domingo, octubre 04, 2026

Maduro es el presidente de Venezuela, secuestrado por Estados Unidos.




🔥🇨🇴La declaración jurada de Juan Pablo Segura ante el juez Alvin K. Hellerstein revela una diferencia jurídica de enorme importancia entre Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez. Estados Unidos reconoce a Rodríguez como la única jefa de Estado de Venezuela y mantiene que Maduro no posee esa condición. Pero el dato más significativo proviene del propio gobierno venezolano: cuando ambos figuraban como demandados en un tribunal federal, Caracas pidió a Washington que reconociera la inmunidad de Delcy como jefa de Estado, pero no solicitó la misma protección para Maduro. Ahora esa diferencia ha llegado directamente al expediente penal que decidirá el futuro judicial del exmandatario venezolano en Nueva York.


La batalla de Nicolás Maduro para conseguir que la justicia estadounidense reconozca su inmunidad acaba de encontrarse con un documento que podría convertirse en una pieza central de la discusión ante el juez Alvin K. Hellerstein. No procede de un adversario político venezolano ni de una interpretación de los medios. Procede directamente del Departamento de Estado de Estados Unidos y fue presentado bajo pena de perjurio dentro del expediente penal de Maduro en el Distrito Sur de Nueva York.


El documento, fechado el 2 de octubre de 2026, es una declaración de Juan Pablo Segura, Secretario Asistente de Asuntos hemisféricos. En apenas seis páginas, Segura establece la posición oficial del Poder Ejecutivo estadounidense sobre una cuestión que resulta fundamental para la estrategia de la defensa: quién es reconocido por Estados Unidos como jefe de Estado de Venezuela.

La respuesta del Departamento de Estado es categórica. Nicolás Maduro no es reconocido como jefe de Estado venezolano y esa falta de reconocimiento, vigente desde enero de 2019, continúa actualmente. Estados Unidos, en cambio, reconoce a Delcy Rodríguez como “the sole head of state”, la única jefa de Estado facultada para hablar y actuar en representación de Venezuela.

La importancia del documento, sin embargo, va mucho más allá del reconocimiento diplomático. Segura revela que el propio gobierno venezolano utilizó formalmente ante Washington la condición de Delcy Rodríguez como jefa de Estado para obtener protección judicial para ella. Nicolás Maduro aparecía como demandado en el mismo proceso, pero Caracas no pidió que Estados Unidos hiciera valer inmunidad alguna en su nombre.

Ese detalle introduce una diferencia jurídica que puede resultar relevante en la batalla que Maduro libra actualmente en Nueva York: mientras su defensa pretende derivar protección de su condición presidencial, el gobierno venezolano reclamó ante Estados Unidos las prerrogativas de la jefatura del Estado para otra persona.

El Departamento de Estado entra directamente en la batalla judicial de Maduro

La declaración de Segura fue incorporada al expediente, donde la defensa de Maduro ha planteado argumentos de inmunidad frente al procesamiento estadounidense. Esto convierte al documento en algo sustancialmente diferente de un comunicado diplomático ordinario.

Segura declara bajo pena de perjurio y lo hace desde su posición como responsable del Buró de Asuntos Hemisféricos, oficina encargada de promover la política exterior estadounidense en el hemisferio.

Su declaración reconstruye primero la política de reconocimiento estadounidense desde 2019. Después de las controvertidas elecciones venezolanas de mayo de 2018, Washington reconoció a Juan Guaidó como presidente interino el 23 de enero de 2019. Cuando la Asamblea Nacional electa en 2015 eliminó posteriormente aquella estructura de gobierno interino, Estados Unidos continuó reconociendo a esa Asamblea como la última institución democrática venezolana.

Pero Segura no deja esa historia abierta a interpretaciones cuando llega a Maduro. En el párrafo quinto de su declaración afirma expresamente que desde el 23 de enero de 2019 Estados Unidos no reconoce a Nicolás Maduro como jefe de Estado de Venezuela y agrega que “that nonrecognition continues to the present”.

La precisión temporal es fundamental. El Departamento de Estado no está describiendo únicamente lo ocurrido siete años atrás. Está certificando ante el juez Hellerstein cuál es la posición del Poder Ejecutivo estadounidense en octubre de 2026, precisamente cuando la condición jurídica de Maduro se encuentra bajo discusión ante ese tribunal.

Delcy Rodríguez ocupa jurídicamente el espacio que Maduro reclama

La segunda parte de la declaración cambia completamente el escenario. Segura señala que el 5 de marzo de 2026 el Departamento de Estado anunció la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez. También cita declaraciones posteriores del presidente Donald Trump señalando que Washington había reconocido formal y legalmente al gobierno venezolano encabezado por Rodríguez.

Pero el elemento jurídicamente más contundente aparece unas líneas después. El Departamento de Estado no presenta a Rodríguez simplemente como una autoridad venezolana con la cual Washington mantiene relaciones diplomáticas. Segura afirma que Estados Unidos la reconoce y continúa reconociéndola como “the sole head of state, able to speak for and take action on behalf of Venezuela”.

La utilización de la palabra sole resulta determinante. Para el Poder Ejecutivo estadounidense no existen dos autoridades venezolanas que puedan reclamar simultáneamente la misma condición frente a Estados Unidos. Washington identifica a una sola persona como jefa de Estado y como representante con capacidad para hablar y actuar en nombre de Venezuela: Delcy Rodríguez.

Esto coloca el argumento de Maduro frente a una dificultad evidente. Si su defensa pretende obtener inmunidad vinculada a su condición como jefe de Estado, deberá hacerlo frente a una declaración formal del Poder Ejecutivo que afirma exactamente lo contrario: Estados Unidos no lo reconoce como tal y reconoce exclusivamente a Rodríguez.

Venezuela pidió inmunidad para Delcy, pero no para Maduro

Es aquí donde la declaración Segura adquiere su mayor dimensión.

El episodio se produjo en Kenemore v. Maduro, caso tramitado ante el Distrito Sur de Florida. Delcy Rodríguez había sido incluida como demandada junto con Nicolás Maduro. Ante esa situación, la Embajada de Venezuela acudió formalmente al Departamento de Estado.

Según la declaración, mediante una nota diplomática fechada el 14 de mayo de 2026, la Embajada transmitió la solicitud formal del gobierno venezolano para que Estados Unidos determinara que Rodríguez gozaba de inmunidad como jefa de Estado. La argumentación venezolana invocaba principios consolidados del derecho internacional consuetudinario y de cortesía soberana internacional, conforme a los cuales un jefe de Estado reconocido y en ejercicio disfruta de inmunidad frente a procedimientos judiciales en tribunales domésticos extranjeros.

Caracas fue todavía más lejos. Solicitó expresamente que Estados Unidos presentara ante el tribunal una “suggestion of immunity” para conseguir la desestimación de Rodríguez como demandada.

Washington atendió la solicitud. El 20 de julio de 2026 presentó la sugerencia de inmunidad e informó al tribunal que Rodríguez era la jefa de Estado venezolana y que, debido a esa condición, disfrutaba de inmunidad frente al litigio.

Hasta ese momento, el episodio podría interpretarse simplemente como el funcionamiento ordinario de la doctrina estadounidense sobre inmunidad de jefes de Estado extranjeros. Sin embargo, Segura agrega inmediatamente un dato que cambia sustancialmente el significado jurídico y político del caso: Nicolás Maduro también figuraba como demandado, pero Venezuela no pidió a Estados Unidos que hiciera valer inmunidad en su nombre.

Ese hecho es particularmente significativo porque no se trata de dos procesos completamente desconectados en los que Caracas hubiera podido desconocer la situación de Maduro. Rodríguez y Maduro estaban incluidos en el mismo litigio. La Embajada conocía el expediente, intervino ante el Departamento de Estado, formuló una petición formal y escogió específicamente la condición de Rodríguez como jefa de Estado para reclamar protección judicial. Sin embargo, no formuló una solicitud equivalente respecto de Maduro.

La contradicción que ahora llega al tribunal de Nueva York

La consecuencia no es que la omisión venezolana destruya automáticamente todos los argumentos jurídicos de Maduro. Sería excesivo afirmarlo. La inmunidad personal de un jefe de Estado en ejercicio —conocida como immunity ratione personae— y la posible inmunidad vinculada a determinados actos oficiales realizados durante el ejercicio del cargo —immunity ratione materiae— plantean cuestiones jurídicas distintas.

Será Hellerstein quien determine qué doctrinas resultan aplicables al caso penal y qué efecto corresponde otorgar a la posición del Ejecutivo estadounidense.

Pero la declaración Segura coloca ante el juez una contradicción objetiva que la defensa tendrá que enfrentar. Maduro reclama protección vinculada a una condición presidencial mientras el Departamento de Estado certifica que Estados Unidos no lo reconoce como jefe de Estado. Simultáneamente, Washington reconoce a otra persona como única titular de esa condición y el propio gobierno venezolano ya utilizó esa condición para obtener inmunidad judicial para ella.

La situación crea una asimetría extraordinaria. Delcy Rodríguez dispone de reconocimiento estadounidense, capacidad reconocida para representar internacionalmente a Venezuela y una intervención del Ejecutivo estadounidense ante un tribunal federal sosteniendo su inmunidad como jefa de Estado. Maduro, por el contrario, dispone de una declaración del mismo Poder Ejecutivo afirmando que no es reconocido como jefe de Estado.

Y existe un elemento adicional: cuando Caracas tuvo la oportunidad concreta de pedir protección estadounidense para ambos, solamente la pidió para Rodríguez.

La separación jurídica entre Maduro y el Estado venezolano

La declaración Segura puede tener una consecuencia conceptual todavía más profunda: permite al gobierno estadounidense separar jurídicamente a Nicolás Maduro del Estado venezolano.

Durante años, Maduro pudo argumentar que las actuaciones dirigidas contra su persona afectaban necesariamente a Venezuela porque él ejercía la Presidencia y, por tanto, personificaba internacionalmente al Estado. El reconocimiento de Rodríguez modifica ese escenario frente a Estados Unidos.

Washington puede mantener relaciones diplomáticas con Venezuela, reconocer plenamente la continuidad del Estado venezolano, negociar con sus autoridades, reconocer a una persona facultada para actuar internacionalmente en su nombre y, al mismo tiempo, sostener que Maduro no representa actualmente a ese Estado.

La diferencia es fundamental porque permite separar dos cuestiones que durante años estuvieron políticamente entrelazadas: Venezuela como sujeto soberano y Nicolás Maduro como individuo sometido a un proceso penal estadounidense.

El Departamento de Estado no está diciendo que Venezuela haya perdido su soberanía. Está diciendo algo distinto: Venezuela tiene una representante estatal reconocida y esa persona es Delcy Rodríguez, no Nicolás Maduro.

Ese razonamiento puede ser particularmente relevante frente a cualquier intento de presentar el procesamiento penal de Maduro como una actuación judicial contra el propio Estado venezolano.

Delcy obtiene en Washington exactamente la protección que Maduro busca en Nueva York

La paradoja jurídica del caso es difícil de pasar por alto. Delcy Rodríguez obtuvo del gobierno estadounidense exactamente el tipo de reconocimiento institucional que puede generar inmunidad personal para un jefe de Estado en ejercicio. Maduro, mientras tanto, intenta convencer a un tribunal estadounidense de que debe beneficiarse de una protección asociada a una condición presidencial que Washington le niega.

Rodríguez no tuvo que convencer individualmente a un juez de que Estados Unidos debía reconocerla como jefa de Estado. El propio Poder Ejecutivo compareció ante la justicia federal y afirmó esa condición.

Maduro se encuentra en la situación inversa. Frente al juez que debe resolver su caso existe ahora una declaración oficial del Departamento de Estado estableciendo que no es reconocido como jefe de Estado y que otra persona ocupa exclusivamente esa posición.

Esto no significa que la declaración Segura decida automáticamente la moción de Maduro. Pero sí modifica de manera sustancial el terreno sobre el cual esa discusión tendrá lugar.

El silencio de Caracas sobre Maduro adquiere ahora dimensión procesal

La parte más delicada de todo el episodio quizá no sea lo que Venezuela dijo sobre Rodríguez, sino lo que decidió no pedir respecto de Maduro.

El documento no permite afirmar que Delcy Rodríguez ordenara personalmente excluir a Maduro de la petición diplomática, ni permite establecer que existiera una estrategia deliberada para perjudicar su defensa. Segura tampoco atribuye motivaciones políticas a esa decisión. Convertir esa omisión en prueba de una conspiración interna iría más allá de lo que demuestra el expediente.

Lo que sí está documentado es suficientemente significativo: el gobierno venezolano pidió formalmente a Estados Unidos que protegiera judicialmente a Rodríguez como jefa de Estado mientras Maduro estaba demandado en el mismo caso, y no solicitó protección equivalente para él.

Ese hecho ahora ha dejado de pertenecer únicamente al expediente de Florida. El Departamento de Estado lo incorporó a la causa penal de Maduro en Nueva York. Y allí adquiere una dimensión completamente diferente.

Dos destinos jurídicos dentro de una misma estructura de poder

Maduro y Rodríguez pertenecieron durante años a la misma estructura política venezolana. Sin embargo, ante la justicia estadounidense sus posiciones han terminado siendo casi opuestas.

Rodríguez es la persona que Washington reconoce como representante del Estado venezolano. Su gobierno solicitó para ella inmunidad. Estados Unidos respaldó esa solicitud ante un tribunal federal y la identifica actualmente como la única jefa de Estado.

Maduro, en cambio, está siendo procesado penalmente en Nueva York. Washington sostiene que dejó de reconocerlo como jefe de Estado en 2019 y que esa falta de reconocimiento continúa. Cuando tuvo oportunidad de hacerlo en el litigio de Florida, Venezuela tampoco pidió al Departamento de Estado que reclamara inmunidad para él.

Por eso la declaración de Segura representa mucho más que una certificación diplomática.

Marca una frontera jurídica.

De un lado queda Delcy Rodríguez, reconocida por Washington como la única jefa de Estado venezolana y protegida judicialmente sobre esa base. Del otro queda Nicolás Maduro, no reconocido como jefe de Estado y obligado a defender ante un tribunal penal una inmunidad que el Poder Ejecutivo estadounidense rechaza en su dimensión personal actual.

La decisión final pertenece al juez Hellerstein. La declaración del Departamento de Estado no sustituye al tribunal ni resuelve automáticamente todas las cuestiones de inmunidad que puedan plantearse.

Pero establece un hecho institucional difícil de soslayar: para Estados Unidos hay un Estado venezolano reconocido, existe una autoridad facultada para representarlo y esa autoridad no es Nicolás Maduro.

La ironía jurídica es todavía mayor. Cuando el gobierno venezolano necesitó convertir ese reconocimiento en protección concreta frente a la justicia estadounidense, acudió a Washington para proteger a Delcy Rodríguez.

A Maduro lo dejó fuera de la petición.

Y ahora esa decisión está frente al juez que debe decidir si Maduro puede utilizar precisamente su condición presidencial como escudo frente al proceso penal de Estados Unidos.

La tasca del oso.

CUATRO GOLES NO DAN TÍTULO DE PROPIEDAD

 





POR EL TRILLO DE LA INTRAHISTORIA


Ramon Espinola

LA SOBERANÍA NO SE JUEGA CON UNA PELOTA
Cuando la rivalidad deportiva pretende convertirse en insolencia territorial, no se puede permitir.
Por Ramón Emilio Espínola
ABSTRACT
Los acontecimientos ocurridos el 1 de octubre de 2026 en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, durante el partido de la Liga de Naciones de Concacaf entre República Dominicana y Haití, desbordaron los límites de una simple competencia deportiva.
Haití obtuvo una victoria contundente de 4-1, resultado que debe ser reconocido como un hecho estrictamente deportivo. Sin embargo, los incidentes registrados en los accesos del estadio y, posteriormente, las expresiones atribuidas a los futbolistas haitianos Wilson Isidor y Duckens Nazon sobre la pertenencia de la isla de La Española introdujeron en la jornada un elemento político y territorial que provocó una legítima reacción en la sociedad dominicana.
La cuestión fundamental, por consiguiente, no es quién ganó un partido de fútbol. La cuestión es otra: hasta dónde puede llegar la provocación cuando se confunde la euforia deportiva con una pretendida afirmación territorial.
La República Dominicana es un Estado soberano y su territorio no está sujeto a consignas deportivas, provocaciones personales ni interpretaciones improvisadas. Del mismo modo, resulta indispensable diferenciar las actuaciones individuales de dos deportistas y de determinados aficionados de la posición oficial del Estado haitiano, cuya embajada reafirmó posteriormente el respeto a la soberanía, la integridad territorial y las instituciones dominicanas.
Este episodio debe servir, sobre todo, como una lección de historia, civismo y conciencia nacional para las generaciones presentes y futuras.
PRÓLOGO
Hay acontecimientos que duran noventa minutos y otros que, por desgracia, permanecen mucho más tiempo en la memoria colectiva.
El partido entre República Dominicana y Haití estaba destinado a ser una competencia deportiva. Haití ganó 4-1 y, desde el punto de vista estrictamente futbolístico, nada hay que objetar: se gana, se pierde, se empata y se aprende.
Pero la pelota tiene una extraña propiedad: cuando abandona el terreno de juego puede convertirse, en manos irresponsables, en instrumento de otras pasiones.
Y entonces comienza el problema.
Antes del encuentro se produjeron situaciones de tensión y desorden en los accesos del Estadio Olímpico Félix Sánchez. Imágenes difundidas posteriormente mostraron grupos de aficionados avanzando de manera desordenada y forzando accesos del recinto.
El ministro de Deportes, Kelvin Cruz, anunció posteriormente que la selección haitiana no volvería a disputar partidos en instalaciones deportivas dominicanas, calificando de inaceptables los incidentes registrados.
Hasta ahí ya había suficiente para una reflexión sobre civismo.
Pero después apareció algo todavía más delicado.
Wilson Isidor, autor de dos de los goles haitianos, fue grabado pronunciando expresiones que diversos medios tradujeron como: «La Hispaniola es Haití» y «Haití está aquí», mientras señalaba el terreno y posteriormente su camiseta.
Como si aquello no fuera suficiente para alimentar la controversia, el delantero Duckens Nazon publicó posteriormente en sus historias de Instagram el mensaje: «Hispaniola es para nosotros».
Y aquí termina el fútbol y comienza la historia.
Porque una cosa es celebrar cuatro goles.
Otra muy diferente es pretender convertir cuatro goles en cuatro títulos de propiedad sobre una isla.
I. LA REPÚBLICA DOMINICANA NO ES UNA CANCHA DE FÚTBOL
Conviene decirlo con serenidad, pero también con absoluta firmeza:
La República Dominicana es un Estado soberano.
La soberanía dominicana no depende del resultado de un partido, de la cantidad de goles anotados por una selección extranjera, del número de aficionados que ingresen a un estadio ni de la opinión ocasional de un deportista.
La pelota puede atravesar una portería.
La soberanía no.
Y esa diferencia elemental parece que algunos necesitan aprenderla.
La República Dominicana nació como Estado independiente en 1844. Desde entonces, generaciones de dominicanos han defendido su existencia nacional en circunstancias extraordinariamente difíciles.
No fue un regalo.
No fue una concesión.
No fue producto de una apuesta deportiva.
Fue el resultado de un proceso histórico, político y militar en el que participaron hombres y mujeres que entendieron que una nación no puede existir si carece de voluntad para defender su propia identidad.
Por eso, cuando alguien entra en territorio dominicano y afirma que ese territorio pertenece a otro país, aunque lo haga en medio de la euforia deportiva, el asunto merece una respuesta firme.
No necesariamente una respuesta violenta.
Una respuesta histórica.
Y la historia, cuando se conoce bien, suele ser mucho más contundente que los gritos de una gradería.
II. EL ERROR DE CONFUNDIR LA ISLA CON UN SOLO ESTADO
Aquí conviene hacer una precisión histórica que debería enseñarse con claridad en nuestras escuelas.
La Española —Hispaniola— es una isla en el mar Caribe compartida actualmente por dos Estados soberanos: República Dominicana y Haití.
La existencia geográfica de una isla no elimina la existencia política de dos países.
Una isla puede ser una.
Los Estados pueden ser dos.
El continente americano está lleno de ejemplos semejantes.
Por eso, decir que La Española es una isla compartida constituye una descripción geográfica.
Decir que toda la isla pertenece a uno solo de los dos Estados constituye una afirmación territorial completamente distinta.
Y ahí está precisamente el problema.
La geografía no sustituye al derecho internacional.
La historia no puede ser borrada con una publicación en Instagram.
Y un partido de fútbol no modifica una frontera.
¡Qué curioso sería el mundo si las fronteras nacionales pudieran cambiarse después de cada partido!
En ese caso, habría que instalar un VAR para los mapas y un árbitro para los tratados internacionales.
III. CUATRO GOLES NO DAN TÍTULO DE PROPIEDAD
Haití ganó 4-1.
Hay que reconocerlo sin complejos.
Jugó mejor aquella noche y obtuvo una victoria legítima en el terreno deportivo. Concacaf confirmó el resultado y registró los cuatro goles haitianos.
Pero ganar cuatro a uno no convierte a Haití en propietario de La Española.
Si así funcionara la geopolítica, tendríamos que sustituir a los diplomáticos por delanteros y a los tratados internacionales por marcadores electrónicos.
La ironía sería magnífica:
—¿De quién es ese territorio?
—Del que ganó el partido.
—¿Y si pierde el próximo?
—Entonces cambia de dueño.
Naturalmente, semejante razonamiento es absurdo.
Precisamente por eso resulta necesario señalar el absurdo cuando aparece.
El fútbol debe servir para competir, no para fabricar mapas.
IV. EL INCIDENTE DEL ESTADIO: CUANDO EL CIVISMO SE QUEDA EN LA PUERTA
Otro aspecto que no puede ser ignorado fueron los incidentes ocurridos en los accesos del Estadio Olímpico Félix Sánchez.
Las imágenes difundidas muestran momentos de tensión, empujones y desorden, así como personas que forzaron accesos ante la presión de quienes intentaban ingresar.
El recinto deportivo no es una tierra de nadie.
Es una instalación pública.
Fue remodelada mediante recursos del Estado dominicano y debe ser protegida por todos los ciudadanos y visitantes.
El ministro de Deportes, Kelvin Cruz, anunció que la selección haitiana no volvería a jugar en instalaciones deportivas dominicanas y calificó de inaceptable el comportamiento registrado.
Una nación que permite que sus instalaciones sean destruidas por falta de autoridad termina pagando dos veces:
Primero con el dinero del pueblo;
Después con la pérdida del respeto.
Y una nación que recibe visitantes tiene también derecho a exigirles que respeten sus leyes.
Eso no es xenofobia.
Eso se llama soberanía y convivencia civilizada.
V. NO CONFUNDAMOS AL PUEBLO HAITIANO CON LAS ACCIONES DE UNOS CUANTOS
Aquí debemos ser particularmente cuidadosos.
Es legítimo condenar las acciones de determinados aficionados.
Es legítimo cuestionar declaraciones concretas de determinados deportistas.
Es legítimo defender la soberanía dominicana.
Pero sería históricamente injusto convertir esas actuaciones en una acusación contra todo el pueblo haitiano.
Haití posee millones de hombres, mujeres y niños que nada tienen que ver con un incidente ocurrido en un estadio ni con las expresiones de dos futbolistas.
Más aún: la propia Embajada de Haití en República Dominicana se desvinculó de esas declaraciones y reafirmó que el Gobierno haitiano respeta la soberanía, la integridad territorial y las instituciones dominicanas. También señaló que ambos países son Estados soberanos con fronteras distintas.
Este dato es fundamental.
Porque defender la patria dominicana no exige odiar a Haití.
Exige conocer Haití, conocer la historia y conocer la República Dominicana.
El patriotismo que necesita enemigos imaginarios es un patriotismo débil.
El verdadero patriotismo conoce su historia, conoce sus derechos y sabe defenderlos sin necesidad de deshumanizar a nadie.
VI. LA HISTORIA NO SE APRENDE CON CONSIGNAS
Uno de los mayores peligros para cualquier nación es la ignorancia histórica.
Cuando una generación deja de conocer su pasado, cualquiera puede presentarle una mentira como si fuera una verdad antigua.
Por eso debemos enseñar a nuestros niños y jóvenes que La Española tiene una historia compleja, dolorosa y extraordinariamente rica.
La historia dominicana no comienza ni termina en una rivalidad con Haití.
Tenemos una historia propia.
Tenemos una identidad propia.
Tenemos símbolos propios.
Tenemos una lengua predominante propia.
Tenemos instituciones propias.
Tenemos una Constitución.
Tenemos una bandera.
Tenemos un himno.
Tenemos una tradición intelectual, cultural y política.
Y tenemos una memoria nacional que no debe ser negociada por ignorancia.
Pero también debemos enseñar a nuestros jóvenes que Haití tiene su propia historia, su propia identidad y soberanía.
Precisamente porque reconocemos la soberanía ajena, podemos exigir que la nuestra sea respetada.
VII. EL PATRIOTISMO NO ES ODIO: ES MEMORIA, DIGNIDAD Y RESPONSABILIDAD
Hay quienes confunden patriotismo con insulto.
No.
Hay quienes creen que defender la nación significa despreciar al extranjero.
Tampoco.
El patriotismo verdadero es mucho más exigente.
Consiste en conocer la historia.
Respetar los símbolos.
Cumplir las leyes.
Defender las instituciones.
Cuidar el territorio.
Educar a los hijos.
Preservar la memoria.
Y cuando alguien cuestiona nuestra soberanía, responder con firmeza, inteligencia y argumentos.
Porque hay una diferencia enorme entre una patria segura de sí misma y una patria dominada por el miedo.
La primera estudia.
La segunda grita.
La primera documenta.
La segunda inventa.
La primera defiende.
La segunda insulta.
Y la historia suele terminar dándole la razón a la primera.
VIII. LA PATRIA NO SE PIERDE EN UNA NOCHE, PERO LA TRANQUILIDAD SÍ PUEDE PERDERSE
Una nación no desaparece porque un futbolista pronuncie una frase desafortunada.
Pero tampoco debe ignorar esas expresiones cuando pueden alimentar confusión o provocación.
La prudencia no significa cobardía.
La firmeza no significa violencia.
Y la defensa de la soberanía no requiere convertir cada incidente en una guerra.
La República Dominicana debe permanecer alerta, pero serena.
Debe fortalecer sus instituciones.
Debe enseñar historia.
Debe vigilar sus fronteras conforme al derecho.
Debe exigir respeto a quienes ingresan a su territorio.
Debe combatir cualquier forma de xenofobia.
Y debe rechazar, al mismo tiempo, cualquier expresión que niegue su existencia nacional.
Es posible hacer ambas cosas.
De hecho, es indispensable hacer ambas cosas.
IX. UNA LECCIÓN PARA LOS QUE VIENEN DETRÁS
A las generaciones presentes y futuras hay que enseñarles algo elemental:
La patria no se hereda solamente; también se estudia, se comprende y se defiende.
Un joven dominicano que desconoce la historia de su país queda expuesto a cualquier discurso.
Uno que conoce la historia puede escuchar una provocación y responder:
«Conozco mi pasado. Conozco mi Constitución. Conozco mi territorio. Conozco la historia de mi pueblo. Y no necesito odiar a nadie para defenderlo».
Esa debería ser la verdadera enseñanza.
No necesitamos jóvenes fanáticos.
Necesitamos jóvenes conscientes.
No necesitamos jóvenes que insulten al extranjero.
Necesitamos jóvenes que sepan quiénes somos.
No necesitamos una juventud que viva mirando hacia Haití.
Necesitamos una juventud que mire hacia el futuro dominicano.
Porque una nación que vive obsesionada con su vecino termina olvidándose de construir su propia casa.
CONCLUSIÓN
El partido del 1 de octubre de 2026 debe quedar registrado como algo más que un resultado de fútbol.
Haití ganó 4-1.
Eso pertenece al deporte.
Los incidentes ocurridos en los accesos del estadio pertenecen al terreno del civismo y de la seguridad.
Las declaraciones atribuidas a Wilson Isidor y la publicación de Duckens Nazon pertenecen al terreno de la provocación y del debate sobre el respeto a la soberanía.
Y la reacción de la Embajada de Haití, al reafirmar el respeto a la soberanía dominicana, pertenece al terreno diplomático.
Cada cosa debe colocarse en su lugar.
Porque cuando todo se mezcla, la historia se convierte en propaganda.
Y cuando la propaganda sustituye a la historia, las nuevas generaciones terminan pagando las consecuencias.
La República Dominicana debe defender su soberanía con firmeza, pero también con inteligencia.
Debe enseñar su historia sin falsificaciones.
Debe exigir respeto sin recurrir al odio.
Debe proteger sus fronteras sin convertir al haitiano común en enemigo.
Y debe recordar una verdad sencilla:
Haití es Haití. República Dominicana es República Dominicana.
La isla es una.
Los Estados son dos.
Y ninguna pelota de fútbol puede cambiar esa realidad.
EPÍLOGO
A los dominicanos del presente y a los dominicanos del futuro:
No permitan que nadie les robe la memoria.
Pero tampoco permitan que nadie les robe la razón.
Una patria que conoce su historia no necesita inventar enemigos.
Una patria que conoce su soberanía no necesita vociferarla cada cinco minutos.
Una patria que respeta a los demás puede exigir, con autoridad moral, que los demás la respeten.
Cuando vuelvan a escuchar que alguien pretende convertir una isla compartida en propiedad exclusiva de un solo Estado, recuerden que los mapas no se dibujan con gritos.
Cuando vuelvan a ver que alguien utiliza un estadio dominicano para lanzar una provocación territorial, recuerden que el deporte debe unir a los pueblos, no convertirse en escenario de disputas nacionales.
Y cuando alguien les diga que defender la República Dominicana significa odiar a Haití, rechacen también esa mentira.
Defender la patria no es odiar al vecino, no es odiar a Estados Unidos que nos ha invadido dos veces en el siglo pasado.
Es saber quiénes somos.
Es saber dónde estamos.
Es conocer de dónde venimos.
Es luchar por lo que somos para engrandecer la patria
Y es tener la voluntad de entregar a nuestros hijos una nación que conserve su identidad, sus instituciones, su dignidad y su soberanía.
Porque las patrias no mueren solamente cuando las invaden.
A veces comienzan a morir cuando sus propios hijos dejan de conocerlas.
Por eso la primera frontera de la República Dominicana no está únicamente en el mapa.
Está en la conciencia de cada dominicano.
Y esa frontera debe permanecer despierta.
BIBLIOGRAFÍA EDUCATIVA Y DOCUMENTAL
Fuentes institucionales y jurídicas
1. Constitución de la República Dominicana. Consultar especialmente las disposiciones relativas a la soberanía, territorio, nacionalidad y relaciones internacionales.
2. Tratado de Paz, Amistad, Comercio, Navegación y Extradición entre la República Dominicana y la República de Haití, 1929. Documento fundamental para estudiar las relaciones bilaterales y la cuestión fronteriza.
3. Protocolo de Revisión del Tratado de Frontera Dominicano-Haitiano, 1936. Fundamental para comprender la delimitación fronteriza entre ambos Estados.
4. Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Dominicana (MIREX). Documentación oficial sobre las relaciones dominico-haitianas.
5. Concacaf. Reglamento de la Liga de Naciones 2026-2027. Especialmente las disposiciones relativas a la conducta, los mensajes políticos y el comportamiento de jugadores y aficionados. Concacaf confirmó oficialmente el partido del 1 de octubre y el triunfo haitiano 4-1.
Historia dominicana y dominico-haitiana
6. Frank Moya Pons. Manual de Historia Dominicana. Santo Domingo.
7. Roberto Cassá. Historia Social y Económica de la República Dominicana. Santo Domingo.
8. Juan Bosch. Composición Social Dominicana. Santo Domingo.
9. Emilio Cordero Michel. Estudios sobre la historia dominicana y las relaciones dominico-haitianas.
10. Manuel Arturo Peña Batlle. Obras y ensayos sobre la frontera, la cuestión haitiana y la formación histórica del Estado dominicano. Deben leerse críticamente y contrastarse con investigaciones posteriores.
11. Richard A. Haggerty (ed.). Dominican Republic and Haiti: Country Studies. Library of Congress.
Para una lectura crítica y comparativa
12. Estudios contemporáneos sobre las relaciones dominico-haitianas producidos por universidades dominicanas, haitianas y centros académicos internacionales.
13. Documentación histórica de archivos nacionales dominicanos y haitianos.
14. Tratados internacionales, documentos diplomáticos y mapas históricos de la frontera dominico-haitiana.
Fuentes periodísticas utilizadas para contrastar los acontecimientos de octubre de 2026
15. Concacaf, información oficial del partido República Dominicana-Haití del 1 de octubre de 2026.
16. Diario Libre, cobertura de las declaraciones atribuidas a Wilson Isidor y Duckens Nazon.
17. Diario Libre, cobertura de la decisión del Ministerio de Deportes dominicano y de la posición de la Embajada de Haití.
18. Acento, cobertura audiovisual de los incidentes registrados en los accesos del Estadio Olímpico Félix Sánchez.
UNA ÚLTIMA REFLEXIÓN
La verdadera defensa de la República Dominicana no consiste en gritar más fuerte que el vecino.
Consiste en conocer más, estudiar más, documentar más y recordar mejor.
Porque al final de cuentas, como nos enseña la intrahistoria, los pueblos no solamente se defienden con armas ni con discursos.
También se defienden con memoria y estudios.
Ramón Emilio Espínola
Nota: La hermosa caricatura que adorna este ensayo es obra de la IA a pedido y bajo las directrices del autor del ensayo que no es dibujante.

sábado, octubre 03, 2026

Eugenio de Jesús Marcano.




HONOR A QUIEN HONOR MERECE 🇩🇴

Eugenio de Jesús Marcano Fondeur, brillante científico dominicano

Botánico, entomólogo, paleontólogo, espeleólogo, investigador y maestro de generaciones.

🌿 SU PASO POR SAN CRISTÓBAL

En marzo de 1955 fue nombrado Profesor de Botánica y Entomología en el Instituto Politécnico Loyola de San Cristóbal, recién fundado. Ese mismo año fue designado Curador del Herbario de la Universidad de Santo Domingo y catedrático de Botánica en la Facultad de Farmacia.

San Cristóbal reconoció su entrega:

• En 1980, la Facultad de Ciencias y el Instituto Politécnico Loyola lo reconocieron por 25 años de docencia.

• En 1982, el Herbario del Instituto Politécnico Loyola pasó a llevar su nombre.

📍 ORIGEN Y FORMACIÓN

Nació el 27 de septiembre de 1923 en Licey al Medio, Tamboril, provincia Santiago. Estudió en la escuela de Licey al Medio y en la Escuela Primaria de Tamboril. En Santiago cursó el bachillerato en el Liceo Ulises Francisco Espaillat y obtuvo el título de Maestro Normal. También cursó estudios comerciales.

📍 SABANETA

Poco después de creada la provincia Santiago Rodríguez (1948), se trasladó a su capital, Sabaneta. Allí trabajó como contable en el Banco Agrícola y fundó en 1949 el Instituto Comercial San Ignacio de Loyola, la primera escuela comercial de Sabaneta. Durante su estancia en Sabaneta recorría los campos vecinos, donde empezó a profundizar en el estudio de la geología y la paleontología.

📍 SANTIAGO Y SANTO DOMINGO

• 1953: Profesor de Botánica en la Escuela Normal Emilio Prud'Homme, en Santiago.

• 1955: Curador del Herbario de la Universidad de Santo Domingo.

• Director del Instituto de Investigaciones Botánicas y Zoológicas de la UASD.

• 1978 a 1982: Director del Museo Nacional de Historia Natural.

• Fue el primer asesor científico del Jardín Botánico Nacional.

🔬 APORTES

Descubrió cerca de 300 especies nuevas para la ciencia. La primera que llevó su nombre fue Solenodon marcanoi (antes Antillogale marcanoi), un insectívoro fósil. Entre sus obras están Notas de Botánica General y Sistemática, Flora Apícola Dominicana, Plantas Venenosas de la República Dominicana e Influencia del Hombre sobre la Evolución de las Zonas de Vida.

🏅 RECONOCIMIENTOS

• Doctor Honoris Causa en Biología, UASD (8 de febrero de 1975)

• Doctor Honoris Causa, PUCMM

• Miembro fundador y de número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana

• Premio Anual de Ciencias de la Academia de Ciencias (1983)

• Premio Federico Henríquez y Carvajal, Universidad APEC (1997)

• Naturalista Nacional de la República Dominicana, designado póstumamente por el presidente Luis Abinader (octubre 2023)

• El Museo Nacional de Historia Natural y el Herbario del Politécnico Loyola llevan su nombre

Falleció en Santo Domingo el 18 de septiembre de 2003.

#EugenioDeJesusMarcano #SanCristobal #PoliTecnicoLoyola #Sabaneta #CienciaDominicana

Fuentes: Academia de Ciencias RD, Museo Nacional de Historia Natural, Diccionario FUNGLODE, ecohis.jmarcano.com, Diario Digital RD

Rep. Dominicana no es Haití

 



El jueves los haitianos hicieron una peligrosa demostración de fuerza y desorden en el partido de fútbol entre Haití y la República Dominicana.

​Irrespetaron nuestra hospitalidad y mancillaron nuestra soberanía al manifestar públicamente en ese partido que esta parte de la isla es Haití.

​Muchos haitianos, incluso los que viven aquí, odian a los dominicanos y tienen la falsa creencia de que este lado de la isla les pertenece, y no desaprovechan la ocasión para dejárnoslo saber.

​Destruyeron a su país y, gracias a Luis Abinader y al PRM, si no despertamos a tiempo, destruirán a la República Dominicana, ya que el día que ellos decidan tomar la isla, lo harán sin ningún problema. Lo más triste de todo es que el pueblo está indefenso porque esos traidores que tenemos en la Armada y la Policía Nacional no nos defenderán.

​Domingo Acevedo

Octubre de 2026

11 poetas vietnamitas famosos que dejaron una huella significativa en la literatura.


22/11/2023 3.664 visualizaciones

Los poetas vietnamitas, a través de sus elocuentes versos, han capturado la esencia de su cultura y sus emociones, creando un legado poético que trasciende el tiempo. Sus versos siguen resonando e inspirando a generaciones, convirtiéndolos en figuras veneradas en el mundo de la poesía vietnamita.

Los poetas vietnamitas son elocuentes arquitectos de la narrativa nacional.

Los poetas vietnamitas son elocuentes arquitectos de la narrativa nacional (Fuente: Obras recopiladas).

Los poetas vietnamitas han dejado una huella imborrable en la literatura vietnamita con sus elocuentes palabras y versos cautivadores. Desde figuras legendarias de la antigüedad hasta poetas contemporáneos, han contribuido al rico tapiz de la literatura vietnamita, ofreciendo profundas reflexiones sobre la cultura, la historia y las experiencias humanas de Vietnam. A continuación, presentamos a los 11 representantes más destacados de la poesía vietnamita de todos los tiempos.

1. Nguyen Du (1765 – 1820) – Uno de los más grandes poetas vietnamitas de todos los tiempos.

Nguyen Du es uno de los poetas vietnamitas más venerados de la historia. Proveniente de una familia prestigiosa y culta, comenzó su carrera durante la dinastía Le y ocupó diversos cargos gubernamentales, siguiendo los pasos de su padre, quien había sido primer ministro. Tras la caída de la dinastía Le, participó brevemente en los esfuerzos de restauración, pero se retiró de la vida pública al darse cuenta de la inutilidad de sus esfuerzos. Cuando la nueva dinastía Nguyen llegó al poder, se le pidió a Nguyen Du que volviera a servir al país.

La poesía de Nguyen Du reflejaba la compleja realidad de su época, ofreciendo sutiles comentarios sobre las condiciones sociopolíticas del momento. Su obra cumbre, «Truyen Kieu», es una pieza fundamental de la literatura vietnamita, que cautiva a los lectores con su retrato del amor y el sacrificio. Este poema épico, escrito en la estructura tradicional de versos «lục bát» (seis-ocho), consolidó su legado como uno de los poetas más célebres de la historia de Vietnam .

El cuento de Kieu: un poema épico escrito por Nguyen Du

El cuento de Kieu – un poema épico escrito por Nguyen Du (Fuente: Obras recopiladas)

2. Ho Xuan Huong (1772 – 1822)

Ho Xuan Huong, una célebre poetisa de finales del siglo XVIII, fue una figura singular y fascinante para su época. Sus versos, repletos de insinuaciones, causaron revuelo y avergonzaron a muchos con sus temas atrevidos. Fue una provocadora intrépida que desafió las rígidas normas de su sociedad confuciana con una sátira mordaz y un ingenioso juego de palabras.

Criada bajo la influencia de una cultura profundamente confuciana, la vida de Ho Xuan Huong, de cincuenta años, estuvo marcada por la agitación social. Sus poemas, compuestos en su mayoría en la intrincada escritura Nôm, demostraron su dominio del lenguaje y su capacidad para expresar opiniones sin complejos. Obras como «Banh troi nuoc», «Qua mit» y «Khong chong ma chua» siguen siendo aclamadas por su audaz exploración de temas como el amor, el deseo y los roles de género, lo que convierte a Ho Xuan Huong en una figura perdurable entre los poetas vietnamitas.

3. Nguyen Dinh Chieu (1822 – 1888)

Nguyen Dinh Chieu, un venerado poeta vietnamita, es reconocido por sus obras nacionalistas y anticoloniales, que plasmaban la visión de una sociedad justa y unida. Nacido en una familia confuciana, inicialmente siguió los principios de servir al emperador y al pueblo. A pesar de perder la vista a causa de una infección ocular, Chieu se mantuvo firme en su compromiso de ayudar a los demás. Dirigió una escuela que impartía valores morales, ejerció la medicina y compuso poesía, incluyendo «Luc Van Tien», que celebraba las virtudes tradicionales del pueblo del sur de Vietnam.

Durante la invasión francesa del sur, Chieu, a pesar de su ceguera, desempeñó un papel fundamental en la resistencia a través de su obra literaria. «Van te nghia si Can Giuoc» rindió homenaje a los campesinos y soldados que sacrificaron sus vidas por la independencia de la nación. Sus poemas perduran como poderosas expresiones del espíritu vietnamita, y sigue siendo una figura clave en la poesía de guerra y la literatura nacionalista de Vietnam.

Nguyen Dinh Chieu sufrió muchas dificultades en la vida.

Nguyen Dinh Chieu sufrió muchas dificultades en la vida (Fuente: Recopilado)

4. Tan Da (1889 – 1939) – Un destacado poeta vietnamita de principios del siglo XX.

Tan Da, cuyo nombre de nacimiento era Nguyen Khac Hieu, fue una figura destacada entre los prolíficos poetas vietnamitas. Fue reconocido por sus diversas contribuciones a la poesía, el teatro y las traducciones de literatura china. Criado en una familia de ascendencia mixta, tuvo un contacto temprano con la literatura occidental a través de las traducciones chinas y las artes escénicas.

Tan Da es venerado como la figura fundacional de la poesía vietnamita moderna. Sus escritos reflejaban una profunda empatía con el sufrimiento de sus compatriotas bajo la opresión colonial. Su prosa se apartó de las convenciones académicas, ofreciendo una perspectiva novedosa sobre la sociedad contemporánea. Obras destacadas como «The non nuoc», «Tong biet», «Cam thu» y «Giac mong con» reflejan su singular estilo creativo.

5. Nguyen Khuyen (1835 – 1909)

Nguyen Khuyen es uno de los poetas vietnamitas más famosos del siglo XIX. Este poeta destacó tanto en la poesía lírica como en la satírica, alcanzando la cima de la literatura Nôm. Distinguido por su fusión de formas clásicas con comentarios contemporáneos, Khuyen satirizó sin temor a los funcionarios corruptos, a la vez que empatizaba con las dificultades de los más desfavorecidos. Obras notables como «Tien si giay», «Ong phong da» y «Vinh mua thu» demuestran su versatilidad y su crítica social. Como puente entre la poesía confuciana tradicional y los estilos en evolución, Khuyen ha dejado una huella imborrable en la cultura vietnamita .

Nguyen Khuyen fue el nexo entre la literatura clásica y la moderna.

Nguyen Khuyen fue el nexo entre la literatura clásica y la moderna (Fuente: Obras recopiladas).

6. Phan Boi Chau (1867 – 1940)

Phan Boi Chau, un venerado patriota vietnamita y líder de los primeros movimientos de resistencia, también realizó importantes contribuciones a la poesía de guerra vietnamita. Fundó Duy Tan Hoi en 1904 para combatir el colonialismo francés e impulsó el movimiento Dong Du, que animaba a los vietnamitas a estudiar en el extranjero para adquirir conocimientos que apoyaran a su patria. Su legado poético, compuesto por cientos de obras literarias, constituye un conmovedor testimonio de la resiliencia del pueblo vietnamita. Obras destacadas como «Xuat duong luu biet», «Bai ca chuc tet thanh nien» y «Viet Nam vong quoc su» subrayan su perdurable impacto como patriota y prolífico poeta en el panorama de la poesía vietnamita.

7. Xuan Quynh (1942 – 1988) – Autora de muchos poemas vietnamitas famosos sobre el amor.

Xuan Quynh, una de las poetisas vietnamitas más destacadas de la segunda mitad del siglo XX, inició su trayectoria artística como bailarina antes de dedicarse profesionalmente a la poesía. Su obra se caracteriza por su carácter introspectivo, rebosante de emociones personales profundamente arraigadas en el contexto de su época. En el contexto de un país asolado por la guerra, su poesía refleja las duras realidades de la vida, desde la pobreza hasta las angustias que sufren las mujeres en una sociedad marcada por el conflicto.

Los poemas de amor de Xuan Quynh son especialmente notables; algunos incluso han sido musicalizados. Sus versos, como «Canción», «Thuyen va bien» y «Tho tinh cuoi mua thu», son ejemplos entrañables de la poesía amorosa vietnamita. A través de sus evocadoras palabras, capturó no solo la esencia de las emociones personales, sino también el espíritu inquebrantable de una nación que se enfrentaba a los desafíos de la guerra y la división.

Xuan Quynh y su esposo, Luu Quang Vu, un famoso dramaturgo vietnamita.

Xuan Quynh y su esposo, Luu Quang Vu, un famoso dramaturgo vietnamita (Fuente: Colección)

8. Han Mac Tu (1912 – 1940)

Han Mac Tu, también conocido como Francis Nguyen Trong Tri, fue la figura literaria católica vietnamita más célebre de la época colonial. Su talento poético, reconocido desde joven, alcanzó gran notoriedad tras recibir el apoyo de Phan Boi Chau. Se dice que Han Mac Tu fue el fundador de la escuela poética del «Caos» o «Locura», un movimiento significativo en Vietnam entre 1936 y 1946.

La contribución de Han Mac Tu a la literatura vietnamita reside no solo en poemas famosos como «Day thon Vi Da», «Mua xuan chin», «Da Lat trang mo» y «Nang vang», sino también en su papel como poeta modernista que revitalizó la poesía clásica con influencias francesas. A pesar de su trágicamente corta vida, dejó un legado perdurable como uno de los poetas vietnamitas más influyentes de su tiempo.

9. Xuan Dieu (1916 – 1985) – Uno de los poetas modernos vietnamitas más renombrados.

Xuan Dieu es considerado uno de los poetas vietnamitas más destacados del siglo XX. Reconocido como «el rey de la poesía amorosa moderna», sus contribuciones a la literatura vietnamita moderna y al movimiento de la Nueva Poesía son significativas. Sus versos, cargados de emociones intensas, glorifican el amor, la felicidad y el fervor vital. Los temas amorosos en su poesía se expresan con musicalidad, imágenes poderosas y, en ocasiones, una amargura conmovedora.

Xuan Dieu, que abraza la juventud, la primavera y la naturaleza como símbolos del amor, deja un legado perdurable en la frescura de sus imágenes poéticas, su tono profundamente personal y la autenticidad de sus emociones, lo que lo convierte en una figura clave de la poesía amorosa vietnamita. Obras destacadas como «Tho tho», «Gui huong cho gio» y «Phan thong vang» ejemplifican su influencia perdurable.

Xuan Dieu es uno de los poetas vietnamitas más destacados del movimiento de la Nueva Poesía.

Xuan Dieu es uno de los poetas vietnamitas más prolíficos del movimiento de la Nueva Poesía (Fuente: Obras recopiladas).

10. Che Lan Vien (1920 – 1989)

Che Lan Vien, figura clave de la literatura vietnamita, recorrió una trayectoria literaria dinámica. Su poesía de tiempos de guerra, marcada por un estilo periodístico y un nacionalismo ferviente, reflejó épocas turbulentas. Tras el conflicto, su escritura se transformó, capturando la normalidad, los recuerdos y los matices de la vida cotidiana. Su legado es diverso e incluye poemarios como «Dieu tan», «Hoa ngay thuong – chim ngay bao», «Doi thoai moi» y «Anh sang va phu sa». Su obra abarcó poesía, prosa y ensayos críticos, dejando una huella literaria multifacética en el panorama cultural del país.

11. To Huu (1920 – 2002) – Entre los escritores más influyentes de la poesía revolucionaria vietnamita.

To Huu, figura preeminente entre los poetas vietnamitas, personifica la esencia de la poesía revolucionaria vietnamita. Miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación de Artes de Vietnam desde 1948, To Huu desempeñó un papel fundamental en el liderazgo ideológico y cultural. Su trayectoria poética reflejó la lucha de la nación por la independencia, y cada colección retrata un período histórico distinto.

Cada una de sus colecciones se ha convertido en una encarnación poética de un período distintivo de la historia de la nación, resonando con el fervor revolucionario. Los versos de To Huu, un referente en la poesía bélica vietnamita, inspiraron constantemente al pueblo vietnamita a levantarse y luchar. Sus obras también profundizaron en la difícil situación de la clase trabajadora, condenando las injustas sociedades feudales y a los invasores extranjeros que impusieron pobreza y miseria. Colecciones notables como «Tu ay», «Viet Bac», «Ra tran» y «Mau va hoa» han dejado una huella imborrable de To Huu en la literatura vietnamita, encapsulando la resiliencia y la aspiración de una nación en transformación.

To Huu es reconocido por su excelente poesía revolucionaria.

To Huu es reconocido por su excelente poesía revolucionaria (Fuente: Obras recopiladas).

Mientras lees poemas vietnamitas famosos en inglés y te sumerges en el mundo literario de los poetas vietnamitas, no pierdas la oportunidad de explorar los encantadores paisajes que inspiraron sus versos. Hanói , Hoi An , Nha Trang y Phu Quoc son algunos destinos atractivos para visitar durante tu viaje a Vietnam . 

En estos destinos, puedes enriquecer tu viaje por Vietnam con una visita a VinWonders, la cadena líder de complejos de entretenimiento del país. Con presencia en todo Vietnam, como VinWonders Wave Park & ​​Water Park , VinKE & Vinpearl Aquarium , VinWonders Nam Hoi An , VinWonders Nha Trang y VinWonders Phu Quoc , VinWonders ofrece una atractiva combinación de ocio y aventura, que sin duda añadirá un toque de emoción a tu viaje cultural. 

VinWonders Nha Trang

VinWonders: un mundo encantador de entretenimiento. 

VinWonders: un mundo encantador de entretenimiento.

>>> ¡ Reserva tus entradas para VinWonders Phu Quoc , Nha Trang , Nam Hoi An , VinKE & Vinpearl Aquarium y VinWonders Wave Park & ​​Water Park  para disfrutar de una combinación única de diversión y relajación!

Entrelazando sus versos con el tapiz de la historia, estos poetas vietnamitas han dejado una huella imborrable en el legado cultural de la nación. Sus palabras resonaron con los ecos de la resiliencia, el amor y la búsqueda de la libertad. Explorar su poesía no es solo un viaje literario, sino una profunda inmersión en el corazón y el alma de la vibrante narrativa de Vietnam.

Comparte noticias a través de:

Publicaciones relacionadas

Archivo del blog