellos y su familia.

Estas bestias con uniformes y pistolas que se hacen llamar policías municipales, destruyen y reprimen todo lo que encuentran a su paso y se llevan las mercancías y luego se las reparten  entre ellos. Esta es una acción bochornosa e inhumana contra humilde personas cuyo único delito es tratar de ganarse el derecho a vivir honestamente.

La arrabalizacion de la ciudad no es producto del azar, ni por una actitud medalaganaria de las personas, sino una respuesta a la pobreza y el desempleo.

Para desarrabalizar la ciudad en vez de reprimir a  los  vendedores informales hay que reducir la tasa de desempleo y  construir plazas para vendedores informales, entre otras medidas a tomar.

DomingoAcevedo.
Junio/13




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