domingo, enero 04, 2026

Venezuela, la mirada del Che Guevara.

 

Guadi Calvo.
Aunque en el noveno ítem de su Decálogo, el escritor uruguayo Horacio Quiroga, para los argentinos: rioplatense, diga. “No escribas bajo el imperio de la pasión”; no puedo evitarlo.
Ya que ver a Maduro esposado como un carterista de metro, caminando junto a su esposa Cilia Flores, “la primera combatiente”, por un pasillo de la DEA en Nueva York, con un miedo del que te cagas, saludando a diestra y siniestra con un good night y un Happy New Year, con la severidad de quien se cruza en el pasillo de algún albergue transitorio con un vecino de su edificio, no sé por qué me trajo a la cabeza la encendida e invicta mirada del Che Guevara, que ya muerto, siguió heroica y más viva que la de cualquiera. O el recuerdo del presidente chileno, Salvador Allende, que, con metralla en mano y casco, se despedía con la dignidad del hombre simple que fue toda su vida del cielo de Santiago, hasta incluso, ¿por qué no?, los minutos finales del coronel Gaddafi, desorbitado y confundido en aquel desagüe de Sirte, siendo hostigado y maltratado por los mismos a los que él les había dado dignidad, casa y trabajo por cuarenta y dos años.
El único crimen constatado por los mismos que asesinaron al Che y Allende y encendieron para siempre los cielos libios había sido intentar otra fórmula para cambiar la suerte de los que nunca la tuvieron.
La caída de Maduro, que ni siquiera lo despeinó, representa, espero que no, el tiro final, pero casi, para lo que alguna vez fue la izquierda revolucionaria, y hoy tan modestamente, para no hacer olas, para pasar disimulados y no llamar la atención, se autodenomina movimiento o ideas “nacionales y populares”, o alguna galimatía semejante.
Mientras busca, sin encontrar a algún líder que nos lleve otra vez al centro del ring, con el desconcierto de aquellos perros callejeros, ven en los ojos de cualquiera el abrigo y la comida que nunca conocieron. U otras como la de Patrice Lumumba, ya montado sobre el jeep que lo llevaba a la muerte, o de los que ni siquiera imágenes han quedado, de Thomas Sankara, Hasan Nasrallah o el general iraní Qasem Soleimani.
Tanto intentamos diferenciarnos de los que entraron victoriosos a Berlín, a Hanoi, a La Habana o a Managua, que ya no sabemos de qué se trata aquello y nos desentendemos, como si aquellas milicias hubieran sido de fantasmas.
Mientras la módica centro-derecha, una mañana tímidamente se despertó derecha y de allí saltó al ultrismo, al fascismo o al nazismo, ya sin ninguna vergüenza y de cara al sol, como Dios manda.
Mientras que a los muy pocos de los nuestros, que han surgido en estos últimos años, como la argentina Cristina Fernández de Kirchner, el ecuatoriano Rafael Correa o el pakistaní Imran Khan, están presos o exiliados. Porque en esta realidad, sin necesidad de la inteligencia artificial, a nadie se le niega ni un vaso de agua, ni cargos por corrupción, terrorismo, narcotráfico o ladrón de gallinas; todo sirve para sacarlos de la cancha y disciplinar a quien pretenda seguirlos.
Quizás por todo esto sea el momento para reflexionar y luego buscar honestamente a los responsables de este monumental fracaso, del que, desde el inicio, no es Trump. A los culpables hay que buscarlos entre los nuestros. Ellos, una vez más, los norteamericanos, claramente han cumplido, y muy bien, con su deber, el deber de todo enemigo que se precie y se honre a sí mismo: “atacar”, con todas las armas posibles, por todos los frentes dables.
Y eso había advertido Trump, y raro en los de su especie, esta vez cumplió, por lo que sabemos que a partir de ahora los Estados Unidos tendrán la decisión y los beneficios absolutos en la industria petrolera venezolana, respaldada por la mayor reserva conocida del mundo, además de una importante diversidad de ricos yacimientos minerales. Beneficios absolutamente merecidos por haberle quitado al pueblo venezolano el yugo marxista.
El presidente norteamericano además anunció que su intervención continuará hasta que finalice el proceso de estabilización y restauración democrática, después de “una transición segura, apropiada y juiciosa”. Lo que podría implicar que la visita se extienda por algunos años.
Solo por recordar los casos más prolongados, como el de Filipinas, donde se mantuvo cuarenta y ocho años; Nicaragua, veinte en dos estadías diferentes; Haití, otros tantos; los setenta y seis años que ocupó el Canal de Panamá, desde donde digitó toda la política del país; y los casos más recientes, Afganistán por dos décadas, sin olvidar Puerto Rico, donde se instaló en 1898, y aún no muestra voluntad de marcharse.
En vista de esto, doña María Corina Machado, quien había avisado que estaba preparada para asumir la presidencia, según Trump, más allá de ser “una mujer muy amable, no cuenta con el apoyo”. Y tendrá tiempo para sacar brillo a su medalla por el su premio Nobel y gastarse en carteras y zapatos el millón de dólares que acompañan tanto honor.
Totus tuus, Donald Trump
Ya sin ironías, ha sonado la hora de demostrar cuánto de cierto hubo en la revolución venezolana y el “socialismo del siglo XXI”. Y en vez de declaraciones absurdas como la de su vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien acaba de asumir la presidencia, de manera interina, hasta el retorno de Maduro, que con suerte lo podrá hacer dentro de noventa años. Preparar el ejército y hacerse realmente cargo de la defensa territorial del país, no importa el costo. Ya que hasta ahora cuentan con los más de veinte mil millones de dólares en armamento ruso, entre los que no faltan cazas Sukhoi y misiles tierra-aire S-300, que no han sido utilizados, aunque si alguna batería fue destruida durante el bombardeo a La Carlota, la base aérea que al momento de la intervención norteamericana prácticamente toda su dotación se encontraba ausente, quizás de licencia por los festejos de Navidades y Año Nuevo, más allá de que desde hacía más de seis meses se estaba anunciando la posibilidad de una acción semejante.
Algunas versiones indican que, al momento de dar con Maduro, los efectivos norteamericanos habrían asesinado a unos cuarenta hombres de su escolta, aunque todavía nada ha sido confirmado.
De aquí en más, el futuro de Venezuela quizás sea mucho más incierto de lo que fue desde la muerte de Hugo Chávez, ya que la reacción del ejército y los diversos grupos armados formados a lo largo del gobierno de Chávez y Maduro podrían partirse según sus intereses o apegos revolucionarios, derivando en una guerra civil, que le facilitaría mucho el trabajo a Washington, mientras la hasta ayer oposición, vaya a saber qué se siente hoy, al tener una dirigencia desprestigiada y, en sí, ese cuerpo opositor como tal, está muy lejos de conformar una unidad, y solo los ha unido el odio al régimen chavista; puede derivar a cualquier lugar. Por lo que los casi nueve millones de desplazados económicos que han abandonado el país desde que comenzó el desbarajuste de Maduro, se piense muy bien el momento de su retorno, si esa fuera la decisión.
A nivel internacional, la aventura de Trump ha desacomodado a muchas naciones, particularmente a las europeas, que, como nos tienen acostumbrados, han corrido en alegre majada de una opinión determinada a todo lo contrario, es decir, de rechazar la seudo invasión a aceptar en menos de treinta minutos, hasta quedarse haciendo equilibrio en la que dice algo así como que: “está bien, pero no tanto”.
China, gran socio comercial de Venezuela y el primer comprador de su petróleo, con cerca del ochenta por ciento de su producción, junto a Rusia, Irán, India y Corea del Norte, ha dejado en claro su oposición respecto a la aventura trumpista. Mientras que el presidente Lula ha sido la voz más clara de América Latina, acompañada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, o el de Colombia, presidente Gustavo Petro. Mientras que el presidente argentino, como siempre, encontró el lado más abyecto, para festejar como propio el “éxito” de Trump.
Más allá de que Maduro esté preso, lo demás es todo incierto, ni siquiera para que el propio Trump pueda asumir como zar de Venezuela, ya que, aunque parezca muy tenue, en los Estados Unidos todavía funcionan algunos resortes democráticos que le impidan al neoyorquino consumar totalmente su crimen, aunque esté seguro de que todo es para él.





¿Quién traicionó a Maduro?

 ¿Quién traicionó a Maduro?: los misterios y las consecuencias de la operación estadounidense contra Venezuela. Sistemas de defensa rusos inactivos.




El analista militar Leonkov denuncia traición entre allegados al capturado Maduro.
La operación militar estadounidense contra Venezuela está llena de misterios. No se trata de los motivos de Donald Trump y compañía; eso está claro: Washington lleva mucho tiempo soñando con deshacerse del recalcitrante Nicolás Maduro y acceder a las mayores reservas de petróleo del mundo.
Pero los analistas esperaban que Estados Unidos atacara instalaciones militares venezolanas. Pocos esperaban que los estadounidenses capturaran a Maduro en un ataque de media hora, como afirma Trump.
¿Por qué los sistemas de defensa aérea venezolanos no funcionaron contra los aviones estadounidenses? ¿Por qué las fuerzas de seguridad no protegieron al presidente venezolano, a pesar de que se suponía que debían estar en alerta máxima las 24 horas del día?
Varios expertos hablan sobre esto, así como sobre de las perspectivas de desarrollo futuro y su impacto en Rusia.
En meses anteriores, medios occidentales especularon que el presidente venezolano, reconociendo la vulnerabilidad de su posición, estaría dispuesto a renunciar voluntariamente a su cargo a cambio de garantías de seguridad y huir a un tercer país con su familia.
Sin embargo, declaraciones recientes del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio (en la transmisión del senador Mike Lee), en el sentido de que Maduro debería ser juzgado en Estados Unidos por cargos criminales, presumiblemente por "proteger" a un cártel de la droga inexistente, indican que nunca se discutió una rendición voluntaria.
Gevorg Mirzayan, especialista en estudios estadounidenses y profesor asociado de la Universidad Financiera del Gobierno de la Federación Rusa, afirma:
"Estados Unidos demostró su disposición a abatir a cualquiera que le desagrade. Esta fue una operación especial demostrativa y ejemplar de su parte".
¿Por qué no funcionaron los sistemas de defensa aérea de Venezuela, si no todos fueron destruidos? ¿Por qué no estaban operativos los sistemas portátiles de defensa aérea? El helicóptero estadounidense voló sobre Caracas como si fuera su propia casa...
¿A quién compraron los estadounidenses para esto? ¿Qué hacía el ministro de Defensa, hablando desde un búnker? ¿Dónde estaba antes? Surgen muchas preguntas...
El analista militar Alexei Leonkov plantea preguntas similares: "Surgen por el ejército venezolano y la seguridad personal de Maduro... Esto recuerda a la operación estadounidense en Irak, cuando lograron capturar a Saddam Hussein en 2003.
Mientras tanto, la resistencia del ejército iraquí no fue nada intensa. Algunos generales traicionaron a su líder, y luego algunos de ellos lideraron ISIS (clasificada como organización terrorista y prohibida en Rusia), vendiéndose a los terroristas".
"No descarto la posibilidad de que representantes de las fuerzas de seguridad venezolanas, reclutados por agencias de inteligencia estadounidenses, se ofrecieran a actuar como intermediarios en la transferencia de la soberanía del país a Estados Unidos", señala Alexander Stepanov, investigador principal del Instituto de América Latina de la Academia Rusa de Ciencias. "Los estadounidenses tienen métodos bien establecidos".
Hay informes de que Nicolás Maduro fue capturado por una unidad de la Fuerza Delta estadounidense. Es difícil imaginar cómo se pudo haber logrado esto sin interceptar ciertas posiciones dentro del entorno del presidente, incluyendo el servicio de seguridad, que estaba muy bien entrenado.
Pero por ahora, solo podemos imaginar hipotéticamente cómo Maduro pudo haber sido secuestrado.
Stepanov, sin embargo, admite que la potencia de los ataques estadounidenses efectivamente paralizó las defensas aéreas del país:
"Los objetivos fueron alcanzados a distancia. Sabemos que el portaaviones Gerald Ford está armado con misiles antirradar de largo alcance que pueden viajar hasta mil kilómetros. Su misión probablemente era destruir el sistema de defensa aérea estratificado que cubría objetivos clave. Luego, misiles de crucero, principalmente Tomahawks aerotransportados de la flota de superficie, desde destructores estacionados en el Caribe, y sistemas de defensa aérea destruyeron estos objetivos".
Vimos impactos en edificios residenciales en Caracas. Probablemente fueron ataques dirigidos contra las residencias de miembros de la élite militar y política.
Según Igor Pshenichnikov, Trump se centrará en sembrar el caos total en el país, lo cual arrasará con los remanentes del régimen de Maduro. Luego, desesperados por la adversidad, el pueblo votará por cualquiera.
"Estados Unidos ya tiene una candidata, o mejor dicho, una títere: María Corina Machado, una férrea opositora al régimen de Maduro y Premio Nobel de la Paz el año pasado". "Es completamente leal a Washington y cumplirá todos sus caprichos", afirma el experto.
Pero esto solo es posible a menos que uno de los aliados sobrevivientes de Maduro, por ejemplo, el vicepresidente o el ministro de Defensa, demuestre ser un líder decidido y patriota en Venezuela. Si esta persona logra mantener la lealtad y la preparación para el combate del ejército, la resistencia a la agresión estadounidense podría continuar".
"Trump no reestructurará Venezuela", sugiere Gevorg Mirzayan. ¿Por qué lo haría? Hay una oposición bastante fuerte en el país: entre el 40% y el 45% de los venezolanos estaban en contra de Chávez y su ideología.
Por lo tanto, si Trump no invade territorio venezolano y simplemente deja que las autoridades locales se desmoronen tras el colapso del régimen de Maduro, no se verá envuelto en este conflicto.
La opositora Machado ya ha declarado que está lista para asumir el poder. Sin embargo, por ley, si el presidente no puede ejercer sus funciones, el poder pasa a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien debe convocar nuevas elecciones en el plazo de un mes.
Alexéi Leonkov califica el incidente de "terrorismo de Estado": se violaron todas las normas y reglas internacionales: "Hablamos del actual líder del país, elegido legalmente, contra quien no hubo juicios penales.
Toda la historia de los cárteles de la droga fue un invento. ¿Dónde están las pruebas? No hay ninguna, excepto los barcos que los estadounidenses intentaban socavar, llamándolos venezolanos, aunque Venezuela afirmaba que eran colombianos".
Alexander Stepanov está seguro de que Estados Unidos está combatiendo ideas que escapan a su control, no solo en Venezuela, sino también en otros países latinoamericanos: Cuba, Nicaragua... "Pero, por supuesto, está claro que el objetivo clave es hacerse con el control de las bases de recursos", añade el analista.
"Washington está implementando la Estrategia de Seguridad Nacional adoptada a finales de 2025, que establece explícitamente la necesidad de que Estados Unidos regrese a América Latina", enfatiza Evgeni Semibratov. Venezuela y el régimen político de Nicolás Maduro fueron la parte más rebelde de la región. Además, con la operación contra Venezuela, Estados Unidos quiere demostrar que no debe ser amable con China (las principales exportaciones petroleras de Venezuela se destinaron a China).
Evgeni Semibratov cree que las agencias de inteligencia estudiarán detenidamente la operación estadounidense contra Venezuela y sus consecuencias: "Debemos sacar las conclusiones adecuadas. Uno de los factores que impulsaron las revoluciones de color en el espacio postsoviético fue la traición de las élites políticas. En este caso, podemos contrastar a Yanukovich y Lukashenko, porque no hubo traición en Bielorrusia".
Y el elemento clave para contrarrestarlo es la orientación de todas las capas de la élite nacional hacia la lucha contra una fuerza opositora externa.
Paradójicamente, el experto cree que la captura de Maduro sienta un precedente para lidiar con el régimen de Kiev: "Esto nos dará libertad para tomar ciertas decisiones políticas".
"Podríamos pasar a acciones similares a las que está tomando Trump", explica el politólogo Alexei Pilko. "El lado estadounidense no ha tenido reparos en neutralizar primero a los líderes políticos del país contra el que está llevando a cabo operaciones militares".
Fallaron los sistemas de defensa rusos o fueron neutralizados de antemano? Así nos lo explica el compañero Fedefede:
"Durante los recientes ataques aéreos contra Venezuela, los sistemas antiaéreos del país no fueron utilizados ni se encontraban en alerta".
"El sistema de misiles tierra-aire Buk-M2E de la Fuerza Aérea Venezolana fue destruido junto con una aeronave y parte de la infraestructura del Aeropuerto de Higuerote, en el Estado Miranda, al norte del país. Los restos quemados del Buk-M2E, proporcionado por Rusia, fueron visibles en la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, en Caracas".
"De manera similar, el S-300 AAD ruso instalado en la costa venezolana fue completamente destruido por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos mediante un ataque con misiles Tomahawk a las 11:30 h. Diversas fuentes indican que no hubo detección de aproximación, lo que sugiere que los sistemas estaban completamente apagados".
"Esto resulta especialmente llamativo si se considera que, días antes, las señales de preparación para una incursión aérea eran evidentes. Normalmente, estos sistemas se mantienen en alerta casi las 24 horas, y cualquier indicio de movimiento inusual en el espacio aéreo cercano provoca su activación inmediata y la preparación de contraataques automáticos".
"Recordemos que días atrás aviones de patrulla marítima y antisubmarina P-8 Poseidon realizaron varias vueltas sobre la zona, y de acuerdo a diversas fuentes, fueron detectados a kilómetros de la costa venezolana. Esto demuestra que había capacidad de alerta y detección: los radares funcionaban y podían monitorear incursiones aéreas a gran distancia".
"Aun así, cuando llegó el ataque real, no hubo respuesta de los sistemas de defensa, lo que hace extremadamente sospechosa la inactividad".
"El contraste con otros escenarios es evidente. Por ejemplo, en Ucrania, los sistemas S-300 han demostrado una alta eficacia interceptando misiles de crucero y aviones enemigos, manteniéndose activos y reaccionando de manera inmediata ante cualquier amenaza. La diferencia en Venezuela no puede explicarse simplemente por falta de entrenamiento o falla técnica: los sistemas estaban instalados, operativos y habían funcionado antes".
"La única explicación plausible es la intervención humana deliberada, ya sea por negligencia extrema, sabotaje interno o complicidad directa".
"Varios factores apuntan hacia la hipótesis de un complot interno:
Alertas claras ignoradas: Las maniobras previas de aviones de reconocimiento y las señales de preparación de incursión aérea eran detectables, pero los sistemas permanecieron apagados.
Capacidad funcional de los sistemas: Tanto el Buk-M2E como el S-300 estaban físicamente operativos. Sus sistemas de radar, seguimiento y lanzamiento podrían haber respondido de inmediato, como lo hacen en escenarios de combate activo en otras regiones".
"Inactividad coordinada: No se observó ningún movimiento defensivo ni preparación de contraataques automáticos. Esta simultaneidad en la inacción sugiere más que un error: parece que hubo órdenes internas que impidieron la activación".
"Historia de ataques comparables: En otros conflictos, los S-300 han demostrado su eficiencia; la inactividad en Venezuela rompe con cualquier patrón lógico de defensa y confirma que el fallo no fue técnico".
"Tiempo de reacción imposible de justificar: Incluso con advertencias mínimas, un sistema de alerta avanzada puede responder en minutos. La completa falta de reacción indica que alguien permitió que los ataques se completaran sin oposición".
"En consecuencia, todo apunta a que se podría haber tratado de un complot interno o sabotaje. Si efectivamente fue así, es poco probable que las autoridades lo admitan de manera inmediata. La información oficial sobre este tipo de eventos suele tardar años en salir a la luz, y cualquier revelación temprana podría comprometer a quienes participaron en la decisión de mantener los sistemas inactivos".
"Esperemos que en los próximos días salga más información, pero si efectivamente fue un complot, no lo revelarán rápido; probablemente esperarán algunos años para hacerlo público. Mientras tanto, este episodio deja en evidencia no solo la vulnerabilidad física de los sistemas de defensa, sino la importancia crítica del factor humano y la lealtad interna en la operatividad de la defensa aérea".
Según el compañero Fulvio Marquez: "esto es algo que iba a suceder".
"No se concentran tantas fuerzas por gusto. Lo que no se ha explicado, es como lo capturaron? En comentarios anteriores te hable de la Mente R1 o Fuerza Interior!".
"Si Maduro hubiera tenido de escolta a un R1, no lo hubieran cogido! Los que nacen Mente R1, tienen una vision extraordinaria, donde las personas normales ven un elefante, el ha de percibir la realidad, un raton!".
"Quiere decir que no caen en las trampas! No creo que en esas fuerzas especiales habria alguno! Ese tipo de persona trabaja solo! Cuando le ordenan hacer un trabajo, eso es todo lo que el servicio de inteligencia va a saber, ya que todas las medidas y contramedidas, para el cumplimiento de la mision se desarrollan en su mente, y evitar el cumplimiento de ella es imposible!".
"Es como en el Tablero de Ifa, cuando sale la letra 22 boca abajo, solo resta tirar agua hacia arriba y orar a Olofy por clemencia! Dicen que la seguridad de Maduro la conformaban mayoritariamente cubanos!".
"Para que tengas la idea del poder que hay en esas personas, uno solo de habérselo propuesto, cuando el Comandante (Fidel) aún no estaba enfermo, tenia la capacidad de perforar los anillos de seguridad de él y asesinarlo (simular su asesinato), eso no quiere decir que por tener esa condicion, sintieras el deseo de hacerlo! Cuando supe eso, allá por el 2000, me quedé helado!".
No obstante, según la doctrina militar, un evento de esa magnitud activa de inmediato la respuesta armada automática, la defensa del objetivo estratégico y el cierre total del teatro de operaciones. Nada de eso ocurrió en Venezuela.
Desde el Ministerio del Poder Popular para la Defensa, el general Vladimir Padrino López no emitió orden de fuego, no activó unidades de reacción, no ordenó despliegues ni contraataques. La cadena de mando permaneció en silencio. En términos estrictamente militares, no de inteligencia, ese silencio no es neutral: es una decisión.
Cuando un país está preparado para un ataque y este se produce sin respuesta, solo existen tres lecturas posibles:
- La primera es complicidad, es decir, traiciòn conocimiento previo y consentimiento operativo.
- La segunda es pasividad estratégica, esperar el desenlace para acomodarse al nuevo equilibrio de poder.
- La tercera es la más grave desde el punto de vista institucional: pérdida efectiva del control de las fuerzas, lo que convierte al ministro en una figura formal sin mando real.
En cualquiera de los tres escenarios, el resultado es el mismo. La doctrina militar es clara: la inacción ante un ataque al centro del poder equivale a abandonar la defensa del Estado. Un ministro de Defensa que no responde cuando el país estaba listo para combatir no es un garante de seguridad, sino un actor del quiebre.
En el lenguaje militar, no hubo sorpresa. En el de los servicios de la inteligencia: mucho menos. En ambos había preparación. Y aún así, no hubo respuesta.
"Mientras tanto, Maduro, como Noriega, se enfrenta en Estados Unidos a la pena capital o a la prisión, de la que seguramente no será liberado", señaló, por su parte, el politólogo ruso Alexéi Pilko.

La Historia Mal Contada



La historia de la isla de Santo Domingo ha sido, a menudo, víctima de un reduccionismo pedagógico que intenta encajar nuestra realidad en moldes ajenos. Se nos enseña una línea de tiempo plana: la llegada de Colón, la rápida extinción de los taínos y la sustitución inmediata por una masa uniforme de esclavos africanos. Sin embargo, esta lectura simplista ignora una distinción fundamental que define nuestro origen: la diferencia entre el esclavo traído de España (el ladino) y el sistema de explotación masiva que ocurrió siglos después en otras latitudes.
El Ladino: Un perfil distinto
No todos los negros que pisaron La Española llegaron bajo las mismas condiciones. Los primeros en llegar, bajo el gobierno de Nicolás de Ovando, fueron los negros ladinos. Estos individuos no eran "piezas" recién extraídas de las costas de África sin conocimiento del mundo occidental. Al contrario, eran personas que ya hablaban castellano, practicaban el catolicismo y conocían las leyes y costumbres españolas.
Esta distinción es crucial porque el ladino no era un sujeto pasivo. Su integración previa a la cultura hispánica le otorgaba herramientas de resistencia que el "bozal" (el recién llegado de África) no poseía. El ladino sabía reclamar espacios, entendía el sistema legal y, sobre todo, fue el primero en alzarse y mezclarse. La presencia del ladino en los albores de la colonia permitió que la negritud en Santo Domingo se fusionara con la hispanidad desde un inicio, creando una identidad mulata que no se basaba únicamente en la segregación, sino en una convivencia forzada pero íntima.
El mito de la desaparición taína
Por otro lado, la narrativa oficial sostiene que los taínos desaparecieron en apenas unas décadas. Esta afirmación ha servido para justificar la idea de que la isla fue "repoblada" únicamente por extranjeros. Pero la realidad geográfica y los hitos como la rebelión de Enriquillo cuentan otra historia. Si los nativos hubieran muerto en su totalidad, no existiría la Sierra de Bahoruco como refugio de libertad durante catorce años, ni se habrían mantenido vivos los nombres de nuestras provincias, ni el uso del conuco y el casabe que aún hoy alimentan al pueblo.
La Corona española y los colonos tenían un interés económico en declarar "muertos" a los indios para evadir impuestos o justificar la compra de esclavos. Pero esos nativos no desaparecieron; se "alzaron" en las zonas que España, en su búsqueda de oro en México y Perú, decidió abandonar. En esos campos olvidados, el indio sobreviviente y el negro ladino que escapaba del control colonial se fundieron. Ese es el origen de la libertad dominicana: una resistencia que no esperaba decretos reales, sino que se vivía en el monte.
Una identidad de libertad
Es por esto que el dominicano, históricamente, ha rechazado la etiqueta de "esclavo". Mientras que en el oeste de la isla (el futuro Haití) los franceses instalaron una maquinaria industrial de esclavitud masiva de bozales, en la parte española la economía del hato ganadero y el abandono imperial permitieron que la población fuera mayoritariamente libre, mulata y de herencia mestiza mucho antes de las independencias.
Nuestro Himno Nacional lo proclama con orgullo: somos "indómitos y bravos". No es un error poético; es el reconocimiento de que la sangre de esta tierra no proviene de una masa sumisa, sino de hijos de la resistencia taína y de negros ladinos que nunca se sintieron ajenos a la cultura que habitaban.
Conclusión
Releer la historia dominicana exige abandonar el simplismo. Debemos entender que nuestra raíz no es un reemplazo de una raza por otra, sino una superposición de resistencias. Somos el resultado de un proceso donde el imperio se fue tras el oro, pero el pueblo —el mestizo, el hijo del ladino y el nieto del taíno— se quedó para reclamar la isla como suya.
Solo aceptando que no fuimos la "colonia modelo" de esclavitud que algunos quieren pintar, podremos entender por qué nuestra identidad es, esencialmente, un grito de libertad frente a cualquier intento de encadenarnos a un relato ajeno.
Miren hasta el sistema de construcción de bohios sobrevive.. si señores eso es un Bohio..

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