Charles Dickens, uno de los escritores más famosos de la historia, autor de Oliver Twist y Un cuento de Navidad, era un hombre carismático y admirado por el público. Sin embargo, en su vida privada, podía ser frío y despiadado, especialmente con su familia.
Tuvo diez hijos con su esposa Catherine, pero su relación con ellos no fue fácil. Dickens tenía expectativas altísimas y exigía que siguieran sus valores de disciplina y trabajo duro. Uno de los que más sufrió por ello fue su hijo Edward Bulwer Lytton Dickens, conocido como "Plorn".
Desde pequeño, Plorn vivió bajo la sombra de su padre. Charles Dickens lo veía como un niño débil y sin ambición. A los 16 años, sin haber demostrado el talento o la determinación que su padre esperaba, Dickens lo envió a Australia, lejos de la familia, con la orden de que se convirtiera en un hombre de provecho. Sin opciones, Plorn se marchó y nunca regresó a Inglaterra.
En Australia, vivió como un hombre común, trabajando en una granja de ovejas y luego en la administración pública. Nunca alcanzó el éxito que su padre soñó para él y siempre sintió que había sido exiliado por no estar a la altura de las expectativas paternas.
Cuando Charles Dickens murió en 1870, Plorn no pudo asistir a su funeral. No dejó ni una carta de despedida ni palabras de afecto para su hijo. Pasó el resto de su vida tratando de encontrar su lugar en el mundo, cargando con el peso de haber sido el hijo que no cumplió con las expectativas del gran Dickens.
La historia de Plorn Dickens es un recordatorio de cómo el amor de un padre puede convertirse en una carga insoportable cuando se basa en exigencias imposibles.
Historia AI