miércoles, julio 08, 2026

Los 49 poetas del siglo XXI y sus 413 poemas (tres repetidos)

 

Los 49 poetas del siglo XXI y sus 413 poemas (tres repetidos)

ZENDA.
Los 49 poetas del siglo XXI y sus 413 poemas (tres repetidos)

No lo decimos nosotros. Los destacan muy oportunamente dos antologías que acaban de aparecer al hilo del primer cuarto del siglo XXI, que ya se ha cumplido: Un estallido: Antología de la poesía española, 2000-2025, en Cátedra, y El tiempo está cambiando: Nueva poesía española, en Vandalia. Son 52 poetas en total los elegidos, y lo curioso (sin llegar a ser preocupante) es que las dos antologías hechas sobre el mismo periodo sólo coinciden en tres nombres (casi cuatro), dos mujeres nacidas en Sevilla y una en Madrid; lo cual muestra, no el despiste de los antólogos, acaso el alto nivel de la poesía de este siglo y la multiplicación de los panes y los peces. Si aquí se eligen 49 nombres distintos con ocho poemas cada uno, en sus páginas se citarán, además, a otros cincuenta poetas (que pudieron estar), un panorama que produce vértigo. Las dos antologías, ya adelantamos, son valiosas, recomendables e, inevitablemente, complementarias. Me gustaría conocer —y cotejar— una tercera selección de poetas sobre este cuarto de siglo para poder centrarme mejor.

Entre los 416 poemas incluidos en total, hay tres (uno por cada autora) que se repiten en las dos antologías. Como queremos mostrarlos en esta crónica, adelantaremos el primero; el de María de la Cruz, nacida en 2000, de su primer libro, titulado (con minúscula) los clavos que dan nombre a la metralla (2019).

si fuera verdad que la verdad es un terrón de moho

infectaría las granadas todas sus vertientes

su interés poliédrico explosivo al paladar

como el moho tendría vida habría que tenerla igual que

los sauces densos los sauces densos

y mohosos       la verdad es

tan

dulce

y es tanta su miel tan tintada con

el gran

jugo

de la verdad

 

si fuera verdad que la verdad es un pellizco de azúcar

qué fruta partir en rigurosa simetría

con qué puñal sagrado extirpar sus granos

dónde acaba la verdad

el único clavo cierto

si es tanta su miel

es tanta su miel

es tanta su miel

Este es, por lo tanto, uno de los mejores poemas de los jóvenes del primer cuarto del siglo XXI. Uno de los tres en los que coinciden las dos oportunas antologías que, como ya hemos apuntado, sólo tienen en común tres nombres y divergen mayoritariamente en su amplio plantel. No es un defecto de selección. Tenemos a todos esos poetas encima de los ojos, y en este caso los árboles impiden ver con claridad el bosque. Nos falta perspectiva para hacer historia. Distancia. Además, el periodo es demasiado limitado.

Si ahora mismo nos preguntaran cuáles son los diez grandes poetas del siglo veinte, es posible que todos coincidiésemos en más de la mitad de los nombres; pero si se interesaran por los diez del primer cuarto del siglo XX, la respuesta resultaría más compleja. Vamos a intentar, como un juego, responderla, teniendo en cuenta que los poetas de la Generación del 27 no habían publicado o habían publicado muy poco, y aún andábamos entre modernistas, novecentistas, parnasianistas y ultraístas. Todos los buscados, a imitación de la antología de Cátedra, nacidos entre 1884 y 1900.

"El de Cátedra está precedido de un estudio de casi cien páginas, ortodoxo, profesoral, minucioso, que nos puede resultar infinito, ya que no se agota por más que se insista"

Estos serían nuestros nombres (menguados): León Felipe, Tomás Morales, Ramón Basterra, Moreno Villa, Juan Larrea, y de la futura Generación del 27, Gerardo Diego (ya con cinco libros), Juan José Domenchina, Emilio Prados y Lorca, que sólo había publicado Libro de poemas, pero ya se le adivinaba un futuro, algo que no presagiaban ni el primer libro de Pedro Salinas ni el de Dámaso Alonso. La selección está hecha desde el 2026; seguro que desde el 1926 hubiera salido otra nómina de poetas, la mayoría de los cuales ni siquiera figura ya en la letra pequeña de los manuales de literatura. De todos modos, comentaremos que hubo en ese periodo tres títulos que tuvieron una gran repercusión: dos de poetas veteranos, y el otro de un joven, pero fuera de plazo: Campos de Castilla (1912), de Antonio Machado; Diario de un poeta recién casado (1917), de Juan Ramón Jiménez y El romancero gitano (ya en 1928). Y otro título (de 1929) que me apetece rescatar: Jacinta, la pelirroja, de Moreno Villa, un poemario fresco, divertido, de vanguardia casi cubista.

Estos eran, pues, los poetas del primer cuarto del siglo pasado, con los que competirán (sin competir) los jóvenes elegidos por nuestros antólogos Raúl Molina Gil y Álvaro López Fernández (Cátedra), y Jaime Marqués (Vandalia). Hemos de advertir, sin embargo, que en esta última antología se incluye sólo a los nacidos en los años noventa, mientras que en Cátedra la edad se amplia hasta 1984, año de nacimiento de María Salgado, con quien se inicia el libro, y Ben Clark, premiado con el Loewe (lo máximo), el mismo galardón, pero en la categoría joven, que le otorgaron a Elena Medel, una poeta de versátil biografía, que empezó muy pronto y tanto cierra como encabeza antologías de periodos sucesivos.

"Lo que une a los poetas seleccionados es la pluralidad, la diversidad; es decir, nada. Acaso no sea posible ver el bosque desde dentro"

Vayamos brevemente a nuestros libros. El de Cátedra está precedido de un estudio de casi cien páginas, ortodoxo, profesoral, minucioso, que nos puede resultar infinito, ya que no se agota por más que se insista. Lo he leído dos veces y sigo sin tener una idea clara ni soy capaz de resumir el concienzudo estudio. Ocurre, a veces, con las largas introducciones de Cátedra (me sucedió con Soldados de Salamina), que pueden ser resúmenes o casi traslados de tesis doctorales (era el caso de la novela de Cercas). Aquí también hay algo de eso, ya que Molina Gil hizo su tesis doctoral en la Universidad de Valencia sobre Poesía española joven: Un estudio del campo poético (2000-2019). Es decir, conoce a fondo la materia, pero la lectura del inagotable prólogo resulta ardua, repetitiva y tempranamente confusa para el desprevenido lector, quizás por tanta información.

Destaquemos, como fuegos de artificio, algunos datos. Las editoriales que han marcado el rumbo de la poesía joven (aquí aludidas) son Hiperión, DVD, Pretextos (Visor se ha quedado para otros fastos), La Bella Varsovia, Ultramarinos… y otras menores. En las últimas tres décadas se han publicado algunos títulos de gran éxito que pudieron servir como modelo generacional: Las afueras (1997), de Pablo Casado; Las moras agraces (1999), de Carmen Jodrá, fallecida prematuramente; Espejo negro (2001), de Miriam Reyes; Mi primer bikini, (2002) de Elena Medel o Los hijos de los hijos de la ira (2006), de Ben Clark. Ninguno de ellos, pese a su éxito, funcionó como arrastre o referencia de sus contemporáneos, lo que muestra el fracaso generacional o de aglutinamiento.

Laura Rodríguez Díaz (izquierda), Ben Clark (derecha, arriba) y Elena Medel (derecha, abajo).

Y es que, tal como se señala en las dos antologías, lo que une a los poetas seleccionados es la pluralidad, la diversidad; es decir, nada. Acaso (una vez más) no sea posible ver el bosque desde dentro. Aunque, como se señala en Cátedra, esa pluralidad de principios del siglo se ha atenuado, ya que se han reducido los conatos experimentales con los que se inició el siglo, y en los que María Salgado, que abre el libro (y que fue la que cerró, por cierto, mi antología Entre el clavel y la rosa, en Austral), es una de las más vanguardistas, quizás junto a Lola Nieto y acaso Ruth Llana y Luna Miguel.

"Los jóvenes han descubierto que con cualquier cosa se puede hacer poesía, pero no es poesía cualquier cosa; no hay que confundirla con la muy abundante chatarra que nos invade"

Ya que hemos adelantado algunos nombres, demos la lista completa (es lo que espera el lector) de los 25 poetas elegidos por Cátedra (por orden de nacimiento): María Salgado, Ben Clark, Lola Nieto, Elena Medel, Javier Vicedo Alós, Bibiana Collado Cabrera, Martha Asunción Alonso, Unai Velasco, Ángelo Néstor, Ángela Segovia, Berta García Faet (todos ellos nacidos antes de 1990), Luna Miguel, Ruth Llana, Álvaro Guijarro, Cristian Piné, Gema Palacios, Xaime Martínez, Mayte Gómez Molina, Pablo Baleriola, Rodrigo García Marina, Andrea Abello, Juan Gallego Benot, Rosa Berbel, Laura Rodríguez Díaz y María de la Cruz. En esta selección se excluyó voluntariamente Juan F. Rivero, al estar ligado a la editorial.

Son muchos autores, pero en esta antología se citan otros 45 nombres que podían haber estado perfectamente, entre ellos Laura Casielles, la primera ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven del Ministerio de Cultura, tan importante para impulsar a los nuevos poetas. Están seleccionadas, sin embargo (en Vandalia), las dos últimas premiadas: Lola Tórtola y Elisa Fernández Guzmán. En general, este galardón institucional ha sido un fructuoso vivero para los antólogos.

A esta mitad de la crónica, que cuartea las dos antologías, vayamos al segundo de los tres poemas (de los 416) en los que coinciden ambos libros. Es de Laura Rodríguez Díaz (Sevilla, 1998), y se titula  ’XIV’, del poemario San Lázaro (2021):

hay en mi cuerpo un blanco

cuántos se congregan en él

y planean quién soy

es mi cuerpo un  blanco

purísimo llaga brillante

extendida desde la frente

al suelo

innumerables tirotean a la sien

un no sé qué

me desahogo

en tripas

este cuerpo solo este cuerpo

rompiéndose

soy yo

La antología de Vandalia (de la Fundación José Manuel Lara), El tiempo está cambiando (siempre cambia para permanecer inalterable), es más subjetiva y lleva un prólogo breve de su autor, Jaime Marqués, quien señala que es su primera y última antología (a diferencia de Raúl Molina Gil y Álvaro Lopez Fernández, obstinados y reincidentes estudiosos del asunto, con abundantes trabajos sobre el tema). Es un texto tranquilo que habla sobre lo que es la poesía, sobre lo que es (y no es) la antología, y comenta muy breve a cada uno de los poetas aludidos: de Manuel Mata, dice, por ejemplo, que “es el poeta español joven que mejor ha entendido lo que es el siglo XXI”; de Juan F. Rivero (el editor que se excluyó de la antología de Cátedra), “admiro a los poetas que se la juegan en cada página y saben salir triunfantes”.

También habla de lo que huye su antología: de la poesía pesada, de la que está llena de metáforas, de las de versos perfectos que te aburres en el tercero, de los poetas engolados, de la poesía caudalosa en palabras y hueca en emoción o información… Nos advierte que los jóvenes han descubierto que con cualquier cosa se puede hacer poesía, pero no es poesía cualquier cosa; no hay que confundirla con la muy abundante chatarra que nos invade. Finalmente: “La lección de los clásicos es que no hay que imitarlos en las formas sino en la intención”.

"Llama la atención que tres de las poetas de mayor éxito en venta y seguidores no figuren en ninguna de esas dos antologías, a pesar de haber nacido en el epicentro de las fechas señaladas"

Vayamos, por fin, a sus 27 seleccionados, pero antes me permito un paréntesis, que se podría considerar venial si no fuese sintomático: me conmueve la pusilanimidad de ciertos profesores y escritores, que debiendo conocer y seguir a la Real Academia de la Lengua, se dejan arrastrar por la ligereza política o el feminismo más superficial para agobiar (como es el caso) con “autores y autoras” o “muchos y muchas”. Apostaría a que en las presentaciones públicas dicen “todos y todas”.

No quisimos contar el número de hombres y mujeres seleccionados, porque nos parece un debate ya desfasado; sin embargo, no he querido saber pero he sabido, y caímos, por lo tanto, en la fácil tentación aritmética. Tal como se preveía, hay un ligero dominio femenino (29 a 23, o 26 a 23 si descontamos los nombres que se repiten). En cuanto a la procedencia, y tal como dicen las dos cruces del bolero con aspecto de copla: “Sevilla tuvo que ser…”. Nada nuevo bajo el sol, como bien saben Bécquer, Manuel y Antonio Machado, Vicente Aleixandre o Luis Cernuda.

He aquí los veintisiete poetas de Vandalia (en orden cronológico): María Martínez Bautista, Juan F. Rivero, Manuel Mata, Cristóbal Domínguez Durán, Claudia González Caparrós, Félix Moyano, Luis Bravo, Candela de las Heras, Adrián Fauro, Juan Ángel Asensio, Carlos Catena Cózar, Laura Ramos, Carmen Botger, Laura Montes Romera, Javier Fajarnés Duran, Óscar Díaz, Lola Tórtola, Rosa Berbel, Guillermo Marco Remón, Juan Gallego Benot, Rocía Acebal Doval, Laura Rodríguez Díaz, María Sánchez Saorín, Juan de Salas, María de la Cruz, Aitana Monzón y Elisa Fernández Guzmán.

"Marqués celebra que no se haya sucumbido a esos cantos de sirenas y afirma que no hay ninguna duda de que la poesía real, incisiva o autoexigente tiene futuro"

Llama la atención que tres de las poetas de mayor éxito en venta y seguidores no figuren en ninguna de esas dos antologías, a pesar de haber nacido en el epicentro de las fechas señaladas. Nos referimos a Sara Búho (1991), Loreto Sesma (1996) y, muy especialmente, a Elvira Sastre (1992), todo un fenómeno en América, cuyos libros los publica, además, la casi institucional Visor. Acaso se deba a que ambos antólogos han juzgado que su producción se engloba dentro de lo que Jaime Marqués denomina la “parapoesía” (digamos, el sucedáneo), un fenómeno poético de masas que inició la editorial Frida, e inmediatamente copiaron Espasa y Aguilar y que, a pesar de las ventas y la golosa tentación, es otro camino por el que no se han dejado arrastrar una mayoría. Marqués celebra que no se haya sucumbido a esos cantos de sirenas y afirma que “no hay ninguna duda de que la poesía real, incisiva o autoexigente tiene futuro”.

Un futuro como el de este tercer nombre que se repite en las dos antologías, Rosa Berbel, quien sólo ha publicado dos libros, pero el segundo en Tusquets. De ella transcribimos, como cierre, el tercer poema en común de los 416 que reúnen las dos valiosas (y complementarias) antologías, como ya adelantamos. Se titula ‘El final de los ritos’, de su libro Los planetas fantasma (2022).

Estamos en la calle y es de noche.

Me acompañas a casa por un sendero viejo,

lleno de oscuridad y de maleza.

Bordeamos las palabras igual que bordeamos

el final de la noche.

Lo hemos pasado bien, ha sido divertido,

y ahora estamos confusos en la selva

de los significados.

Ignoramos aún lo que seremos,

la posición exacta del idioma.

Pero la noche es más y más oscura

y el camino a la casa va alejándose de ella.

En medio de la noche, en la selva brillante

donde florecen nombres y palabras

y objetos puntiagudos,

el reconocimiento es imposible.

Nos tocamos con rabia nuestros  cuerpos,

queriendo dilatar ese entusiasmo torpe

de no poder poner límite al mundo.

Creemos tener más tiempo que el resto de la gente.

Pero cuando alcanzamos el final de la noche,

cuando al fin conquistamos las palabras

y el mundo es claro y bello y generoso,

la ciudad se derrumba y el sendero

nos pone justo enfrente del lenguaje,

delante de su abismo.

Hemos llegado tarde. La casa está en ruinas.

Y el universo entra por el hueco

en el que antes había una ventana.

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Yolanda Guzmán.




La revolucionaria, antitrujillista, política, feminista, activista social y constitucionalista: 


YOLANDA GUZMÁN 


Nació el jueves 8 de julio de 1943, en San Francisco de Macorís, República Dominicana.


Yolanda era hija de la Unión entre:


Carlos Maria Paulino Fernández.

1913-


Beatriz Gúzman. 

-2013


A la edad de un año, quedó bajo el cuidado de sus abuelos maternos, porque la madre de Yolanda tuvo que irse a Ciudad Trujillo a buscar trabajo. 


Dos años después, en 1946 doña Beatriz trajo a Yolanda a la capital y la niña realizó sus estudió en la escuela Julia Molina y el liceo México. 


A finales de noviembre, de 1960, Yolanda contaba con 17 años y por la prensa se entera del asesinato múltiple de:


Refino Antonio de la Cruz Disla.

1923-1960


Aída Patria Mercedes Mirabal Reyes.

1924-1960


María Argentina Minerva Mirabal Reyes.

1926-1960


Antonia María Teresa Mirabal Reyes.

1935-1960


Este episodio perturba a Yolanda y alimenta su repudio contra la dictadura de:


Rafael Leónidas Trujillo Molina "Chapita"

1891-1961 


Y fue la ocasión de la primera primera expresión revolucionaria de Yolanda, cuando dijo a su hermana Florencia: 


"Me voy a dedicar a la revolución, tenemos que liberarnos del régimen" 


Se puso en acción política el miércoles 5 de julio de 1961, al inscribirse en Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que había establecido su casa nacional en la calle El  Conde, frente al Parque Colón, y ahí comienza a desarrollar sus dotes como activista y militante revolucionaria, fue juramenta como activista política en los barrios de Gualey y Las Cañitas por:


José Francisco Antonio Peña Gómez.

1937-1998 


En 1962, con 19 años, Yolanda contrajo matrimonio con: 


Rafael Andrés García. 

1938-1963


Procrearon una hija:


Ruth Elizabeth García Paulino.

1963-1963 


Ruth falleció a los siete meses de nacida. Rafael trabajaba como Inspector de la Presidencia en el gobierno de: 


Juan Emilio Bosch y Gaviño.

1909-2001 


Quien también falleció de un infarto el jueves 12 de septiembre de 1963, 13 días antes del ser asesinada la democracia, con el apátrida golpe de Estado ejecutado por  los militares:


Elías Wessin y Wessin.

1924-2009


Antonio Cosme Imbert Barrera.

1920-2016


Víctor Elby Viñas Román.

1925-2004


 Renato Hungría Morel.

1919-1999


Miguel Atila Luna Pérez.

1929-2022


Julio Read Santamaría.


Luis Emilio Amiama Tió.

1914–1980


La viudes no le impidió a Yolanda participar en las actividades públicas contra el golpe de Estado y una de esas acciones fue la marcha de mujeres vestidas de negro protestando por el derrocamiento del profesor Bocsh, en otras operaciones visitaba a los compañeros en las cárceles, ayudaba a madres solteras para adquirir máquinas de coser y alimentos para sus hijos. 


Al llamado para lanzarse a las calles el sabado 24 de abril de 1965, Yolanda fue de las primeras en decir presente sin armas, pero con el corazón y el alma rebosantes de patriotismo y ardor revolucionario, orientados al restablecimiento de la democracia y el retorno a la contribución de 1963. 


Yolanda Guzmán se unió al Comando Médico, donde sirvió como enfermera y tuvo una participación activa en los combates del Puente Duarte, realizó labores logísticas y de organización en los comandos de la zona norte de la ciudad.


El 2 de mayo de 1965, Yolanda Gúzman arengaba al pueblo a luchar contra los invasores yanquis a bordo de un jeep en compañía de: 


Luis Emilio Reyes Acosta.

-1965


José María Reyes Araujo.

-1965


Rafael García Vásquez. 

-1965


Félix Fernando Taveras "Mario".

-1965


Narciso Román Taveras 


Fueron arrestados en las esquinas de las calles Marcos Adón y Pedro Livio Cedeño en Villa Consuelo, por una unidad militar de la Fuerza Aérea, miembros del CEFAS. 


Era una estrategia común trasladar varias veces a los detenidos, para evitar piquetes y amontinamientos en un centro de detención, por eso los llevaron a Transportación del ejército en el Ensanche La Fe, luego al poblado de Mata Redonda en La Victoria y allí fueron asesinados; no tenemos detalles de como sobrevivió Narciso Román, pero los esfuerzos para rescatar los cadáveres fueron repelidos con fuego hostil y las ambulancias que lo intentaron recibieron disparos de advertencia, razón por la cual, los moradores enterraron los cadáveres, hasta que, dos meses después, una comisión de la OEA los desenterró y los depositaron en el hospital Salvador Gautier. 


Doña Beatriz fue requerida para que identificara el cadáver de Yolanda, la cual, totalmente impactada, solo pudo decir: 


“Yo pensaba que iba a verla igualita y lo que encontré fueron sus huesos pelados, ni se le veían los cabellos" 


Yolanda fue velada en la calle 16 de Agosto del barrio San Carlos, donde residía el Comandante constitucionalista:


Silvio Arzeno.


Una multitud con vestimenta negra, acompañó sus restros al cementerio de la avenida Independencia. 


Yolanda Guzmán, fue asesinada el domingo 2 de mayo de 1965 en la sección Mata Redonda, municipio Santa María de la Victoria, República Dominicana, a la edad de 21 años.


Tomas Hernández.

martes, julio 07, 2026

Chap fue asesinado el miércoles 7 de julio del 1971, en la Zona Colonial,




El obrero, sindicalista, político, revolucionario, constitucionalista, activista y Secretario general del Movimiento Popular Dominicano "MPD"


ROBERTO ANTONIO FIGUEROA TAYLOR 

"CHAPÓ"

"NEGRITO"


Fue asesinado el miércoles 7 de julio del 1971, en la Zona Colonial, Distrito Nacional, Santo Domingo, República Dominicana, víctima de tres disparos por la espalda a corta distancia, a la edad de 28 años.


No hay datos sobre la familia Figueroa Taylor, desconocemos quienes fueron sus padres y hermanos, si los tuvo.


Roberto Antonio, nació y se crió en San Pedro de Macorís, en el seno de una familia pobre y obrera, desde temprana edad se vió forzado a trabajar, para completar el sustento familiar.


En San Pedro de Macorís, Roberto advirtió la miseria, explotación e injusticia a la que  sometian a la clase obrera, demandaba que hombres responsables, lucharan a favor de los desposeídos.


Durante su adolescencia, se unió al sindicato de transportistas y llegó a ser el máximo líder de la Unión de Choferes Sindicalizados "UNACHOSIN".


Por sus compromisos con la clase obrera del volante, Roberto Antonio no fue indiferente al estallido armado del 24 de abril de 1965; se integró a los comandos del MPD, donde ya era un militante activo.


En 1968,  Chapó fue parte del grupo de emepedeistas enviados a China, para recibir formación política y militar, además de entrenamientos en guerra de guerrilla.


De regreso al país, Chapó participó en misiones y operaciones armadas para desestabilizar el gobierno del neotrujillista de: 


Joaquín Antonio Balaguer Ricardo "Elito".

1906-2002 


El 30 de junio de 1971, fue develado un complot de golpe de Estado, programado para ejecutarse en los primeros días de julio de ese año, en el que estaba involucrado el general: 


Elías Wessin y Wessin.

1924-2009


El militar retirado fue expuesto públicamente por el presidente de la República, que lo calificó de "conspirador impenitente". La conspiración estaba organizada por el MPD, del cual Roberto Figueroa "Chapó" era el secretario general, por lo que tuvo una participación activa en la trama.


El equipo de asesinos, que operaba en la Policía Nacional, desató una casería contra los dirigentes del MPD, para vengar la vergüenza que sufrió en gobierno con los resultados posteriores del secuestro del agregado militar de la embajada de los Estados Unidos, el coronel: 


Donald Joseph Crowley.

1922-1971


Los matones dieron seguimiento a Chapó, para la eliminación física del dirigente político. Roberto Antonio fue asesinado en la esquina formada por las calles Hostos y Arzobispo Nouel en la Zona Colonial y sus asesinos fueron:


Eusebio Rivera "Luis Tutuya".


Teobaldo Cabrera "Nadín".


Francisco Antonio Nina Gómez.


Luis Manuel Justiniano Peña.


Luis Tutuya y Nadín, fueron beneficiados con armas, automóviles, dinero y un pase especial para ingresar a las oficinas de los altos mandos del Palacio de la Policía Nacional, como pago por ser los autores materiales del asesinato de Chapó.


Fue un duro golpe para el MPD y el proceso revolucionario dominicano, ya que en menos de dos años fueron asesinados la mayoría de los dirigentes del Movimiento:


Julio Cesáreo Suero "El Gago".

8 de julio de 1968.


Amín Abel Hasbun.

24 de septiembre de 1970.


Otto Manuel Morales Efres "El gorilla"

16 de julio de 1970.


Maximiliano Gómez Horacio "El Moreno"

23 de mayo de 1971.


Juan Bautista Polanco "Memelo".

13 de junio de 1971.


Freddy Antonio Sosa Martínez.

7 de julio de 1972.


Roberto Antonio Figueroa Taylor, nació en 1938, en San Pedro de Macorís, República Dominicana.


Tomas Hernández.

Detrás del bohío.

 


Detrás del bohío

Todas las mañanas
esas huelas de sangre
encontradas en el camino
evidencian
que detrás del bohío
más allá del jagüey
y la mata de alquitira
entre las bayahondas
y las guasabaras
todas las tardes un ángel
Juega a las escondidas
con la noche

Domingo Acevedo

Del libro Antología del asombro

Este breve y hermoso poema de Domingo Acevedo, perteneciente a su libro Antología del asombro, es una pieza cargada de lirismo que utiliza el paisaje rural y la flora caribeña (especialmente dominicana) para construir una metáfora sobre el ciclo del día y la noche, la vida y la muerte, y la constante lucha de la luz contra la oscuridad.
​A continuación, te comparto un análisis detallado de sus elementos clave:
​1. El Paisaje Local como Escenario Mítico
​El poema está profundamente arraigado en la geografía y la botánica del Caribe seco. Acevedo no usa un paisaje genérico; utiliza términos muy específicos que sitúan la acción en un entorno rural y rudo:
​El bohío: La vivienda tradicional indígena y campesina, que evoca lo doméstico, la fragilidad humana y el punto de partida.
​El jagüey: Aunque  árbol o una especie de pozo/depósito natural de agua. Simboliza un punto de vida en medio de la aridez.
Él se refiere a un pozo de agua propio de las regiones secas, donde el agua lluvia queda atrapada entre las rocas huecas.
​La alquitira, las bayahondas y las guasabaras: Son plantas espinosas, típicas de las zonas áridas (como el sur de la República Dominicana). Las bayahondas y las guasabaras tienen espinas agresivas. Este entorno no es un jardín idílico; es un territorio hostil, cortante y peligroso.
​2. La Metáfora Central: El Juego de las Escondidas
​El núcleo del poema es una personificación de los fenómenos naturales:
​"...todas las tardes un ángel / Juega a las escondidas / con la noche"
​El Ángel: Representa la luz, el sol, el día, la pureza o la vida.
​La Noche: Representa la oscuridad, las sombras, el misterio o el fin de la jornada.
​El atardecer no se describe aquí como un simple proceso astronómico, sino como un juego sagrado o mítico. Sin embargo, es un juego que ocurre "más allá", en la frontera de lo salvaje (entre las espinas y la maleza), oculto a los ojos directos del habitante del bohío.
​3. El Misterio de las "Huellas de Sangre"
​El poema comienza con un tono de misterio casi policial o de suspenso: "esas huellas de sangre / encontradas en el camino...".
​¿Qué es esa sangre? Al conectar el inicio con el final del poema, descubrimos la genialidad de la metáfora:
​El crepúsculo: Las "huellas de sangre" son los tonos rojizos, púrpuras y heridos del sol poniente (el ocaso).
​El costo del juego: Al jugar a las escondidas entre plantas tan espinosas (bayahondas y guasabaras), el "ángel" (la luz) se hiere al ser atrapado o perseguido por la noche. El amanecer revela el rastro de esa batalla celestial que ocurrió la tarde anterior.
​4. Estructura y Tono: El Asombro
​Fiel al título del libro (Antología del asombro), el poema opera como una revelación. Comienza en el presente de la observación ("Todas las mañanas..."), plantea una incógnita (¿por qué hay sangre en el camino?), se adentra en la geografía del misterio ("más allá del jagüey...") y finalmente resuelve el enigma con una imagen mágica y tierna: es solo un ángel jugando.
​El tono equilibra lo terrenal y violento (la sangre, las espinas) con lo divino y lúdico (el ángel, el juego de las escondidas). Transforma la dura realidad del campo seco en un escenario de mitología poética.
​En resumen: Domingo Acevedo logra en muy pocos versos que un hecho cotidiano —el atardecer y el amanecer— se convierta en un mito poético local. Nos dice que la belleza y la luz a veces tienen que sangrar y herirse entre las espinas del mundo para poder existir.

Foto tomada de la red.

lunes, julio 06, 2026

NAKASONE GENWA: EL HOMBRE QUE AYUDÓ A DARLE VOZ AL KARATE MODERNO





Hay figuras en la historia del karate que no encajan del todo en la imagen habitual del maestro. Cuando pensamos en los grandes nombres del arte, solemos imaginar fundadores de escuelas, expertos practicantes cuya autoridad nace directamente del tatami, del kata o del combate. Sin embargo, la historia también se construye desde otros lugares menos visibles: desde la escritura, la edición, la organización cultural, la política y la capacidad de reunir voces dispersas en un momento decisivo.
Ese es el caso de Nakasone Genwa 仲宗根源和.
Nakasone no parece haber sido un gran maestro de karate en el sentido técnico del término. No dejó una escuela propia ni fue recordado como un instructor especialmente destacado. Su importancia se encuentra en otro lugar. Fue periodista, escritor, editor y político, pero sobre todo fue una de esas figuras capaces de situarse en el cruce de caminos entre Okinawa y Japón, entre la tradición oral y el libro impreso, entre los maestros okinawenses y el público moderno que empezaba a interesarse por el karate.
Nacido en Okinawa en 1895, en la zona de Motobu, Nakasone pertenecía a una familia vinculada a una antigua línea local. Estudió en la Okinawa Shihan Gakkō, la escuela normal donde se formaban los futuros maestros de enseñanza primaria. Este dato no es secundario, porque esa institución fue uno de los espacios donde el karate empezó a transformarse en una práctica moderna, incorporada a la educación física escolar y vinculada al proyecto pedagógico impulsado por Itosu Ankō. Allí, el karate dejaba de ser únicamente una transmisión reservada y comenzaba a convertirse en una herramienta educativa.
Pero Nakasone no fue solo un hombre de cultura. Su trayectoria política fue intensa y, en algunos aspectos, sorprendente. En 1922 se afilió al joven Partido Comunista de Japón, una organización clandestina y perseguida por las autoridades. Al año siguiente llegó a ser elegido secretario permanente del partido y, en 1923, fue arrestado durante la primera gran represión contra el Partido Comunista Japonés, junto a otros miembros de la organización. Este dato resulta especialmente llamativo si pensamos en el contexto japonés de la época y en la posición compleja de Okinawa dentro del Estado japonés.
Durante los años treinta, Nakasone se convirtió en una figura clave para la publicación y difusión de obras de karate. En 1934 aparece como editor de Karate Kenkyū 空手研究, una compilación colectiva vinculada a varias figuras importantes del karate okinawense. Pocos años después, en 1938, editó Karate-dō Taikan 空手道大観, publicado por Tokyo Tosho, una obra fundamental dentro del esfuerzo por presentar, ordenar y preservar el karate en forma escrita. Su papel no era el de quien enseña una técnica desde el centro del dōjō, sino el de quien reúne, organiza, publica y da forma documental a un arte que estaba buscando su lugar en el Japón moderno.
También aparece vinculado al clima organizativo que rodeó la importante reunión de maestros celebrada en Naha en 1936, aquella reunión en la que se discutieron cuestiones esenciales para el futuro del karate, incluido el propio nombre del arte. Su presencia en ese entorno tiene sentido: Nakasone tenía experiencia política y organizativa, capacidad editorial y una preocupación muy marcada por la cultura okinawense. En cierto modo, su figura funcionaba como un puente entre mundos: entre Okinawa y Tokio, entre los maestros tradicionales y las nuevas formas de legitimación pública dentro del marco japonés del budō.
Fue un hombre muy preocupado por presentar el karate de una forma seria, documentada y alejada de los mitos que a menudo rodeaban al arte. Ese papel aparece con claridad en uno de los debates más delicados de la historia del karate: la clasificación Shōrin/Shōrei.
Funakoshi había defendido la idea de que los kata podían organizarse en dos grandes corrientes: Shōrin, asociada a la rapidez, la ligereza y la movilidad; y Shōrei, vinculada al arraigo, la potencia y la solidez. La idea era sugerente, pero también problemática. Mabuni y Nakasone criticaron esa clasificación, señalando que ese modo de ordenar los kata no había existido así en el karate de Okinawa ni había sido usado por sus principales representantes. Además, ciertos kata cambiaban de categoría entre distintas publicaciones de Funakoshi, lo que debilitaba mucho la clasificación si se pretendía usar como mapa histórico o genealógico.
Aquí Nakasone aparece no solo como editor, sino también como una mente crítica dentro del proceso de construcción del karate moderno. No se limita a poner textos en circulación; también participa en la discusión sobre cómo debía entenderse, ordenarse y explicarse el karate. Y eso es muy importante, porque aquellos años fueron un momento de redefinición profunda. El karate estaba dejando de ser una práctica local okinawense para presentarse como un budō moderno, con nombre, historia, principios, libros y una estructura comprensible para el Japón continental.
En este punto hay otro dato fundamental: Nakasone escribió los comentarios a los veinte preceptos rectores del karate, el Karate-dō Nijūkun, comentarios que contaron con la aprobación de Funakoshi. Esto resulta especialmente significativo. Funakoshi formula los principios, pero Nakasone ayuda a desarrollarlos, explicarlos y hacerlos circular. El karate no se transmite únicamente con el cuerpo; también necesita palabras, contexto y pensamiento. Necesita a quienes sepan convertir una tradición práctica en una tradición escrita.
Por eso su figura merece más atención. A veces contamos la historia del karate como una sucesión de grandes maestros técnicos, pero olvidamos a quienes hicieron posible que esas ideas fueran publicadas, discutidas y preservadas. Sin editores, periodistas, críticos, organizadores y hombres de letras, muchas voces habrían quedado encerradas en círculos pequeños o se habrían perdido en la transmisión oral.
Nakasone Genwa fue una de esas figuras discretas pero decisivas. No fue, quizá, un maestro de karate en el sentido habitual, pero ayudó a que el karate pudiera pensarse, discutirse, publicarse y defenderse. Su vida reúne elementos que parecen contradictorios, y precisamente por eso resulta tan fascinante: una posible ascendencia de pequeña nobleza okinawense, militancia comunista, labor editorial, defensa cultural de Ryūkyū y participación directa en algunos de los debates centrales del karate moderno.
Fue, en realidad, un hombre incómodo de clasificar. Incómodo de encajar en aquel contexto de modernización, centralización japonesa y defensa de la identidad okinawense, en medio de una tendencia cada vez más fuerte hacia la uniformidad cultural japonizante. Tal vez por eso su figura resulta tan valiosa: porque nos recuerda que la historia del karate no avanzó en línea recta.
El karate no se construyó solo en el dōjō. También se construyó en imprentas, revistas, reuniones, prólogos, comentarios, discusiones y libros. Y en ese mundo de tinta, papel y memoria, Nakasone Genwa tuvo un papel mucho más importante de lo que suele recordarse.

Eartha Kitt

 




18 de enero de 1968...Eartha Kitt —estrella internacional, artista que rompía barreras e ícono absoluto— llegó a la Casa Blanca. Había sido invitada a un almuerzo sobre delincuencia juvenil debido a su conocido trabajo con jóvenes en situación difícil en Washington D. C.

Todo parecía marchar bajo el protocolo habitual. El presidente Lyndon B. Johnson apareció brevemente en el lugar, habló sobre la prevención del crimen, mencionó a las madres y luego se marchó.
En ese momento, Kitt levantó la mano para hacer una pregunta sobre los padres que trabajaban. El presidente le dio una respuesta rápida sobre fondos para guarderías y, de inmediato, salió de la sala.
Pero la mano de Eartha siguió levantada.
Cuando la primera dama, Lady Bird Johnson, finalmente le dio la palabra, Kitt se puso de pie. Y durante unos minutos, dijo exactamente lo que casi nadie se atrevía a decir en esa sala, en ese edificio y en esa época:
“Ustedes envían a lo mejor de este país a que les disparen y los mutilen. Ellos se rebelan en la calle. Fuman marihuana y se drogan. No quieren ir a la escuela porque van a ser arrancados de sus madres para ser enviados a Vietnam”.
La sala quedó en un silencio absoluto.
Las consecuencias por sus palabras fueron tan rápidas como brutales.
Sus presentaciones en clubes fueron canceladas de inmediato. Sus apariciones en televisión desaparecieron por completo. Los dueños de los locales le susurraban una frase devastadora: “Eres un problema”.
Lo que ella no sabía en ese instante era que los servicios de inteligencia ya la vigilaban, y que después de aquel día su nombre quedaría todavía más marcado. Mientras las emisoras de Hanói difundían sus palabras por el mundo, la Casa Blanca dejó claro que no la iba a perdonar.
Durante años, Eartha Kitt apenas pudo conseguir trabajo en los Estados Unidos.
Así que tomó una decisión: se fue.
Viajó a París, Londres, Berlín y Estocolmo. Actuó ante salas completamente llenas y cantó en varios idiomas. Europa abrazó con fuerza lo que su propio país intentó borrar por completo.
Más tarde, ella misma recordaría ese exilio con una tranquila rebeldía:
“Si dices la verdad en un país que dice que tienes derecho a decirla, te dan una bofetada y te dejan sin trabajo”.
Tuvieron que pasar diez años para que las cosas cambiaran. En 1978, el presidente Jimmy Carter la invitó de nuevo a la Casa Blanca. Regresó a Broadway por la puerta grande y recibió una nominación al Tony.
Lentamente, Estados Unidos empezó a redescubrir a la mujer que alguna vez habían intentado silenciar: la vieron brillar en el cine, en el cabaré, como la icónica voz del personaje Yzma, y la escucharon cada diciembre cuando su voz resonaba con la famosa canción Santa Baby.
Eartha Kitt actuó con un brillo inigualable hasta poco antes de su muerte, ocurrida el día de Navidad de 2008.
Nunca pidió perdón. Ni una sola vez.
Porque algunas verdades cuestan absolutamente todo. Y aun así, existen personas que deciden pagar el precio.

Pronto mis manos no podrán agarrar con firmeza la vida que se me escapa.




«Pronto mis manos no podrán agarrar con firmeza la vida que se me escapa, ni mis piernas podrán sostener este armazón de carne, sangre y huesos que porta mi espíritu y que el tiempo desploma».


— Domingo Acevedo, julio de 2026


Análisis Literario y Temático

​Este fragmento evoca la tradición de la poesía elegíaca y la literatura del memento mori (recuerda que vas a morir), abordando la vejez y la finitud humana con una sensibilidad descarnada.

​Temas Clave:

​El dualismo cuerpo-espíritu: Hay una clara distinción entre el «armazón de carne, sangre y huesos» (lo material, lo perecedero) y el «espíritu» (lo trascendental). El cuerpo no es el ser, es solo el vehículo que lo transporta.

​El tiempo como fuerza destructora: El tiempo no solo pasa, sino que «desploma». Se le otorga una cualidad activa de demolición sobre la materia.

​La pérdida de control: Las manos que no pueden «agarrar» y las piernas que no pueden «sostener» simbolizan la pérdida de la autonomía y la impotencia ante el deterioro físico.

​Recursos Estilísticos:

​Metáfora: «Armazón de carne, sangre y huesos». Reduce el cuerpo humano a una estructura casi arquitectónica o mecánica que empieza a fallar, despojándolo de la vanidad estética.

​Personificación: La vida «se escapa» como si fuera un ser fugitivo, y el tiempo «desploma» como si fuera un ejecutor o la gravedad misma actuando sobre un edificio viejo.

​Paralelismo sintáctico: La estructura «Pronto mis manos no podrán... ni mis piernas podrán...» crea un ritmo binario, un eco que refuerza la inevitabilidad del declive en todas las facultades del cuerpo.

​En resumen: Es una declaración íntima y conmovedora sobre la aceptación de la decadencia física. Sorprende la lucidez con la que el autor observa su propio viaje hacia el final, contraponiendo la fragilidad de la carne con la dignidad de la autoconciencia.

TERRITORIOS DOMINICANOS OCUPADOS POR HAITÍ.




TERRITORIOS DOMINICANOS OCUPADOS 

POR HAITÍ.

 

Por: Tirso Medrano.

                  Son  territorios  usurpados por  la Republica de Haití, a la Republica Dominicana, los territorios que pertenecían a la colonia Santo Domingo Español según el Tratado de Aranjuez firmado el 3 de junio del 1777 que eran los mismos limites que poseía en el año 1793. Confirmado en nuestra primera Constitución del 6 de noviembre de 1844 hasta la firma del Tratado del 1929. 

Terminada la Guerra Restauradora, salen las últimas tropas española del territorio dominicano el 11 de julio de 1865 y el 24 de septiembre del mismo año (1865), la Asamblea Nacional Constituyente abre sus  sesiones confirmando el artículo 3 de la Constitución de 1844 sobre la inviolabilidad de los límites fronterizos y dentro de sus diputados, es nombrado  el ciudadano Pedro Antonio Bobea por la Villa de Hincha.

                    Estos territorios están en  la Republica de Haití, antigua colonia Santo Domingo Francés. Sin que esto haya motivado a los políticos, gobernantes e intelectuales dominicanos a una revisión del inconsulto TRATADO DE DELIMITACIÓN FRONTERIZA del 21 de Enero del 1929, firmado por el Presidente de la Republica Dominicana General Horacio Vázquez  y su homólogo de Haití Dr. Louis Bornó y mucho menos  la RATIFICACIÓN DEL TRATADO DE 1929, Y ACUERDOS FRONTERIZOS, firmado 27 de Febrero del 1935,  entre  el Presidente de la República de Haití, Dr. Stenio Vincent y el Presidente de la República Dominicana, Generalísimo Dr. Rafael Leónidas Trujillo Molina; y luego la firma del PROTOCOLO DE REVISIÓN DEL TRATADO DOMINICO-HAITIANO DEL 21 DE ENERO DE 1929, firmado  el 9 de marzo 1936, bajo  los mismos gobernantes, en la ciudad de Puerto Príncipe, Republica de Haití y cuyos instrumentos de ratificación fueron canjeados en Ciudad Trujillo el 14 de Abril de 1936.  

Si bien es cierto que con la firma del oprobioso  tratado del 21 de Enero  entre el presidente dominicano Horacio Vásquez y el presidente de Haití Louis Bornó, se le ponía término definitivo al conflicto fronterizo  a cambio de  la enajenación territorial de la Republica Dominicana,  con las cesiones de las provincias:  las Caobas, Hincha, San Miguel de la Atalaya, San Rafael de la Angostura; parajes como  Capotillo, Cachimán y la totalidad del lago Sumatre o el Fondo, también conocido como Azuey. Aprobado por  un congreso títere el  7 de Febrero de 1929. Este acto de lesa patria fue coronado con el protocolo del 1935, donde Trujillo, le sede a la republica de Haití el Valle La Miel. (Donde hoy se ha descubierto la mina de oro más grande del mundo).  Año después el presidente haitiano Stenio Vincent, vanagloriándose de tan fructífero protocolo de revisión  para los haitianos, hacía mención en un libro publicado por el,  de las  666,076 tareas en  el Valle la Miel, que le regaló el Generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina a los haitianos en la Ratificación de 1935, las cuales están  situadas al noroeste de Bánica  y  consignada en el Protocolo de Revisión del 9 de marzo del 1936, firmado en la ciudad de Puerto Príncipe y cuyos documentos fueron canjeados  el 14 de Abril del mismo año en Ciudad Trujillo. (Hoy Santo Domingo, Distrito Nacional).

                  Pero como bien lo dice el poeta Pablo Neruda, en una estrofa del poema VERSAINOGRAM a Santo Domingo: ¨Las cosas no se aclaran nunca ni con el  olvido ni con el silencio.¨

       


Sinopsis del libro inédito del Lic. Tirso Medrano, titulado: TERRITORIOS DOMINICANOS OCUPADOS POR HAITÍ.

Dien Bien Phu.



Entre el 13 de marzo y el 7 de mayo de 1954, la remota base de Dien Bien Phu se convirtió en el escenario de una de las derrotas militares más trascendentales del siglo XX. Los mandos franceses habían elegido aquel valle convencidos de que el Viet Minh jamás podría desplegar artillería pesada en las escarpadas montañas que lo rodeaban. La fortaleza, defendida por legionarios, paracaidistas y tropas coloniales al mando del general Christian de Castries, debía atraer al enemigo a una batalla convencional donde la superioridad aérea y la potencia de fuego francesa decidirían el resultado. Pero el comandante Võ Nguyên Giáp tenía un plan completamente diferente.


Durante semanas, decenas de miles de combatientes y porteadores del Viet Minh desmontaron cañones pieza por pieza y los arrastraron por selvas, montañas y senderos casi intransitables. Utilizando bicicletas reforzadas, poleas y trabajo manual, lograron instalar baterías de artillería ocultas en las laderas que dominaban completamente el valle. Cuando comenzó el ataque, una lluvia de proyectiles cayó sobre la base francesa, destruyendo pistas de aterrizaje, depósitos de municiones y posiciones defensivas. Sin posibilidad de recibir suministros con normalidad, los defensores quedaron aislados. Las trincheras se llenaban de barro por las lluvias, los búnkeres se derrumbaban bajo los bombardeos y cada metro de terreno era disputado en combates desesperados. Durante casi dos meses, la guarnición resistió un asedio implacable mientras el cerco enemigo se estrechaba día tras día.


El 7 de mayo de 1954, la resistencia llegó a su fin. La fortaleza cayó y miles de soldados franceses fueron capturados. La derrota conmocionó a Francia y precipitó las negociaciones que desembocaron en los Acuerdos de Ginebra de 1954, poniendo fin al dominio colonial francés en Indochina y dividiendo temporalmente Vietnam. La batalla de Dien Bien Phu demostró que un ejército colonial moderno podía ser derrotado por una fuerza decidida, capaz de convertir las montañas, la logística y la paciencia en armas devastadoras. En aquel valle perdido de Vietnam no solo cayó una fortaleza. Cayó un imperio.


#historia #dienbienphu #vietnam #GuerraDeIndochina #datoshistóricos

El destino de cada poeta.



El destino de cada poeta está escrito en los pergaminos de su voz, sus palabras lapidan su destino, muchos terminan laureados en la profunda fosa de la indiferencia y el olvido.

‌Domingo Acevedo.

‌Julio/2026.


El poema de Domingo Acevedo es una profunda reflexión sobre la trascendencia, el poder creador y la tragedia del olvido. Condensa la paradoja del creador: sus palabras modelan su legado, pero incluso el reconocimiento literario puede disolverse en la indiferencia.
Análisis temático y estilístico
  • El destino y la voz: La frase "escrito en los pergaminos de sus voces" alude a la oralidad, al aliento vital y al registro histórico del poeta. La voz es el vehículo del alma y del pensamiento. [1]
  • La condena de las palabras: "Sus palabras lapidan su destino" utiliza la metáfora de la lapidación (acción de apedrear). En este contexto, implica que la obra del poeta es al mismo tiempo su condena y su sentencia; el artista queda prisionero de sus propios versos y del peso de lo que ha expresado.
  • La paradoja del reconocimiento: La línea "muchos terminan laureados en la profunda fosa de la indiferencia" es el punto de mayor tensión. Los laureles representan el éxito, el triunfo y el prestigio. Sin embargo, la paradoja surge al colocarlos en una "fosa", simbolizando que el éxito terrenal o el reconocimiento de su tiempo no los salva del eventual olvido colectivo. [1]
  • La muerte y el olvido: La "fosa de la indiferencia y el olvido" representa la disolución de la memoria. Sugiere que, aunque el poema sobreviva, el ser humano detrás de él está condenado a desvanecerse en el tiempo. [1]
Contexto literario

Esta pieza refleja las inquietudes características de la obra de Acevedo, cuya escritura (como en su poemario Anatomía de la sangre) utiliza la poesía como un ejercicio de resistencia contra la amnesia del presente. Su lírica suele cuestionar la fragilidad de la historia y el lugar que ocupan las voces humanas frente a la indiferencia de la sociedad moderna. [1, 2]

Pedir justicia por este jovencito asesinado por la policía.

 




Pedir justicia por este jovencito asesinado por la policía, es  pedir justicia por la sociedad Dominicana que esta en manos de un gobierno corrupto y criminal.

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