Decir que los dominicanos no tenemos historia es
desconocer una parte fundamental de la historia del Caribe y de América. Tanto
la República Dominicana como Haití tienen una historia propia, compleja y
profundamente relacionada, marcada por la colonización, la esclavitud, las
luchas por la libertad y la formación de sus respectivas naciones.
La historia dominicana no comienza con la
independencia de 1844. Tiene raíces mucho más antiguas:
- Antes
de 1492: la isla estaba habitada por pueblos taínos, con sus propias
estructuras sociales, creencias, costumbres y formas de organización.
- 1492:
Cristóbal Colón llegó a la isla, que los españoles llamaron La Española.
Comenzó un proceso de colonización que transformó radicalmente la vida de
sus habitantes.
- Siglos
XVI y XVII: Santo Domingo se convirtió en uno de los primeros centros de
la colonización española en América. También hubo resistencia indígena,
esclavitud africana y formación de nuevas comunidades y expresiones
culturales.
- 1697:
España reconoció formalmente el dominio francés sobre la parte occidental
de la isla, antecedente territorial del actual Haití.
- 1822-1844:
el gobierno haitiano de Jean-Pierre Boyer gobernó toda la parte oriental
de la isla durante 22 años.
- 27 de
febrero de 1844: los dominicanos proclamaron su independencia y
establecieron la República Dominicana.
- 1863-1865:
la Guerra de la Restauración defendió nuevamente la soberanía dominicana
frente a la anexión a España.
Estas etapas están documentadas por la propia
Cancillería dominicana y por la Academia Dominicana de la Historia.
¿Y qué ocurre con la historia
haitiana?
Haití tiene una historia extraordinaria, especialmente
por su Revolución, que culminó con la independencia en 1804 y la abolición de
la esclavitud en su territorio. Ese acontecimiento fue de enorme importancia
para la historia mundial. Pero reconocer la grandeza de la historia haitiana no
exige negar la historia dominicana. Ambas naciones tienen procesos históricos
distintos, aunque profundamente entrelazados.
También es importante no generalizar: no todos los
haitianos piensan igual, del mismo modo que no todos los dominicanos pensamos
igual.
Mi conclusión es esta: la historia dominicana no
necesita borrar la historia haitiana para tener valor, ni la historia haitiana
necesita borrar la dominicana para ser reconocida. Los hechos históricos, los
documentos y las luchas de ambos pueblos hablan por sí mismos.
La historia dominicana tiene razones de sobra para ser
defendida, y uno de los errores más frecuentes en estas discusiones consiste en
confundir la historia de toda la isla de La Española con la historia particular
de cada uno de los dos pueblos que hoy la comparten.
Hay hechos históricos que conviene poner sobre la
mesa, con fechas y documentos, porque la mejor manera de defender nuestra
identidad es conocerla profundamente.
1. Santo Domingo fue la cuna de
muchas instituciones de América
La primera catedral de América
La Catedral de Santo Domingo, cuya construcción
comenzó en 1521 y que fue consagrada posteriormente, es reconocida como la
primera catedral del continente americano.
Es el primer hospital de América
El Hospital San Nicolás de Bari, fundado a comienzos
del siglo XVI, es el primer hospital establecido en el continente.
La primera universidad del continente, según la
tradición institucional dominicana
La Universidad Santo Tomás de Aquino recibió la bula
papal In Apostolatus Culmine en 1538. La UASD se considera su continuadora
histórica. La precedencia universitaria requiere matices porque también hubo
instituciones educativas coloniales cuya condición jurídica y fecha de
funcionamiento se discuten.
Santo Domingo fue, además, una de las primeras
ciudades europeas establecidas de manera permanente en América. Su importancia
histórica es indiscutible.
2. ¿Estaban los haitianos en la isla
antes que los dominicanos?
Aquí hay que distinguir entre la presencia de los
pueblos y la existencia de las naciones actuales.
Antes de la llegada de los europeos, la isla estaba
habitada por pueblos indígenas, principalmente taínos. No existían todavía ni
la República Dominicana ni Haití como Estados nacionales.
La colonización francesa de la parte occidental se
desarrolló durante los siglos XVII y XVIII. En esa colonia, llamada
Saint-Domingue, los franceses llevaron por la fuerza a cientos de miles de
africanos esclavizados para trabajar en las plantaciones. Sus descendientes
constituyeron una parte fundamental de la población que luchó por la
independencia haitiana, proclamada en 1804.
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Por tanto, hay una precisión histórica esencial: los
antepasados africanos de gran parte de la población haitiana fueron llevados a
la isla durante la época colonial, pero el pueblo haitiano nació de un proceso
histórico propio, con raíces africanas y caribeñas, que culminó en su
revolución y su independencia. Eso no significa que los haitianos actuales sean
extranjeros en sentido personal ni que carezcan de una historia nacional
legítima.
Tampoco significa que los dominicanos seamos haitianos.
La identidad dominicana se formó a través de siglos de historia en la parte
oriental de la isla, con influencias indígenas, españolas, africanas y de otros
pueblos.
3. La diferencia entre la historia
de la isla y la historia de las dos naciones
La UNESCO reconoce expresamente que Santo Domingo fue
el lugar donde se establecieron instituciones pioneras de América, entre ellas
la catedral, el hospital y la universidad.
Eso es parte del patrimonio histórico dominicano y
americano. Al mismo tiempo, la Revolución haitiana de finales del siglo XVIII y
comienzos del XIX constituye otro capítulo fundamental de la historia de la
isla.
Ninguno de esos hechos anula al otro.
Mi posición es clara: un dominicano no necesita negar
la historia de Haití para defender la suya, y ningún haitiano puede borrar
legítimamente la historia dominicana. La mejor defensa de nuestra identidad es
conocer los documentos, las fechas y los acontecimientos, sin tergiversarlos ni
convertir las diferencias históricas en desprecio hacia un pueblo entero.
Y hay algo más que merece recordarse: la historia
dominicana no se limita a las primeras instituciones coloniales. También
incluye la resistencia indígena y africana, la formación de nuestra cultura
criolla, la independencia de 1844, la Restauración de 1863-1865 y la
construcción de nuestra identidad nacional.
LA
HISTORIA DOMINICANA NO SE BORRA
La República
Dominicana tiene una historia propia, extensa y documentada. Una historia que
comenzó mucho antes de la proclamación de nuestra independencia en 1844; una
historia de raíces indígenas, herencia española, aportes africanos, luchas,
sacrificios y resistencia.
Santo Domingo fue
cuna de instituciones pioneras del continente americano. En esta tierra se
desarrollaron acontecimientos que marcaron la historia de América y se forjó, a
través de los siglos, una identidad nacional propia.
Respetamos la
historia del pueblo haitiano, sus luchas y su derecho a preservar su identidad.
Pero ese respeto debe ser mutuo. Reconocer la historia de Haití no significa
desconocer la dominicana, así como compartir una misma isla no significa tener
una misma nacionalidad, una misma cultura ni una misma trayectoria histórica.
¡Dios,
Patria y Libertad!


