¿Por qué la fuerza aérea iraní sucumbió fácilmente al control aéreo de EEUU e Israel sobre el territorio de Irán?
La rápida pérdida del control del espacio aéreo por parte de la Fuerza Aérea de la República Islámica de Irán (IRIAF) ante la coalición de Estados Unidos e Israel se debe a una brecha tecnológica abismal, décadas de embargo militar y una estrategia ofensiva aliada basada en la supresión electrónica y el sigilo.
Mientras Occidente e Israel operan con tecnología de quinta generación, Irán dependía de un arsenal obsoleto de la época de la Guerra Fría.
La columna vertebral de la aviación iraní estaba compuesta por cazas adquiridos antes de la Revolución de 1979, como los F-14 Tomcat, F-4 Phantom II y F-5 Tiger II, junto con algunos MiG-29 soviéticos de los años 90's.
Debido al estricto embargo internacional, Irán no podía comprar piezas originales. Para mantener unos pocos aviones en vuelo, debían desmantelar otros (canibalización), reduciendo drásticamente su número de aeronaves operativas.
Estos aviones carecían de radares modernos y sistemas de armas para el combate más allá del alcance visual (BVR), lo que los hacía vulnerables a ser derribados antes de siquiera detectar al enemigo.
Estados Unidos e Israel desplegaron cientos de cazas furtivos de quinta generación F-35 Lightning II y F-22 Raptor, invisibles al radar iraní. Los sistemas de detección de Irán simplemente no podían rastrear estas incursiones.
Las fuerzas conjuntas iniciaron sus ofensivas con ataques cibernéticos masivos coordinados por el Comando Espacial y el Comando Cibernético de EE. UU.. Esto interfirió las comunicaciones, saturó los radares y cegó por completo los centros de mando y control iraníes antes de que despegaran sus aviones.
Irán no poseía plataformas de radar aerotransportadas para coordinar batallas en el aire. Dependían enteramente de radares terrestres fijos, fáciles de destruir con misiles de crucero de largo alcance como los Tomahawk.
Los pilotos iraníes promediaban apenas unas 100 horas de vuelo anuales debido a la escasez de combustible y mantenimiento, en comparación con las más de 250 horas de los pilotos de la OTAN o de las Fuerzas de Defensa de Israel.
Aunque Irán contaba con una red de defensa aérea compuesta por sistemas rusos S-300 y sistemas locales como el Bavar-373, esta red resultó ser frágil y poco integrada.Las fuerzas aliadas ejecutaron una campaña metódica de supresión de defensas aéreas enemigas (SEAD).
Al destruir los radares de guía en tierra mediante misiles anti-radiación y bombarderos pesados B-2 Spirit, las baterías de misiles iraníes quedaron inutilizadas, dejando sus bases aéreas desprotegidas.
Esta superioridad aérea facilitó, por ejemplo, eliminar al líder supremo de Irán, Allí Jamenei, y a un centenar de altos oficiales y militares del ejército iraní.
Consciente de esta debilidad estructural en el plano convencional, la doctrina militar de Irán optó históricamente por descuidar su aviación tripulada.
En su lugar, redirigió sus recursos financieros y estratégicos hacia la guerra asimétrica, priorizando el desarrollo de extensos arsenales de misiles balísticos, misiles de crucero y enjambres de drones, herramientas con las que intenta equilibrar la balanza en el conflicto regional con Estados Unidos e Israel.
