Pocas personas conocieron a Bruce Lee tan de cerca como Fred Weintraub, el productor de "Operación Dragón", su película más legendaria. Y sus recuerdos revelan las dos caras de un hombre irrepetible.
En el rodaje, para las enormes escenas de la isla, se usaron más de 400 extras, muchos contratados de donde fuera, incluidos miembros de las temidas tríadas de Hong Kong. Y algunos, curiosos por saber si el kung fu de Bruce era real o puro cine, cometían el error de retarlo en pleno set.
Weintraub contó que esos desafíos nunca terminaban bien para los retadores. Bruce resolvía cada uno en segundos.
"Ellos tenían un rito para desafiarse, cruzaban las manos y golpeaban los pies, pero por suerte las peleas no duraban mucho, porque Bruce, pa, pa, pa, los noqueaba y seguía adelante", contó Weintraub.
Era la prueba de que la habilidad de Bruce Lee no era coreografía de Hollywood, sino la de un peleador formidable capaz de resolver un combate real en un abrir y cerrar de ojos.
Pero Weintraub siempre insistió en que reducir a Bruce a sus puños sería un error enorme. Porque lo que más lo marcó del Dragón fue el hombre detrás del mito.
"Mis recuerdos más entrañables son de cuando lo conocí, era muy inteligente y encantador, interesado en absolutamente todo, teníamos una energía maravillosa hablando de la vida, y eso era lo interesante de él, no solo las artes marciales", recordó Weintraub.
Para el productor, el gran talento de Bruce fue lograr canalizar toda esa energía desbordante en un solo punto, su película.
"Era como un rayo que salió de la nada, hay muy pocos hombres así, y toda esa energía, por primera vez, la enfocó por completo en 'Operación Dragón', eso fue lo que la hizo tan especial", dijo Weintraub.
Y al recordarlo, Weintraub no ocultó la nostalgia por todo lo que el mundo se perdió.
"La parte triste es que nos dejó, porque me habría encantado ver qué películas habría hecho después, creo que habría alcanzado aún más grandeza, lo tenía dentro, tuvimos la fortuna de preservar en cine a alguien con esa energía y esa mente increíbles", dijo Weintraub.
Un peleador temible que noqueaba retadores en segundos, y a la vez un hombre brillante, cálido y curioso por todo. Así era el Bruce Lee que conoció quien lo tuvo al lado, una leyenda que se fue demasiado pronto, pero que dejó una huella imposible de borrar.