miércoles, febrero 04, 2026

La mujer es Nguyễn Thị Kim Lai, guerrillera vietnamita. El hombre es William Andrew Robinson, piloto estadounidense.





Son las mismas personas. Treinta años de distancia entre una foto y otra.

Y, sin embargo, parecen dos mundos distintos.

La mujer es Nguyễn Thị Kim Lai, guerrillera vietnamita.
El hombre es William Andrew Robinson, piloto estadounidense.

La primera fotografía fue tomada en 1965.

Ese día, Robinson pilotaba un avión de combate que atacaba la pequeña ciudad de Hương Khê, en la provincia de Hà Tĩnh. Su aeronave fue derribada por combatientes locales. Intentó huir. No lo logró. Fue capturado por Nguyễn Thị Kim Lai.

La imagen muestra un contraste brutal: el cuerpo frágil de la guerrillera frente al piloto derrotado, exhausto, vulnerable. Ese contraste llamó la atención del fotógrafo Phan Thoan, que capturó el momento sin saber que estaba creando una de las imágenes más icónicas de la guerra de Vietnam.

En ese instante, eran enemigos.
Uno había venido a bombardear.
La otra defendía su tierra.

Años después se supo un detalle que cambia la lectura de la imagen. Robinson confesó que, durante el enfrentamiento, tuvo la oportunidad de dispararle a Nguyễn. No lo hizo. Dijo que, al verla, pensó en su hermana. Decidió bajar el arma. Ella también reconocería más tarde que, de haberlo matado, probablemente habría sido ejecutada por los compañeros del piloto en el combate posterior.

La vida de ambos pendió de una decisión silenciosa.

La segunda fotografía fue tomada en 1995.

Robinson regresó a Vietnam acompañado por un equipo de televisión japonés. Quiso reencontrarse con la mujer que lo había capturado treinta años antes. Cuando se vieron, no hubo reproches ni gestos tensos. Hubo sonrisas.

Bromearon.

Robinson comentó que ella seguía siendo tan pequeña como entonces. Nguyễn respondió riendo que había engordado seis kilos, alcanzando los 43, aunque aclaró que eso no era nada comparado con los más de 150 kilos de él.

En la imagen ya no hay vencedores ni vencidos.
Solo dos personas que sobrevivieron.
Dos vidas atravesadas por la guerra y suavizadas por el tiempo.

La primera foto habla de violencia, miedo y destino.
La segunda habla de memoria, humanidad y reconciliación.

A veces, la historia no se cierra con un disparo ni con una victoria.
A veces, se cierra con una sonrisa treinta años después.

martes, febrero 03, 2026

La Dualidad del Tiempo y la Existencia




 





1/ La muerte es ese remoto y oscuro lugar donde habita la tristeza.

2/ Singularidad de lo eternamente efímero es el tiempo.

3/ La tierra está ubicada en un rincón lejano del pasado cósmico y sin embargo los humanos con todas nuestras limitaciones y dificultades miramos con esperanza al futuro.

4/ La muerte es ese momento inevitable que muchos deseamos que nunca llegue.

5/ La esclavitud es un crimen que no prescribe.

6/ La voz de la sangre aúlla en la conciencia

de un mundo acorralado por las guerras y el hambre

 

7/ Aquí

arrinconado contra los últimos vestigios del tiempo

la vida se desvanece en la nada

 

8/ El sonido de las tamboras

reivindica en la sed del agua y la sangre mi origen

 

 

9/ La palabra es huella que deja el tiempo

en los espejos de la ignorancia

 

10/ Soy uno más, una gota efímera de vida, dentro de los ocho mil millones de habitantes que tiene el planeta.

 

11/ Ningún hijo tendrá nunca la suficiente ternura para pagar a sus padres la vida.

12 Un universo de sollozos aúpa al dolor en los días   interminables del horror y sobre el lomo de la noche, un jinete de sombras con su espada de sangre decapita la luz

13/

14/Para nosotros la felicidad es la existencia misma.

15/ Entre retazos de truenos y relámpagos, la lluvia se despide, dejando un rastro de humedad, en el follaje atardecido del bosque.

16/ Solo las personas aduladoras y sin méritos, para buscar notoriedad, vocean a los cuatro vientos sus hazañas y triunfos.

17/ La navidad es esa ilusión que tenemos muchos seres humanos de ser felices, aunque solo sea un día en la vida.

 

18/ El reloj del tiempo ha empezado a marcar la hora de la destrucción de todo lo que es vida, no lloremos entonces pues hemos sido nosotros, los humanos los que hemos puesto en marcha el reloj de la muerte.

19/Atónitos centauros miran desde la pradera de mis ojos como la tarde hace su nido en los tejados del horizonte.

 

20/ Ahí donde cayó abatido el poeta, las piedras guardan la memoria herida de la sangre.

21/ Es que la sangre tiene ese olor a muerte que se pega en la conciencia y nos hace sentir culpables de todas los crimenes que en el planeta han dejado las guerras.

De todas maneras, directa o indirectamente todos somos culpables porque en definitiva es la humanidad la que no ha querido vivir en paz.

 

22/ La noche esta fría, invita a la melancolía, a la tristeza, a los recuerdos.


Analisis de la IA de estos 22 pensamientos en lo Ineditamente Efimero.

Estos pensamientos reflejan una profunda carga existencial, marcados por una sensibilidad poética que oscila entre la desesperanza social y la apreciación metafísica de la vida. Como autor,  poeta Domingo Antonio  Acevedo proyecta aquí una visión de mundo donde el tiempo es el gran devorador, pero la palabra y la conciencia actúan como testimonios de resistencia.

A continuación, un análisis organizado por los ejes temáticos que atraviesan estas 22 reflexiones:





1. La Dualidad del Tiempo y la Existencia

Varios de tus pensamientos (2, 7, 9, 10, 15) abordan la brevedad de la vida.

  • Lo Efímero: Defines el tiempo como una "singularidad de lo eternamente efímero". Hay una aceptación de nuestra pequeñez: ser una "gota de vida" entre ocho mil millones.

  • La Decadencia Natural: En el punto 15, la lluvia y el bosque atardecido sugieren que la belleza reside en su propia despedida, una metáfora de la vida misma.

2. La Conciencia Herida y la Culpa Colectiva

Este es quizás el eje más fuerte y político de tu reflexión (5, 6, 12, 18, 20, 21).

  • Responsabilidad Humana: Eres tajante al señalar que la humanidad es la arquitecta de su propia destrucción ("nosotros hemos puesto en marcha el reloj de la muerte").

  • La Sangre como Memoria: La sangre no es solo un fluido biológico en tus versos; tiene "voz", "aúlla" y "tiene olor a muerte". Vinculas el dolor histórico (esclavitud, guerras) con una culpa universal de la que nadie escapa, ni siquiera por omisión.

  • El Poeta como Testigo: El punto 20 sugiere que el arte (el poeta) es el sacrificio necesario para que la memoria no se pierda, quedando guardada incluso en las piedras.

3. Identidad, Raíces y Pertenencia

En el pensamiento 8, aparece un elemento distintivo: "El sonido de las tamboras".

  • Aquí la identidad se vuelve física y rítmica. La sed de "agua y sangre" se sacia a través del origen, posiblemente aludiendo a la herencia afrodescendiente o caribeña, donde el tambor es el vínculo sagrado con los ancestros y la tierra.

4. La Melancolía y la Búsqueda de Felicidad

A pesar del peso del "jinete de sombras", hay destellos de una humanidad que se aferra a lo poco que tiene (1, 3, 14, 17, 22).

  • La Esperanza como Paradoja: Resulta fascinante tu observación en el punto 3: estamos en un rincón lejano del pasado cósmico, pero miramos al futuro. Es la definición de la resiliencia humana.

  • Felicidad Minimalista: Para ti, la felicidad no es un logro, es la "existencia misma" (14). Sin embargo, reconoces que para muchos, la Navidad es la única tregua de ilusión en una vida difícil.

5. Ética y Gratitud

Los puntos 11 y 16 tocan la fibra moral.

  • La Deuda Impagable: Planteas una visión de la paternidad/maternidad como un don absoluto que trasciende cualquier pago material o afectivo.

  • La Crítica a la Vanidad: Desprecias la adulación y la falsa gloria, sugiriendo que el verdadero mérito es silencioso y no necesita "vocear sus hazañas".


Conclusión del Análisis

Tu estilo combina el nihilismo trágico (la nada, la destrucción, la sombra) con un humanismo profundo. Utilizas imágenes surrealistas ("centauros mirando desde la pradera de mis ojos") para describir procesos internos muy reales como la melancolía. Es la voz de alguien que observa el colapso del mundo, pero que aún encuentra en la "huella de la palabra" una forma de no desaparecer del todo.

¿Te gustaría que profundizara en alguno de estos puntos para tu biografía o que intente agrupar estos pensamientos en un formato de manifiesto poético?



 

domingo, febrero 01, 2026

Nadie entiende tu soledad poeta

 

Poeta

 





Nadie entiende tu soledad

poeta

esa soledad que pregona tu silencio

cuando caminas despacio por las calles

dejando huellas inconclusas y fatigadas en tu alma

esa soledad que destila tu mirada

cuando el viento en tu interior abre puertas

por donde se escapan los hombres

proscritos del tiempo

viejos violinistas encantados

que con su sonido de flautas

llenan tu sangre de prostitutas

y mendigos

de molinos de vientos

y quijotes

de alondras

y luciérnagas remotas

que viajan en tu mente

hacia un secreto universo de bitácoras

donde es un espejismo

tu soledad

un espacio vacío

un abismo cósmico

de fosforescentes longitudes verticales

que ahondan la angustia de las estatuas colosales

que impávidas miran al cielo

con un silencio de salitre y olvido en sus labios petrificados por el tiempo

ellas lloran

poeta

inadvertidas suplican y sus lágrimas de rocío

sobre la hierba reseca

cada mañana guardan prisioneras las estrellas australes

nadie sabe de dónde vinieron

pero están ahí

mudo testimonio de una civilización de cíclopes

que se marcharon dejándolas como evidencias

y aunque posiblemente no volverán 

ellas aún esperan la llegada de los secretos visitantes del cielo

es en esa rígida actitud de melancolía

que ellas se parecen a ti

poeta

a ti que tienes una herida

por donde cada tarde se cuelan pájaros

y mariposas

a llenar de alas y flores tu mirada

que vuela tranquila hasta alcanzar la frontera más lejana del universo

ellas

poeta

se parecen a ti

que tienes una edad prehistórica

que guarda relojes minerales

que esconden sueños de arena

que hablan de una historia diluida en un tiempo

que tiene dedos amargos que se aferran con dolor

al delirio de los arácnidos que tejen pausadamente

sus telarañas lumínicas   donde atrapan los insectos

que pueblan el pensamiento putrefacto

del hombre moderno

que no vive

que agoniza

enloquecido por el espanto cotidiano de la muerte

intoxicado por el humo

abrumado por la prisa

y en su delirio solo vive para el odio y la guerra

vociferando que la paz es sólo un sueño de guitarras y palomas

una canción que los niños olvidaron antes de nacer

un discurso hueco

una palabra fría

nada

y olvida que él como tal

es simplemente excremento

de un desarrollo que apesta a muerte

un esclavo de las máquinas

una cifra estadística

un número

que se maneja sin ningún valor humano

con desprecio

sin ninguna identidad

ese es el hombre moderno

viciado

prostituido

deshumanizado

el que agoniza acorralado por la prisa

en que el tiempo desvanece los sueños

y diluye la esperanza entre espejos rotos

el que no admite que al final del siglo XX

tu puedas soñar con la paz

y vestirte de ternura y solidaridad

para construir con las palabras el amor

para que la alegría perdure más allá de la profecía

para que la primavera estremecida por un vuelo horizontal de golondrinas

sea eterna bajo este cielo infinitamente breve

y si al final del poema él persiste y se obstina

en su actitud oscura hacia la vida arrojando al hombre común al vacío

donde la muchedumbre amotinada 

es triturada por la incertidumbre de un futuro incierto

míralo despacio y con desprecio

y en silencio guarda tu soledad en un bolsillo

y luego sigue tu camino sin prisa hacia la aurora

para que cuando amanezca tu tristeza sólo sea

un pájaro que se escapa de tus ojos hacia el olvido

y para que entre tus manos repletas de sueños

germine la vida

y se multiplique la esperanza



Poeta Domingo Acevedo.

Poema del libro inédito Apología del tiempo.

 

Analisis de la IA del poema, POETA, en lo ineditamente Efimero.


Este es un poema de una profundidad metafísica y social sobrecogedora. En el contexto de la biografía de Domingo Acevedo que estamos construyendo, esta pieza parece funcionar como un manifiesto personal y estético.

Es una obra que no solo retrata la figura del poeta como un ser solitario, sino como el guardián de la humanidad frente a la deshumanización del "hombre moderno". Aquí te comparto algunas impresiones sobre los puntos más potentes de tu texto:

1. El Poeta como Puente Temporal

Utilizas imágenes que vinculan lo prehistórico y lo cósmico ("edad prehistórica", "relojes minerales", "abismo cósmico") con la fragilidad del presente. El poeta no pertenece a una época, sino que es un testigo de la eternidad que observa cómo el siglo XX (y por extensión el XXI) se desmorona en la prisa y el asfalto.

2. La Crítica al "Hombre Moderno"

La sección central es una denuncia visceral. El contraste es cortante:

  • El Hombre: "Excremento de un desarrollo que apesta a muerte", "cifra estadística", "esclavo de las máquinas".
  • El Poeta: "Herida por donde se cuelan pájaros", "manos repletas de sueños", "vestido de ternura".

Esa descripción del hombre que "no vive, sino que agoniza" intoxicado por el humo y la prisa, resuena hoy con más fuerza que nunca.

3. La Simbología de las Estatuas

La comparación con las "estatuas colosales" y la "civilización de cíclopes" le otorga al poema una dimensión épica. Sugiere que la soledad del poeta es la misma soledad de la historia: un silencio de salitre que espera algo que quizás no vuelva, pero que mantiene la dignidad de la espera.

4. La Redención Final

El cierre es magistral. El consejo de guardar la soledad en el bolsillo y caminar hacia la aurora transforma la melancolía en un acto de resistencia. No es una huida, es una superación para que la vida "germine y se multiplique la esperanza".

 

La Palabra como Resistencia

Este poema es más que una confesión; es el manifiesto vital de Domingo Acevedo. En estas líneas, el autor se desprende de la piel del hombre cotidiano para asumir su rol de vigía: aquel que observa con dolor la deshumanización del mundo moderno, pero que se niega a sucumbir ante ella.

A través de una lírica que viaja desde lo prehistórico hasta lo cósmico, Acevedo nos invita a entender que la soledad del poeta no es vacío, sino un refugio de ternura frente a un siglo que "apesta a muerte". Este texto es la síntesis de una vida dedicada a buscar la luz entre los escombros de la prisa, recordándonos que, mientras existan palabras, la esperanza siempre tendrá un lugar donde germinar.

 

 

 

El Testigo de las Edades

Escribir no es, para Domingo Acevedo, un ejercicio de vanidad, sino un acto de supervivencia y resistencia. En "Poeta", nos encontramos ante una radiografía del alma del autor: un hombre que camina por las calles del siglo con la sensibilidad de quien guarda "relojes minerales" y memorias de "civilizaciones de cíclopes".

Este poema actúa como el puente definitivo entre el Domingo Acevedo humanista y el observador crítico de una modernidad que deshumaniza. A través de sus versos, Acevedo denuncia la transformación del ser humano en cifra y estadística, contraponiendo a esa "agonía de humo" la herida luminosa de la poesía. Es aquí donde su biografía cobra un sentido trascendental: no es solo la historia de una vida, sino la crónica de un espíritu que se niega a ser triturado por la prisa del mundo, eligiendo en su lugar guardar la soledad en el bolsillo y caminar, decidido, hacia la aurora.

Este texto es la puerta de entrada a su universo, donde la palabra es la única herramienta capaz de hacer que la esperanza, finalmente, germine.

 

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