Triste Historia En la fotografía parece un anciano cargando todas sus pertenencias sobre la espalda. En realidad, también llevaba consigo algo mucho más valioso: cientos de historias que todavía no habían sido escritas.
Se llamaba Eiliv Bråtene y nació en 1832 en Bø, una región de Telemark, Noruega.
Durante buena parte de su vida recorrió caminos rurales de granja en granja. Era conocido como un hombre itinerante, siempre cargado con sus objetos personales y acostumbrado a depender de la hospitalidad y de pequeños trabajos para continuar el viaje.
Pero cuando Bråtene llegaba a una comunidad, había algo que especialmente atraía a los niños.
Sus cuentos.
Conocía un enorme repertorio de relatos populares, leyendas y narraciones que había aprendido dentro de una cultura donde muchas historias todavía sobrevivían únicamente porque alguien las recordaba y volvía a contarlas.
Su memoria terminó llamando la atención del folclorista noruego Moltke Moe.
En 1878 y nuevamente en 1880, Moe escuchó a Bråtene y escribió numerosos relatos directamente de su narración. Gracias a aquellas conversaciones, historias que podían haber desaparecido junto con la generación que las conservaba pasaron a formar parte del registro del folclore noruego.
Eso transforma por completo la fotografía.
El hombre con bastón, mochila y recipientes colgando no transportaba solamente lo necesario para sobrevivir en el camino.
Transportaba una biblioteca que no necesitaba libros.
Bråtene continuó recorriendo Telemark hasta el final de su vida. Murió el 15 de marzo de 1899 al intentar cruzar el río Bøelva.
Sus pasos desaparecieron de aquellos caminos.
Pero algunas de las historias que llevaba en la memoria consiguieron seguir viajando después de él.
