Él se llama Yusuf, desde pequeño le gustaba visitar la Cúpula de la Roca (Qubbat al-Sakhra) uno de los lugares más emblemáticos de la Mezquita de Al-Aqsa.
Para él era mucho más que un monumento, era un lugar lleno de recuerdos, esperanza y paz.
Este retrato no representa solo a Yusuf, sino a millones de niños cuya infancia ha quedado marcada por el conflicto, sin dejar nunca de soñar.
