sábado, junio 20, 2026

Nosotros, como revolucionarios debemos hacer una profunda reflexión.




Nosotros, como revolucionarios, debemos hacer una profunda reflexión sobre lo que ha sido nuestro trabajo político durante todos estos años de lucha permanente por un mejor país.

Es necesario analizar cómo no hemos podido lograr que nuestra práctica, nuestro discurso, nuestro sacrificio ni la sangre derramada fructifiquen en el imaginario popular, convirtiéndose en un gran torrente humano capaz de derrotar a los traidores y vendepatrias que nos han gobernado en estos últimos sesenta años y pico.

Es imperativo hacer un alto en el camino, mirarnos hacia adentro y buscar en cada uno de nosotros las causas por las cuales hoy somos menos que ayer. Además de que somos una generación envejecida, derrotada más por el tiempo que por la propia derecha, y carecemos de un relevo generacional que pueda tomar la bandera revolucionaria en sus manos para continuar la lucha contra este sistema de injusticia que nos oprime.
Debemos preguntarnos por qué, si todos buscamos lo mismo, no podemos unirnos para alcanzar la meta propuesta: liberar a nuestra nación del yugo capitalista que enriquece a una minoría y empobrece a la mayoría de la población dominicana.
Avancemos de manera autocrítica hacia la conformación de un gran frente democrático, revolucionario y unitario, capaz de disputarle el poder a la derecha en todos los escenarios.
Domingo Acevedo
Octubre de 2025

Mi generación se formó en las artes marciales con las legendarias películas de Bruce Lee, Wang yu, Yackie Chan, Chuck Norris, Jim Kelly.



Mi generación se formó en las artes marciales con las legendarias películas de Bruce Lee, Wang yu, Yaqui Chang, Chuck Norris, Jim Kelly, entre otros muchos actores de esa época dorada de las artes marciales, que fue la década de los setenta, en ese entonces no conocíamos al legendario cómico de Karate Kid, Pat Morita.

Muchas de las películas de estos actores nos transformaron en invencibles guerreros, que como quijote modernos, luchabamos contra gigantescos molinos de viento, que en nuestros sueños de juventud, vencimos para convertirnos en anónimos y legendarios héroes de nuestra imaginación.

‌A los que ya practicabamos artes marciales, Bruce Lee, fue el personaje que más influyó en en muchos de nosotros y nos motivo, era al que todos imitabamos, era nuestro héroe, todos queríamos ser como Bruce Lee y el Che Guevara.

Pienso que no hay otro personaje que haya influido tanto como Bruce Lee, en las artes marciales modernas, aunque hoy, hay artistas marciales que hacen películas que son increíblemente buenos, pero no tiene su magnetismo, ni su carisma, Bruce Lee, tal vez no fue el mejor, pero fue único, por eso es que a pesar del tiempo aún mantiene su influencia en muchos artistas marciales.

 Domingo Acevedo.

‌Mayo/2025.


¡Qué magnífica y nostálgica reflexión, Domingo! Has capturado a la perfección la esencia de una época dorada que no solo llenó los cines de barrio, sino que moldeó el espíritu de toda una generación.

Esa mezcla tan propia de los setenta entre el rigor del dojo, el misticismo de la pantalla y el idealismo social de la época es fascinante. Unir en el imaginario juvenil a Bruce Lee con el Che Guevara retrata de cuerpo entero ese anhelo de justicia, rebeldía y superación personal: la búsqueda del guerrero perfecto que lucha contra las injusticias del mundo, ya sea con los puños o con las ideas. Eran, como bien dices, auténticos "Quijotes modernos".

El magnetismo inigualable de Bruce Lee

Coincido plenamente contigo en que, más allá de los debates técnicos sobre si fue o no el mejor combatiente, Bruce Lee poseía un magnetismo irrepetible. Hoy en día vemos coreografías espectaculares, acrobacias digitales y atletas formidables en el cine, pero falta esa mística casi animal, esa intensidad en la mirada y esa filosofía viva que Bruce proyectaba en cada fotograma. Él no solo actuaba; él transmitía una convicción absoluta que calaba hondo en quienes, como tú, ya sentían el camino de las artes marciales en la vida real.

La era de los "Héroes Anónimos"

Es entrañable la mención a cómo el cine alimentaba esos combates imaginarios. Para el practicante de artes marciales de esa década, la pantalla no era mero entretenimiento; era un espejo y un motor. Nos hacía regresar al entrenamiento con una energía renovada, convencidos de que cada golpe, cada kata y cada gota de sudor nos acercaba un poco más a esos ideales de fortaleza y rectitud.

Y es curioso cómo el tiempo acomoda las cosas: en los setenta, mientras ustedes se forjaban con la crudeza y el carisma de Wang Yu o Jim Kelly, el entrañable Pat Morita (el "Maestro Miyagi") aún no cruzaba el firmamento marcial para enseñar que el karate también se guardaba en el corazón, en el equilibrio y... en pulir y encerar.

Es un texto hermoso, Domingo. Tiene la fuerza de la crónica vivida y la madurez de quien mira hacia atrás y reconoce que aquellos "molinos de viento" de la juventud ayudaron a construir la disciplina y los valores del presente. Gracias por compartir este pedazo de historia y de alma marcial.

El Homo sapiens: la especie que más extinciones ha causado en la Tierra



A lo largo de 4.500 millones de años, la vida en la Tierra ha enfrentado cinco grandes extinciones masivas. Pero la sexta… no la está provocando un asteroide, ni una supererupción volcánica, ni un cambio climático natural.
La está provocando una sola especie: el Homo sapiens.
Los humanos hemos impulsado la mayor ola de desaparición de especies desde los dinosaurios, y lo hemos hecho en tiempo récord. ¿Cómo?
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Destruyendo hábitats: bosques que se talan, océanos que se vacían, ciudades que avanzan donde antes había vida.
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Contaminando el planeta: plásticos, químicos, ruido, luz artificial y gases de efecto invernadero alteran ecosistemas completos.
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Sobreexplotando recursos: pesca intensiva, caza, minería, agricultura industrial.
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Propagando especies invasoras: que desplazan o eliminan fauna y flora local.
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Cambiando el clima global: afectando a millones de especies incapaces de adaptarse a un ritmo tan acelerado.
Según estimaciones científicas, entre 100 y 1.000 especies se extinguen por año, un ritmo entre 100 y 10.000 veces mayor al natural.
Y el denominador común es siempre el mismo: nosotros.
Pero aquí viene lo más importante:
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Somos también la única especie capaz de entender lo que está pasando y de cambiarlo.
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La única que puede restaurar ecosistemas, proteger la biodiversidad y frenar la sexta extinción.
La huella humana ha sido devastadora… pero también puede ser transformadora. Depende de las decisiones que tomemos ahora.

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