domingo, julio 05, 2026

LOS PALEROS DE BALA.

 


José  Antonio Jiménez (Balá), cabeza del grupo paramilitar “Los Paleros”, una fuerza de choque criminal y vandálica que arremetía contra cualquier manifestación individual o colectiva que se diera contra los remanentes del  régimen tiránico.


Balá, al centro con sombrero.Ahora, a la distancia de cinco décadas,recuerdo con más claridad la figura de Balá.


Él acostumbraba estacionar su colorida camioneta ¿Chevrolet?, cubierta de adornos y brillantes accesorios niquelados,al lado de la  acera del parque Enriquillo, pegado a la Caracas, frente a la ferretería Villa.


Sentaba  su voluminosa anatomía en un banco del parque, rodeado de sus agüizotes y se paseaba desafiante de un lado a otro, vociferando amenazas para que lo oyera la  mayor cantidad de personas posible.


Ese es el  Balá  que recuerdo, yo lo que percibía era como un tumulto, mientras mi atención se centrabamás en el parque, las atracciones de la avenida comercial, los paquitos nuevos. Las acciones criminalesde Balá,su juicio y final condena de cárcel en 1963; su escape de la prisión en 1966 y su muerte violenta en 1968 a manos de su propio hijo, son noticias que quedaron plasmadas por la prensa de la  época.


El historiador Alejandro Paulino Ramos, citado por  Ángela Pena en el diario Hoy del 28 de enero  de 2012, dice refiriéndose a Balá: “El funesto personaje atacó a  manifestantes de los primeros mítines por la democracia, entre ellos el muy concurrido del PRD realizado en el parque “Colón”.


“Balá y sus paleros arrastraban sin compasión a los heridos. Su lugarteniente era Virgilio Martínez, mejor conocido como “Quinielita”, y además se encontraban otros como Pedro Vásquez, Eduardo Pérez Miniño, Domingo Figueroa, Pascasio García, Rafael Antonio Félix Báez, Agustín Berroa, Rafael Arias Richardson y Fernando A. Jiménez Herrera”.


Todavía se discute si los paleros fueron un cuerpo organizado a escala nacional, con una dirección central. Es lo que parece, pues sus acciones lucían coordinadas,  en armonía con la Policía y el aparato judicial. Se le acusó de incendiar Radio Caribe y atribuirlo a miembros del Movimiento Popular Dominicano, entre los cuales resultaron muertos y heridos cuando el pandillero asaltó su local en la avenida Duarte;  participaron junto a la  Policía  en la  “masacre de la calle  Espaillat” el  20 de octubre de 1961, con saldo indeterminado de muertos y heridos.


En el interior del  país, según relata, por ejemplo,Fernando Ferreira Azconaen la página digital Mao en el Corazón: “…en Sosúa, al finalizar este mitin, fueron vilmente asesinados los jóvenes Pedro Clisante y el Dr. Alejo Martínez, quienes regresaban a sus hogares después de participar en esta manifestación multitudinaria contra los remanentes del despótico régimen.En Santiago, esa misma tarde fue asesinado un joven de apellido Jiménez (mis disculpas por no recordar su nombre completo), cuyo velatorio fue ametrallado en horas de la noche, muriendo en este cobarde acto otro valioso joven, Erasmo Bermúdez”.


Y agrega: “Cuando íbamos llegando a casa, nos agredieron a palos, pedradas, trompadas, etc. y penetraron a la sala de nuestro hogar, golpearon a mamá y a Norman y rompieron algunos muebles de esta área. Toda la acción estuvo acompañada de insultos y vocinglería. Nos gritaban “malditos comunistas”, “mal agradecidos” y otros improperios impublicables”. Y concluye: “Así, con el ataque a nuestra familia y la violación de nuestro hogar, se inició la tristemente célebre etapa de los paleros en Mao”.


Las acciones de paleros, inspirados por Balá aunque no fueran dirigidos directamente por él, se reportaron en casi todo el país: Santiago, San Francisco de Macorís, Puerto Plata,  Barahona,  La Romana, San Pedro, Moca, La  Vega.



TEXTO: Ramón A. Guerreo

Foto: Balá , entrevistado por Bonillita en el Palacio de la Policía

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