viernes, marzo 29, 2013

ARBOL DE SOMBRAS


Caracol.

Caracol perdido en los latidos del viento
en su lentitud el tiempo no tiene prisa
y en el pulso del agua
la luz de la luna tritura las sombras de la tarde
cuando por el sendero
la noche lo arropa en su sábana de terciopelo
y en el sueño
el silencio roba la claridad al día
para ponerla en sus ojos



La luna.

Ebria de soledad y ausencia
hace surcos de agua en tu ombligo
la luna

 

Árbol azul.



(pende un amuleto de ojo de cíclope tuerto
del cuello de la profecía)

Nací bajo la sombra de un gran árbol azul
camino de sombras
carbonera tibia
bohío de tierra
piel de ceniza
voz de rocío
sol herido por un horizonte de cuervos cuajados de sangre
luna de jade en la mirada de la quimera
peregrinación de pájaros anclados en los ventanales del ocaso
flamboyán amarillo perdido en el bosque de la fantasía
tierra color del aroma del topacio
pradera de mariposas amarillas esperando el amanecer
lágrimas coaguladas en las mejillas de los últimos días de noviembre
profetas suicidándose con los cuchillos de la profecía
bajo una anacahuita de cristal sin edad
manos inútiles sacan del vientre de una virgen
el cadáver de un ángel taciturno
y en el útero anónimo de una madre
un lirio amanece



ÁRBOL DE SOMBRAS

Hace tiempo te esperaba
llegaste dormida en la luz de un relámpago
arropada en los sueños
vestida de silencio
descalza sobre la transparencia de mi voz
dejando tus huellas entre mis ojos
que te tocan
que te desnudan
que te acarician el pubis
que trepan hasta la cúspide imaginaria del placer
que se ahondan hasta el orgasmo en tu sexo
mis ojos que tejen en tu piel un vestido de música y flores
donde el alba es una luz que se desgrana en los latidos de la pasión
 tu piel que deja entre mis manos el dulce sonido de tu aroma
que en la ausencia se deshoja en la tentación de lo prohibido
tu cuerpo desnudo lo dibujo en el nocturno lienzo del insomnio
y pongo dos alas en tu espalda
cierro los ojos
y estás a mi lado
aunque hace tiempo te alejas entre las brumas de la ausencia y el olvido
es allá
en los ignotos paraje de los recuerdos
donde esta amor como un árbol de sombras
germina
crece

ESPEJISMO DE LUNA LLENA.

En mi voz
tus senos resplandecen como el agua
bajo la luz de la luna
dos alas crecen en tu espalda
la noche es una flor que en tu piel renueva sus pétalos minerales
y en la vaguedad infinita de tus ojos
el mar pinta de pájaros azulmarinos  el horizonte
temblor del viento detrás de los espejos aterciopelado de la alborada
libélula de cristal atrapada en los contornos luminosos de tus fantasías
y en la voz del deseo
dos tatuajes de sal se desnudan a la pasión
templos de leche
colinas de nata
pirámides de azúcar   
amanece en tu mirada un sol ebrio de eternidad
y la luz
como un ángel  de cristal líquido
danza  en  los límite de tu desnudez y se aleja
y junto a un camino de estrellas
en su génesis de humedad
el rocío se desvanece
y entre tus piernas
en noches de olvido y hastío
el fuego consume sueños  placeres
tentación de lo infinito  es el pecado de amar lo prohibido
torres de algodón
hondura de la nada es la distancia
que naufraga en la pesadumbre de la ausencia
canto de sirena
tibios pezones de miel
tu desnudez
ondula en mis recuerdos
como un espejismo de luna llena


BARCOS NEGREROS

En su itinerario de horror
barcos negreros vomitan cadáveres en una mar de topacio
anidan  en el viento voces quebradas por el látigo
trapiche oxidado por un dolor ancestral
areito fúnebre
batey desolado
aluvión sangriento
sudor que al tocar la tierra se convierte en sangre
miradas de sal derretidas por el sol
cadenas que atan a la quimera al canto de las luciérnagas
luna que todas las noches llora sobre las ceibas
caminos de luto y gloria
cruces clavadas en el útero de la inocencia
corazas plateadas en donde se enseñorea la muerte
pasos que se pierden entre las sombras en donde se cobijan los sueños
pechos reventados por un rayo carnívoro
grito diluido en la memoria de una raza que se extinguió  en su heroísmo
llora el tiempo en el pecho de la noche  que el viento enlutece
isla perdida en la ruta del sol
antigua y ambigua
ubicada en un cateto de azúcar y sangre
puerta de jade por donde penetraron los caballos apocalípticos
a perforar con sus arcabuces la tierna inocencia de los tainos



ANAQUELES DEL ALMA

Mis padres en un éxodo interminable
poblaron las lluviosas regiones del sur
de ellos conservo en los anaqueles de mi alma
las cadenas que ataron su origen  al olvido
los recuerdo en las tardes mirando el horizonte
buscando entre las sombras de la tarde
el sonido de alguna tambora lejana
nunca fueron felices
toda mi alegría es la tristeza que de ellos heredé
y en algún rincón de mi alma
la abuela  mamá tita todavía recolecta
los residuos perdido de su pasado
la lluvia como siempre
va dejando huellas de sal sobre las paredes del silencio
teje  mantos de sombras con los que se arropa la soledad
y aprisiona en las claras habitaciones del agua
la alegría de ese niño
que detrás de los espejos de mis ojos
no deja de llorar





ESPECTADORES DEL ALBA

Me abruma la terca agonía
de los indigentes de la zona colonial
residentes permanentes de las  sombras
efímeros inquilinos de las frías madrugadas de enero
invisibles espectadores del alba
van dejando por donde pasan
el aroma inconfundible del  hambre
pasajeros de un tren sin destino
son victimas de una sociedad
que en grandes vasijas de plata
lava con sangre sus manos
ignorados transeúntes de calles heridas
por  cinco mil años ausencia
cómplices de las prostitutas del conde peatonal
bohemios del rocío  y el salitre
aventureros insomnes de la miseria
lunáticos mutantes de la desdicha
que en la Duarte
frente al parque de las palomas 
se desnudan y danzan hasta morir



La vieja Belén

Este domingo  de tristes soles escondiéndose
bajo las piedras amarillas del camino
la lluvia trajo en su vientre
el olor sombrío del musgo que crece entre las grietas 
de mis palabras
bosque de almácigos y ceibas
anacahuita de cristal
galope de pájaros fosforescentes  en la noche
aviadores imposibles haciendo piruetas
en un cielo crispado de ángeles
y por entre  la espinas y las luces
de enero 
Isabel
la mamá de Antonio
encarna a la vieja Belén


TRAMPA ANCESTRAL


Pedazos de luna derritiendo entre los espejos de las madrugadas
espada vencida por la gloria
relámpago anfibio
torbellino de  luz
tres naves carnívoras navegando entre la bruma  de agosto
hacia las luces y las sombras de octubre
boca llena de una luz mineral
trampa ancestral
junto al sendero del ocaso un lirio resplandece
sonidos de tamboras en la voz destemplada del viento
trapiche desolado
cañaveral ensangrentado por un sonido de cadenas rotas
danza victoriosa
litoral de cenizas
lagrimas de cera en los ojos de la quimera
y más allá del resplandor amarillo de las olas que iluminan el amanecer
cadáveres mutilados chorrean sangre sobre los pergaminos de la historia


Domingo Acevedo.

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