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viernes, agosto 07, 2026
Esta fotografía fue tomada por Joe O’Donnell tras el bombardeo de Nagasaki en 1945.
Nguyễn Thị Định (1920–1992) fue la primera mujer en alcanzar el rango de mayor general en el Ejército Popular de Vietnam.
Nguyễn Thị Định (1920–1992) fue la primera mujer en alcanzar el rango de mayor general en el Ejército Popular de Vietnam. Y EE. UU. le tenía miedo. 😨🇻🇳
De campesina a comandante. A los 16 años ya luchaba contra los franceses. Arrestada, encarcelada, viuda y separada de su hijo, nunca se rindió. 💔🌿
En 1960, lideró el movimiento Đồng Khởi en Bến Tre y creó el legendario «Ejército del Cabello Largo» (Đội quân tóc dài): miles de mujeres campesinas entrenadas con estrategia, infiltración y valentía. Paralizaron al enemigo sin disparar un tiro… hasta que llegó el momento de hacerlo. 🧕⚡
En 1965, fue subcomandante del Viet Cong. En 1974, mayor general. Después de la guerra, vicepresidenta del Consejo de Estado y Heroína de las Fuerzas Armadas.
Su autobiografía, No Other Road to Take, cuenta cómo una mujer desafió a dos imperios. 📖🏛️
¿Por qué EE. UU. le temía? Porque ella no solo comandaba tropas: comandaba la voluntad de un pueblo. Su Ejército del Cabello Largo era invisible hasta que actuaba. No usaba uniforme. Usaba la confianza de su gente. Y eso, para una superpotencia, era mucho más aterrador. 🕵️♀️🔥
⚖️🇻🇳 Disclaimer: No somos historiadores ni vietnamitas. Esto es pura admiración por una mujer extraordinaria, análisis de✌️💇♀️
#mujeresenlahistoria #womeninwar #vietnam #femaleleaders #historia
Nguyễn Thị Định (1920–1992) fue la primera mujer en alcanzar el rango de mayor general en el Ejército Popular de Vietnam. Y EE. UU. le tenía miedo. 😨🇻🇳
De campesina a comandante. A los 16 años ya luchaba contra los franceses. Arrestada, encarcelada, viuda y separada de su hijo, nunca se rindió. 💔🌿
En 1960, lideró el movimiento Đồng Khởi en Bến Tre y creó el legendario «Ejército del Cabello Largo» (Đội quân tóc dài): miles de mujeres campesinas entrenadas con estrategia, infiltración y valentía. Paralizaron al enemigo sin disparar un tiro… hasta que llegó el momento de hacerlo. 🧕⚡
En 1965, fue subcomandante del Viet Cong. En 1974, mayor general. Después de la guerra, vicepresidenta del Consejo de Estado y Heroína de las Fuerzas Armadas.
Su autobiografía, No Other Road to Take, cuenta cómo una mujer desafió a dos imperios. 📖🏛️
¿Por qué EE. UU. le temía? Porque ella no solo comandaba tropas: comandaba la voluntad de un pueblo. Su Ejército del Cabello Largo era invisible hasta que actuaba. No usaba uniforme. Usaba la confianza de su gente. Y eso, para una superpotencia, era mucho más aterrador. 🕵️♀️🔥
⚖️🇻🇳 Disclaimer: No somos historiadores ni vietnamitas. Esto es pura admiración por una mujer extraordinaria, análisis de poder y fair use. ✌️💇♀️
#mujeresenlahistoria #womeninwar #vietnam #femaleleaders #historia
10 Diferencias entre el Karate Okinawan y el Karate Japonés.
10 Diferencias entre el Karate Okinawan y el Karate Japonés
El Karate Okinawan puede parecer una sola arte, pero sus raíces cuentan dos historias diferentes. El Karate Okinawan nació en las Islas Ryukyu y más tarde se introdujo en el territorio continental de Japón, donde evolucionó en lo que se llama comúnmente el Karate Japonés. Ambos son muy efectivos, pero se desarrollaron con diferentes prioridades.
1. Origen
Okinawan Karate: Se desarrolló en Okinawa a través de una mezcla de métodos de lucha indígenas y artes marciales chinas.
Karate Japonés: Se adaptó y se estandarizó después de que se introdujo el karate a la región continental de Japón a principios del siglo XX.
2. Objetivo principal
Okinawan Karate: Se centra en la defensa personal práctica y en la supervivencia de encuentros reales.
Karate Japonés: Se centra en la disciplina, la educación física y el desarrollo de carácter, junto con la defensa personal.
3. Posturas
Okinawan Karate: Utiliza posturas más naturales y móviles que apoyan el movimiento de cerca.
Karate Japonés: A menudo se enfoca en el estilo de lucha con entradas de trampa, golpes fuertes y golpes de larga distancia.
5. Kata (Bunkai)
Okinawan Karate: Se trata como un manual para técnicas de lucha realistas, incluidos los makiwara chi-ishi nigiri-game y otros equipos de fortalecimiento.
Karate Japonés: Se enfoca en la precisión de la forma y en el rendimiento atlético.
6. Métodos de entrenamiento
Okinawan Karate: A menudo incluye herramientas tradicionales como el makiwara chi-ishi nigiri-game y otros equipos de fortalecimiento.
Japonés Karate: Se enfoca en la filosofía, organizando y estandarizando la clasificación.
9. Generación de poder
Okinawan Karate: Genera poder a través del movimiento relajado, la mecánica corporal y el impacto de larga distancia.
Japonés Karate: A menudo se enfoca en la hipotensión, la disciplina y el desarrollo de carácter, junto con la defensa personal.
10. Influencia global
Okinawan Karate: Incluye estilos tradicionales como Goju-Ryu Uechi-Ryu y Shorin-Ryu.
Karate japonés: Incluye estilos como Shotokan Kyokushin Wado-Ryu y Shito-Ryu.
“Si quieres paz, prepárate para la guerra.”
Bushido Bryan.
Alofoke y el fracaso de las élites para comprender el nuevo sujeto político dominicano.*
*Alofoke y el fracaso de las élites para comprender el nuevo sujeto político dominicano.*
Por *José Miguel González Rossi*
Mucho antes de que Santiago Matías insinuara cualquier aspiración presidencial, ya había comenzado a construirse el fenómeno político que hoy inquieta silenciosamente a los partidos tradicionales de la República Dominicana. Su eventual candidatura no constituye la causa del problema; apenas es la manifestación más visible de una transformación social que lleva más de dos décadas gestándose en los barrios populares del país.
Las élites políticas han cometido un error recurrente a lo largo de la historia: confundir el silencio con la inexistencia. Creyeron que los sectores marginados no tenían voz porque no aparecían en los periódicos, en las universidades, en los espacios culturales tradicionales o en los medios de comunicación convencionales. Nunca comprendieron que simplemente hablaban otro lenguaje y utilizaban otros canales.
Todo comenzó mucho antes de Alofoke.
Miles de jóvenes provenientes de sectores como Guachupita, La Ciénaga, Capotillo, Gualey, La Zurza, Barrio Sucio, Los Guandules, Boquejarro y decenas de comunidades similares empezaron a narrar sus vidas mediante el dembow, el rap y posteriormente el trap. Aquellas canciones, calificadas por muchos como vulgares, obscenas o inmorales, eran en realidad una gigantesca crónica social escrita desde abajo.
No cantaban la realidad que la sociedad quería escuchar.
Cantaban la realidad que les tocaba vivir.
Describían hogares fragmentados, violencia cotidiana, consumo de drogas, delincuencia, sexualidad precoz, economías ilegales, frustraciones, ausencia del Estado, discriminación y desesperanza. Lo hacían utilizando el lenguaje propio de esos barrios, sin traducirlo para satisfacer la sensibilidad de quienes nunca habían tenido que sobrevivir en esas circunstancias.
La mayoría de esos jóvenes tampoco encontraba oportunidades reales para integrarse al mercado laboral formal. Muchos ni siquiera concluían el bachillerato. Otros, aun terminándolo, enfrentaban una barrera menos visible pero igualmente poderosa: el estigma territorial.
En sociología urbana este fenómeno ha sido ampliamente documentado. El lugar donde una persona vive termina convirtiéndose en una marca social que condiciona las oportunidades futuras. El nombre del barrio antecede al individuo.
No importaba si un joven asistía diariamente al liceo Juan Pablo Duarte, si pertenecía a una iglesia evangélica o si jamás había cometido un delito. Bastaba con escribir en un currículum que residía en Capotillo, Guachupita o La Ciénaga para que muchos empleadores asociaran automáticamente su identidad con violencia, inseguridad o delincuencia.
El individuo dejaba de ser evaluado por sus méritos. Era juzgado por la reputación colectiva del territorio donde había nacido.
La antropología denomina este proceso estigmatización espacial: la construcción simbólica de determinados territorios como espacios inferiores, cuyos habitantes terminan cargando socialmente con una culpa que nunca les perteneció individualmente.
Aquellos muchachos crecieron entendiendo que buena parte de la sociedad ya había decidido quiénes eran antes siquiera de conocerlos.
Ante semejante exclusión, la música dejó de ser únicamente entretenimiento.
Se convirtió en reconocimiento.
Cada canción representaba la posibilidad de existir públicamente en una sociedad que durante décadas había preferido invisibilizarlos.
Por eso, el éxito del dembow nunca puede comprenderse únicamente desde la música.
Fue un fenómeno profundamente social.
Era la primera vez que los barrios hablaban con su propia voz.
Las clases medias y altas reaccionaron exactamente como suelen reaccionar las élites cuando los sectores excluidos comienzan a producir cultura propia: confundieron la descripción con la apología.
Interpretaron aquellas canciones como una promoción de los llamados "antivalores", cuando muchas de ellas funcionaban, consciente o inconscientemente, como documentos etnográficos sobre una realidad que el Estado jamás quiso observar de frente.
Un caso emblemático fue Tokischa.
Su canción _Calentura vaginal_ fue presentada por amplios sectores como una degradación moral de la juventud. Sin embargo, más allá de su evidente provocación artística, describía dinámicas presentes en numerosos centros educativos públicos: consumo de sustancias, violencia escolar, sexualidad adolescente, conflictos entre estudiantes y profesores, así como múltiples expresiones de una crisis social mucho más profunda.
La respuesta institucional fue profundamente reveladora.
En lugar de preguntarse por qué millones de jóvenes se identificaban con aquella narrativa, numerosos funcionarios optaron por condenarla moralmente.
Combatieron el síntoma.
Ignoraron la enfermedad.
Resultaba más cómodo censurar una canción que enfrentar las condiciones sociales que la habían hecho posible.
Y fue precisamente en ese vacío donde apareció Santiago Matías.
Mientras buena parte de los medios tradicionales despreciaban aquella producción cultural, Alofoke comprendió algo extraordinariamente simple: detrás de esas canciones existía una comunidad gigantesca que llevaba décadas esperando ser escuchada.
No respaldó únicamente artistas.
Respaldó identidades.
No difundió solamente música.
Difundió reconocimiento.
Desde la teoría política contemporánea, el reconocimiento constituye una de las fuentes fundamentales de legitimidad. Los individuos no apoyan únicamente a quienes les ofrecen bienes materiales; también respaldan a quienes validan públicamente su existencia, su lenguaje, sus símbolos y su forma de comprender el mundo.
Los partidos tradicionales nunca entendieron esa dimensión.
Continuaron hablando mediante discursos cuidadosamente elaborados para la televisión mientras una generación completa migraba hacia YouTube, Instagram, TikTok y los espacios digitales donde podía participar activamente de la conversación pública.
Alofoke comprendió mucho antes que ellos que el monopolio de la comunicación había terminado.
Su plataforma no solo entretenía.
Construía comunidad.
Y toda comunidad termina generando identidad política, incluso cuando originalmente no tenga propósitos electorales.
Pierre Bourdieu sostenía que el poder no depende únicamente del dinero o de las instituciones, sino también del capital simbólico: la capacidad de definir qué voces merecen ser escuchadas y cuáles permanecen invisibles.
Durante décadas, ese capital simbólico estuvo concentrado en periodistas, intelectuales, empresarios y dirigentes políticos.
Las redes sociales modificaron radicalmente esa distribución.
Hoy una transmisión en vivo puede movilizar más atención que un discurso presidencial.
Una entrevista digital puede fijar la agenda pública durante varios días.
Un creador de contenido puede influir sobre millones de jóvenes sin pertenecer a ningún partido político.
Eso es precisamente lo que representa Santiago Matías.
No es simplemente un influencer.
Es el producto de una redistribución histórica del poder comunicacional.
Su fortaleza política no proviene exclusivamente de su popularidad.
Proviene de haber construido, durante años, una relación emocional con sectores sociales que nunca encontraron representación auténtica en las estructuras partidarias tradicionales.
Por eso las eventuales aspiraciones presidenciales de Alofoke generan tanta inquietud.
No porque posea hoy una maquinaria electoral comparable con los partidos establecidos, sino porque simboliza algo mucho más difícil de combatir: el surgimiento de un liderazgo nacido fuera de las élites políticas, económicas, académicas y mediáticas.
Las dirigencias tradicionales siguen intentando disputar votos.
Él lleva años construyendo pertenencia.
Y cuando la política entra en crisis de representación, la pertenencia suele convertirse en un recurso mucho más poderoso que la propaganda.
Quizá la verdadera pregunta ya no sea si Santiago Matías puede llegar a competir por la Presidencia de la República.
La pregunta realmente importante es por qué millones de dominicanos consideran hoy más auténtica la voz de un comunicador nacido en los barrios que la de organizaciones políticas con décadas administrando el Estado.
Responder esa pregunta implica reconocer una verdad incómoda: durante demasiado tiempo, la República Dominicana oficial habló sobre los barrios, pero muy pocas veces decidió escucharlos.
Alofoke entendió esa realidad antes que todos los demás.
Y quizá esa sea la explicación más profunda de por qué hoy los partidos tradicionales observan su crecimiento con una mezcla de preocupación, cautela y desconcierto.
El 12 de agosto, el cielo va a hacer algo que no ha hecho en décadas.
El 12 de agosto, el cielo va a hacer algo que no ha hecho en décadas.
Tres eventos astronómicos mayores en el mismo día.
Antes del amanecer: seis planetas alineados en el cielo matutino. Júpiter, Mercurio, Marte, Urano, Saturno y Neptuno, visibles simultáneamente. Algunos a simple vista, otros con binoculares. Una primera sorpresa del universo antes del evento principal.
Durante el día, el evento principal.
Un eclipse solar total cruzará desde el norte de Rusia, pasará por Groenlandia, Islandia, y llegará al norte de España y Portugal en la tarde. Será el primer eclipse total visible en España continental desde 1999. Casi mil millones de personas estarán bajo la sombra de la Luna.
El eclipse ocurre cuando el sol está bajo en el horizonte, creando lo que los astrónomos llaman un "eclipse al atardecer" o "eclipse hora dorada". Para los fotógrafos, la combinación de un Sol bajo en el horizonte y el momento en que la Luna cubre completamente al Sol podría convertirlo en uno de los eclipses más impresionantes para fotografiar en años.
Y cuando oscurece, el tercer acto.
Las Perseidas tendrán su mayor actividad esa misma noche, con la posibilidad de observar la mayor cantidad de meteoros en el cielo. Y en 2026 hay un detalle perfecto, la noche de mayor actividad coincide con luna nueva, cuando la Luna estará casi completamente oscura, porque la Luna acaba de cruzar frente al sol en el eclipse. El cielo nocturno estará completamente oscuro. La próxima vez que las Perseidas coincidan con luna nueva será en 2045.
Planetas al amanecer. Eclipse al atardecer. Meteoros toda la noche.
Todo en menos de 24 horas.
Tienemos pocos días para ver esta increíble obra del universo.
"BASÁYEV ESTÁ AQUÍ": LAS TRES PALABRAS QUE HELABAN LA SANGRE EN EL CÁUCASO
"BASÁYEV ESTÁ AQUÍ": LAS TRES PALABRAS QUE HELABAN LA SANGRE EN EL CÁUCASO
Había un nombre que recorría las radios militares rusas como un presagio de muerte. Un nombre que obligaba a reforzar convoyes, a revisar cada camino y a sospechar de cada montaña. Shamil Basáyev. Cuando los informes de inteligencia advertían que podía encontrarse en una zona, nadie sabía desde dónde atacaría ni cuándo aparecería. Sus hombres surgían de los bosques, golpeaban con una violencia devastadora y desaparecían antes de que la artillería rusa pudiera responder. Poco a poco, aquel comandante checheno dejó de ser un simple insurgente para convertirse en el enemigo más buscado y temido de Rusia.
Todo comenzó con la Primera Guerra de Chechenia, en 1994. Moscú estaba convencida de que la campaña terminaría en pocos días. Miles de soldados, tanques T-72, vehículos blindados y artillería avanzaron sobre Grozni creyendo que aplastarían rápidamente a los separatistas. Pero dentro de la ciudad los esperaba un enemigo diferente. Basáyev comprendió que enfrentarse de frente al ejército ruso era un suicidio. En lugar de ello, dividió a sus combatientes en pequeños grupos armados con fusiles AK-74, ametralladoras PKM, lanzacohetes RPG-7 y misiles antitanque. Cada edificio destruido se convirtió en una fortaleza y cada calle en una emboscada.
Las columnas rusas comenzaron a arder una tras otra. Los blindados eran atacados desde sótanos, ventanas y azoteas al mismo tiempo. Los convoyes desaparecían en carreteras montañosas y los soldados vivían con la incertidumbre de no saber de dónde llegaría el siguiente disparo. Basáyev demostró que un ejército pequeño, pero disciplinado y conocedor del terreno, podía infligir pérdidas enormes a una potencia militar. Su prestigio entre los combatientes chechenos creció con rapidez, mientras que para los mandos rusos su nombre empezó a representar un problema cada vez más difícil de eliminar.
Sin embargo, la guerra también transformó al propio Basáyev. El comandante guerrillero fue abandonando gradualmente los límites de una lucha exclusivamente militar. En junio de 1995 tomó una decisión que cambiaría para siempre su imagen. Al frente de un grupo de combatientes cruzó territorio ruso y asaltó el hospital de Budiónnovsk. Más de un millar de civiles quedaron atrapados. Durante días, el mundo observó cómo mujeres, ancianos y niños eran utilizados como rehenes mientras las fuerzas especiales rusas intentaban recuperar el edificio. El saldo fue devastador: más de cien muertos y cientos de heridos. Basáyev logró regresar a Chechenia tras una negociación, pero desde entonces dejó de ser visto únicamente como un comandante insurgente y pasó a ser considerado uno de los terroristas más peligrosos del planeta.
Después de la guerra, lejos de desaparecer, su influencia aumentó. Reclutó nuevos combatientes, organizó redes clandestinas y preparó nuevas ofensivas. En 1999 encabezó una incursión armada en la vecina Daguestán, convencido de que podía extender la insurgencia por todo el Cáucaso. La respuesta rusa fue inmediata y brutal. Comenzó la Segunda Guerra de Chechenia. Esta vez Moscú regresó decidida a no repetir los errores del pasado. Grozni fue reducida a escombros bajo un bombardeo constante y comenzó una persecución implacable contra Basáyev y sus hombres.
Ni siquiera la pérdida de una pierna, tras la explosión de una mina, logró detenerlo. Continuó coordinando operaciones desde la clandestinidad. Su nombre aparecía una y otra vez en los informes de inteligencia rusos, relacionado con atentados, ataques suicidas y acciones cada vez más indiscriminadas. El hombre que había construido su fama enfrentando a soldados comenzó a dirigir operaciones donde las principales víctimas eran civiles.
El episodio que terminó de convertir su nombre en un símbolo mundial del terrorismo ocurrió en septiembre de 2004. Un comando vinculado a su organización tomó la escuela número 1 de Beslán durante la ceremonia de inicio del curso escolar. Más de mil personas, la mayoría niños, quedaron retenidas durante tres días. El desenlace fue un infierno de explosiones, disparos y caos. Más de 330 personas murieron, entre ellas cerca de 190 niños. Años después, Basáyev reivindicó públicamente la responsabilidad de la operación, un hecho que selló definitivamente su legado.
A partir de ese momento, Rusia convirtió su captura o eliminación en una prioridad absoluta. Los servicios de inteligencia fueron desmantelando una a una sus redes de apoyo, eliminando a sus lugartenientes y cerrando el cerco sobre el comandante checheno. El 10 de julio de 2006, una poderosa explosión en Ingusetia acabó con su vida. Según las autoridades rusas, fue el resultado de una operación especial; otras versiones sostienen que el camión cargado de explosivos que transportaba detonó accidentalmente. Su muerte puso fin a la carrera del hombre que durante más de una década desafió al Estado ruso.
Shamil Basáyev dejó una huella imposible de borrar. Fue un estratega capaz de poner en jaque a uno de los ejércitos más poderosos del mundo mediante guerrillas y emboscadas, pero también un hombre que cruzó todos los límites al convertir a civiles inocentes en objetivos de guerra. Su nombre sigue siendo recordado por dos razones opuestas: por la habilidad militar que desconcertó a Rusia y por las atrocidades que terminaron definiendo su legado.
Los habitantes de la isla Sentinel.
Una flecha disparada hacia un helicóptero confirmó que una de las comunidades más aisladas del planeta había sobrevivido a una de las mayores catástrofes naturales de la historia reciente.
El 26 de diciembre de 2004, un terremoto submarino provocó el tsunami que devastó las costas del océano Índico. Las olas golpearon el archipiélago indio de Andamán y Nicobar, donde se encuentra Sentinel del Norte, una isla cubierta de bosque y rodeada por arrecifes.
Durante varios días, las autoridades desconocieron qué había ocurrido con sus habitantes. Un helicóptero de la Guardia Costera fue enviado para observar la costa y buscar señales de vida.
Cuando la aeronave descendió, un hombre salió de la vegetación, avanzó por la arena y apuntó su arco hacia el cielo. La flecha pasó lejos del aparato, pero la tripulación obtuvo la respuesta que necesitaba: los sentineleses seguían allí.
El terremoto había elevado parte del terreno. Zonas de arrecife que antes permanecían sumergidas quedaron expuestas, mientras algunas lagunas y áreas de pesca cambiaron de forma. La comunidad sobrevivió dentro de un paisaje que ya no era exactamente el mismo. Los documentos disponibles no permiten reconstruir cómo reaccionó ante la llegada de las olas, aunque su conocimiento del mar, las mareas y el interior de la isla debió resultar decisivo.
La flecha también condensaba una larga historia de encuentros impuestos desde el exterior.
En 1880, el funcionario colonial británico Maurice Vidal Portman desembarcó en Sentinel del Norte acompañado por un grupo armado. Después de recorrer la isla durante días, capturó a una pareja anciana y a cuatro niños, y los trasladó a la colonia penal de Port Blair.
Los adultos enfermaron y murieron poco después. Los niños, también enfermos, fueron devueltos a la isla junto con varios obsequios. Ese episodio formó parte de una política colonial que intentaba someter y estudiar a los pueblos indígenas de las Andamán mientras las enfermedades y la violencia reducían drásticamente otras comunidades del archipiélago.
Durante la segunda mitad del siglo XX, equipos indios realizaron expediciones periódicas y dejaron cocos, herramientas y otros objetos en las playas. Las respuestas variaron según el momento: algunos grupos se retiraban al bosque, otros levantaban sus armas y, en varias ocasiones, aceptaron los regalos.
En enero de 1991 se produjo uno de los acercamientos más próximos conocidos. Hombres y mujeres se aproximaron a las embarcaciones y recibieron cocos directamente de los antropólogos. La escena mostró que sus decisiones ante los visitantes dependían de las circunstancias y de la distancia que estos respetaran.
Los sentineleses pescan, cazan, construyen canoas y fabrican arcos de gran tamaño. También han utilizado metal, madera, recipientes y otros materiales recuperados del mar y de embarcaciones naufragadas. Su vida se sostiene mediante conocimientos adaptados a una isla pequeña, a sus arrecifes y a los recursos disponibles en cada estación.
India terminó abandonando las expediciones de contacto directo. Sentinel del Norte y cinco kilómetros del mar que la rodea están protegidos como reserva tribal. La Guardia Costera y la Policía Marítima vigilan la zona desde la distancia bajo una política destinada a impedir desembarcos y reducir el riesgo de enfermedades, explotación o violencia.
En aquella mañana posterior al tsunami, el helicóptero representaba toda la capacidad tecnológica del mundo exterior. El hombre de la playa solo necesitó una flecha para comunicar que su pueblo había sobrevivido y que la isla continuaba teniendo sus propios límites.
Hasta donde llega el servilismo.
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🇯🇵El alcalde de Hiroshima critica a Rusia, pero no menciona a Estados Unidos qué fue quién bombardeó la ciudad
El alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui, en una ceremonia conmemorativa del 81 aniversario del bombardeo atómico estadounidense, criticó a Rusia y sus acciones en Ucrania, pero no mencionó a Estados Unidos como el país que lanzó la bomba atómica sobre la ciudad.Matsui inició su discurso acusando a Rusia de supuestamente “utilizar armas nucleares como instrumento de intimidación” y criticando sus acciones en Ucrania. Si bien al principio evitó mencionar la palabra “Rusia”, refiriéndose a ella como una “gran potencia”, luego mencionó directamente a Rusia y el conflicto en Ucrania.Mientras tanto, el alcalde de Hiroshima, como en años anteriores, no mencionó a Estados Unidos como responsable del bombardeo atómico de la ciudad en 1945
https://es.head-post.com/index.php/2026/08/06/el-alcalde-de-hiroshima-critica-a-rusia-pero-no-menciona-a-estados-unidos-que-fue-quien-bombardeo-la-ciudad/
jueves, agosto 06, 2026
La memoria del olvido.
1/LA TÍA TATÍN
Aún la Tía Tatín
barre el patio de su utopía
con su escoba arrincona contra las tardes
los recuerdos más lejanos de nuestra memoria
y enciende junto al camino real
las hogueras de nuestra ira ancestral
la tía Tatín
menuda frágil leve
sus pasos cansados por los años
se pierden en el tiempo
entre los limoncillos y los mamones florecidos
sus pasos no volverán del olvido
porque una tarde se murió de pena
cuando sintió la aguda ausencia
de los pájaros y el trueno
y preguntó por la lluvia
y le dijeron que Mamá Tita
casi muerta
se había ido envuelta en un manto de lágrimas
a otras tierras lejanas y extrañas
-¿y las flores?
Preguntó
-la primavera agoniza
le contestaron
-con razón la tarde huele a sangre-
dijo
y se vistió de tristeza
y por la ventana abierta del crepúsculo
miró con ternura por última vez
las anacahuitas gemelas
que junto al camino real arañaban el cielo
y que ella amaba tanto
porque en la oquedad de sus troncos
junto a sus hijos
ella sobrevivió a la furia
del ciclón San Zenón
fue aquella tarde
cuando por primera vez
sintió el ruido macabro de los tractores
destruyendo el bosque
y sintió sobre sus hombros
el peso de la primavera que moría
2/CATÓ
A Cató la guardo en mi corazón
todavía la imagino en las mañanas
distantes y grises
junto a los fogones encendidos
haciendo café como siempre
fabricando arepas de sueños
y conconetes de ternura
no olvido la expresión de sus ojos
siempre llenos de flores azules
y mariposas amarillas
creando el alba de mi infancia
en que yo iba hacia su casa
sembrando en todo el camino mis sueños
iba feliz
a buscar la leche
donde el tío Juan de la Rosa
su compañero en la senda del amor
recuerdo cuando yo llegaba a la cocina
con mi traje de neblina y rocío
y la encontraba intacta
entre el fuego de los fogones
y las flores del crepúsculo
fabricando con sus manos colores
con que se visten los amaneceres
en el horizonte lejano de nuestra utopía
y le decía
-madrinita madrinita
y ella con una sonrisa enigmática
me respondía
--mi ahijaito mi ahijaito
y me daba un poco de café
para ahuyentar los duendes del frío
y entonces yo me iba al potrero
donde el tío Juan
junto a Chobolo Guancho y Mañé
ordeñaba las vacas
de regreso a casa
el recuerdo de Cató
ponía alas mis pies
3/LAS COSAS MÁS SENCILLAS
Esta noche
hemos tomado el camino
hacia Borronoso
allá la tía Eufemia
siempre nos espera
con los brazos abiertos
Pipí nos contará un cuento
y seremos felices
contaremos las estrellas
y nos sentaremos
junto a la hoguera
y hablaremos como siempre
de las cosas más sencillas
tomaremos café
y volveremos a casa
seguro que allá
en Borronoso
la tía Eufemia
siempre nos esperará
con los brazos abiertos
4/EL ABUELO ISMAEL
El abuelo Ismael
el padre de mi padre
venía todos los días a casa
venía de lejos
Julia lo traía sobre su lomo
con todo el peso de su edad
venía de tan cerca del mar
que podíamos sentir el olor de las olas
en su mirada salpicada de cielo
que nos envolvía
en su amor ancestral
él siempre llegaba alegre
con la piel manchada
de los colores recientes
del amanecer insular
y con una sonrisa de rocío
entraba a la cocina
donde mamá hacía café de pilón
y nosotros felices
corríamos hacia él
gritando
- abuelo abuelo
y él abría sus brazos infinitos
y nos apretaba contra su pecho
florecido de ternura
nosotros sabíamos que en su macuto
él siempre nos traía regalos de amor
y una historia distinta
que antes de irse al conuco
nos contaba
así era el abuelo Ismael
sus manos
hacedoras de la lluvia y la primavera
hacían florecer
sobre la tierra la esperanza
de la casa al conuco
sus huellas son eternas
en mi memoria que recolecta
los residuos de nuestro pasado
nublado de olvido
para que la yuca la batata el maíz
las habichuelas y el maní congo
se llenen de flores
en el alma de los fantasmas
que nos visitan cada noche
al caer la tarde
como todos los días
el abuelo Ismael partía
al trotecito apacible de Julia
y nosotros nos quedábamos
parados en el patio del crepúsculo
hasta que él se perdía
en la azul sinuosidad del camino
de regreso a su casa
ya las piedras y los pájaros
lo conocen
y los árboles saben su nombre
que el viento lleva entre sus labios
5/LA TÍA AURORA
Cuando empezaba a caer la tarde
la tía Aurora solía sentarse
junto a la puerta de su casa
que daba al camino real
su mirada anochecida
se llenaba del rumor de los pájaros fugaces
y del vuelo de las mariposas
que salpicaban el broque de colores
que perecían navegar
en un océano espectral de girasoles
espigados contra la bruma del ocaso
su mirada se perdía más allá
de los límites transitorios de las tardes
prisionera del tiempo
nunca la vi sonreír
su tristeza insular
había marcado su vida
con la angustia residual
de la impotencia de ver morir
irremediablemente la primavera
sin que sus manos pudieran hacer nada
por salvar las flores de la furia de los tractores
que a su paso por nuestras tierras
lo arruinaban todo
allí en un rincón de la tarde
ella permanecía largo tiempo
con su cachimbo de barro antiguo
entre sus labios
fumando
mirando hacia atrás
hacia el olvido
tratando de encontrar
una salida en el tiempo
a lo que ella sabía inevitable
"pero caramba
esta vida de pobre
siempre ha sido una falsa"
decía
y su tristeza se fue haciendo grande
y con sus manos fabricaba
adioses de nostalgias
que guardaba en un rincón de su corazón
de su corazón que a ratos se cansaba
y por momentos dejaba de latir
y ella sentía sofocada el alma
de una ansiedad de muerte
que ya no le asustaba tanto
porque más allá de la vida
otra primavera
llenaría sus ojos
de una paz de flores y lunas
perfumadas sin prisa
en las noches tibias de las añoranzas
ella no temía ya a la muerte
todo lo contrario
hacía tiempo
que se había detenido a esperar
la llegada de la hora suprema
de dejar para siempre
este mundo del carajo
sin embargo
se entristecía
cuando miraba el camino
que lleva sin prisa al cementerio
a aquel lugar de sombras y misterios
donde algunas flores exhaustas
por el tiempo
crecen descuidadas y tristes
junto al mármol y las cruces
que marcan severas
la última morada del ser humano
la tía Aurora
nació y envejeció con el siglo
y danzó con él
la danza amarga del hambre
en noches calientes
bajo el asombro suspicaz del arcturus
el siglo la marcó
con su trauma de sangre y miseria
incrementando en ella
la tristeza secular de los de su raza
y sus huellas de agua
se alejan lentamente por el camino
hacia donde la tarde no es más
que espejismo horizontal de luces y colores
donde a pesar del tiempo
ella permanece intacta
como efigie faraónica
esculpida en oro viejo
eterna y sencilla
como una flor silvestre
inadvertida en medio del monte
6/MEMORIAS DEL VIENTO
De los días lluviosos de mayo
recuerdo a los huéspedes secretos que desesperados tocaban
las puertas que el tiempo había cerrado para siempre
para que no se escaparan los sueños que entre las cenizas
de tanta sangre derramada guardábamos en el alma
como evidencia de que en América a pesar del horror
África palpita en nuestros corazones
cuando en las noches de luna llena el sonido de las tamboras
nos junta alrededor de la hoguera en una danza milenaria y sensual
mientras en una esquina del tiempo los abuelos juntan estrellas entre sus ojos
y cuentan al viento las hazañas de las guerras antiguas
que ellos libraron contra el hombre blanco
para que el viento las guarde en su memoria como testimonio al heroísmo
de los negros cimarrones que en los manieles
hicieron posible la esperanza de una raza por sobrevivir
al horror de la esclavitud
7/FELIPE Y PIMPA
Felipe y Pimpa llegaron a la esperilla como de un largo viaje
cuando el camino como un cristal de soles florecidos
se perdía en el horizonte
donde los duendes fabricaban colores
con los que pintan en mis pupilas los crepúsculos de rutina
no recuerdo si era mañana o tarde sólo recuerdo
que llegaron con tantas mariposas en el corazón
que florecían entre sus dedos las estrellas
todo su equipaje era la nada
todos sus sueños era la tierra
llegaron desamparados sin mas cobija que el cielo
desnudos como el rocío
cargando sobre sus hombros todo el peso de su destino
escapaban de un tiempo tan amargo y antiguo
que doblegaba los sentidos llenando la memoria de cruces
junto al camino que se pierde entre los siglos
por eso al verlo la abuela Mamá Tita
tristes y desamparados en su regazo le dio abrigo
y con tablas de palma y yagua
bajo el sol les construyó un tibio bohío
8/DIEGO Y CANINA
Diego y Canina llegaban por la mañanita a casa
todavía con el olor del rocío en la piel
y en la mirada el fulgor plateado de las últimas estrellas
que aún permanecían intactas
en el cielo anaranjado del amanecer
trazando el camino perdido de la noche
que agonizaba despacio entre la maleza
y los árboles lejanos
dejando tras de sí un rastro sonoro de pájaros fugaces
y mariposas encantadas en la memoria del tiempo
ellos siempre nos encontraban en la cocina
calentándonos junto a los fogones encendidos
tratando de ahuyentar a los duendes del frío
que nos mordían la piel con sus huecos y afilados dientes de plata
siempre nos traían algún recuerdo de nostalgia entre sus manos
y tenían la mágica virtud de calentarnos la piel con tan sólo mirarnos
y nosotros desentumecidos y felices los llevábamos de las manos
por el sendero de flores eternas hasta el camino real
por donde después de beberse una taza de café caliente
seguían su camino hacia los conucos lejanos
donde el tiempo se había detenido
para que la primavera floreciera por siempre
más allá de la fantasía alucinante de nuestros sueños
que era la materia prima con la que fabricábamos los recuerdos
9/EL TÍO JUAN Y EL TÍO ALBERTO
Todavía el tío Juan y el tío Alberto
cabalgan paralelos hacia los pastos
de las distantes regiones del rocío
ellos habitantes de las remotas soledades del sur
arrean a prisa su ganado
hacia los esplendorosos amaneceres de abril
antes que mayo con sus días fatigados bajo la lluvia los alcance
y tienda sobre el mundo su red cristalina y transparente
atrapando en sus delgados hilos de plata el curso inefable del tiempo
entumecido por el hielo reciente del invierno
que bajo el sol implacable de abril se derrite
después de un siglo de olvido
todavía el tío Juan y el tío Alberto cabalgan en el tiempo
erguidos sobre sus monturas van marcando sus huellas
sobre las horas trémulas de estos amaneceres recién hechos
de rocíos y estrellas
van reventando el aire con la furia de sus foetes
cuyo sonido arrincona al ganado en un galope desenfrenado
hacia los pastos de las regiones distantes del rocío
ellos habitantes de las remotas soledades del sur
no son más que fantasmas difuminados en el tiempo
un símbolo errante de nuestro pasado
que bajo los flamboyanes florecidos
todavía se pasean por los caminos perdidos de la memoria
10/LA TÍA AGUSTINA
La tía agustina todavía permanece
recostada en la ventana del tiempo
mirando al sur
hacia donde el mar Caribe
se alarga hacia lo infinito de la imaginación
salpicando sus ojos de cielo y rocío
de remotos pájaros marinos
petrificados en ámbar celular de su mirada antigua
que todas las tardes se derrite en la distancia
chorreando el horizonte
de fosforescentes mariposas
que vuelan sin pausa tratando de alcanzar el sol
que navega en un espectral océano de colores
hacia ninguna parte
Esta colección de poemas despliega una cartografía íntima, poética y profundamente arraigada en la memoria rural y caribeña (con marcadas referencias a la identidad dominicana, como el ciclón San Zenón, los manieles o el café de pilón).
A través de diez estampas, el texto entrelaza la nostalgia familiar con la resistencia cultural y el impacto de la modernidad.
Temas centrales
La memoria familiar y la utopía rural: Cada poema rescata un personaje del entorno íntimo (la Tía Tatín, Cató, el Abuelo Ismael, la Tía Aurora, entre otros). Funcionan como guardianes de un modo de vida centrado en el conuco, la cocina de fogón, la solidaridad y el contacto directo con la tierra.
La violencia del «progreso»: Se denuncia la destrucción de la naturaleza y del espacio vital a manos de la modernización desmedida (personificada en «la furia de los tractores destroying el bosque» o la agonía de la primavera).
Identidad e historia ancestral: En piezas como Memorias del viento, la voz lírica trasciende la anécdota familiar para homenajear la herencia africana, el cimarronaje y los manieles, elevando el dolor individual a una memoria colectiva de sobrevivencia.
El paso del tiempo y la muerte: La vejez y la partida física no borran a los personajes; la poesía los convierte en fantasmas mitológicos que siguen transitando los caminos de la memoria.
Elementos estéticos y simbólicos
Símbolos cotidianos elevados a lo sagrado: El café, la yagua, las arepas, el macuto y el fogón dejan de ser simples objetos para convertirse en rituales de afecto y refugio contra el frío o la soledad.
Naturaleza personificada: La lluvia, el rocío, los pájaros, las anacahuitas y las mariposas actúan como un espejo de las emociones humanas (tristeza, agonía, ternura).
Tono elegíaco y lírico: Predomina un lenguaje evocador, melancólico y sensorial donde los colores, los olores y las luces del crepúsculo marcan el ritmo de las pérdidas y los recuerdos.
Esta obra de Domingo Acevedo constituye un retablo lírico de la memoria histórica, ancestral y ecológica del agro dominicano (con un enfoque evidente en la región Sur). A través de una poesía de aliento elegíaco y tono testimonial, el poeta no solo rememora su infancia, sino que construye un mito sobre la pérdida de un paraíso rural arrasado por la modernización y la violencia del tiempo.
1. Núcleos Temáticos Integrales
El paraíso rural versus la devastación de la modernidad
El espacio poético se articula sobre el «camino real», eje que conecta la utopía comunitaria con la llegada de la destrucción industrial.
En La Tía Tatín y La Tía Aurora, la violencia del cambio social irrumpe con «el ruido macabro de los tractores destruyendo el bosque».
La pérdida de la biodiversidad (los pájaros, la primavera, las flores) simboliza la agonía de un modo de vida tradicional.
Identidad Afrodescendiente y Resistencia Cimarrona
El poema Memorias del viento opera como el centro político e ideológico del poema.
La memoria deja de ser meramente familiar para volverse colectiva y decolonial.
Se reivindica la huella de África en el Caribe a través de las tamboras, la resistencia en los manieles (comunidades de negros cimarrones) y la lucha contra el sometimiento colonial.
El Ciclón San Zenón como hito del dolor
El huracán San Zenón (1930) funciona como una muesca en el tiempo histórico y biográfico de la Tía Tatín. Es el catalizador del trauma colectivo, un punto de inflexión donde la naturaleza desatada obliga a la supervivencia humana dentro del tronco de las anacahuitas.
2. Galería de Personajes Míticos
| Personaje | Dimensión Simbólica | Elementos ASOCIADOS |
| Tía Tatín | Resistencia frágil, guardiana de la memoria ecológica. | Anacahuitas, escoba, el ciclón San Zenón. |
| Cató | Nutricia, mito materno de la infancia. | Fogón, café, arepas, conconetes, flores azules. |
| Abuelo Ismael | Sabiduría agrícola, vínculo con la tierra prolífica. | Julia (su yegua), conuco, macuto, yuca, batata. |
| Tía Aurora | Tristeza insular, estoicismo ante el hambre y la muerte. | Cachimbo de barro, el siglo XX, camino al cementerio. |
| Felipe y Pimpa | El desarraigo y la migración interna campesina. | Yagua, bohío, desamparo, "mariposas en el corazón". |
3. Recursos Estilísticos y Simbología
El Fogón y el Café: En la poética de Acevedo, el café de pilón y el fogón no son meros datos costumbristas; representan la alquimia del afecto. Son el espacio de refugio contra los «duendes del frío» (la soledad, la intemperie, la pobreza).
Cromaticidad Impresionista: La paleta cromática constante (mariposas amarillas, flores azules, amaneceres anaranjados, mirada anochecida) dota a la geografía campesina de una atmósfera alegórica.
Procesos Antropomórficos: La naturaleza siente y padece: «la tarde huele a sangre», «la primavera agoniza», «las anacahuitas arañaban el cielo».
4. Estructura y Estética de la Memoria
La escritura adopta el ritmo del verso libre y la ausencia de puntuación estricta, imitando el flujo continuo del recuerdo o de la tradición oral. Los personajes no mueren en el sentido estricto; habitan una dimensión mitológica donde continúan cabalgando paralelos (El Tío Juan y el Tío Alberto) en los «caminos perdidos de la memoria».
En Memorias del viento, Domingo Acevedo recurre a los códigos estéticos y políticos de la poesía negroide y afrocaribeña (desarrollada por autores como Nicolás Guillén, Luis Palés Matos o Manuel del Cabral), no como un mero ejercicio rítmico, sino como un acto de reivindicación histórica y decolonial.
1. La tambora y el fuego: La ancestralidad ritual y sensorial
La poesía negroide utiliza la música y los instrumentos de percusión como vehículo de cohesión comunitaria y puente con la memoria africana. En el poema, esto se articula en el ritual de la noche:
«...cuando en las noches de luna llena el sonido de las tamboras / nos junta alrededor de la hoguera en una danza milenaria y sensual»
La tambora: Instrumento identitario del Caribe hispano (especialmente dominicano). Su percusión no es solo música, es la voz convocante que rompe la linealidad del tiempo occidental para instalar un tiempo mítico.
La danza y la hoguera: El baile opera como un lenguaje corporal de resistencia. La «danza milenaria y sensual» reafirma la vitalidad del cuerpo negro frente a la historia de cosificación ejercida por la esclavitud.
2. El Maniel y la épica del Cimarronaje
Uno de los aportes más profundos del poema dentro de la tradición afrocaribeña es la superación de la figura del "negro pasivo". Acevedo construye una épica de la libertad basada en el cimarronaje:
«...los abuelos juntan estrellas entre sus ojos / y cuentan al viento las hazañas de las guerras antiguas [...] testimonio al heroísmo / de los negros cimarrones que en los manieles / hicieron posible la esperanza de una raza...»
El Maniel: En el contexto caribeño y dominicano, los manieles o palenques eran las comunidades autónomas fundadas por esclavizados fugitivos (cimarrones). Rescatar esta palabra posiciona el poema en la geografía histórica de la rebeldía anti-esclavista.
Transmisión oral: Los abuelos que «cuentan al viento las hazañas» representan la figura de los griots africanos: los sabios depositarios de la memoria oral encargados de preservar la historia de las luchas del pueblo frente al «hombre blanco».
3. Dialéctica del dolor y la supervivencia: África en el corazón americano
El poema aborda la contradicción de la violencia colonial y la pervivencia cultural de la diáspora africana:
«...para que no se escaparan los sueños que entre las cenizas / de tanta sangre derramada guardábamos en el alma / como evidencia de que en América a pesar del horror / África palpita en nuestros corazones»
El trauma histórico: La «sangre derramada» y las «puertas que el tiempo había cerrado» aluden a la experiencia del Middle Passage (la travesía atlántica) y a las brutalidades de la plantación.
Resistencia cultural (La "llama" intacta): La poesía afrocaribeña celebra la capacidad del negro de retener su esencia y cosmovisión. África no es solo un origen geográfico perdido, sino una pulsión viva («palpita») dentro del continente americano.
4. Rasgos Estilísticos de la Estética Afrocaribeña en el Poema
| Elemento Estilístico | Función en Memorias del viento |
| Pulsión rítmica y verso de aliento largo | Aunque el texto no usa rima consonante ni jitanjáforas, la acumulación de imágenes genera una cadencia que simula el redoble ininterrumpido del tambor. |
| Mitificación del Viento | El viento funciona como un archivo vivo («para que el viento las guarde en su memoria»), un elemento cósmico que transporta la voz de los ancestros. |
| Atmósfera Teatral y Comunal | No hay un "yo" aislado; predomina un "nosotros" (nos junta, guardábamos, nuestros corazones) propio del espíritu colectivo africano. |
Tanto Manuel del Cabral (Compadre Mon, 1943) como Domingo Acevedo (Memorias del viento) son voces fundamentales de la poesía dominicana que abordan la negritud y la afrocaribeñidad. Sin embargo, lo hacen desde perspectivas estéticas, épocas y propósitos ideológicos distintos.
Mientras Manuel del Cabral recurre al ritmo, el mito telurista y el mestizaje dentro del movimiento de la poesía negroide caribeña de mediados del siglo XX, Domingo Acevedo adopta una lírica intimista, testimonial y decolonial a finales del siglo.
1. El sujeto poético: El héroe mítico vs. La memoria colectiva
Manuel del Cabral (Compadre Mon): Del Cabral concentra la voz afrocaribeña en un personaje alegórico: Compadre Mon. Mon es el centauro antillano, el campesino negro y mulato que condensa la violencia, la valentía y el machismo telúrico del Sur dominicano. Es un héroe mítico e individual que encarna el espíritu indomable de la tierra.
Domingo Acevedo (Memorias del viento): Acevedo diluye la figura del héroe individual para priorizar un "nosotros" comunitario. El sujeto poético no es un personaje titánico, sino la colectividad de los «negros cimarrones» en los manieles. El protagonismo recae en la memoria transmitida por los abuelos y los ancestros alrededor del fuego.
2. La función de la negritud: Sincretismo vs. Cimarronaje explícito
| Dimensión | Manuel del Cabral en Compadre Mon | Domingo Acevedo en Memorias del viento |
| Enfoque de la identidad | Mestiza y telúrica: La negritud está amalgamada con el barro, la tierra y el mulataje de la nación. | Decolonial y diaspórica: La negritud se conecta directamente con el origen africano y el trauma de la esclavitud. |
| Lucha histórica | Se centra en las montoneras, las guerras civiles campesinas y el desafío a la muerte. | Reivindica la resistencia contra el «hombre blanco» y la creación de espacios libres (manieles). |
| Simbolismo | El caballo, el espuela, el mancebo, el fusta, la sombra y el polvo del camino. | La tambora, el fuego, la luna llena, la sangre derramada y el viento-archivo. |
3. Estilo, ritmo y recursos formales
El ritmo y la sonoridad en Del Cabral: Del Cabral utiliza una métrica a menudo más tajante, con un ritmo sincopado que imita el galope del caballo o el golpe seco del tambor. Su lenguaje es exuberante, lleno de imágenes sensoriales violentas («tu tamaño de tierra», «el cuchillo que te busca la voz»).
El aliento épico-elegíaco en Acevedo: Acevedo renuncia al artificio sonoro rápido o a las jitanjáforas. Utiliza el verso libre de aliento largo y un tono elegíaco. El ritmo en Memorias del viento no imita el golpe del tambor, sino el flujo ininterrumpido del viento que transporta el recuerdo.
4. Puntos de convergencia
A pesar de sus diferencias de época y estilo, ambos poemas comparten pilares esenciales de la cosmovisión afrocaribeña:
La revalorización del Sur dominicano: Ambos autores sitúan el espacio poético en la geografía árida, profunda y ancestral del Sur de la República Dominicana, un territorio históricamente marcado por la presencia afrodescendiente.
La oralidad como trinchera: Tanto las historias que giran en torno a Compadre Mon como las hazañas que cuentan los abuelos en Memorias del viento dependen de la tradición oral para vencer al olvido impuesto por la historiografía oficial.
El elemento telúrico y cósmico: En ambos universos, el hombre negro no está separado de la naturaleza; sus ojos «juntan estrellas» (Acevedo) o su cuerpo se confunde con la geografía misma del país (Del Cabral).
La comparación entre «Memorias del viento» de Domingo Acevedo y «Hay un país en el mundo» (1949) de Pedro Mir abre un diálogo entre dos de las vertientes sociopolíticas y literarias más importantes de la poesía dominicana: la memoria ancestral/afrodescendiente y la épica socioeconómica de la patria mutilada.
Ambos poemas son cantos de dolor, resistencia y dignidad, pero abordan la injusticia social y el devenir histórico desde marcos conceptuales y horizontes estéticos muy distintos.
1. La visión social: El campesinado explotado vs. La resistencia cimarrona
Pedro Mir (La explotación de la fuerza de trabajo):
En Hay un país en el mundo, Mir construye una crítica marxista y panfletaria (en el mejor sentido lírico) de la estructura socioeconómica dominicana. Su foco es el campesino desposeído y el proletariado azucarero sometido por la oligarquía local y el imperialismo extranjero:
«...con un millonario de la caña / y un millonario del cacao / y un millonario del café...»
La tragedia en Mir es de carácter estrucural y material: un país rico habitado por un pueblo hambriento y despojado de su propia tierra.
Domingo Acevedo (La violencia colonial y el despojo cultural):
En Memorias del viento, la injusticia social no se mide únicamente en términos de producción o salario, sino en el trauma histórico de la esclavitud y el colonialismo. La opresión la encarna el «hombre blanco», y la víctima no es solo el trabajador agrícola, sino el ser afrodescendiente cuya cultura y dignidad fueron pisoteadas:
«...los sueños que entre las cenizas / de tanta sangre derramada guardábamos en el alma...»
2. La memoria histórica: El mapa geopolítico vs. La geografía del Maniel
| Dimensión Histórica | Pedro Mir (Hay un país en el mundo) | Domingo Acevedo (Memorias del viento) |
| Sujeto histórico | El pueblo dominicano en su conjunto (el campesino, el obrero del ingenio, la masa descalza). | El negro cimarrón, la comunidad afrocaribeña y los ancestros del Caribe insular. |
| Espacio de libertad | La patria entera proyectada hacia el futuro mediante la liberación nacional y la justicia social. | El Maniel (palenque): espacio físico y espiritual de autonomía preservado en la memoria oral. |
| Punto de origen del mal | El latifundio, la intervención extranjera y la dictadura (trujillato implícito). | El Middle Passage (la trata transatlántica), la esclavitud colonial y la supremacía blanca. |
3. El tono, la geografía y el aliento poético
El mapa físico y la coralidad en Pedro Mir:
Mir escribe desde el exilio con un tono profético, grandilocuente y profundamente geográfico. Define la isla desde sus coordenadas cósmicas («Colocado en el mismo trayecto del sol...») para denunciar que ese territorio no pertenece a sus verdaderos dueños. Su lenguaje es coral, acumulativo y desgarrador.
La intimidad del fuego en Domingo Acevedo:
Acevedo adopta un tono más íntimo, lírico y cercano al ritual ancestral. La historia no se despliega en los campos de caña ni en las fronteras de la patria, sino alrededor de la hoguera y la tambora durante una noche de luna llena. La geografía es la de la interioridad comunitaria.
4. Puntos de encuentro: La dignidad y la victoria sobre el olvido
A pesar de sus diferencias de escala (lo nacional-estructural en Mir vs. lo ancestral-decolonial en Acevedo), ambas obras convergen en postulados fundamentales:
La memoria como trinchera anti-amnésica: Tanto Mir como Acevedo escriben para evitar que el sufrimiento de los olvidados quede bajo «las cenizas» o sepultado por la narrativa oficial de las élites.
La fe en la supervivencia popular: Ninguno de los dos poemas cae en el nihilismo. Para Mir, el pueblo es una fuerza indestructible que terminará reclamando su tierra; para Acevedo, África «palpita en nuestros corazones», demostrando la victoria de la vida y la esperanza sobre el horror de la esclavitud.







