jueves, julio 02, 2026

Un mendigo

 El tiempo se ha ido

envejecido debajo del almendro

un mendigo duerme

Domingo Acevedo
Julio./2026




​A continuación, un análisis de sus componentes clave:

​1. La estructura y el ritmo

​El poema adopta una estructura cercana a la del haiku tradicional japonés, no solo por su brevedad, sino por su enfoque en la contemplación de la naturaleza (el almendro) combinada con una cruda realidad humana (el mendigo). El ritmo es pausado, casi lánguido, imitando el propio estado de sueño y el lento transcurrir de los años.

​2. El tiempo como pérdida absoluta

"El tiempo se ha ido."


​El poema arranca con una declaración fulminante. No dice que el tiempo "pasa", sino que se ha ido, marcando una ausencia definitiva. Hay una sensación de irreversibilidad. El tiempo ya no le pertenece al sujeto; ha quedado atrás, consumido.

​3. La vejez y el refugio de la naturaleza

"envejecido debajo del almendro"


​Aquí la naturaleza y la existencia humana se entrelazan de dos maneras muy potentes:

  • El contraste estacional: El almendro es un árbol conocido por sus ciclos marcados (florece con fuerza, pierde sus hojas, da frutos). Al colocar la palabra "envejecido" justo al lado del almendro, se crea un paralelismo entre los ciclos del árbol y el ciclo de la vida humana, que camina hacia el invierno de la existencia.
  • El refugio: El árbol actúa como el único techo, un testigo silencioso de la decadencia física y del abandono.

​4. La vulnerabilidad y el olvido

"un mendigo duerme"


​El cierre revela al protagonista de la escena. La figura del mendigo encarna el despojo absoluto: no solo carece de bienes materiales, sino que, al "irse el tiempo", parece carecer también de futuro.

  • El acto de dormir: El sueño aquí puede interpretarse de forma literal como el único alivio ante la intemperie, o como una metáfora más profunda: el abandono, la rendición ante el cansancio de los años, o incluso la proximidad de la muerte (el sueño eterno).

​Conclusión

​Es un poema minimalista pero de gran impacto existencial. Logra capturar la vejez no como una acumulación de saberes, sino como una intemperie del alma. La imagen del almendro le otorga una belleza melancólica a una realidad inherentemente trágica: la de aquel que, habiendo perdido el tiempo, solo le queda el descanso bajo la sombra de la naturaleza.

Foto tomada de la red

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