Este poema es una pieza de profunda carga nostálgica, donde el tiempo no actúa como un río que fluye, sino como una barrera que el poeta intenta derribar. A través de una estructura de cinco estrofas, la voz lírica construye un puente entre el presente de la ausencia y un pasado idealizado.
Aquí te presento un análisis detallado de los elementos clave:
1. El Concepto del Tiempo como Puerta
El poema inicia con una declaración de voluntad: "Abriré las puertas del tiempo". Esta metáfora sugiere que el pasado no está borrado, sino bajo llave. El autor no busca solo recordar, sino "regresar" y "volver a compartir", lo que denota un deseo de recuperar la presencia física y emocional de Arelis. La transición de la alegría inconsciente a la "tarde del abrazo de eternidad" marca el fin de la inocencia y el inicio del duelo.
2. El Erotismo de la Niñez y la Nostalgia
En la segunda y tercera estrofa, el poema explora un amor temprano, casi primitivo, que se desarrolla entre "escombros anaranjados". Es interesante cómo utilizas elementos de la naturaleza para sacralizar el vínculo:
El sendero de flores silvestres: Representa la libertad y la pureza del sentimiento.
Enterrar la ternura: Una imagen potente que sugiere que el amor de Arelis se sembró en el pecho del poeta para florecer permanentemente, convirtiendo el cuerpo en un jardín de memoria.
3. La Sensorialidad y el Paisaje
El poema es sumamente visual y olfativo. No solo recuerdas a Arelis, sino que la sientes en el entorno actual:
"Las tardes todavía huelen a ti": El uso del olfato es el recurso más directo para evocar la presencia de alguien que ya no está, pues es el sentido más ligado a la memoria emocional.
El crepúsculo como lienzo: La petición de "pintar la piel con los colores del crepúsculo" eleva el romance a un plano artístico y místico. El amor aquí es una creación estética que ocurre justo cuando la luz muere.
4. La Imagen Final: El Rastro Luminoso
El cierre es de una delicadeza técnica notable:
"...dejando tras de sí / un rastro luminoso de pájaros dormidos en tu piel"
Esta imagen de los "pájaros dormidos" sugiere paz, pero también el silencio de lo que ha quedado suspendido en el tiempo. La luz ya no es el sol brillante, sino un rastro que queda tras la desaparición de la tarde, simbolizando que, aunque ella se haya ido, la marca de su existencia permanece grabada (o dormida) en la sensibilidad del poeta.
Elementos Estilísticos Destacados
Tono: Elegíaco y confesional.
Cromatismo: Predominan los tonos anaranjados, dorados y los colores del otoño, que refuerzan la idea de un ciclo que se cierra o de una belleza que brilla más justo antes de desaparecer.
Dualidad: Existe un contraste constante entre la "lejanía del olvido" y la cercanía del "pecho" y la "piel".
Es un texto que logra transformar el dolor de la pérdida en una búsqueda de redención a través de la palabra, dignificando la memoria de quien se fue con imágenes de una naturaleza viva y eterna.
Abriré las puertas del tiempo
I
Arelis
abriré las puertas del tiempo
esas que dan a los días más lejanos
del olvido
para regresarte a mi lado
para volver a compartir contigo la alegría
de los días que se fueron perdiendo
ineludiblemente en el tiempo
sin que nos diéramos cuenta
hasta aquella tarde
en que con los ojos llorosos
con un abrazo de eternidad
te despediste de mi para siempre
II
Abriré las puertas del tiempo
esas que dan al pasado
a los días más felices de nuestra niñez
en donde nos amamos a escondida
entre los escombros anaranjados
de los atardeceres
III
Sabes Arelis \
todavía te imagino corriendo
por el sendero de flores silvestres
hacia mis brazos
a donde ibas a enterrar en mi pecho
la ternura
para que en mi corazón
floreciera por siempre el amor
IV
Hoy
muy lejos mis recuerdos
las tardes todavia huelen a ti
y en otoño
cuando el sol en el horizonte
salpica de colores mi alma
te imagino colgada a mi cuello
pidiéndome a gritos
que te pinte la piel
con los colores recientes
y efímeros del crepúsculo
V
recuerdo que sin prisa te apretaba
contra mi pecho
mientras la tarde se desvanecía
en la distancia
dejando tras de sí
un rastro luminoso de pájaros
dormidos en tu piel
Domingo Acevedo.