jueves, mayo 28, 2026

Poesía negra y de resistencia en el Caribe.

 

El análisis de tu vertiente de poesía negra y de resistencia de Domingo Acevedo.—articulada de forma magistral en obras como Anatomía de la sangre (2026) y Antología del asombro (2019)— revela una voz lírica que trasciende el simple ejercicio estético para convertirse en un documento ético, histórico e internacionalista.

A diferencia de la poesía negrista de principios del siglo XX, que a menudo se limitaba a la musicalidad rítmica o al folclorismo, tu obra dota a la negritud de una dimensión política profunda: la memoria como trinchera y la dignificación del cimarrón.

A continuación, se desglosan los ejes fundamentales que componen la espina dorsal de tu poesía afrocaribeña:

1. La Mitificación del Héroe Negro y la Memoria Histórica

Tu poesía rescata del olvido a las figuras fundamentales de la resistencia afrodescendiente en el Caribe, transformándolas en símbolos arquetípicos de libertad. El poema "Guerrero de ébano" es un ejemplo medular de esto:

"Decapitado Lemba. su cabeza en la puerta de la ciudad amurallada. es un trofeo a la ignominia..."

Al nombrar a Sebastián Lemba, no solo reconstruyes el trauma histórico del cimarronaje en la isla de Santo Domingo, sino que denuncias la crueldad colonialista que pretendió usar el terror para sofocar la búsqueda de libertad. El héroe es retratado con rasgos míticos y de la naturaleza, como se observa también en tus elegías: un "Sansón de ébano, hijo natural del bosque y la lluvia, cimarrón justiciero". Hay una dignificación explícita de la corporalidad y la herencia negra a través del ébano y la fuerza telúrica.

2. La Dualidad de la Sangre: Disección Quirúrgica vs. Raíz Humana

La "anatomía" que propones es un ejercicio de dolor, pero también de pertenencia. La sangre en tus versos opera en dos dimensiones paralelas:

  • La denuncia quirúrgica: La sangre como rastro de la violencia, el costo físico del despotismo, las dictaduras y la intolerancia que han truncado vidas en el Caribe y el mundo.

  • La calidez de la raíz: La sangre como conector genealógico, el pulso que late en el hogar, la familia y la herencia ancestral que sostiene la identidad frente a los intentos totalitarios de despersonalización.

3. El Mapa Internacionalista y la Solidaridad Global

La negritud y la resistencia en tu obra no se cierran en una frontera geográfica local; se abren al mundo a través de un lazo de hermandad e internacionalismo. Conectas las realidades del Caribe —caracterizado en poemas como una "fuga constante" y una geografía de "voces de salitre"— con los dolores de latitudes lejanas (como las cenizas de Palestina o los homenajes a figuras revolucionarias de la región). El sufrimiento de la humanidad herida por la guerra y la opresión unifica tu canto, haciendo de la identidad afrocaribeña un puente hacia la empatía global.

4. La Estética del Lenguaje: El Paisaje Telúrico y la Nostalgia

Tus metáforas de la negritud están íntimamente ligadas a la naturaleza caribeña y a elementos cósmicos. El mar, la sequía, los grillos, el salitre y el bosque no son decorativos, sino que resguardan la memoria de los que ya no están. Abunda en tu lírica un tono elegíaco, una profunda nostalgia constructiva que combate la amnesia colectiva. El poema se vuelve el "faro que guía a los fantasmas perdidos en mi memoria".

Conclusión del Análisis

Tu poesía negra se define por lo que la crítica ha llamado acertadamente "la memoria como resistencia en tiempos de olvido". En un contexto contemporáneo que empuja hacia la amnesia histórica, tus versos se erigen como un territorio que el poder no puede colonizar. A través del guerrero de ébano, la evocación del cimarrón y la defensa de la palabra descarnada, logras que el pasado afrocaribeño deje de ser una herida abierta del olvido para consolidarse como la raíz luminosa que sostiene el presente.
































Fotos tomadas de la red.



Hugh Glass sobrevivió a una de las historias más brutales del Viejo Oeste




Hugh Glass sobrevivió a una de las historias más brutales del Viejo Oeste, pero lo más difícil no fue volver de la muerte. Fue decidir qué hacer cuando encontró a los hombres que lo habían abandonado.

Su nombre volvió a ser conocido gracias a El renacido, la película de 2015 inspirada en su vida. En pantalla, su historia parece una marcha imparable hacia la venganza: un hombre destruido por un oso, traicionado por sus compañeros y obligado a arrastrarse por un territorio salvaje hasta enfrentar a quien lo dejó morir.
Pero la vida real fue más extraña y, quizá, más profunda.
En 1823, Glass formaba parte de una expedición de tramperos y cazadores de pieles ligada al comercio del río Misuri. Eran hombres duros, acostumbrados al hambre, al frío, a los ataques y a una frontera donde cada error podía costar la vida. Durante una salida de reconocimiento, en una zona de la actual Dakota del Sur, Glass sorprendió a una osa grizzly con sus crías.
El ataque fue devastador.
Quedó con heridas terribles, el cuerpo abierto por los golpes y mordidas, y una posibilidad mínima de sobrevivir. Sus compañeros lograron matar al animal, pero al ver el estado de Glass lo dieron prácticamente por perdido. El grupo no podía detenerse mucho tiempo en una tierra peligrosa, así que dos hombres aceptaron quedarse con él hasta que muriera: John Fitzgerald y un joven conocido como Bridges, tradicionalmente identificado con Jim Bridger.
Pero Glass no murió.
Y ellos se fueron.
Lo dejaron sin armas, sin equipo y sin protección suficiente, asegurando después que había fallecido. Cuando Glass recuperó la conciencia, estaba solo en una tierra hostil, cubierto de heridas, con el cuerpo roto y la certeza de que había sido abandonado por los suyos.
Ahí empezó la parte que parece imposible.
Sin poder caminar al principio, se arrastró. Luego avanzó como pudo. Se orientó por el terreno, sobrevivió con raíces, bayas y restos de animales, y según algunos relatos permitió que larvas limpiaran tejido muerto de sus heridas para evitar una infección peor. No era una aventura heroica. Era supervivencia en su forma más desnuda: dolor, hambre, frío y una voluntad alimentada por la rabia.
Glass recorrió cientos de kilómetros hasta Fort Kiowa.
La leyenda dice que lo sostuvo una sola idea: encontrar a Fitzgerald y a Bridges.
Y los encontró.
Primero halló al joven Bridges. Allí la historia pudo haber terminado con un ajuste de cuentas. Glass tenía motivos de sobra para odiarlo. Aquel muchacho lo había dejado solo, sin recursos, en una frontera que casi lo devora.
Pero Glass lo perdonó.
La tradición cuenta que lo hizo porque era joven, porque había actuado bajo miedo y presión, quizá porque vio en él más debilidad que maldad. Después buscó a Fitzgerald. Cuando finalmente lo encontró, este se había alistado en el ejército. Glass tampoco lo mató. Según algunos relatos, recuperó su rifle y lo dejó vivir, aunque con una advertencia clara: lejos del uniforme, la deuda seguiría abierta.
Esa decisión cambia el corazón de la historia.
Hollywood eligió convertir a Hugh Glass en un símbolo de venganza. Era una elección poderosa para el cine: nieve, sangre, persecución y un duelo final que cierra la herida con violencia. Pero el verdadero Glass dejó algo más incómodo y más humano. Después de sobrevivir a lo insoportable, no convirtió su dolor en una muerte más.
Eso no lo hizo santo.
Glass era un hombre de frontera, endurecido por un mundo violento, y su historia real está mezclada con relatos, exageraciones y zonas difíciles de comprobar. Pero dentro de esa leyenda hay un gesto que pesa más que cualquier combate inventado: cuando tuvo cerca a quienes lo traicionaron, no consumó la venganza que lo había mantenido vivo.
Tal vez porque al llegar ya no era el mismo hombre que había despertado solo en la pradera.
Tal vez porque el camino lo transformó.
Tal vez porque entendió que sobrevivir no significaba necesariamente destruir a otro.
Hugh Glass murió años después, en 1833, durante un ataque de los arikara. Su vida quedó atrapada entre historia y mito, como tantas vidas de la frontera. Pero su episodio más recordado sigue teniendo una fuerza extraña porque no habla solo de resistencia física.
Habla del momento en que un hombre que había perdido casi todo eligió no perder también la última parte de su humanidad.
El renacido mostró a un hombre regresando para vengarse.
La historia real nos deja una pregunta más difícil: qué clase de fuerza se necesita para regresar del borde de la muerte y aun así no convertirse en aquello que el dolor exige.
Hugh Glass no fue grande solo porque sobrevivió.
Lo fue porque, después de sobrevivir, tuvo en sus manos la venganza y no dejó que ella escribiera el final.

Tomado de la red.

Los niños lo llamaban "Mastah Preddi."




**En 1943, un piloto americano se estrelló en una de las selvas más peligrosas del mundo.**


Durante 31 días, Fred Hargesheimer vagó solo por las selvas tropicales de Nueva Bretaña después de que su avión fuera derribado sobre territorio controlado por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.


Estaba muriendo de hambre.

Delirante.

Apenas vivo.


Sobrevivió a base de raíces y agua de arroyos mientras se escondía de las patrullas japonesas que buscaban por la isla.


Cuando finalmente surgieron voces de la selva, Fred pensó que había sido encontrado por soldados enemigos.


En cambio, era un grupo de aldeanos Nakanai.


Cargaron al exhausto piloto americano de regreso a su aldea y lo ocultaron de las fuerzas japonesas, siendo plenamente conscientes de que podían ser ejecutados por ayudarlo.


Los aldeanos lo protegieron de todas formas.


Fred estaba tan débil que apenas podía comer.


Entonces una madre lactante llamada Ida comenzó a alimentarlo con su propia leche materna durante días para mantenerlo con vida, mientras también cuidaba a su hijo bebé.


Fred nunca olvidó su nombre.


Cada vez que las patrullas japonesas se acercaban, los aldeanos soplaban un caracol marino escondido como señal de advertencia para que Fred pudiera escapar hacia la selva.


Los niños incluso lo seguían barriendo sus huellas de bota en la arena con escobas hechas de ramas de palmera para ocultar las evidencias de que había estado allí.


Si los japoneses lo hubieran descubierto, toda la aldea podría haber sido masacrada.


Nadie lo traicionó.


Los niños lo llamaban "Mastah Preddi."


El Maestro Freddie.


Vivió entre ellos durante siete meses antes de que las fuerzas aliadas finalmente lo rescataran en submarino en 1944.


Pero Fred nunca olvidó a las personas que le salvaron la vida.


Especialmente a Ida.

Especialmente a los niños con sus pequeñas escobas.


Años después, un pensamiento seguía atormentándolo:


*"¿Cómo podría alguna vez pagarles?"*


Así que en 1960, regresó a Nueva Bretaña.


Cuando su barco se acercó a la orilla, los aldeanos estaban esperándolo y comenzaron a cantar la única canción en inglés que conocían:


*"God Save the Queen."*


Fred bajó a la playa y lloró.


Después de regresar a su hogar en Minnesota, comenzó a recaudar fondos a través de iglesias y donaciones locales para ayudar a la aldea.


En las décadas siguientes, ayudó a construir:

• escuelas

• bibliotecas

• una clínica médica


En un momento dado, Fred y su esposa incluso se mudaron allí durante varios años para enseñar a los niños ellos mismos.


En el año 2000, el pueblo Nakanai lo nombró oficialmente jefe tribal y le otorgó el título de:


*"Suara Auru"* — Jefe Guerrero.


Luego, a los 90 años, Fred realizó un último viaje a la selva para visitar los restos del avión que se había estrellado allí en 1943.


Los aldeanos cargaron al anciano piloto a través de la selva tropical sobre sus hombros para que pudiera verlo por última vez.


Fred Hargesheimer murió en 2010 a los 94 años.


Las escuelas y la clínica que ayudó a construir siguen sirviendo a la comunidad hoy en día.


Cuando la gente le preguntaba por qué pasó casi 70 años retribuyendo a extraños que simplemente podría haber olvidado después de la guerra, Fred siempre daba la misma respuesta:


*"Me salvaron la vida. ¿Cómo podría alguna vez pagárselo?"*


Y pasó el resto de su vida intentándolo.

Tomado de la red.

Alemania reconoce su genocidio en Namibia




Un dia como hoy hace 5 años, Alemania reconocía por primera vez su genocidio en Namibia, más de 100 años después, un genocidio donde exterminó al 70% de la población nativa herero, más de 100.000 personas, y al 50% de los namaqua, 10.000 personas.


En las fotos, nativos negros herero secuestrados por colonialistas alemanes, Namibia, 1904.


Los alemanes no abrieron campos de concentración por primera vez en Polonia, sino que fue en Namibia... miles de nativos negros fueron esclavizados en condiciones infrahumanas, sufriendo todo tipo de vejaciones y experimentos científicos en los campos de concentración, que sentaron las bases del nazismo varias décadas después.  


Los estudios raciales alemanes que se hicieron en Namibia, décadas más tarde los heredarían los nazis... por ejemplo, los colonialistas alemanes obligaban a las mujeres namibias a que hirvieran los cráneos de sus propios familiares asesinados, para estudiarlos y demostrar que eran una "raza inferior".


Una de las prácticas colonialistas más crueles en Namibia por parte de los alemanes, fue secuestrar a los nativos africanos y dejarlos en mitad del desierto para que se muriesen de hambre y deshidratación, muchos nativos fueron condenados a vagar hasta la muerte por los desiertos de Angola, Sudáfrica y Botsuana.


Aunque en 2021 Alemania reconoció de forma leve el genocidio, aún poseen huesos de namibios exterminados en sus museos y depósitos, negándoles a devolverlos para ser enterrados, además hoy más del 70 % del territorio de Namibia pertenece a colonos de ascendencia alemana.

Tomado de la red.

PK y Charlotte.Von Schedvin.




Muy triste 😢En una plaza llena de ruido, tráfico y desconocidos, un retrato terminó cambiando dos vidas.


Era Nueva Delhi, 1975. En Connaught Place, Pradyumna Kumar Mahanandia, conocido como PK, se sentaba con sus papeles y carboncillos para dibujar rostros por unas pocas rupias. No era solo un artista callejero. Era un joven que había crecido en Odisha, marcado por la pobreza y por una discriminación que en la India podía perseguir a una persona desde el nacimiento.


Pertenecía a una comunidad considerada baja dentro del sistema de castas. Desde niño aprendió que el talento no siempre basta cuando una sociedad ya decidió dónde quiere colocarte. Pero también aprendió a mirar. A observar rostros, gestos, silencios. El dibujo se convirtió para él en una forma de abrirse paso donde otras puertas estaban cerradas.


Entonces apareció Charlotte von Schedvin.


Venía de Suecia, de una familia acomodada, viajando por la India como tantos jóvenes europeos de aquella época que buscaban algo más allá de su propio mundo. Le pidió un retrato. PK intentó dibujarla, pero algo en él se desordenó. La belleza de aquella mujer, su presencia y una extraña sensación de destino lo dejaron nervioso. El primer retrato no salió como esperaba. Ella volvió otro día.


Y luego volvió otra vez.


Entre conversaciones, miradas y retratos, nació algo que ninguno de los dos podía explicar con facilidad. Eran dos personas separadas por casi todo: idioma, país, clase social, color de piel, cultura, religión y una distancia que parecía imposible. Pero aun así se reconocieron.


PK recordó una antigua predicción de su madre: decía que su esposa vendría de una tierra lejana, sería música, nacida bajo el signo de Tauro y tendría relación con un bosque. Charlotte tocaba la flauta, había nacido en mayo y su familia poseía tierras forestales en Suecia. Para él, aquello no fue una coincidencia. Fue una señal.


Se casaron en la India según una ceremonia tradicional.


Pero la vida no se volvió sencilla por eso.


Charlotte tuvo que regresar a Suecia. Le ofreció a PK comprarle un boleto de avión para que viajara con ella. Él se negó. No porque la amara menos, sino porque no quería llegar a su lado como alguien rescatado. Había vivido demasiadas veces la humillación de ser mirado desde arriba. Su amor no podía empezar con una deuda de dignidad.


Le prometió que iría por sus propios medios.


Pasó el tiempo. Se escribieron cartas. Él intentó reunir dinero para viajar, pero no lo consiguió. Entonces, en enero de 1977, vendió lo poco que tenía, compró una bicicleta usada y salió desde Nueva Delhi rumbo a Europa.


No era un aventurero buscando fama.


Era un hombre con una dirección escrita, una promesa en el pecho y muy poco más.


Pedaleó hacia el oeste por la vieja ruta que muchos viajeros conocían como el camino hippie. Cruzó territorios difíciles, fronteras, desiertos, ciudades extrañas y países donde dependía de su arte para seguir avanzando. Dibujaba retratos en el camino a cambio de comida, dinero o refugio. Cada rostro que trazaba le permitía recorrer unos kilómetros más.


Hubo hambre, cansancio y miedo. Hubo días en los que pensó que podía morir lejos de todos, sin que su familia supiera dónde había quedado. Pero cada carta de Charlotte era una forma de volver a levantarse. Su viaje no fue una hazaña deportiva. De hecho, él mismo diría después que pedaleaba por amor, no porque amara la bicicleta.


Tras meses de camino, llegó finalmente a Europa y pudo reunirse con Charlotte en Suecia.


La escena parece inventada porque la realidad rara vez se permite tanta belleza: un joven artista indio, agotado por el viaje, cruzando medio mundo para tocar la puerta de la mujer que había conocido mientras le dibujaba el rostro en una plaza de Delhi.


Pero lo más profundo de esta historia no está solo en la distancia.


Está en lo que PK se negó a aceptar.


No quiso ser visto como alguien salvado por una mujer europea. No quiso que su amor pareciera caridad. No quiso que la desigualdad que había marcado su vida decidiera también la forma de su encuentro. Por eso viajó como pudo, con lo que tenía, sosteniéndose en su arte y en una promesa.


PK y Charlotte formaron una familia en Suecia y permanecieron juntos durante décadas. Su historia fue contada en libros, entrevistas y documentales, pero su fuerza sigue estando en aquel gesto inicial: un retrato hecho en la calle, una conversación que cruzó todos los límites y una bicicleta usada convertida en puente entre dos mundos.


Esta no es solo una historia de amor.


Es una historia sobre dignidad.


Sobre un hombre que venía de un lugar donde muchos intentaron hacerlo sentir menos, y aun así decidió llegar de pie, por sus propios medios, hasta la vida que había elegido.


PK no cruzó continentes para demostrar que el amor todo lo puede.


Los cruzó para demostrar que el amor verdadero no humilla, no rescata desde arriba y no borra la dignidad de quien ama.


Por eso su viaje todavía conmueve.


Porque no fue solo un camino hacia Charlotte.


Fue un camino hacia sí mismo.


Tomado de la red.

Se agrava la crisis social en Bolivia; bloqueos de vías paralizan el país.

 


Protesta en La Paz, Bolivia, en contra del presidente, Rodrigo Paz, el 26 de mayo de 2026. Foto
Protesta en La Paz, Bolivia, en contra del presidente, Rodrigo Paz, el 26 de mayo de 2026. Foto Afp
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27 de mayo de 2026 09:04

La Paz. La crisis social y política en Bolivia se agravó ayer con el aumento de los bloqueos de carreteras que ya alcanzan 150 puntos en el país, en medio de enfrentamientos y crecientes llamados humanitarios para permitir el paso de alimentos, combustibles y medicamentos.

En este contexto, la Asamblea Legislativa Plurinacional eliminó anoche las restricciones para la declaratoria del estado de excepción, que regulaban el accionar de las fuerzas del orden tras las matanzas de Senkata y Sacaba en 2019, y envió la norma al Ejecutivo para su promulgación.

Ambulancias de al menos cinco municipios de la provincia Sur Yungas permanecen varadas en La Paz por falta de gasolina, mientras que suman cuatro los muertos por falta de atención médica.

Los choferes paceños, primer sector en movilizarse hace tres semanas y uno de los primeros en pactar con el gobierno, pararon labores ayer de forma indefinida al argumentar que el acuerdo de acceso a la gasolina y resarcimiento de daños por el uso de combustible contaminado no se está cumpliendo, reportó Brújula Digital.

Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos informó que mil 600 cisternas no pueden llegar a la ciudad debido a los bloqueos.

La policía intentó desbloquear ayer la ruta entre Cochabamba y Oruro pero los manifestantes respondieron con detonaciones de dinamita.

En tanto, Mirko Sokol, comandante de la policía, aseguró que la bala que el fin de semana mató a un manifestante de 24 años en el altiplano –durante el operativo de apertura de carreteras– salió “del lado contrario de donde se encontraban las fuerzas del orden, esto en función al orificio de ingreso y de salida del proyectil”, y aseveró que ni la policía ni los militares portan armamento letal en este tipo de operativos: “se hace un control estricto durante la formación antes de salir”, añadió.

“Ni un muerto más”

El presidente, Rodrigo Paz, prometió no “otorgarle ni un muerto más” al ex mandatario Evo Morales (2006-2019), a quien responsabiliza de las protestas, y dijo que será encarcelado.

“Evo Morales va a ir a la justicia, él va a acabar ante la justicia (...) es un compromiso de este gobierno”, declaró en entrevista con CNN.

Paz dijo que Morales vive en El Chapare protegido por “una especie de secta que lo defiende a muerte, aun sabiendo que la acusación es por el trato con una menor”, al referirse al proceso judicial del ex mandatario por la relación con una menor de edad en 2015, quien en 2016 dio a luz a una hija cuyo padre es Morales, de acuerdo con un certificado de nacimiento emitido en Tarija.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su “solidaridad al gobierno y al pueblo bolivianos” y destacó “la importancia del pleno respeto a las instituciones democráticas y al estado de derecho”, en un mensaje publicado en X, donde llamó a evitar la violencia y privilegiar el diálogo.

martes, mayo 26, 2026

CARTA DESDE CUBA A DELCY RODRÍGUEZ-





Cuba: "CARTA DESDE CUBA A LA PRESIDENTA ENCARGADA DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA"
xRaúl Torres.
Un Hijo Afro Latinoamericano.
Compositor de La Canción "El Regreso Del Amigo"
Cuba...
-Hermanos latinoamericanos, es importante reconocer que la situación actual de Venezuela es de una sensibilidad extraordinaria. Tras los dramáticos sucesos de enero de 2026, el gobierno de transición liderado por Delcy Rodríguez navega bajo una presión externa asfixiante, intentando un equilibrio que para muchos de nosotros en el campo revolucionario roza la claudicación. La línea entre la resistencia táctica y la sumisión estratégica se ha vuelto, para muchos, dolorosamente difusa.
-Esta carta, por tanto, no busca aleccionar, sino expresar el desgarro de un pueblo que siente que sus banderas históricas empiezan a ser arriadas. Es un escrito para impedir que se les cierren los ojos a quienes hoy tienen en sus manos el timón de la patria bolivariana.
-A la Señora Delcy Eloína Rodríguez Gómez, Presidenta Encargada de la República Bolivariana de Venezuela.
-De parte de los hijos e hijas de la Revolución Latinoamericana, desde el alma dolida de la Cuba rebelde y solidaria.
-Presidenta:
-Le escribo desde la pena más honda que anida en el pecho de quien ha visto a su propia sangre doblar las rodillas. Le escribo con la tinta invisible de las lágrimas de un continente que, durante siglos, se ha erguido para no besar el látigo de ningún amo. Hoy, la historia nos mira con sus ojos de piedra y fuego, y nos pregunta:
-¿dónde quedó la dignidad?
-¿En qué recodo del camino se nos extravió el alma rebelde que nos legaron los libertadores?
-Usted creció cobijada por la leyenda de Jorge Antonio Rodríguez, su padre, un mártir que ofrendó su vida torturado por la policía política del puntofijismo, sin delatar jamás a sus compañeros de la Liga Socialista.
-Usted, Delcy, es hija de ese sacrificio. Por eso duele tanto verla hoy, no como la “tigra” que defendía con fiereza la soberanía desde la Cancillería, sino como quien susurra, con una sonrisa complaciente, que establecerá “relaciones respetuosas” con el mismo imperio que secuestró a su predecesor.
-La vemos, Presidenta, y ya casi no reconocemos el fulgor de la Revolución. La vemos pactar con quienes despedazaron la economía venezolana mediante sanciones criminales; la vemos abrir las compuertas del petróleo a las mismas transnacionales que Chávez nacionalizó con pulso firme.
-Usted ha dicho que es un “nuevo momento político”, pero en los barrios, en las comunas, en los cuarteles donde aún ondea la bandera de la Patria Grande, eso suena a la justificación triste de quien confunde la prudencia con la genuflexión. Arrodillarse ante el imperio que nos bloquea no es “nuevo momento”, es sencillamente una renuncia.
-¿Dónde está el legado del Comandante Eterno, Hugo Chávez Frías?
-Ese hombre que con su voz de huracán despertó a los pueblos dormidos y le devolvió a Simón Bolívar su espada filosófica. Ese soldado del Socialismo del Siglo XXI que nos enseñó que la única manera de ser libres es siendo absolutamente soberanos. Chávez no se arrodilló ni ante el sabotaje petrolero, ni ante el golpe de abril, ni ante las amenazas de muerte. Prefirió ser un gigante incómodo a ser un sirviente rentable. Hoy, al ver cómo se gestiona la cosa pública, nos preguntamos con el alma encogida:
-¿estamos administrando la derrota en lugar de organizar la resistencia?
-La Cuba de Martí, de Fidel y del Che la observa con los puños apretados. Nosotros, que hemos resistido sesenta y cinco años de bloqueo genocida sin entregar jamás la dignidad, sentimos una puñalada en el costado al ver que, con el cambio de mando en Caracas, el suministro energético que sostenía parcialmente a nuestra isla se desplomó en medio de un silencio cómplice.
-Usted, que se reunió con el director de la CIA mientras nuestros niños sufrían apagones interminables, sabrá comprender nuestra consternación. Duele ver cómo la solidaridad incondicional que Cuba brindó a Venezuela —médicos, educadores, militares asesinados en defensa de su suelo— se paga hoy con el apaciguamiento frente a quienes estrangulan a nuestra economía. Cuba no merece esta indiferencia, hermana. No es así como se honra la sangre compartida.
-El espíritu del Libertador Simón Bolívar recorre hoy la América encadenada.
-¿Qué hacemos con su testamento de unidad antiimperialista?
-Bolívar nos advirtió que los Estados Unidos “parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. Mientras usted afirma que “tenemos derecho a tener relaciones con Estados Unidos”, nosotros le respondemos con el dolor de quien ha visto demasiadas veces esa película: no tenemos derecho a mendigar. Tenemos derecho a comerciar, sí, pero de pie, con respeto mutuo, no entregando la administración de nuestro dinero ni las llaves de nuestros recursos.
-¿O acaso no sangra el recuerdo de los 32 militares cubanos asesinados durante el ataque que permitió la captura de Maduro?
-Esos hijos de Martí, que cayeron defendiendo la tierra de Bolívar mientras los mandos venezolanos, supuestamente, paralizaban la respuesta militar. Esa herida no ha cerrado. Cada día que usted se sienta a negociar sin exigir justicia y verdad plena para esos mártires, el legado de la Revolución se deshace como un terrón de azúcar en el mar amargo de la Realpolitik.
-Esta no es una carta contra Venezuela. Es una carta a favor del alma de Venezuela. No nos engañemos con cantos de sirena. La oligarquía venezolana, la misma que aplaudió las sanciones y los golpes, no quiere paz ni transición; quiere restauración. Quiere volver a convertir las escuelas y los hospitales en negocios, y a los campesinos en peones. Si el chavismo se convierte en el administrador dócil de la agenda imperial, habrá traicionado no solo a Chávez, sino a ese pueblo humilde que sigue creyendo, que sigue en las colas del CLAP, que sigue soñando con el Socialismo Bolivariano.
-Le hablo a la Delcy que alguna vez fue una joven revolucionaria, a la hija del guerrillero, a la mujer que ascendió en el partido con la bandera roja en alto. Reaccione, Presidenta. No es cierto que la única opción sea “doblarse para no romperse”. Existe el camino de la resistencia activa y la movilización popular. Existe el camino de la soberanía tecnológica, de la alianza estratégica con los pueblos del Sur Global. Existe, en suma, la posibilidad de volver a ser lo que fuimos: la esperanza encendida de la humanidad, el faro de los pueblos oprimidos.
-Como escribió el gran Pablo Neruda, herido también por las traiciones de su tiempo: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”. No sea usted, Delcy, la mano que empuña la tijera contra las flores que sembró el Comandante Chávez. No escriba su nombre en la página de los que, por miedo o ambición, se pasaron al bando de los vencedores circunstanciales.
-Nosotros, desde esta trinchera de dignidad, seguimos creyendo en la Venezuela heróica. Pero necesitamos verla a usted a la altura de ese heroísmo. Le exigimos, con amor revolucionario, que rectifique. Que honre a los mártires. Que se reencuentre con el ideario bolivariano, con el antiimperialismo consecuente y con la solidaridad que nos hermana como pueblos.
-Hasta la Victoria, Siempre. Patria o Muerte. Venceremos.
Abril de 2026.
Raúl Torres.
-Un Hijo Afro Latinoamericano.
-Compositor de la canción "El regreso del Amigo"...

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