miércoles, septiembre 30, 2026

María Victoria Walsh.




El 28 de septiembre de 1976, María Victoria Walsh cumplía 26 años de una vida intensa. Los celebraba en la clandestinidad. Desde el golpe de Estado militar llevaba una vida itinerante de escondite en escondite por el gran Buenos Aires, llevando con ella a su hija pequeña.


Vicki Walsh había trabajado en el diario La Opinión, donde había sido elegida delegada sindical. Enfrentada el director del diario, Jacobo Timerman, prefirió irse antes de que la echaran cuando empezó la caza de brujas en el rotativo y se despedía a los periodistas incómodos acusándolos de subversivos. A los 22 años ingresó en Montoneros y se fue a trabajar voluntaria a una villa miseria.


El 28 de septiembre de 1976 entra con su hija en brazos, no ha podido dejarla con nadie, en el número 105 de la calle Corro. La acompañan Alberto José Molinas Benuzzi, José Carlos Coronel, Ignacio José Bertrán e Ismael Salame.


A las 7 de la mañana del 29 de septiembre les comunican por altavoces que están rodeados. El coronel Roberto Roualdes comanda un operativo al frente de 150 soldados apoyados por un tanque y un helicóptero. Empieza el tiroteo. Vicki Walsh y Alberto José Molinas disparan desde la terraza con sus metralletas Halcón.


Tras aproximadamente hora y media de disparos, Vicki Walsh se levanta y se dirige a los militares con voz clara: 'Ustedes no nos matan, nosotros elegimos morir'. Y acto seguido ella y Molinas se disparan un tiro en la sien. Cuando los soldados entran en la planta baja encuentran los cadáveres de Coronel, Bertrán y Salame y una niña de un año sentada en la cama.


Al conocer su muerte, el periodista Rodolfo Walsh, padre de Vicki, le escribe estas palabras:


'Querida Vicki.

La noticia de tu muerte me llegó hoy a las tres de la tarde. Estábamos en reunión... cuando empezaron a transmitir el comunicado. Escuché tu nombre, mal pronunciado, y tardé un segundo en asimilarlo. Maquinalmente empecé a santiguarme como cuando era chico. No terminé ese gesto. El mundo estuvo parado ese segundo. Después les dije a Mariana y a Pablo: -Era mi hija. Suspendí la reunión. Estoy aturdido. Muchas veces lo temía. Pensaba que era excesiva suerte, no ser golpeado, cuando tantos otros son golpeados.


Si, tuve miedo por vos, como vos tuviste miedo por mí, aunque no lo decíamos. Ahora el miedo es aflicción. Sé muy bien por qué cosas has vivido, combatido. Estoy orgulloso de esas cosas.


Me quisiste, te quise. El día que te mataron cumpliste 26 años. Los últimos fueron muy duros para vos. Me gustaría verte sonreír una vez más. No podré despedirme, vos sabés por qué.


Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria. Ahí te guardo, te acuno, te celebro y quizá te envidio, querida mía.


Hablé con tu mamá. Está orgullosa en su dolor, segura de haber entendido tu corta, dura, maravillosa vida’.


El 25 de marzo de 1977, Rodolfo Walsh fue secuestrado, asesinado y desaparecido por el Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA que dirigían Alfredo Astiz y Jorge Eduardo Acosta. Astiz y Acosta tuvieron solicitudes de detención y extradición por tortura, genocidio y terrorismo de Estado en varios países. En España, en 2003, José María Aznar ordenó parar el proceso de extradición. En marzo del año en curso, tras diez años de instrucción del caso, el Tribunal Oral Federal 7 empezaba e juicio a seis oficiales y suboficiales del Grupo 101 de Artillería Antiaérea del Ejército (Carlos Alberto Orihuela, Ricardo Grisolía, Gustavo Antonio Montell, Guillermo César Viola, Héctor Eduardo Godoy y Danilo Antonio González Ramos) por los asesinatos de María Victoria Walsh, Alberto Molinas, Ignacio Bertrán, Ismael Salame y José Coronel.

Tomado de la red.

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