sábado, octubre 24, 2026

América, la memoria indígena, la conquista y la resistencia de los pueblos originarios, ChapGpt

 





Análisis literario profundo de la poesía de Domingo Acevedo

América, la memoria indígena, la conquista y la resistencia de los pueblos originarios

Autor: Domingo Acevedo, poeta dominicano

Introducción: la poesía como memoria de los pueblos vencidos

La obra poética que presentamos constituye un amplio testimonio de la memoria histórica de América. En estos poemas, Domingo Acevedo no se limita a recordar la conquista europea ni a lamentar la desaparición de numerosas comunidades indígenas: construye una voz poética que interroga la historia, denuncia la violencia colonial y reivindica la dignidad de los pueblos que resistieron la dominación.

El continente americano aparece como un territorio herido, pero no derrotado; despojado de gran parte de sus riquezas, de sus poblaciones y de sus culturas, pero todavía vivo en la memoria colectiva, en las tradiciones ancestrales y en las luchas contemporáneas de sus descendientes.

La pregunta que atraviesa el conjunto es profundamente reveladora: ¿qué habría sido América si la conquista no hubiera ocurrido?

A partir de esa interrogante, el poeta construye una reflexión que abarca la identidad, la libertad, la espiritualidad, el exterminio, la resistencia y la esperanza. Su poesía adquiere así una dimensión histórica, política, cultural y humana.

No estamos ante una simple evocación del pasado. Estamos ante un intento de devolverles la palabra a quienes fueron silenciados por los vencedores.

I. «América»: la historia contemplada desde la posibilidad de otro destino

Capítulo I · Secciones I–V

Lesson Plans of Ancient America: The Aztec Civilization
▷ ¿Cuál es la Historia de Isla Saona? - Adamanay Tours
The Apus of Peru: Meaning, Beliefs, and Sacred Mountains
13

1. La pregunta que cuestiona la historia

El poema comienza con una invocación directa:

América
a veces quiero pensarte
en retrospectiva
imaginarte cómo habrías sido hoy
si Colón hubiera errado el rumbo

Estos versos contienen el núcleo filosófico de toda la composición. El poeta imagina una historia alternativa: una América que no hubiese experimentado la conquista europea en las condiciones en que se produjo.

La expresión «en retrospectiva» invita a mirar hacia el pasado desde el presente. No se trata únicamente de recordar lo sucedido, sino de preguntarse por las posibilidades que la historia destruyó.

La imagen de Colón equivocando el rumbo introduce un recurso literario fundamental: la historia contrafactual, es decir, la exploración imaginativa de lo que podría haber ocurrido si un acontecimiento decisivo hubiese sido diferente.

El naufragio de las naves imperiales representa, simbólicamente, la interrupción de un proceso histórico que transformó violentamente el continente.

La pregunta del poeta no pretende ofrecer una respuesta histórica demostrable. Su función es moral y literaria: obligarnos a pensar en las culturas, los conocimientos y las formas de vida que pudieron desarrollarse de otra manera.

2. La geografía inocente frente a la violencia imperial

El poeta escribe:

no hubieran entonces enlodado de sangre
con su odio el aborigen encanto
de tu geografía inocente

La naturaleza americana aparece aquí como una realidad anterior a la conquista, dotada de belleza, armonía y vida propia. La expresión «geografía inocente» personifica simbólicamente el continente, como si la tierra misma hubiese sido víctima de una agresión.

El verbo «enlodado» es especialmente significativo. La sangre contamina aquello que antes se presentaba como hermoso. La violencia no destruye solamente cuerpos humanos: altera la relación entre las comunidades, el territorio y su memoria.

Esta oposición entre naturaleza y violencia constituye uno de los grandes ejes de la obra. América es simultáneamente espacio geográfico, hogar ancestral y cuerpo herido por la historia.

3. El encuentro entre dos mundos y el drama del engaño

En la segunda sección, Acevedo desarrolla una de las imágenes más conmovedoras del conjunto:

entre sus manos repletas
de frutas tropicales
flores exóticas
y regalos de amor

Los habitantes originarios aparecen ofreciendo hospitalidad, alimentos y obsequios. La escena contrasta con la codicia de quienes llegan desde el otro lado del océano.

Las manos abiertas representan la confianza; las armaduras, la superioridad militar; el intercambio de regalos, la posibilidad de un encuentro humano que termina frustrado por la violencia.

El poeta insiste en el asombro de los indígenas ante los caballos, las armas y los recién llegados. Ese asombro no debe interpretarse como prueba de inferioridad cultural, sino como parte de la representación poética de un encuentro histórico desigual, en el que las diferencias tecnológicas y las circunstancias políticas tuvieron consecuencias devastadoras.

La expresión «hombres pálidos» acentúa la oposición visual entre los conquistadores y los habitantes del continente. Sin embargo, el centro moral del poema no es la diferencia física, sino el contraste entre la hospitalidad ofrecida y la violencia recibida.

El resultado es una inversión de los valores proclamados por los invasores: quienes se presentaban como portadores de civilización y religión terminan encarnando, en la voz del poeta, la crueldad y la destrucción.

4. La crítica a la conquista en nombre de Dios

La tercera sección amplía la denuncia:

y si después de ser dueños
de todas las cosas
no hubieran usado el sano pretexto
de la evangelización para exterminar
a tus habitantes

Aquí aparece una de las contradicciones morales centrales de la obra: la distancia entre el mensaje religioso de amor y las prácticas de sometimiento ejecutadas bajo justificaciones religiosas.

El poema no se limita a cuestionar una campaña militar. Examina un sistema de dominación que incluyó la apropiación de tierras, la imposición del trabajo forzado, la violencia sexual, la destrucción de comunidades y la subordinación cultural.

La frase «al Dios bueno de los hombres malos» condensa esa contradicción con extraordinaria fuerza expresiva. La bondad atribuida a Dios se enfrenta a la conducta de quienes dicen actuar en su nombre.

Desde una perspectiva literaria, el verso funciona como una paradoja moral: enfrenta el ideal espiritual con la realidad histórica de quienes instrumentalizan la fe para justificar el poder.

La crítica no necesita interpretarse como un rechazo de toda espiritualidad. Su blanco principal es la utilización de la religión como instrumento de dominación.

5. América antes de la conquista: civilizaciones, conocimientos y diversidad

Acevedo enumera productos agrícolas, animales, ríos, territorios, pueblos y conocimientos:

y sin embargo
tenían grandes conocimientos
sobre matemáticas
astronomía
e ingeniería

Esta enumeración tiene una finalidad reivindicativa. Frente a la imagen colonial de los indígenas como pueblos atrasados, el poeta recuerda la existencia de civilizaciones complejas, con conocimientos científicos, arquitectura, agricultura y formas propias de organización social.

La mención del cero remite especialmente a los logros matemáticos de la civilización maya. Las grandes ciudades y las construcciones monumentales evocan las tradiciones arquitectónicas mesoamericanas y andinas, entre otras.

El poema también presenta una América extensa y diversa: desde Alaska hasta Tierra del Fuego, desde el Caribe hasta las grandes cuencas fluviales. No existe una sola cultura indígena ni una experiencia histórica uniforme; el continente alberga múltiples pueblos, lenguas, sistemas de conocimiento y formas de vida.

La enumeración poética busca devolverles complejidad y grandeza a sociedades que con frecuencia fueron reducidas a estereotipos por los relatos coloniales.

Conviene precisar que la imagen de una América originaria completamente feliz y libre de conflictos pertenece a la idealización poética. Las sociedades precolombinas también conocieron guerras, jerarquías y conflictos internos. Reconocer esa complejidad no disminuye la fuerza de la denuncia contra la conquista: permite comprenderla con mayor rigor histórico.

6. La resistencia y el dolor de las madres

En la cuarta sección, el poema alcanza uno de sus momentos más dramáticos:

y las embarazadas de la yuca amarga
bebían el jugo
para envenenar en el vientre al feto
para librarlo de nacer bajo el horror de la conquista

La imagen expresa una desesperación extrema. La conquista ha destruido hasta el horizonte de futuro: algunas madres aparecen dispuestas a impedir que sus hijos nazcan en un mundo de esclavitud, terror y violencia.

Literariamente, el pasaje transforma la maternidad —símbolo habitual de vida y continuidad— en una imagen trágica de resistencia y desesperanza.

No es una escena que deba leerse como celebración de la muerte. Es, más bien, la representación de un sufrimiento tan profundo que incluso la esperanza del nacimiento queda amenazada.

La violencia colonial aparece así en su dimensión más íntima: invade el cuerpo, la familia, la reproducción y el futuro de las comunidades.

7. Los héroes regresan desde la memoria

La quinta sección introduce un cambio decisivo. Después de la devastación, aparecen los nombres de figuras indígenas y líderes de resistencia:

Caonabo
Enriquillo
Hatuey
Caupolicán
Lautaro
Urraca
Tupac Amarú
Lempira
Caballo Loco
Cochise
Gerónimo
Nube Roja

Esta enumeración constituye un catálogo de la resistencia continental. Reúne figuras pertenecientes a diferentes pueblos y épocas, conectadas por la lucha contra la dominación.

Los héroes parecen regresar desde un tiempo remoto para intervenir en el presente. El pasado deja de ser una realidad clausurada y se convierte en una fuerza activa.

La imagen de los fantasmas no representa únicamente la muerte. Simboliza la memoria de quienes no han recibido justicia y cuya presencia persiste en la conciencia colectiva.

El poema culmina con la esperanza de un nuevo amanecer para América. Así, la obra transita desde la pregunta histórica hasta la posibilidad de una renovación política y espiritual.

Interpretación central: América fue conquistada militarmente, pero el poeta sostiene que su memoria no puede ser conquistada por completo. Los pueblos originarios continúan existiendo en sus descendientes, sus tradiciones, sus luchas y sus aspiraciones de dignidad.

II. «América II»: la identidad mestiza y la unidad continental

Este poema funciona como una síntesis de la visión americana de Domingo Acevedo. Si en «América» predominan la reconstrucción histórica y la denuncia, en «América II» la voz poética condensa la identidad del continente mediante imágenes breves, contrastes y repeticiones.

1. Una identidad construida entre el dolor y la esperanza

El poema comienza:

América
razas mezcladas
en la sangre y en el llanto

La sangre representa tanto la herencia biológica como la memoria histórica. El llanto, por su parte, remite a la violencia, la esclavitud y las pérdidas sufridas por generaciones.

La mezcla de pueblos indígenas, africanos y europeos aparece como un hecho fundamental de la historia americana, aunque el poema no presenta esa mezcla como un proceso necesariamente armonioso: la sitúa también en el contexto de la conquista, la esclavitud y la desigualdad.

La quena, las tamboras y los bailes evocan la persistencia de tradiciones culturales que sobrevivieron a los intentos de sometimiento. La música se convierte en una forma de memoria: los instrumentos conservan voces que la historia oficial no siempre quiso escuchar.

2. La enumeración como afirmación de identidad

Acevedo escribe:

América
indígena
negra
mulata
caribeña
latina
austral
insular
continental

La sucesión de adjetivos y categorías geográficas crea una imagen plural del continente. América no tiene una identidad única, homogénea ni exclusivamente europea. Es una realidad compuesta por numerosas herencias culturales.

La estructura fragmentada de los versos obliga al lector a detenerse en cada palabra. Cada identidad recibe su propio espacio y contribuye a formar el conjunto.

Esta técnica se conoce como enumeración poética y, en este caso, cumple una función política: reconocer la diversidad como parte constitutiva de América.

3. La afirmación de una dignidad que no se extingue

El poema contrapone dos series de palabras:

América
violada
ensangrentada
subversiva
levantada

Y, más adelante:

osada
digna
valerosa
tierna
solidaria
amorosa

La primera serie recoge las heridas y los conflictos históricos. La segunda presenta las cualidades humanas que sobreviven a esas heridas.

La palabra «subversiva» adquiere aquí una connotación de resistencia: América se rebela contra el orden que pretende someterla. No se trata simplemente de destruir, sino de cuestionar las estructuras que producen opresión.

El cierre insiste en la permanencia:

América
siempre América

La repetición convierte el nombre del continente en una afirmación de existencia. Después de la conquista, las matanzas y la explotación, América continúa siendo América.

Lectura crítica: este poema funciona como una declaración de identidad y solidaridad continental. Su fuerza no reside en desarrollar una narración detallada, sino en concentrar una historia compleja en palabras de gran intensidad simbólica.

III. «V quinto centenario I»: la rebelión contra la celebración oficial

El poema es breve, pero su brevedad aumenta su contundencia.

Ay si tantos muertos
pudieran levantarse
con la aurora
para reivindicar la historia
para poner cada cosa
en su justo lugar

La expresión «si tantos muertos pudieran levantarse» introduce una fantasía de justicia histórica. Los muertos vuelven imaginariamente para reclamar aquello que les fue negado: reconocimiento, dignidad y verdad.

La aurora simboliza la posibilidad de un nuevo comienzo. No obstante, ese amanecer no puede construirse sobre el olvido de las víctimas.

El poeta contrapone dos memorias: la celebración pública del quinto centenario de la llegada de Colón a América, en 1992, y la memoria de quienes padecieron las consecuencias de la conquista.

El desenlace es deliberadamente provocador:

entonces
la opulenta celebración
del V Centenario se iría
a la mierda

La expresión vulgar rompe con el tono solemne de la poesía histórica. Esa ruptura constituye un recurso expresivo: el poeta abandona las fórmulas ceremoniosas y manifiesta un rechazo visceral ante una celebración que considera injusta.

La palabra «opulenta» también importa. Sugiere una celebración fastuosa, realizada desde posiciones de poder, mientras las víctimas históricas permanecen sin reparación.

El poema no es neutral frente a su tema. Su intención es cuestionar la legitimidad moral de celebrar un acontecimiento histórico sin examinar el sufrimiento que lo acompañó.

Su significado más profundo: ninguna conmemoración puede considerarse plenamente justa si celebra a los vencedores mientras silencia a los muertos.

IV. «V Centenario II»: el llanto como testimonio y acusación

Este poema está organizado en cinco partes que comparten una frase recurrente:

Hoy me he puesto a llorar

La repetición cumple una función estructural y emocional. Cada sección vuelve sobre el dolor, pero desde una perspectiva distinta: los huesos, las sepulturas, la historia, la profanación de la inocencia y la esperanza amenazada.

1. La primera parte: el cuerpo y la memoria

sobre las tumbas milenarias de los muertos
sobre la breve dulzura de sus huesos
sobre su silencio de siglos

Los huesos son los restos materiales de quienes ya no pueden hablar. La expresión «dulzura de sus huesos» introduce una imagen inesperada: la muerte aparece despojada de su crudeza física y contemplada con ternura.

El poeta no mira a los muertos como cifras de una estadística histórica. Los contempla como seres humanos cuya existencia merece duelo.

La expresión «silencio de siglos» revela, además, que el sufrimiento no terminó con la muerte. Continúa en la ausencia de reconocimiento y en la persistencia de relatos que no hacen justicia a las víctimas.

2. La segunda parte: las lágrimas que transforman el paisaje

y cada lágrima corre como un río
donde se desborda la noche

La lágrima se convierte en río y el río desborda la noche. Esta transformación metafórica amplía el dolor individual hasta convertirlo en una experiencia colectiva.

La noche representa el olvido, la injusticia y la oscuridad histórica. Las lágrimas, al desbordarla, sugieren que el sufrimiento puede romper el silencio.

La imagen de recoger las estrellas diseminadas por el universo expresa el deseo de restaurar un orden perdido. El hablante intenta reunir aquello que la violencia ha dispersado, aunque la tarea parezca imposible.

3. La tercera parte: la espada y la cruz

maldigo a los argonautas
que hicieron de la espada y la cruz
argumentos perennes de opresión y muerte

La espada representa la fuerza militar; la cruz, en este contexto, la legitimación religiosa de la conquista.

Ambos símbolos aparecen unidos en una crítica a la alianza entre poder político, violencia y justificación espiritual.

La palabra «perennes» es decisiva. Sugiere que la opresión no fue un episodio aislado, sino una estructura cuyos efectos sobreviven al período de la conquista.

Sin embargo, la sección introduce también imágenes de mariposas, espumas y primavera. Frente a la muerte, la naturaleza continúa produciendo belleza.

Esa belleza no borra la tragedia. Funciona como contrapunto: incluso cuando la historia parece dominada por la violencia, existe una posibilidad de renovación.

4. La cuarta parte: la destrucción de la inocencia

y arrojaron la alegría al vacío
enlutando de espejos oscuros
las soledades del futuro

Estos versos amplían las consecuencias de la violencia hacia el terreno psicológico y espiritual.

Los «espejos oscuros» sugieren una identidad deformada por el sufrimiento. El futuro aparece poblado de soledades porque la violencia no destruye únicamente el presente: también altera la manera en que las generaciones posteriores comprenden su pasado y se imaginan a sí mismas.

La imagen de los oráculos que guardan silencio expresa la imposibilidad de encontrar respuestas satisfactorias ante el horror.

El poema convierte así el silencio en una forma de acusación. Hay acontecimientos cuya gravedad hace insuficientes las explicaciones convencionales.

5. La quinta parte: la primavera como esperanza política

La última sección retoma la maldición contra los conquistadores y evangelizadores, pero concluye con una imagen de futuro:

para que en nuestros corazones
no germine la esperanza

El poeta denuncia a quienes pretenden impedir el surgimiento de una nueva conciencia histórica.

La primavera funciona como símbolo de transformación, renacimiento y libertad. La esperanza no es una emoción abstracta: está vinculada al reconocimiento de los pueblos indígenas y a la posibilidad de superar las estructuras de dominación.

La repetición de «Hoy me he puesto a llorar» adquiere, al final, un significado distinto. El llanto ya no es solamente expresión de tristeza; es un acto de memoria y una forma de protesta.

Interpretación global: en este poema, llorar es negarse a olvidar. El duelo se convierte en conciencia histórica y la conciencia histórica, en posibilidad de resistencia.

V. «1492»: el año que divide la memoria americana

El título está formado por una fecha que adquirió una importancia decisiva en la historia mundial. En la composición de Acevedo, 1492 no es simplemente el año de la llegada de Colón al Caribe: es el símbolo de una transformación histórica cuyas consecuencias se prolongan hasta el presente.

El poema comienza:

La noche es oscura
desde entonces
aunque está repleta
de estrellas lunas
y hogueras ancestrales

La oscuridad comienza simbólicamente en 1492, pero el cielo no queda vacío. Las estrellas, las lunas y las hogueras ancestrales permanecen como signos de una cultura que no desapareció completamente.

La expresión «desde entonces» crea una frontera temporal entre un antes y un después. El poeta interpreta la conquista como el comienzo de una larga noche histórica, caracterizada por el exterminio, la explotación y el desarraigo.

La sangre como herencia histórica

El poema presenta la violencia mediante una imagen de continuidad:

gota
a
gota
por la sangre
que derramaron
los indígenas asesinados

La disposición vertical de «gota / a / gota» ralentiza la lectura. Cada palabra parece caer lentamente, reproduciendo el goteo de la sangre y la duración del sufrimiento.

Este recurso demuestra que la distribución visual de los versos no es un adorno. También construye el ritmo emocional del poema.

La sangre simboliza las vidas perdidas, pero igualmente la memoria transmitida entre generaciones. La conquista no queda encerrada en una fecha: sus consecuencias siguen presentes en la desigualdad, la pérdida cultural y las disputas por la identidad.

Los negros cimarrones y la libertad

El poema incorpora una segunda experiencia de resistencia:

los negros cimarrones
hacia los manieles
donde encendieron con su ira
la llama imperecedera
del amor por la libertad

La inclusión de los cimarrones amplía la perspectiva histórica. La memoria americana no se limita a los pueblos originarios: comprende también a los africanos esclavizados y a sus descendientes.

En la historia dominicana, los manieles estuvieron asociados a comunidades de personas que escaparon de la esclavitud y construyeron espacios de resistencia.

La llama representa aquí una libertad que no puede ser extinguida completamente. La ira, lejos de presentarse como simple destrucción, se transforma en energía de rebeldía.

El poema vincula así dos historias de despojo, la indígena y la africana, sin confundirlas: ambas participan en la construcción de una memoria americana marcada por la lucha contra la opresión.

VI. «Herencia fatal»: del sufrimiento heredado al compromiso colectivo

Este poema es una de las declaraciones políticas más directas del conjunto.

El dolor descendió
hasta las profundas
soledades de la sangre

La sangre funciona nuevamente como símbolo de la herencia histórica. El dolor no permanece en la superficie: desciende hacia las profundidades de la identidad.

La expresión «soledades de la sangre» comunica una experiencia íntima, transmitida de generación en generación, que puede permanecer incluso cuando los acontecimientos que la originaron parecen lejanos.

El poeta habla de quienes han heredado «estos quinientos años de horror». La referencia al quinto centenario convierte la memoria en una responsabilidad del presente.

Pero el poema no concluye en el lamento. Su orientación cambia con una afirmación de compromiso:

y
hoy
aquí
nosotros
en América
aportamos nuestras vidas
para que la libertad
sea un canto en la voz
de todo el pueblo

El paso del «yo» al «nosotros»

La transición del dolor individual a la voz colectiva constituye el centro del poema.

La palabra «nosotros» transforma la experiencia del sufrimiento en responsabilidad compartida. El poeta deja de hablar solamente de los muertos y se dirige a quienes viven y pueden intervenir en la historia.

La libertad se convierte en un canto que debe pertenecer a todo el pueblo. No es privilegio de una élite ni una promesa limitada a determinados grupos.

El cierre expresa una concepción de la poesía como compromiso social. La palabra poética debe contribuir a que la memoria de las víctimas se traduzca en una aspiración de justicia para los vivos.

La dedicatoria a Roseli Caldart y Teresinha Toledo, en Brasil, sitúa además el poema dentro de un horizonte de solidaridad latinoamericana. La lucha por la libertad no aparece limitada a las fronteras nacionales.

Idea fundamental: una herencia de dolor puede convertirse en una herencia de lucha. La historia no determina por completo el futuro; las generaciones presentes pueden decidir qué hacer con la memoria recibida.

VII. «Los Charrúas»: el regreso de un pueblo que se niega a desaparecer

En este poema, Acevedo dirige la mirada hacia el pueblo charrúa, asociado históricamente con el territorio del actual Uruguay.

El texto alude al 11 de abril de 1831, fecha vinculada a la matanza de Salsipuedes, durante la campaña militar del gobierno uruguayo contra los charrúas.

El poema comienza con una imagen de carácter ritual:

Cuando en su redondez la luna descienda tras las montañas
y se pose en tu mirada
nosotros los Charrúas
regresaremos de la sangre

La luna crea una atmósfera ancestral. Su presencia sugiere los ciclos naturales, la continuidad de la vida y la relación espiritual entre el pueblo y su territorio.

La expresión «regresaremos de la sangre» es una de las más importantes del poema. El regreso no significa que los muertos puedan volver literalmente, sino que su memoria resurge en las generaciones posteriores.

La sangre como lugar de retorno

A lo largo de estos textos, la sangre aparece asociada a la muerte, la herencia y la memoria. Aquí adquiere un significado particular: es el lugar simbólico desde el cual los charrúas regresan para reclamar su existencia histórica.

El poeta escribe:

a rescatar del exterminio
los sueños perdidos aquel 11 de abril de 1831

El verbo «rescatar» indica que el pasado no está completamente perdido. Aunque las vidas no puedan recuperarse, sí pueden recuperarse sus historias, sus nombres y su dignidad.

La poesía realiza precisamente esa operación: rescata del silencio aquello que amenaza con desaparecer.

La tierra como identidad

Los ríos, las montañas, la Patagonia y los bosques construyen un paisaje de pertenencia. La tierra no es un simple escenario donde ocurre la historia; constituye una parte esencial de la identidad colectiva.

El final afirma:

para renacer cada día
en los sueños de quienes quieren ser como nosotros
tenaces
e indomables

El poema convierte la memoria charrúa en una fuente de inspiración para el presente. «Indomables» no significa invulnerables ni invencibles en términos militares. Expresa una voluntad de no aceptar que la derrota física implique la desaparición espiritual y cultural.

La identidad sobrevive cuando alguien la recuerda, la estudia, la reivindica y encuentra en ella una razón para luchar por la dignidad.

Interpretación: «Los Charrúas» es un poema de resurrección simbólica. Frente al intento de borrar a un pueblo, la palabra poética lo hace regresar a la conciencia de América.

VIII. «Guerreros invencibles del Aconcagua»: la resistencia convertida en mito

El poema presenta una escena nocturna:

Esta noche
solitarios guerreros danzan en los pergaminos del tiempo
alrededor de una luna de plata

Los guerreros parecen habitar un espacio donde la historia y la imaginación se encuentran. La expresión «pergaminos del tiempo» convierte el pasado en un manuscrito sobre el cual permanecen inscritas las luchas de los pueblos.

La danza puede interpretarse como un rito de memoria. Los guerreros no han desaparecido por completo: siguen moviéndose en el imaginario colectivo.

1. La utopía entre las ruinas

El texto describe a los guerreros buscando:

entre los residuos de la historia
los restos incinerados de la utopía

La utopía representa un mundo posible en el que los pueblos puedan vivir con dignidad, conservar sus tradiciones y mantener una relación libre con su territorio.

Que la utopía aparezca incinerada indica que la violencia ha destruido proyectos colectivos, esperanzas y formas de vida. Sin embargo, los guerreros continúan buscándola.

No se resignan a aceptar que la historia de los vencedores sea la única historia posible.

2. La relación espiritual con la tierra

Los versos dedicados a los mapuches afirman que están:

hechos de amor y ternura
de un sentimiento tan profundo
que los ata por siempre a la tierra

La tierra adquiere aquí un sentido cultural, espiritual y comunitario. No se reduce a un recurso económico ni a una propiedad que pueda cambiar de manos sin consecuencias.

Esta visión permite comprender la importancia de las luchas indígenas por el territorio. Defender la tierra puede significar también defender la lengua, los conocimientos, los vínculos comunitarios y la continuidad de una cultura.

3. El centauro herido

El poema concluye:

hoy por un sendero de sangre que viene del pasado
un centauro herido renace en mi voz

El centauro es una criatura mítica, mitad humana y mitad caballo. En este contexto, puede interpretarse como la representación de un guerrero ancestral cuya fuerza ha sido herida por la historia, pero no destruida.

El detalle decisivo es que renace «en mi voz».

La voz del poeta se convierte en el lugar donde vuelve a vivir el guerrero. Esta imagen expresa una concepción profunda de la creación literaria: el escritor no resucita físicamente a los muertos, pero puede devolverles presencia, significado y capacidad de interpelar al presente.

La poesía se convierte en una forma de continuidad cultural.

IX. «Areito fúnebre»: el paisaje ancestral como archivo de la memoria

Este poema se diferencia de los anteriores por su estructura. No desarrolla una narración lineal ni organiza una argumentación explícita. Presenta una sucesión de imágenes, nombres, símbolos y evocaciones que se relacionan por asociaciones sensoriales y culturales.

El título es significativo. El areíto fue una práctica ceremonial de los pueblos taínos que podía integrar canto, danza, narración y memoria colectiva. El adjetivo «fúnebre» transforma esa evocación en un canto de duelo por un mundo herido.

1. La naturaleza como depositaria de la memoria

El poema comienza:

ojos repletos de eternidad
anacahuita perenne que crece
en los límites de mi voz

La naturaleza aparece cargada de temporalidad. Los árboles, las flores y las plantas son testigos de una historia que los seres humanos intentan olvidar.

La anacahuita, los flamboyanes y la guáyiga evocan el paisaje caribeño, especialmente significativo para una voz poética dominicana. La geografía deja de ser una descripción decorativa: se convierte en un espacio donde persisten las huellas de la cultura ancestral.

La expresión «en los límites de mi voz» sugiere que el lenguaje intenta alcanzar algo que lo supera. El poeta quiere nombrar una memoria profunda, pero reconoce indirectamente que toda representación es incompleta.

2. La guáyiga y la supervivencia

flor sagrada de la yuca
guayiga que conjura el hambre
de los días eternos en la manigua

La guáyiga, planta de importancia alimentaria en determinadas comunidades del Caribe, adquiere una función simbólica vinculada a la supervivencia.

En otros textos del autor, la alimentación, el hambre y la vida campesina también aparecen como elementos fundamentales de la memoria. Aquí la guáyiga conecta la naturaleza con los saberes heredados de los pueblos originarios.

La supervivencia no depende únicamente de la fuerza militar. También se sostiene mediante el conocimiento del territorio, de las plantas, de los alimentos y de los recursos necesarios para vivir.

3. Los seres míticos y el mundo espiritual

El poema incorpora al behique, al galipote y a la ciguapa, figuras que remiten a tradiciones espirituales y populares caribeñas de distintas procedencias.

La presencia del behique evoca al especialista ritual taíno. El galipote y la ciguapa pertenecen a tradiciones del imaginario popular dominicano que no deben confundirse automáticamente con la religión taína precolonial.

Esta combinación de referencias sugiere una memoria cultural compuesta por capas históricas diversas.

El poeta reúne elementos indígenas, populares y míticos para construir un universo en el que las fronteras entre historia, leyenda y espiritualidad se vuelven permeables.

4. Anacaona y el areíto del duelo

Uno de los pasajes más sugerentes dice:

galipote que protege la tumba
donde descansa preñada de sueños Anacaona

Anacaona, figura histórica taína asociada a Xaragua, fue ejecutada por las autoridades coloniales españolas a comienzos del siglo XVI.

En el poema, su tumba no contiene únicamente restos humanos. Está «preñada de sueños»: guarda posibilidades históricas que la violencia no pudo realizar.

La expresión convierte la sepultura en un espacio de gestación. La muerte contiene, paradójicamente, una promesa de renacimiento.

5. El final: las huellas que no conducen a ninguna parte

El poema termina con la imagen de una ciguapa que huye sobre un unicornio:

sus huellas ambiguas en el césped
no van a ninguna parte

La imagen introduce una incertidumbre radical. Después de tantos nombres, símbolos y referencias, el recorrido termina en unas huellas sin destino.

Puede interpretarse como la representación de una memoria que ha perdido parte de sus caminos: una cultura perseguida, transformada y fragmentada, cuyos rastros no siempre pueden reconstruirse completamente.

También puede expresar la dificultad de alcanzar una reparación definitiva. La poesía conserva las huellas, pero no puede devolver por sí sola aquello que la historia destruyó.

El título «Areito fúnebre» resume esta tensión entre la persistencia cultural y la pérdida irreparable.

X. «Guerrero de ébano»: la tragedia de Lemba y la derrota de una memoria

Este poema amplía el horizonte de la obra. Después de recorrer la memoria indígena, Acevedo incorpora la resistencia de los africanos esclavizados y de quienes lucharon contra el régimen colonial en Santo Domingo.

El título, «Guerrero de ébano», utiliza el color oscuro del ébano como símbolo de la identidad africana. La figura del guerrero representa la dignidad de quienes se negaron a aceptar la esclavitud.

1. El centauro y la naturaleza amenazada

La primera parte comienza:

Las huellas heridas de un centauro
Se pierden entre la espesura del bosque
dejando un rastro de sangre en la mirada azorada de sol

El centauro vuelve a aparecer como símbolo del guerrero ancestral. Sus huellas están heridas porque el camino de la resistencia está marcado por el sufrimiento.

La espesura del bosque puede interpretarse como refugio, territorio de lucha y espacio de libertad. En los movimientos cimarrones del Caribe, las montañas y los bosques tuvieron una importancia fundamental como lugares de resistencia frente a las autoridades coloniales.

El sol que contempla la sangre introduce una personificación de la naturaleza. El paisaje parece observar la tragedia humana.

2. Bahoruco: territorio de resistencia

El poema sitúa la acción en Bahoruco:

y cabalga implacable contra los guerreros de ébano
que en Bahoruco
se negaron a deponer las armas

Bahoruco evoca las luchas contra la dominación colonial en la isla de Santo Domingo. El territorio se convierte en símbolo de una libertad que no se entrega voluntariamente.

La negativa a deponer las armas expresa una decisión moral: los guerreros prefieren afrontar el peligro antes que aceptar una existencia sometida.

Aquí la valentía no consiste en ignorar la posibilidad de la derrota, sino en mantener la resistencia a pesar de ella.

3. Lemba: la cabeza como trofeo de la ignominia

La segunda parte presenta una imagen brutal:

DecapitadoLemba
su cabeza en la puerta de la ciudad amurallada
es un trofeo a la ignominia

La ausencia de espacio en «DecapitadoLemba» produce un efecto visual y emocional. La palabra parece comprimir el nombre y la muerte del personaje en una sola unidad, como si la violencia intentara borrar la separación entre la persona y su ejecución.

La cabeza expuesta representa una práctica de escarmiento público: el poder pretende convertir la muerte de un rebelde en advertencia para quienes pudieran seguir su ejemplo.

Pero el poeta invierte el significado del trofeo. Lo que las autoridades podrían exhibir como victoria se convierte en prueba de su propia ignominia.

La exhibición no demuestra grandeza moral; revela la brutalidad de quienes necesitan humillar incluso a los muertos para afirmar su dominio.

4. La tragedia del último cacique

El poema termina con la imagen de un cacique que observa cómo los últimos miembros de su comunidad desaparecen:

mirando con pena
cómo los últimos remanentes de su tribu
se diluyen en el tiempo

El cierre introduce un sentimiento de derrota y soledad. La memoria no siempre culmina en una victoria heroica. A veces termina contemplando la desaparición de un mundo.

El cacique aparece «vencedor póstumo de su raza», expresión paradójica que sugiere que la resistencia puede conservar una dignidad histórica incluso cuando ya no puede preservar intacta a la comunidad.

No obstante, la referencia a su «traición» introduce una ambigüedad moral. El poema no explica suficientemente las circunstancias de esa traición, por lo que no conviene atribuirle una interpretación histórica definitiva sin información adicional.

Desde el punto de vista literario, el personaje representa la contradicción entre la lealtad, la supervivencia y la pérdida colectiva.

Interpretación: «Guerrero de ébano» es una elegía de la resistencia africana. Su tragedia reside en que el poder puede destruir cuerpos y comunidades, pero el poema transforma aquella derrota en una acusación que permanece viva.

XI. Los grandes temas que unifican toda la obra

Los poemas analizados pueden leerse como partes de un proyecto literario común. Aunque cada composición posee su propia estructura y sus símbolos particulares, existen varios temas que las conectan.

Ciudad Perdida – The "Lost City"

1. La memoria contra el olvido

Los muertos regresan mediante los nombres, los paisajes, las tumbas y los relatos. La poesía intenta recuperar aquello que los discursos dominantes dejaron fuera de la historia. La memoria es una forma de justicia simbólica.

When Was Peru Colonized: The Untold Story Of Indigenous Resistance - The Andean Post

2. La resistencia frente a la dominación

Caonabo, Enriquillo, Hatuey, Anacaona, los charrúas, los mapuches y los cimarrones forman parte de una constelación de figuras que simbolizan la negativa a aceptar la opresión como destino inevitable.

The World Tree (Wakah-Chan): The Cosmic Axis of the Maya Universe | Mayan.org

3. La tierra como identidad

Los ríos, las montañas, los bosques, las plantas y los animales no son simples decorados. Representan la continuidad de la vida, los conocimientos ancestrales y el vínculo entre una comunidad y su territorio.

La identidad de la música dominicana: un mosaico de culturas

4. La identidad indígena, africana y mestiza

La obra amplía la memoria americana para incorporar diferentes experiencias de violencia y resistencia. Su visión del continente se fundamenta en la pluralidad cultural y en la solidaridad entre los pueblos.

The 10 Major Mountain Ranges of South America

5. La esperanza como horizonte

La primavera, el amanecer, las hogueras y el regreso de los guerreros representan la posibilidad de construir un futuro diferente. La esperanza no borra el sufrimiento, sino que nace de la voluntad de enfrentarlo.

XII. El lenguaje poético: cómo construye Acevedo su visión de América

El contenido histórico y político de estos poemas es inseparable de sus procedimientos literarios.

1. La anáfora y la repetición

La reiteración de «América» y «Hoy me he puesto a llorar» organiza la estructura y crea una intensidad semejante a la de una ceremonia o un canto colectivo.

La repetición también tiene una función ética: obliga a regresar una y otra vez a aquello que no debe olvidarse.

2. La enumeración

La acumulación de nombres de pueblos, héroes, animales, alimentos, ríos y territorios produce una sensación de amplitud continental.

Este procedimiento tiene dos efectos. Por una parte, presenta la diversidad de América; por otra, intenta contrarrestar el silenciamiento histórico mediante la recuperación de nombres concretos.

En algunos pasajes, la enumeración adquiere un ritmo casi musical. En otros, su abundancia puede dificultar la lectura y dispersar la atención. Una revisión editorial cuidadosa podría determinar qué enumeraciones conviene mantener completas y cuáles podrían concentrarse para aumentar su impacto.

3. La metáfora de la sangre

La sangre es uno de los símbolos dominantes del conjunto. Representa muerte, herencia, sufrimiento y memoria.

En «1492», la sangre alimenta una noche histórica. En «Los Charrúas», se convierte en el lugar simbólico del regreso. En «Herencia fatal», transmite el dolor entre generaciones.

Esta recurrencia crea una unidad simbólica que atraviesa poemas diferentes.

4. La personificación

América es interpelada como si fuera un ser humano capaz de recordar, sufrir y resistir. La naturaleza observa la violencia y los guerreros muertos regresan a intervenir en el presente.

Mediante estas personificaciones, la historia deja de ser una sucesión abstracta de acontecimientos y se transforma en una experiencia emocional.

5. El verso libre

Predomina el verso libre, sin una medida silábica ni un esquema de rima regular obligatorio.

La extensión de los versos varía de acuerdo con el movimiento del pensamiento. Los versos largos favorecen las enumeraciones históricas y los relatos de la conquista; los versos breves concentran la emoción y producen pausas dramáticas.

En «V quinto centenario I», por ejemplo, el desenlace abrupto rompe con cualquier expectativa de solemnidad. En «1492», la disposición vertical de las palabras reproduce visualmente el descenso de las gotas de sangre.

6. La intertextualidad histórica y mítica

Los poemas dialogan con figuras históricas, mitos indígenas y símbolos religiosos. La presencia de centauros, oráculos, lunas, hogueras y héroes convierte la historia en una narración simbólica.

Esta combinación permite que los personajes no representen únicamente acontecimientos particulares. Se convierten también en figuras de la dignidad, la pérdida y la resistencia.

7. El tono elegíaco y el tono de denuncia

La elegía expresa el duelo por quienes han muerto y por las culturas amenazadas. La denuncia, por su parte, confronta a los responsables de la violencia y cuestiona las versiones glorificadoras de la conquista.

La combinación de ambos tonos constituye una de las características más importantes de la obra: el poeta llora a las víctimas, pero también acusa a los poderes que hicieron posible su sufrimiento.

XIII. La dimensión dominicana de estos poemas

Aunque la mirada de Domingo Acevedo se extiende por todo el continente, su perspectiva caribeña y dominicana resulta fundamental para comprender este conjunto.

La presencia de Caonabo, Enriquillo, Hatuey y Anacaona conecta la reflexión continental con la historia de La Española. La referencia a Bahoruco, los manieles, la guáyiga y los símbolos de la tradición popular dominicana profundiza ese vínculo.

La historia dominicana aparece inserta en una historia americana más amplia, en la que confluyen la conquista europea, la resistencia indígena, la esclavitud africana y las luchas por la libertad.

Esta perspectiva tiene una consecuencia importante: la identidad dominicana no se comprende plenamente si se separa de las memorias indígenas, africanas y europeas que participan en su formación.

Los poemas no ofrecen una historia académica exhaustiva de esos procesos. Su propósito es diferente: recuperar su dimensión humana, cuestionar los relatos que glorifican a los vencedores y estimular una conciencia crítica sobre el pasado.

Su valor literario reside precisamente en transformar la historia en una experiencia de memoria, emoción y responsabilidad.

XIV. Una valoración crítica de la obra

La principal fortaleza de estos poemas es la coherencia de su proyecto. El autor vuelve sobre la conquista desde distintas perspectivas, pero mantiene una misma preocupación: devolverles dignidad y presencia a los pueblos que sufrieron la violencia colonial.

La reiteración de imágenes como la sangre, la noche, las tumbas, los guerreros y el amanecer construye una unidad temática reconocible.

También destaca la amplitud geográfica. América aparece como un territorio que abarca el Caribe, Mesoamérica, los Andes, las llanuras del norte y las tierras australes. Esta amplitud contribuye a la visión continental del libro.

Sin embargo, una lectura crítica debe considerar algunos aspectos formales.

Primero, la reiteración temática. La repetición de la sangre, la muerte y el exterminio fortalece la unidad, pero en algunos pasajes puede disminuir la sorpresa del lector. Una organización editorial que distribuya cuidadosamente los poemas más narrativos, los más líricos y los más breves podría aumentar el efecto del conjunto.

Segundo, la abundancia de referencias. La sucesión de héroes, pueblos y símbolos proporciona riqueza histórica, aunque algunas alusiones requieren notas para que el lector identifique sus referencias y distinga las diferentes épocas.

Tercero, la precisión histórica. La poesía puede condensar, transformar e idealizar acontecimientos. No obstante, cuando se propone recuperar la memoria de los pueblos originarios, resulta valioso distinguir entre la verdad histórica documentada y la verdad simbólica de la creación literaria.

Cuarto, la dimensión humana de los personajes. Los guerreros aparecen principalmente como símbolos de resistencia. Una mayor exploración de sus contradicciones, afectos, temores y conflictos podría darles una individualidad todavía más profunda, sin debilitar su significado colectivo.

Estas observaciones no niegan el valor de la obra. Señalan posibilidades de desarrollo que podrían enriquecer una futura edición.

XV. Conclusión general: América no ha terminado de contar su historia

La poesía de Domingo Acevedo presenta la conquista como una herida histórica cuyos efectos no pueden comprenderse únicamente mediante fechas, batallas y cambios de gobierno.

Su mirada se dirige hacia los cuerpos, las comunidades, los territorios, las creencias y los sueños que fueron afectados por la dominación. En sus versos, los muertos no permanecen completamente silenciosos: regresan como memoria, como acusación y como esperanza.

Los héroes indígenas y los guerreros africanos no representan solamente un pasado perdido. Se convierten en símbolos de una dignidad que no depende de la victoria militar.

La naturaleza americana conserva las huellas de las culturas que la habitaron. Las tumbas guardan sueños. Las hogueras anuncian la continuidad de la resistencia. La voz poética recoge esos elementos y los transforma en un testimonio dirigido a las generaciones presentes.

La obra también plantea una pregunta incómoda: ¿es posible construir una identidad colectiva sólida cuando se desconoce o se minimiza el sufrimiento de quienes formaron parte de su historia?

La respuesta implícita de estos poemas es negativa. No puede existir una memoria verdaderamente completa si se escucha únicamente a los vencedores.

Pero Acevedo no se detiene en la condena. La esperanza constituye el horizonte final de su escritura. El amanecer que anuncia no significa regresar intactos a un pasado idealizado, sino construir un futuro capaz de reconocer las injusticias, respetar la diversidad y defender la dignidad de todos los pueblos.

En ese sentido, la poesía adquiere una función ética: recordar para comprender, comprender para cuestionar y cuestionar para transformar.

La gran afirmación de esta obra es que un pueblo puede ser despojado de sus tierras, perseguido y silenciado, pero su memoria puede continuar viva mientras existan voces dispuestas a rescatarla.

Y esa es, quizá, la imagen que mejor resume el conjunto: los guerreros que regresan del pasado no vienen únicamente a reclamar justicia por sus muertos; vienen también a recordarnos que la historia sigue abierta y que el futuro todavía puede ser distinto.

Una última valoración de la obra de Domingo Acevedo

Estos poemas pueden leerse como un proyecto de poesía histórica y de resistencia, con una marcada vocación latinoamericanista. Su centro no es la exaltación de una conquista, sino la recuperación de las voces que quedaron relegadas por ella.

La obra invita a leer América desde quienes la habitaron antes de la llegada europea y desde quienes, posteriormente, lucharon por su libertad. En esa perspectiva, la poesía deja de ser únicamente expresión estética para convertirse también en una forma de conciencia histórica.

Su mayor aspiración consiste en que la memoria no permanezca encerrada en las tumbas, sino que se convierta en una fuerza viva capaz de iluminar el presente.

Domingo Acevedo construye, en estos poemas, una América que recuerda sus heridas, reivindica a sus pueblos originarios y africanos, y se resiste a aceptar el olvido como destino.


 

 Capítulo I

 

 

América

 

I

 

América

a veces quiero pensarte

en retrospectiva

imaginarte cómo habrías sido hoy

si Colón hubiera errado el rumbo

y sus naos imperiales

hubieran naufragado

En las noches sin memoria del olvido

sin alcanzar tus costas

y así sus tripulantes

no hubieran podido

realizar la hazaña terrible

de la conquista

y los hombres del viejo continente

no hubieran entonces enlodado de sangre

con su odio el aborigen encanto

de tu geografía inocente

 

II

 

América

a veces quiero pensarte

en retrospectiva

imaginarte cómo habrías sido hoy

si tus habitantes

no hubieran quedado deslumbrados

por el brillo metálico

de las armaduras

de los conquistadores

siQuetzalcóatl

hubiera prevenido a los Aztecas

y Viracocha a los Incas

de que por la misma ruta

otros hombres

en otras naves

con otras intenciones llegarían

como hordas de lobos infernales

a sembrar el terror y la muerte

entre tus habitantes que creyeron

que ellos los recién llegados

eran los dioses bondadosos y sabios

que un día se marcharon

prometiéndoles volver

por eso los recibieron

con su festiva inocencia

entre sus manos repletas

de frutas tropicales

flores exóticas

y regalos de amor

era su única intención

agradar a los dioses

pero no leyeron  en los ojos de los extraños

la codicia sin límites

de los guerreros plateados

que llegaron del mar

ahogando en sangre la hospitalidad brindada

ante la sorpresa de tus habitantes

que creyeron que ellos poseían el poder

del trueno

y qué caballo y jinete

era una sola bestia

y en su inocencia

no pudieron sobreponerse al asombro

ante la crueldad inusitada

de los hombres pálidos

que intentaron en vano doblegar

la inquebrantable actitud de los aborígenes

que prefirieron morir mil veces

antes que ser esclavos

 

            III

 

América

a veces quiero pensarte

en retrospectiva

imaginarte cómo habrías sido hoy

si en nombre de Dios

los conquistadores

no se hubieran posesionado

de ti

de tus valles

de tus montañas

de tus planicies

de tus búfalos

del manatí

del cóndor

del Jaguar

del águila

del quetzal

de tus hombres

y tus mujeres

del oro

y del níquel

de la plata y del hierro

y si después de ser dueños

de todas las cosas

no hubieran usado el sano pretexto

de la evangelización para exterminar

a tus habitantes

que nunca quisieron aceptar

al Dios bueno de los hombres malos

que los obligaron al trabajo forzado

que violaron sus mujeres

y se adueñaron de la vida y los sueños

y  nombraron a Abya Yala 

tierra en plena madurez

equivocadamente América

e hicieron un testamento

donde los reyes católicos de España

eran los dueños de esa  tierra

fabulosay rica

que ojos humanos jamás había visto

y cuyos habitantes

eran muy hermosos mansos y sencillos

y vivían semidesnudos

e ignoraban el valor

de las piedras preciosas

y los metales

y no conocían la rueda

ni el caballo

ni la pólvora

ni la viruela

ni el sarampión

ni la sífilis

y sin embargo

tenían grandes conocimientos

sobre matemáticas

astronomía

e ingeniería

y ya habían inventado el valor del cero

y habían construido

hermosas ciudades

con grandes edificios

en forma de pirámides

y cultivaban maíz

yuca

cacao

algodón

y coca

y eran felices

recorriendo en sus canoas

las islas dispersas

a todo lo ancho y largo

del mar Caribe

viajando a través de los ríos Lempa

Amazonas y de la Plata

hacia el corazón palpitante de la selva

pescando en los ríos Ozama y Yukón

cazando búfalos

en los territorios de los sioux

los kiowa y los apaches

poblando y repoblando el continente

desde las planicies heladas de Alaska

hasta la edad eterna

de las remotas soledades

de la tierra del fuego

donde la vida parecía

haberse detenido para siempre

 

            IV

 

América

a veces quiero pensarte

en retrospectiva

imaginarte como habrías sido hoy

si los vencedores hubiesen sido tus habitantes

si el valor  y la dignidad

hubieran triunfado sobre la violencia de la fuerza

y la sin razón

de los centuriones europeos

a quienes ni el oro

ni la sangre

lograron saciar su feroz opulencia

y siguieron la ruta

que les trazó su codicia

como demonios ciegos de ira

sembrando la muerte a diestra y siniestra

en una danza macabra

de violencia y lujuria

llenando de espanto y locura

la claridad de los días

y como respuesta al genocidio

y a la crueldad inusitada

la resistencia no se hizo esperar

los guerreros huyeron en las noches

hacia las altas montañas

desde donde acechan

a quienes en busca de ellos

se aventuran en la manigua

y las madres indefensas

en un acto de rebeldía

ahogaban a sus hijos en los ríos

o los mataban a palos

y después se suicidaban

y las embarazadas de la yuca amarga

bebían el jugo

para envenenar en el vientre al feto

para librarlo de nacer bajo el horror de la conquista

 

            V

 

América

jazmines morados florecen

en la tierra abonada

de las noches lejanas

de los últimos aborígenes muertos

en cuya sangre se ahogaron las piedras del camino

que emprendieron

los que nunca admitieron ser esclavos

y lucharon heroica y tenazmente

hasta el fin de la raza

y hoy a quinientos años

del exterminio

lejanas hogueras

crepitan en las noches frías

de los Ande

la selva lacandona

y las amplias llanuras del Norte

donde nuevamente

suenan los tambores de la guerra

que anuncian el fin de una paz

que nunca existió

ya que nunca cesó el exterminio

contra los indígenas

y del camino que viene de los siglos

un tropel de fantasmas regresan y se agolpan

junto a la mágica claridad del alba

Caonabo

Enriquillo

Hatuey

Caupolicán

Lautaro

Urraca

Tupac Amarú

Lempira

Caballo Loco

Cochise

Gerónimo

Nube Roja

como una utopías

regresan de la vía láctea

para encender con su ira el fuego

que iluminará el camino de los elegidos

que guiarán a nuestra América hacia un nuevo amanecer



América II



América

razas mezcladas

en la sangre y en el llanto

Quena dulce y triste

danza ancestral

ritmo frenético

de tamboras milenarias

bailes

esperanzas

alegría

oxidadas cadenas de siglos

arrastran un pasado

de llanto y  luto

América

indígena

negra

mulata

caribeña

latina

austral

insular

continental

América

violada

ensangrentada

subversiva

levantada

presentida

pero jamás sometida

osada

digna

valerosa

tierna

solidaria

amorosa

América

Una y otra vez América

mil veces América

en la sangre y en la flor

América

en la vida y en la esperanza

América

siempre América

 

V quinto centenario I

 

           

 

Ay si tantos muertos

pudieran levantarse

con la aurora

para reivindicar la historia

para poner cada cosa

en su justo lugar

entonces

la opulenta celebración

del V Centenario se iría

a la mierda



 

V centenario II

I

Hoy me he puesto a llorar

sobre las tumbas milenarias de los muertos

sobre la breve dulzura de sus huesos

sobre su silencio de siglos

sobre la historia de este continente

que los jinetes apocalípticos

bautizaron fatídicamente América

 

II

Hoy me he puesto a llorar

sobre cerradas sepulturas

que guardan el secreto rumor

de un viejo motivo

y cada lágrima corre como un río

donde se desborda la noche

y me obstino en mi pretensión

de recoger las estrellas diseminadas

por el suelo amarillo del universo

que hoy alcanzaron

la breve estatura de las piedras

 

III

Hoy me he puesto a llorar

sobre las tumbas olvidadas

de los aborígenes asesinados

y sobre estas viejas tumbas

maldigo a los argonautas

que hicieron de la espada y la cruz

argumentos perennes de opresión y muerte

y del miedo una prisión

donde encadenaron el amor y la ternura

para que las gaviotas

perdieran la órbita celular del mar

de cuyas espumas

vienen desde siempre las mariposas

a llenar de colores

el horizonte circular de la primavera

 

IV

Hoy me he puesto a llorar

sobre esas tumbas abandonadas

en el tiempo

y sobre ellas

maldigo a los que profanaron

el sexo de los sueños

y subyugaron la inocencia

y arrojaron la alegría  al vacío

enlutando de espejos oscuros

las soledades del futuro

y después poblaron las profundas cavidades

de la tierra de cadáveres y profetas

para que los oráculos divinos

guardaran en su silencio

el horror de la profecía

mudos desde entonces

los perros invisibles de la noche

miran con melancolía

la luna creciente del olvido

 

V

Hoy me he puesto a llorar

sobre cerradas sepulturas

que guardan el secreto rumor

de un viejo motivo

y sobre estas viejas tumbas maldigo

a los conquistadores

y los evangelizadores

y a todos los que al cumplirse

quinientos años

pretenden detener

el avance de la primavera

para que en nuestros corazones

no germine la esperanza

 

1492

 

La noche es oscura

desde entonces

aunque está repleta

de estrellas lunas

y hogueras ancestrales

alimentadas

todo este tiempo

gota

a

gota

por la sangre

que derramaron

los indígenas asesinados

por la espada genocida

de los invasores

que a su paso

por la historia

trituraron los lirios sagrados

y sembraron de cruces amargas

los caminos por donde se escaparon

los negros cimarrones

hacia los manieles

donde encendieron con su ira

la llama imperecedera

del amor por la libertad

 

Herencia fatal

 

El dolor descendió

hasta las profundas

soledades de la sangre

encontrando eco

en el llanto hueco

y amargo de los siglos

y las sonrisas

se ahogaron en las lágrimas

de los que hemos heredado

estos quinientos años

de horror

y

hoy

aquí

nosotros

en América

aportamos nuestras vidas

para que la libertad

sea un canto en la voz

de todo el pueblo

 

Dedicado a RoseliCaldart

Y a Teresinha Toledo

Brasil  

 

 

Los Charrúas.

 

Cuando en su redondez la luna descienda tras las montañas

y se pose en tu mirada

nosotros los Charrúas

regresaremos de la sangre

a poblar con nuestro heroísmo el olvido

a rescatar del exterminio

 los sueños perdidos aquel 11 de abril de 1831

y reivindicar con la sangre de los  malditos

en yacaré Cururú

el honor Charrúa

regresaremos en el viento a poblar nuevamente las regiones del río Hum

bajaremos de la  cuchilla de Haedo

recorreremos la Patagonia  

y en silencio

nos  perderemos para siempre en lo tupido del bosque

para renacer cada día

en los sueños de quienes quieren ser como nosotros

tenaces

e indomables

 

Guerreros invencibles del Aconcagua.

 

Esta noche

solitarios guerreros danzan en los pergaminos del tiempo

alrededor de una luna de plata

parecen mariposas danzando en el viento

tratando de alcanzar un sueño

una luz perdida en los lejanos suburbios de la alborada

fantasmas que recorren los Andes

atravesando senderos amazónicos

buscando entre los residuos de la historia

los restos incinerados de la utopía

encendiendo hogueras apagadas por el llanto

para que nuevamente iluminen de esperanza

las aldeas remotas de los Mapuches

hechos de amor y ternura

de un sentimiento tan profundo

que los ata por siempre a la tierra

por la viven y mueren

guerreros invencibles del Aconcagua

hechos de barro y agua

habitantes de más allá del río Maule

araucanos bravíos

eternizándose en el tiempo

raza que emigra desde el dolor y el sacrificio a la gloria

hoy por un sendero de sangre que viene del pasado

un centauro herido renace en mi voz

 

 

 

Areito fúnebre

 

ojos repletos de eternidad

anacahuita perenne que crece

en los límites de mi voz

flamboyanes que esconden

bajo sus sombras la quimera

flor sagrada de la yuca

guayiga que conjura el hambre

de los días eternos en la manigua

guaraguao prisionero

en el  viento gris del invierno

behique que deambula dando tumbos

en las noches efímeras de las profecías

indígenas que habitan con  los Manatíes

en las grutas submarinas del río Maguaca

areito fúnebre

galipote que protege la tumba

donde descansa preñada de sueños Anacaona

Lirio de agua dormido junto al camino de la tarde

galopar incesante de guerreros

en la llanura del tiempo

camino

sangre

cadenas rotas

trapiche incinerado por la ira

maniel de esperanzas

tambora que llora todas las noches

bajo las ceibas

marimba herida por el olvido

ciguapa que huye en el lomo de un unicornio

de su destino

sus huellas ambiguas en el césped

no van a ninguna parte

 

 

 

Guerrero de ébano

 

I

 

Las huellas heridas de un centauro

Se pierden entre la espesura del bosque

dejando un rastro de sangre en la mirada azorada de sol

qué triste se esconde detrás las montañas

que sirven de escondrijo a la muerte

que se enseñorea en su trono púrpura

y cabalga implacable contra los guerreros de ébano

que en Bahoruco

se negaron a deponer las armas

y siguieron el rumbo inexorable de la historia

 

II

 

DecapitadoLemba

su cabeza en la puerta de la ciudad amurallada

es un trofeo a la ignominia

mientras el último cacique

vencedor póstumo de su raza

acongojado y solo

recostado en sus recuerdos

termina sus días en el delirio de su traición

mirando con pena

cómo los últimos remanentes de su tribu

se diluyen en el tiempo


Domingo Acevedo.

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