Este corpus de textos, escritos y compilados entre febrero y julio de 2026, constituye una cartografía íntima, política y existencial de su autor. La producción literaria de Domingo Acevedo en este período revela una profunda madurez expresiva, caracterizada por la coexistencia de la brevedad contemplativa (el haiku), la lírica del desarraigo existencial, la memoria histórica del Caribe y la denuncia política internacionalista.
A continuación, se presenta un análisis sistemático desde las tres dimensiones solicitadas: literaria, social y antropológica.
1. Visión Literaria: Estructura, Estilo y Estética
Desde el punto de vista formal, la muestra antológica presenta una notable hibridación de géneros y una evolución hacia el despojamiento retórico, donde la palabra busca su peso exacto.
La tensión micro/macro (Haikus vs. Verso Libre Político): Coexisten dos pulsiones estéticas opuestas pero complementarias. Por un lado, la adopción del haiku o micro-poema de tradición japonesa (textos 3, 6, 14, 15, 16, 17, 18). Estos textos capturan el aware (la emoción ante la transitoriedad de las cosas): una luciérnaga atrapada en ámbar, la neblina en los arrozales, el rumor del río. Por otro lado, la poesía de largo aliento, discursiva y torrencial (como en "Golpe de Estado"), emparentada con la tradición del canto general nerudiano y la poesía conversacional hispanoamericana.
La metapoesía y la autoconciencia del fracaso: En los textos 2 y 9 ("He vuelto a leerme"), Acevedo dialoga con su propio oficio. Hay una melancolía trágica respecto al destino del escritor: los libros habitados por polillas, las palabras que se vuelven "veneno" o quedan "laureadas en la profunda fosa de la indiferencia". La literatura se define aquí como un cementerio de sueños, un acto de resistencia que sabe de antemano que corre el riesgo del olvido.
Imágenes y Simbolismo: La imaginería es cruda, de un realismo lírico punzante. Aparecen sinestesias dolorosas ("el sol triste del invierno... apuñalaba mi desnudez", "vasijas del hambre") y personificaciones de alto impacto ("el mar en su delirio... bosteza los nombres de los esclavos").
2. Visión Social: Memoria, Ideología y Geografía Urbana
El sujeto lírico de Acevedo no está aislado en una torre de marfil; es un observador participante de los traumas históricos y las realidades marginales de su entorno y del continente.
La Zona Colonial como escenario espectral: El texto 10 es fundamental para entender la sociología urbana del autor. Transita por la calle El Conde, El Conde Café (La Cafetera) y el Parque Colón en Santo Domingo. Lejos de idealizar la bohemia, la describe como una fauna de "fantasmas", una intelectualidad disuelta en el desencanto, el alcohol ("tufo a brugal") y proclamas políticas que caen en el vacío ("leen en voz alta a nadie el manifiesto comunista"). La aparición del "fantasma de un héroe de la guerra de abril" marca el dolor por la pérdida de los horizontes utópicos frente al avance de las "ideas fascistas y el discurso de la derecha".
La memoria de la trata negrera (El trauma transatlántico): En "El mar en su delirio" (texto 5), la geografía del Caribe se lee como una fosa común. El océano no es un espacio idílico de contemplación turística, sino el custodio de la memoria de los esclavizados africanos arrojados al agua. Hay una denuncia explícita de la desmemoria institucionalizada: el mar guarda la "evidencia del horror" donde el dolor quedó "momificado".
Internacionalismo y alienación de la clase obrera: El poema "Golpe de Estado" (texto 21) es una pieza de denuncia política sobre el 11 de septiembre en Chile. Literariamente, la repetición obsesiva del número "cuarenta y cuatro" (los impactos de bala en el cuerpo de Víctor Jara) funciona como un martilleo fúnebre. Socialmente, el texto ofrece un giro sociopolítico brillante al analizar a los verdugos: el poeta recuerda que los militares que jalan el gatillo provienen del mismo tejido humilde ("útero de una madre humilde", "padre obrero, campesino, indígena") del pueblo que reprimen, evidenciando la tragedia de la alienación de clase, donde el pobre es instrumentalizado para defender el sistema que lo oprime.
3. Visión Antropológica: El Cuerpo, el Tiempo y la Condición Humana
Desde la antropología filosófica y cultural, los textos exploran las verdades últimas de la existencia: la vejez, la finitud, el arraigo a la tierra y la naturaleza humana.
La decadencia del cuerpo y la preparación para la muerte: Las reflexiones de julio de 2026 (textos 1, 4 y 13) muestran una aguda conciencia de la senectud. El cuerpo es descrito antropológicamente como un "armazón de carne, sangre y huesos que porta mi espíritu". Hay una aceptación estoica del fin biológico. En el poema "El sepulturero" (texto 4), la figura del enterrador funciona como un espejo del propio destino humano: aquel que domesticó la muerte ajena termina devorado por la soledad y el olvido en el horizonte.
La herencia patrilineal y la cultura del trabajo: El texto 8 ("Hizo surcos") condensa en seis líneas una antropología del campesinado caribeño. La figura del padre representa el ciclo vital del homo faber: labrar, plantar, esperar la lluvia, cosechar. Es el retrato de una relación armónica y ritual con la tierra, que contrasta con la neurosis urbana de los poemas de la Zona Colonial.
La dualidad constitutiva del ser humano: En los textos 19 and 20 se observa una cosmovisión del hombre en el universo. Por un lado, una visión pesimista u hobbesiana de la especie ("los humanos llevamos acuñada en las entrañas de nuestro ADN la maldad"). Por el otro, el asombro antropológico ante el milagro de la existencia en el cosmos ("existimos en el inimaginable, perfecto y frágil equilibrio").
Síntesis del Período (Febrero - Julio 2026)
Este conjunto de textos puede dividirse en tres grandes ejes temáticos que organizan la producción reciente de Domingo Acevedo:
[PRODUCCIÓN LITERARIA 2026]│┌───────────────────────┼───────────────────────┐▼ ▼ ▼[EJE EXISTENCIAL] [EJE MEDITATIVO] [EJE HISTÓRICO-POLÍTICO]· La finitud (1, 13) · Estética Haiku (14-18) · Crítica urbana (10)· El sepulturero (4) · Observación (3, 6) · Memoria esclava (5)· La autocrítica (9) · Solidaridad continental (21)
En conclusión, la obra analizada de Domingo Acevedo se erige como el testimonio de un autor que, al sentir la cercanía de la noche biológica ("lentos mis pasos", "lejos el horizonte"), se aferra a la palabra no para adornar el mundo, sino para dejar constancia fiel de sus principios. Es una poesía que rescata los dolores del subsuelo social y los eleva a la dignidad del mito y el archivo histórico.
1/«Pronto mis manos no podrán agarrar con firmeza la vida que se me escapa, ni mis piernas podrán sostener este armazón de carne, sangre y huesos que porta mi espíritu y que el tiempo desploma».
— Domingo Acevedo, julio de 2026
2/El destino de cada poeta está escrito en los pergaminos de su voz, sus palabras lapidan su destino, muchos terminan laureados en la profunda fosa de la indiferencia y el olvido.
Domingo Acevedo.
Julio/2026.
3/El tiempo se ha ido
envejecido debajo del almendro
un mendigo duerme
Domingo Acevedo
Julio./2026
4/El sepulturero
Entonces
el sepulturero se sintió solo
en medio de todos los muertos que había enterrado.
Sintió cómo el silencio aplastaba su conciencia;
miró al cielo,
sintió frío,
calor,
inquietud,
ansiedad.
Pensó:
«Es que ya estoy viejo,
cansado
y solo».
Miró la puerta del cementerio,
el sendero alargándose en el horizonte.
Empezó a andar
y se perdió para siempre en el olvido.
Domingo Acevedo
Junio, 2026
5/El mar en su delirio
en las noches
cuando la luna no está
bosteza los nombres de los esclavos
lanzados en el océano profundo del olvido
donde el dolor quedó momificado
en los recintos azules del agua
como evidencia del horror
Domingo Acevedo.
Junio/2026.
6/Atrapada la luz
petrificada en el ambar
una luciérnaga.
Domingo Acevedo
Junio/2026
7/Me gusta leer en voz alta
dibujar con palabras tu recuerdo en mi memoria
acostarme desnudo a soñar contigo
recorrer los caminos mojados después de la lluvia
y en las noches
perderme en la ciudad
andar sus calles oscuras buscando ese imposible
lugar donde se que no estas
Domingo Acevedo
Junio/2026
8/Hizo surcos
Mi padre labró la tierra
hizo surcos
plantó semillas
invocó la lluvia
esperó la primavera
y cosechó sus frutos
Domingo Acevedo.
Junio/2026
9/He vuelto a leerme
A veces vuelvo a leerme
vuelvo a recorrer mis palabras
aquellas que se quedaron olvidadas en los libros
almacenados en el tiempo
y que ya nadie lee
excepto las polillas
que buscando el secreto de la sabiduría
se intoxican con el veneno de mis palabras
escritas en las páginas enmohecidas
de alguno de mis libros
donde quedaron sepultados los sueños
de un mundo acorralado por las injusticias
Domingo Acevedo
Junio/2026
10/Los poetas de la Cafetera son los fantasmas de la Zona Colonial de la Ciudad de Santo Domingo, que deambulan por la calle el Conde, en busca del verso perdido en la perfección de la bohemia nocturna que se diluye entre la oscuridad y el tufo a brugal, que termina en vomito en el parque Colón, donde lesbianas y maricones trasnochados, leen en voz alta a nadie, el manifiesto comunista.
Nadie lo vió, pero el fantasma de un héroe de la guerra de abril pasó indiferente a tan atrevida proclama, en una época donde las ideas fascista y el discurso de la derecha se llevó de raíz los sueños
Domingo Acevedo.
Mayo/2026
11/Recuerdo que el sol triste del invierno, en los días grises de mi infancia, enfriaba la tierra y apuñalaba mi desnudez y apagaba los fogones en donde en las vasijas del hambre se cocía el dolor.
Domingo Acevedo.
Julio/2026.
12/No estoy dormido
Cuando cierro los ojos
la gente cree que duermo
pero no estoy dormido
estoy pensando
meditando
rebuscando las palabras
perdidas en el alfabeto de la memoria
para con ellas
hilvanar con hilos dorados
13/Se, estoy consciente de que un día solo seré un recuerdo que se desvanece en el pensamiento de los que me conocieron, me amaron y entre los que quizás me odiaron, pero lo más importante es que vivo de acuerdo a mis principios, creencias y convicciones.
Para que cuando ese momento llegue, porque se que irrevocablemente tiene que llegar, irme tranquilo y sin remordimientos al lugar de donde no se regresa jamás.
Domingo Acevedo.
Abril/2026
14/En los arrozales
al amanecer
neblina y rocío
15/Desde la casa
el rumor del río
suave se escucha
16/En la noche lunar
una lechuza
suave aletea
17/Largo camino
lejos el horizonte
lentos mis pasos
V
18/Oscuridad y silencio
el monte duerme
las estrellas brillan
Domingo Acevedo.
Feb/2026.
19/Los humanos llevamos acuñada
en las entrañas de nuestro ADN
la maldad
la maldad
progenitora de la muerte
que persigue por todos lados
frenética a la vida
la muerte esa que edificó su nombre
en las paredes del miedo
para que no olvidemos
que de ella nadie se escapa
Domingo Acevedo.
Junio/2026.
20/Nosotros existimos en el inimaginable, perfecto y frágil equilibrio donde la tierra fue colocada para que gire y se desplace, sin vecinos aparentes, a través de la vastedad inalcanzable del cosmos.
Domingo Acevedo.
Mayo/2026.
21/Golpe de Estado
Por las calles de Chile la muerte se pavoneaba uniformada
buscando su tributo de sangre
en la ternura de los cadáveres destrozados en La Moneda
en donde Pinochet
clavó sus dientes vampirescos
en la garganta de la patria
que intentaba sobrevivir a la muerte de Allende
en la voz herida de Víctor Jara
torturado en el anfiteatro del horror
y crucificado a la vista de todos
en una cruz
hecha con la sangre de Salvador Allende
sus verdugos ebrios de sadismo
abrieron su costado
de donde brotó un manantial de luz
cuarenta y cuatro orificios esculpidos en su cuerpo
en su tierna geografía de carne y roca
cuarenta y cuatro trozos de plomo ardientes
desdibujaron la muerte en su cuerpo
cuarenta y cuatro plomazos disparados
desde el odio emanado
de la maldad más profunda
de la rabia desbordada en el frenesí
ebrio de la crueldad
del hombre convertido en bestia
en un depredador inconmensurable del otro hombre.
Del otro hombre
humano
solidario
y justo
que prefirió derramar su sangre
antes que renunciar a sus sueños de libertad
justicia
y amor
ellos
cuando apuntaron sus metrallas contra la patria
olvidaron su origen
que procedían del útero sagrado de una madre humilde
del espermatozoide de un padre
posiblemente analfabeto
proletario
obrero
campesino
indígena
habitante quizás de un barrio pobre
o de un pueblo
o una ciudad
o una aldea remota perdida en la selva
o un poblado olvidado en los Andes
olvidaron que su origen humilde
al final también los hace víctimas del sistema
que defienden
y por el que torturan
y matan
Domingo Acevedo
Julio, 2026
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