sábado, junio 27, 2026

Duurante 33 años, Bakhretdin Khakimov fue uno de los soldados soviéticos desaparecidos en Afganistán..




Cuando finalmente lo encontraron, ya no vestía uniforme ni hablaba ruso con fluidez. Llevaba turbante, una larga barba y respondía al nombre de Sheikh Abdullah.


Khakimov había nacido en 1960 cerca de Samarcanda, en la entonces República Socialista Soviética de Uzbekistán. Tenía 20 años cuando fue enviado a Afganistán como integrante de una unidad de fusileros motorizados estacionada en la región de Herat.


En septiembre de 1980 resultó gravemente herido durante un combate cerca de Shindand.


Después de la batalla, desapareció.


Sus compañeros no pudieron encontrarlo y su nombre quedó incluido entre los militares soviéticos cuyo destino se desconocía. Durante décadas fue considerado probablemente muerto.


Pero había sobrevivido.


Habitantes de la zona lo encontraron con una grave lesión en la cabeza. Un anciano afgano que trabajaba como curandero lo acogió, trató sus heridas con hierbas y terminó enseñándole su oficio.


Khakimov permaneció junto a él.


Con el paso del tiempo adoptó las costumbres locales, comenzó a vestir como los habitantes de la región y recibió el nombre de Sheikh Abdullah. Se convirtió en curandero tradicional y llevó una vida seminómada entre comunidades del distrito de Shindand.


También se casó con una mujer afgana. Ella murió años después y la pareja no tuvo hijos.


La herida sufrida durante la guerra dejó consecuencias permanentes. Conservaba un tic nervioso, además de temblores en una mano y un hombro. Había olvidado gran parte del ruso y nunca intentó ponerse en contacto con sus familiares.


Mientras tanto, una organización formada principalmente por veteranos soviéticos continuaba buscando a los soldados que nunca regresaron.


Durante años, la guerra civil y el dominio talibán dificultaron las investigaciones. Finalmente, una pista llevó a los voluntarios hasta un curandero de origen extranjero que vivía en el oeste de Afganistán.


El 23 de febrero de 2013 se produjo el encuentro.


El hombre comprendía todavía algunas palabras en ruso, aunque apenas podía hablarlo. Recordó los nombres de su madre, sus hermanos y sus hermanas, además del lugar donde había sido reclutado.


También reconoció fotografías relacionadas con su antigua vida.


Era Bakhretdin Khakimov.


El joven soldado desaparecido en 1980 seguía vivo, convertido en un hombre completamente integrado en el país al que había llegado como combatiente.


Cuando le preguntaron por aquellos años, respondió de manera sencilla: estaba feliz de haber sobrevivido.


También expresó su deseo de reencontrarse con sus familiares, siempre que ellos quisieran verlo y el encuentro no les causara daño.


La guerra le había quitado su idioma, su juventud y el contacto con su familia. Pero no consiguió quitarle la vida.


Durante 33 años, el mundo lo contó entre los desaparecidos.


Afganistán, en cambio, lo conocía como Sheikh Abdullah, el curandero que había llegado herido desde una guerra lejana y nunca volvió a marcharse

Datos históricos.

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