🇭🇹🇩🇴 | La inestabilidad de Haití está generando beneficios económicos para la República Dominicana, según el científico y analista de políticas públicas haitiano Patrick Prézeau Stephenson, en un artículo de opinión publicado por Rezo Nòdwès.
Stephenson sostiene que, a medida que la economía haitiana se ha debilitado —en parte debido al control de grupos armados sobre carreteras, puertos y zonas fronterizas—, Haití ha aumentado su dependencia de la República Dominicana para obtener productos de uso cotidiano.
Según el artículo, US$648,4 millones en mercancías dominicanas entraron a Haití en 2025 a través de los pasos fronterizos de Malpasse–Jimaní y Belladère–Elías Piña. Estas rutas también se han visto afectadas por la violencia de grupos armados en Haití.
Su argumento es que, cuando los grupos armados interrumpen la producción y bloquean el comercio interno, Haití no puede producir suficientes bienes dentro de su propio territorio, lo que permite que las empresas dominicanas tengan acceso a un mercado más amplio.
Stephenson también destaca la importancia de la mano de obra haitiana en la República Dominicana, señalando que los trabajadores haitianos desempeñan funciones esenciales en diferentes sectores, particularmente en empleos de menor remuneración.
En cuanto a la política fronteriza, Stephenson señala que la República Dominicana ha respondido a la crisis haitiana —en un contexto en el que los grupos armados controlan amplias zonas de Puerto Príncipe y varias carreteras— mediante un mayor despliegue de seguridad, presencia militar, deportaciones y restricciones.
Sin embargo, sostiene que estas medidas están enfocadas principalmente en contener los efectos de la crisis haitiana, en lugar de contribuir a que Haití fortalezca sus instituciones y recupere los territorios controlados por grupos armados.
Según Stephenson, un Haití más estable y capaz de recuperar las zonas bajo control de grupos armados cambiaría la relación económica entre ambos países.
Una economía haitiana más fuerte podría producir más alimentos y bienes, reduciendo la dependencia de las importaciones procedentes de la República Dominicana. También podría darle a Haití una mayor capacidad de negociación en asuntos comerciales, migratorios y fronterizos.
En su análisis, Stephenson sostiene que la debilidad económica de Haití convierte a la República Dominicana en un proveedor fundamental, mientras limita la capacidad de Haití para negociar desde una posición de mayor fortaleza.
Al mismo tiempo, advierte que un colapso total de Haití sería un problema grave para la República Dominicana, debido a que ambos países comparten la misma isla. Una crisis de gran magnitud provocada por la violencia de grupos armados terminaría afectando directamente al país vecino y a la estabilidad de toda la isla.
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