sábado, julio 25, 2026

La memoria del olvido, primera parte.

 


Estas cuatro estampas narrativas de La memoria del olvido revelan la capacidad de transformar la memoria histórica y familiar en una experiencia lírica profunda. A través de una prosa impregnada de poesía, los relatos trazan un mapa geográfico y espiritual que conecta la cotidianeidad rural dominicana con la memoria ancestral de la trasfoguera africana.

1. Análisis Individual de los Textos

1. Por el otro lado del camino (La inocencia contra la modernidad)

Este texto contrapone dos mundos: la rutina ancestral ligada a la tierra (conucos, trabajo campesino en La Esperilla) y la irrupción del pensamiento abstracto representado por el maestro rural.

  • El choque epistémico: Los niños, educados en el límite físico del bosque y la subsistencia cotidiana, ven como «tonterías» la existencia del mar o los ríos contados por el maestro. La expulsión del maestro refleja la resistencia de una comunidad arcaica frente a una «modernidad» que presienten destructora.

  • Simbología: El padre leñador e imágenes como las «cenizas de los hornos vegetales» anticipan la quema de la memoria o la evaporación del modo de vida tradicional.

2. Cuando el sol se acrisola en el horizonte (El mapa de la geografía afectiva)

Aquí la narración adquiere una densidad cronológica e itinerante. El paso del tiempo (de las 4:00 p.m. a la noche) sirve para delimitar el espacio físico y familiar del sur y el Gran Santo Domingo.

  • Topografía de la memoria: Se entrelazan lugares concretos (cañada de Guajimía, Manoguayabo, río Haina, el km 7 de la carretera Sánchez, Manganagua, Borronoso, El Palmar).

  • La pausa comunitaria: Tras el peso de la sequía y la pobreza, la pulpería de Andrés Longo y el bohío de Mamá Tita actúan como refugios donde el dolor cotidiano se anestesia temporalmente con música, historias y la inocencia del juego infantil.

3. La abuela Mamá Tita (La supervivencia en la aridez)

Un cuadro breve pero incisivo enfocado en el rigor del clima y la escasez.

  • Resistencia alimentaria: La preparación de la chola de guayiga (alimento tradicional de raíz precolombina/campesina procesado para quitar su toxicidad) simboliza la resistencia biológica frente al hambre extrema y la sequía devastadora de julio.

4. Bajo el gran árbol de la noche / Mi origen (El salto a la memoria transatlántica)

Las secciones finales operan un giro ontológico: la voz narrativa deja de ser únicamente la de un individuo concreto y se convierte en una conciencia colectiva y atemporal.

  • La rebelión estética: La danza, las tamboras y el calor del fuego surgen como trincheras espirituales donde la alegría es un acto de resistencia colectiva frente al horror.

  • La conexión genética e histórica: En Mi origen, el narrador rastrea su presencia existencial quinientos años atrás, en el momento exacto del secuestro en la aldea africana. El ADN se vuelve el vehículo que transporta el dolor de la trata negrera y el exilio hasta el Caribe.

2. Red de Relaciones entre los Textos

Las narraciones no son fragmentos aislados; funcionan como un tapiz con varios ejes vertebradores:

[África / Trata negrera] (Origen ancestral)
▼ (A través de los siglos y la genética)
[La Esperilla / Bohío de Mamá Tita] (Espacio físico/familiar)
▼ (Resistencia lírica)
[La tambora, la chola de guayiga, los sueños de los niños]

A. La Dialéctica entre Olvido y Memoria

El título general se refleja en la tensión continua de los textos:

  • En el pueblo se intenta olvidar la miseria mediante los tragos en la pulpería o la expulsión del maestro para no enfrentar la inminente modernidad.

  • Sin embargo, la memoria brota de manera involuntaria a través del cuerpo, la mirada de Mamá Tita y el legado genético que recuerda las cadenas y la patria perdida en África.

B. El Mito del Origen y la Dignificación de la Pobreza

Existe una hilación directa entre la molienda de la guayiga por Mamá Tita y la travesía desde las costas africanas. El dolor y la pobreza rural no están presentados como mera decadencia, sino como un acto de continuidad y dignidad histórica. La masa de guayiga y el ritmo de las tamboras son las herramientas de supervivencia de un pueblo descendiente de la diáspora.

C. El Territorio Dialéctico (El Bosque vs. El Mundo Exterior)

En la primera parte, el bosque representa la frontera protectora; en la segunda y tercera, la carretera Sánchez y los caminos son las arterias por donde circula la vida trabajadora; en la última, el océano es la ruta del despojo. La geografía evoluciona desde lo hiperlocal (el conuco) hasta lo global (la travesía atlántica).

D. Continuidad Lírica y Atemporalidad

La voz poética borra la frontera entre vivos y muertos («los fantasmas de Miche, Amantina, Bertilia...») y entre el presente del narrador y el pasado de sus ancestros («Yo era apenas algo menos que un sentimiento... pero ya llevaba sobre mis hombros el peso de una historia de látigo»). Mamá Tita actúa como el puente humano entre ese origen africano destruido por los arcabuces y la realidad del Caribe hispano.

En síntesis

Los textos forman una geografía poética de la resistencia. Conectan la lucha por la panela, la yuca y la guayiga en la tierra dominicana con el grito original de la travesía negrera, demostrando que la alegría, la poesía y el calor del hogar no son meras evasiones, sino la única forma de preservar la identidad frente a la erosión del tiempo y la historia.





La memoria del olvido.



1/Por el otro lado del camino.

Amanece. En el cielo, las estrellas se resisten a ceder su espacio al azul intenso del limbo que las va apagando con sus manos aterciopeladas. El alba borda de colores el horizonte y el canto de los pájaros es un grito de alegría en el viento. Cantan los gallos y el rocío en el pasto semeja un rosario de pequeñas diademas que se derriten con los primeros rayos del sol.

Por el camino real, el olor a café se escurre en el viento más allá de los bohíos, y los caminos se van llenando de pasos que se alejan hacia los conucos, donde la esperanza florece en las batatas, los plátanos, la yuca, el maíz, los guandules, el maní congo, el cohombro y los demás rubros agrícolas que cultivamos en La Esperilla.

Por el otro lado del camino, Mandinga se aleja con sus pasos cansados hacia donde los Dendenes, inquilinos de las noches y del rocío, todavía dormitan en los amplios salones de los sueños, esperando que la aurora traiga consigo la luz de un nuevo día; mientras mi padre, solitario leñador, se pierde entre las trochas invisibles del tiempo, hacia donde la esperanza se deshace entre las cenizas de los hornos vegetales que arden más allá del amanecer.

Ya amaneció. Un tropel de niños solitarios se aleja alegre por el camino hacia la única escuela del pueblo, en donde un maestro, sin más herramientas que la ternura, intenta describir con palabras el mundo de más allá de la alborada. Incrédulos, los niños miran con lástima al maestro que hace garabatos en la nada, tratando de dibujar máquinas increíbles que caminan solas, que vuelan y que pueden navegar por los ríos y los mares.

—¿Qué es el mar, profesor? —preguntan los niños a coro.

—El mar es una inmensa laguna que parece no tener fin, con peces de colores, calamares gigantes, delfines juguetones y ballenas migratorias que en las noches habitan en la luna.

—¿Qué es un río, profesor?

—Es un largo camino de agua que lleva a ninguna parte y donde habitan los últimos indígenas que sobrevivieron a la crueldad de los conquistadores españoles.

Para los niños que han vivido perdidos en su inocencia, todo lo que el maestro les dice no es más que una absurda tontería. Para ellos, su mundo se reduce a los conucos, los potreros y el bosque inmenso.

Más allá del sol que muere en el horizonte no hay más que árboles, pájaros fantásticos y animales gigantescos que se tragan de un solo bocado a las personas. Por eso nos está prohibido alejarnos más allá de los límites ancestrales del bosque.

Cuando los padres se dieron cuenta de que el maestro hablaba a los niños de esas absurdas tonterías, lo echaron del pueblo. Él les dijo con pena que todo intento por silenciar la verdad era inútil: no había remedio, no tenían a dónde ir, ya era demasiado tarde y la modernidad se los tragaría irremediablemente.


2/Cuando el sol se acrisola en el horizonte.

Ya son más de las cuatro de la tarde; el sol empieza a acrisolar el horizonte con sus rayos que se van atenuando con el paso de las horas, vistiendo de colores las nubes que, raudas, se alejan huyendo de las sombras.

Por el camino, los labriegos regresan de sus conucos; sobre sus hombros cargan el peso amargo de la pobreza. La tierra, con esta larga sequía, es poco lo que da.

Regresan cansados con sus azadas al hombro, sus machetes en el cinto, sus sombreros de paja, las camisas sudadas, los pantalones arremangados por debajo de las rodillas y los pies descalzos.

Julio es un mes árido donde el calor, que se eterniza más allá de las noches, parece quemarlo todo, hasta los sueños.

Ya hace un rato que el tío Juan de la Rosa y el tío Alberto regresaron de más allá de las lejanas praderas del rocío; se alejaron tanto hacia el oeste buscando pastos que cruzaron las claras aguas de la cañada de Guajimía y llegaron a Manoguayabo, en donde el ganado comió hasta hartarse y después abrevó en las aguas del río Haina, que se pierde entre la frondosidad de la arboleda hasta desembocar en el mar Caribe.

Son más de las siete de la noche. Imagino que ya el abuelo Ismael llegó a su casa, en el km 7 de la carretera Sánchez; llevó a Julia donde pasa la noche, se dio un baño, cenó y luego, como todas las noches, se sentó bajo los limoncillos florecidos de sombras y estrellas junto a Mimina, su esposa, a ver cómo se alejan por la carretera Sánchez los pocos carros que pasan rumbo a Haina o San Cristóbal.

En La Esperilla, los hombres, después de darse un baño y comer algo, se van juntando poco a poco en la pulpería de Andrés Longo a tomarse un trago, escuchar canciones en la vellonera y contarse viejas historias repetidas y carcomidas por el tiempo, en donde olvidan lo amargo de sus vidas.

Es extraño, pero Manuel hoy no ha dado señales de vida; no sé por dónde andará mi solitario amigo.

Hace un rato la tía Eufemia, que venía de Manganagua, pasó por casa a saludar a mamá y siguió su camino hacia Borronoso, en donde vive con su familia.

Nosotros, como es costumbre al caer la prima noche, nos juntamos en el bohío de la abuela Mamá Tita; en él encontramos a Ninito, que hace un rato llegó del Palmar y, mientras los adultos conversan en la enramada, nosotros correteamos por el patio, hacemos piruetas, danzamos, nos hacemos dueños de la noche y construimos, con la inocencia, los sueños que nos permitirán sobrevivir a la vorágine del hambre.


3/La abuela Mamá Tita.


Ahora recuerdo a la abuela Mamá Tita, haciendo chola de guayiga para mitigar el hambre de toda la vida. Atrás ha quedado la primavera; el verano se adueñó de todo el paisaje. Julio está lleno de malos presagios, hasta las gallinas han muerto en esta terrible sequía.

Cada año que pasa, el sol desata su ira con más fuerza sobre el bosque; solo las hormigas han sobrevivido a la inclemencia del tiempo. Los ancianos dormitan debajo de una mata de mango, tratando de escapar del sopor del mediodía.

La brisa caliente se desenreda entre los arbustos achicharrados, levanta nubes de polvo en el patio, se arremolina, parece danzar y luego se aleja por el camino real, más allá de los últimos bohíos del pueblo.




4/Bajo el gran árbol de la noche

Más allá de la miserable realidad de nuestra existencia, nuestra alegría permanece intacta bajo los escombros púrpuras de los amaneceres efímeros del invierno tropical.

Nuestra rebeldía nos llevó a ser felices en medio de tanto horror; nada nos detuvo: ni el peso de las cadenas, ni la pobreza, ni el hambre, ni la lluvia eternizándose en el camino. En las noches, alrededor de la luna, en una danza olvidábamos nuestras penas; el ritmo de las tamboras y el calor de las hogueras nos emborrachaban de felicidad, y nuestros cantos hacían florecer el maíz y multiplicaban los panes en las manos del hambre.

Bajo el gran árbol de la noche, florecido de constelaciones y estrellas, escribíamos con fuego nuestra historia en los pergaminos del tiempo: lo tristemente felices que éramos en esa estación donde aún fluye la sangre en el inminente trayecto de la aurora. Por allí, todos los días, los fantasmas de Miche, Amantina, Bertilia, Rafael, Julio y la abuela Mamá Tita se alejan hacia la ciudad, dejando sobre el rocío retazos del alma que se evaporan bajo el sol de este amanecer. Un amanecer que tejieron entre mis ojos las manos analfabetas y tiernas de la tatarabuela, quien se murió de ausencia en las habitaciones del verano, esperando ver cómo en noviembre, durante la luna llena, las planicies del sur se llenan de unicornios.


Ahora recuerdo a la abuela, Mamá Tita, haciendo chola de guayiga para mitigar el hambre de toda la vida. Atrás ha quedado la primavera; el verano se adueñó de todo el paisaje. Julio está lleno de malos presagios: hasta las gallinas han muerto en esta terrible sequía.

Cada año que pasa, el sol desata su ira con más fuerza sobre el bosque; solo las hormigas han sobrevivido a la inclemencia del tiempo. Los ancianos dormitan debajo de una mata de mango, tratando de escapar del sopor del mediodía.

La brisa caliente se desenreda entre los arbustos achicharrados, levanta nubes de polvo en el patio, se arremolina, parece danzar y luego se aleja por el camino real, más allá de los últimos bohíos del pueblo.


5/Mi origen

La tarde recrea ante mis ojos la nostalgia de mi origen perdido en África.

La tristeza de estos largos años de exilio, en los que hemos perdido nuestra identidad, hace florecer entre mis ojos lirios de agua.

La pena acumulada durante estos siglos de huir a ningún lado golpea mi memoria como un látigo de sal que abre viejas heridas, las cuales vuelven a sangrar bajo el sol púrpura de nuestro ocaso. Tantos años de olvido han dejado en mi boca el agrio sabor de la ausencia.

África sigue siendo en mi corazón la ilusión más dulce; sé que ya no volveré al acrisolado mundo de mis sueños. Me he resignado a morir en esta tierra tan ajena y tan mía, pero mi vida sigue allá, en la aldea de donde una noche mi ADN, sin querer, empezó a viajar en un cuerpo desconocido hacia una isla perdida en el mar Caribe.

Quinientos años después, la mirada triste de la abuela Mamá Tita me despierta en medio del estruendo de los arcabuces y los gritos de los hombres que defendían a los suyos, hasta terminar atados a la codicia de otros que, contra el reflejo de la aldea incendiada, los conducían por un sendero de horror hacia una embarcación anclada en un océano de cadáveres, emprendiendo un viaje sin retorno hacia el dolor.

Yo era apenas algo menos que un sentimiento perdido en la memoria de alguien que aún no había nacido, pero ya llevaba sobre mis hombros el peso de una historia de látigo y sudor, donde la vida nunca dejó de ser un canto que en las noches se multiplicaba en la voz alegre de las tamboras.


Domingo Acevedo.


La unificación de la isla avanza.

 






El mensaje de Luis Abinader y el PRM en la inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe fue claro: la unificación de la isla avanza a pasos acelerados. Digo unificación porque la fusión, tal como la plantean las élites mundiales, el gobierno y los empresarios dominicanos, será un proceso largo, doloroso y sangriento para nosotros, ya que en él lo perderemos todo: el territorio, la soberanía, la identidad y la vida. Despertemos, dominicanos, que se nos hace tarde y mañana pagaremos con nuestra sangre la indiferencia de muchos y la complicidad de otros respecto al tema haitiano.

Domingo Acevedo

Julio de 2026

El se se llama Yusuf.




Él se llama Yusuf, desde pequeño le gustaba visitar la Cúpula de la Roca (Qubbat al-Sakhra) uno de los lugares más emblemáticos de la Mezquita de Al-Aqsa. 

  Para él era mucho más que un monumento, era un lugar lleno de recuerdos, esperanza y paz.

  Este retrato no representa solo a Yusuf, sino a millones de niños cuya infancia ha quedado marcada por el conflicto, sin dejar nunca de soñar.

Dos jirafas de hace 6.000 y 8.000 años, cuando el Sahara no era un desierto sino una sabana verde llena de ríos y lagos.




Hace entre 6.000 y 8.000 años, cuando el Sahara no era un desierto sino una sabana verde llena de ríos y lagos, alguien pasó semanas enteras arrodillado sobre una roca, golpeándola centímetro a centímetro con una piedra, para dejar grabada una jirafa de seis metros de altura.

Es lo que hoy se conoce como los petroglifos de Dabous, en las estribaciones de las montañas del Aïr, a unos 110 kilómetros al norte de Agadez, en Níger. Son dos jirafas talladas sobre una roca de arenisca: una macho, de mayor tamaño, y otra hembra, más pequeña. La precisión anatómica es tal que durante décadas los investigadores han debatido cómo lograron esa proporción perfecta sin instrumentos de medición, picando la piedra con herramientas de sílex hasta crear el contorno y después puliendo el interior para simular las manchas de la piel.
No fue un gesto aislado. Alrededor de estas dos jirafas se han catalogado 828 imágenes más grabadas en las rocas cercanas: ganado, avestruces, antílopes, leones, rinocerontes y camellos, además de 61 figuras humanas. En la zona también se han encontrado restos de madera petrificada, prueba de que aquello fue, durante miles de años, un ecosistema exuberante y no la extensión de arena que conocemos hoy. Los arqueólogos llaman a ese periodo el "Sahara verde".
Las jirafas fueron registradas por primera vez en 1987 por el arqueólogo francés Christian Dupuy, pero el mundo no las conoció hasta 1997, cuando el fotógrafo David Coulson las documentó durante una expedición.
Lo que casi nadie sabe es que, en 2022, el paleontólogo Nikos Solounias planteó algo inquietante: el patrón de manchas grabado en la jirafa de Dabous no coincide con el de ninguna especie viva. Según su hipótesis, el grabado podría representar una especie extinta, a la que llamó Giraffa sahara, hoy desaparecida y de la que no se ha encontrado ni un solo hueso. Si tiene razón, este dibujo en piedra sería el único registro que queda de un animal que ya no existe.
Además, entre las figuras hay 17 inscripciones en tifinagh, la escritura que todavía usan hoy los tuareg, señal de que esta roca siguió siendo un lugar significativo durante miles de años después de que se tallara la primera jirafa. Por el riesgo de erosión y saqueo, en 1999 se hizo un molde exacto de los grabados para preservarlos; una réplica en aluminio se exhibe hoy en el aeropuerto de Agadez.
¿Qué les parece más asombroso: la destreza artística de hace miles de años o la posibilidad de que representen un animal que ya no existe?
Fuente: Wikipedia (Dabous Giraffes), British Museum (African Rock Art), Bradshaw Foundation.

A proposito de dia de los padres mañado domingo 26 de julio del 2026.


 

Henrry Segarras Santos.




LO METIERON EN UNA CELDA SOLITARIA, LO TORTURARON, Y SU CUERPO JAMÁS APARECIÓ: EL MISTERIO QUE BALAGUER NUNCA QUISO RESOLVER 🚨

HENRY SEGARRA SANTOS: EL DIRIGENTE CAMPESINO QUE DESAPARECIÓ EN DAJABÓN HACE 57 AÑOS Y CUYA VOZ QUEDÓ GRABADA EN LA PARED DE UNA CELDA

Un viernes 25 de julio de 1969, en la ciudad fronteriza de Dajabón, un joven de 25 años bajó de una guagua procedente de Santiago. Nunca más se le volvió a ver con vida. Hoy, a más de medio siglo de distancia, su caso sigue siendo uno de los símbolos más dolorosos de la represión política de los "Doce Años" de Joaquín Balaguer.

✊ ¿QUIÉN ERA HENRY SEGARRA SANTOS?

Conocido dentro del Movimiento Popular Dominicano (MPD) como "Enrique" o "El Pequeño", Henry Segarra Santos había nacido en Santiago de los Caballeros, hijo del obrero cubano nacionalizado dominicano Vicente Segarra Pérez y de Ernestina de los Santos. Estudió en la Escuela de Peritos Contadores Víctor Estrella Liz y en el Liceo Juan Pablo Duarte. Desde los 16 años estuvo vinculado a la militancia de izquierda, y para 1969 ya era una figura reconocida en la organización campesina de la Línea Noroeste.

🌾 LA MISIÓN QUE LO LLEVÓ A DAJABÓN

Aquel julio de 1969, Henry se encontraba recorriendo las localidades de El Pino, Cañongo, Carbonera, Santiago de la Cruz y El Copey, orientando a los campesinos de la frontera en su lucha por la recuperación de tierras baldías propiedad de terratenientes de la zona, y exigiendo al gobierno de Balaguer que las expropiara y distribuyera. Ese trabajo lo convirtió en un objetivo para los cuerpos represivos del régimen.

⛓️ LA DETENCIÓN Y EL SILENCIO

La tarde del 25 de julio de 1969, una patrulla militar lo detuvo en Dajabón. Testigos ubicaron la acción bajo el mando del coronel José Demetrio Almonte Máyer, comandante de la Fortaleza Beller. Fue llevado a una celda solitaria, donde según testimonios recogidos por la prensa de la época fue interrogado y torturado. Un joven de 18 años, testigo en el proceso judicial posterior, declaró ante el fiscal de Dajabón que fue el sargento apodado "Chicho Ventura" quien lo introdujo en aquella celda.

Allí, con lo que tuviera a mano, Henry dejó escrito en la pared un mensaje dirigido a su esposa que resumía su entrega: que moría sin haber alcanzado la libertad, y que toda lucha conlleva sacrificio.

📢 LA BÚSQUEDA QUE NUNCA TUVO RESPUESTA

Su esposa, Gladys Gutiérrez, y su madre, Ernestina de los Santos, recorrieron Dajabón y Santiago exigiendo que se los devolvieran, vivo o muerto. El 25 de agosto de 1969 presentaron una querella formal contra el coronel Almonte Máyer, el capitán Ezequiel Guevarra y el sargento "Chicho Ventura". La presión pública obligó al procurador general Carlos Rafael Goico Morales a ordenar una investigación judicial, y al propio Balaguer a instruir que se actuara "con el mayor celo y prontitud". El Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas llegó a pedir que se investigara un rumor publicado por el periódico El Caribe: que existía un hombre encerrado en una celda solitaria de la Fortaleza de Jimaní, presuntamente Henry Segarra, a quien planeaban enviar a Haití para eliminarlo.

Ninguna investigación oficial llegó a ningún resultado concreto. El paradero de Henry Segarra Santos nunca fue esclarecido.


FUENTES CONSULTADAS (multi-fuente verificado):

Periódico El Caribe — "El misterio Segarra: una desaparición que estremeció a la nación" (elcaribe.com.do)

Acento — "Desaparición de Henry Segarra Santos en los doce años de Balaguer" (acento.com.do)

Listín Diario — "Mi amigo Henry Segarra Santos" (listindiario.com)

Últimas Noticias RD — "Henry Segarra desaparecido" (ultimasnoticias.com.do)

AlMomento.net — "Henry Segarra desaparecido" (almomento.net)

La Voz del PRM — testimonio de Rafael "Fafa" Taveras (lavozdelprm.org)


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Mali, la guerra que viene.




Mali, la guerra que viene.

Guadi Calvo.

Desde hace años hemos visto cómo el terrorismo financiado por los regímenes autoritarios del Golfo Pérsico, a cuenta de Washington, está jaqueando a los gobiernos de Burkina Faso, Níger, pero muy particularmente al de Mali, quizás por haber sido el primero en iniciar, a partir de 2021, un nuevo intento de descolonización, que terminó con la expulsión de las tropas francesas y estadounidenses presentes en su territorio, que, bajo la excusa de la lucha contra el terrorismo, funcionaban como una verdadera fuerza de ocupación que intervenía en todas las áreas del gobierno, fundamentalmente en la económica, la de seguridad y en las relaciones exteriores. Aunque su función primordial era custodiar los intereses de las empresas de la metrópoli que operaban libremente en Mali.

La revulsiva experiencia maliense alentó a Burkina Faso y a Níger a formar un bloque conocido como la Alianza Estados del Sahel (AES), que además implicó abrir la puerta a la presencia de efectivos rusos, en un primer momento lo que se conoció como el Grupo Wagner, el que después del fallido motín del 2023 fue reestructurado y pasó a llamarse Cuerpo Africano. Él sigue cumpliendo las mismas funciones de dar entrenamiento en la lucha antisurgente, armamento y apoyo diplomático a los ejércitos de la AES.

El terrorismo wahabita instalado desde 2012 en el norte de Malí, desde entonces se ha ido expandiendo no solo hacia el centro y sur de Malí, sino que también desbordó a Burkina Faso y Níger. Pero, desde mediados del año pasado, la organización terrorista, tributaria de al-Qaeda, conocida como Grupo de Apoyo al Islām y los musulmanes (JNIM, por sus siglas en inglés), que en la actualidad es la khatiba mejor armada de la región y una de las más poderosas a nivel global, aliada con organizaciones separatistas tuaregs y con estrechos vínculos con la inteligencia ucraniana, ha profundizado su ofensiva, llegando a las puertas de Bamako y algunas ciudades y pueblos del interior, impidiendo el suministro de provisiones y combustibles, pero sin conseguir vencer la resistencia de las Fuerzas Armadas de Malí (FAMa), que en más de una oportunidad han conseguido hacer replegar a los muyahidines, liberar pasos y asistir a poblaciones cuyos accesos estuvieron bloqueados por semanas.

Ese constante ida y vuelta de ofensivas y réplicas está generando un gran desgaste en vidas y materiales en la FAMA, aunque “milagrosamente” el grupo fundamentalista no da muestra de ese desgaste, como si algo más que la fe en Allah lo sostuviese.

Es en este contexto que se conoció que Washington está considerando intervenir abiertamente en ese conflicto. Lo que, de concretarse, Malí se convertiría en la octava nación después de Yemen, Somalia, Siria, Irán, Irak, Nigeria y Venezuela en ser atacada por los Estados Unidos desde enero del año pasado, cuando Donald Trump inició su segundo mandato. Esta situación recuerda la actual crisis de seguridad que se vive en Afganistán e invita a sospechar si hay algo más que una casualidad. (Ver: Afganistán, el retorno de los viejos espectros).

Trump y su gavilla se encuentran considerando la posibilidad de iniciar operaciones militares en Mali, un país sin salida al mar y con cerca de 25 millones de habitantes, que ha sido el primero en sufrir ataques terroristas de gran escala en el nuevo contexto continental que se generó tras la caída en 2011 de la Libia del coronel Gaddafi, quien impidió por al menos una década el libre accionar de este tipo de organizaciones.

Ahora Washington con la excusa de neutralizar al JNIM, cuando es obvio que cualquier acción norteamericana en la región apuntaría a desarmar el andamiaje anticolonial que, con tanto esfuerzo, vidas y recursos, está levantado AES.

Algunas versiones confirman que el Consejo de Seguridad Nacional de Washington ya ha comenzado la planificación. Con la excusa de que el grupo, desde sus posiciones en Mali, amenaza con lanzar operaciones contra diversas naciones ribereñas del Golfo de Guinea, algo que sucede desde 2015, dos años antes de la llegada de Trump a su primera presidencia. Se prevén huracanes en el golfo de Guinea.

Si bien ningún vocero de la Casa Blanca admitió esta información, sí se conoció que desde el Pentágono se instó a las naciones del norte y oeste del continente africano a incorporar armamento, equipos y dispositivos militares estadounidenses para contener con mayor efectividad a los terroristas. Incluso por primera vez Washington llama a sus naciones aliadas del continente, sin que hayan sucedido cambios objetivos, a apoyar a la AES en su guerra tanto contra el JNIM como contra la franquicia del Daesh en la región Estado Islámico para el Gran Sahara, que también se expande a toda carrera por Chad y Nigeria.

No deja de ser al menos llamativo que los mismos ejércitos que Washington estaba impulsando contra Níger, tras el golpe militar contra el presidente pro norteamericano Mohamed Bazoum, hace ahora exactamente tres años, con la cobertura de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental) para invadir Níger y reponer a Bazoum. (Ver: Sahel, la contraofensiva imperial), con la excusa de que Moscú ha sido ineficiente para contener el terrorismo. Mientras se estaba blanqueando la pretensión norteamericana de reingresar al Sahel, un comunicado de la Casa Blanca dijo: “Esperamos que otras naciones africanas tomen nota del pésimo desempeño de Rusia en la lucha contra el terrorismo”.

Genocidio y medios.

Mientras el genocidio sionista que se ejecuta en Gaza, Cisjordania y Líbano campea por la libre, sin que nadie se dé por enterado. Desde hace años, la prensa occidental ensaya instalar que las FAMa, junto al Cuerpo Africano, están llevando a cabo un genocidio en Malí.

Diversas ONGs, con financiación occidental, en procura de instalar esta idea, dan por hecho que el ejército de Malí y sus aliados rusos fueron responsables de la muerte de más civiles que las franquicias de al-Qaeda y el Daesh. Según esos informes, en 2025, año en que se desborda el avance terrorista en Mali, junto a las milicias separatistas tuareg e inteligencia y mercenarios ucranianos, las FAMa junto a los rusos asesinaron a 925 civiles, principalmente aldeanos, mientras los muyahidines causaron 232.

Estas mismas organizaciones que denuncian estos hechos acusan a Washington y sus socios occidentales de prestar apoyo a estos regímenes, por los miembros de la AES. Que además son “increíblemente frágiles y represivos”.

Algunas versiones aseguran que, desde el año pasado, el gobierno de Trump, intentando retomar el diálogo con Bamako, “intensificó el intercambio de inteligencia con el gobierno maliense”. La que las FAMA habrían utilizado para ataques aéreos, supuestamente contra poblaciones civiles.

Por cierto, de confirmarse esa versión, estas ONGs no se espantan por la pornográfica relación de Trump con Benjamín Netanyahu, a quien se le permite el genocidio en Medio Oriente y el que pretenden cometer en Irán, pero bueno, como siempre, hay muertos más oportunos que otros.

Dada la imprevisibilidad que ha demostrado Trump desde su entrada a la Casa Blanca, la posibilidad de generar más frentes de conflicto y particularmente en África, región de la que los Estados Unidos han estado bastante ausentes en los últimos años, no es algo que pueda resultar extraño. Más si entendemos que el Pentágono ha establecido en el océano Índico y su zona de influencia, como el mar Arábigo, el mar Rojo y los golfos Pérsico y de Adén, que en las actuales circunstancias, la guerra contra Irán y la cada vez más áspera relación con China, ha tomado un valor estratégico como el que quizás nunca antes en la historia moderna ha tenido.

Es en este marco que cualquier intervención directa de los Estados Unidos en Mali y otras regiones del continente corre el riesgo de una reacción a gran escala de Rusia, para lo que tendrá que acelerar el fin del régimen de Kiev.

Marco Rubio, el secretario de Estado norteamericano, cuando se le preguntó por la posibilidad de una acción militar en Mali, solo se limitó a condenar la actividad terrorista en la región.

Llevamos muchos años observando cómo en muchos lugares del mundo, los intereses de los Estados Unidos y la crápula que los siguen se confunden con los de muchos emires y mullahs como si fueran exactamente lo mismo, en Yemen, Afganistán, Siria, Líbano, Irán, Somalia y tantos otros, por lo que la guerra que viene, si es en Mali, será una más, pero nunca la última.

JOSÉ CARVAJAL, Consejos para jóvenes escritores.




A PROPÓSITO DEL DÉCIMO ANIVERSARIO...

De estos consejos para jóvenes que escribí en 2016 en RD
© JOSÉ CARVAJAL
1. No participes en talleres literarios; dedícale ese tiempo a la lectura.
2. Lee mucha literatura clásica y moderna todos los días.
3. Escribe sin pensar jamás en publicar un libro.
4. Muestra lo que escribes a un amigo o conocido que no sea capaz de elogiar a nadie.
5. No creas elogios de amigos escritores que no se atrevan a expresarlos públicamente; ni en los aplausos de familiares ni personas de tu círculo cercano; casi siempre mienten para no hacerte sentir mal.
6. Enfréntate al desafío de corregir o que te corrijan para mejorar tu trabajo. No te conformes con resultados mediocres; trata de pulir lo escrito hasta que parezca de otro y satisfaga las exigencias del lector-crítico que cada escritor serio lleva dentro.
7. No des a conocer por ningún medio la obra que tengas en proceso. Termínala, guárdala un tiempo, léela de nuevo, corrígela, y luego, solo si te satisface, muéstrala a los demás.
8. Trabaja con el diccionario a mano; no para utilizar un lenguaje rebuscado, sino para asegurar que cada palabra sea la precisa y la más apropiada a la idea que deseas expresar.
9. Estudia el estilo de los otros, pero trata de evitar la imitación. No siempre lo que hagas estará bien porque antes lo hizo «un maestro»; los maestros también se equivocan y en algunos casos los aciertos de estos puede que sean más del editor que del propio autor.
10. Toma recesos, siempre y cuando no atenten contra la creatividad.
11. Conviértete en un observador obsesivo, pues cualquier tontería puede resultar tema para una gran obra literaria.
12. Aspira siempre a la universalidad aunque escribas un tema local. Y recuerda que ser universal no es lo mismo que ser famoso o conocido internacionalmente.
13. Trata de conocer a fondo la literatura de tu país, para que no repitas los errores (o los aciertos) de otros tiempos. Tu obra se debe a un presente que aspira conquistar el futuro.
14. Además de los clásicos y modernos, no permitas que tu lectura se limite solo a textos literarios. Explora todos los temas posibles: historia, ciencias, filosofía, antropología, política, economía, psicología, biología, botánica, geografía, etc. Muchas veces las buenas ideas literarias surgen de cosas totalmente ajenas a la literatura.
15. Trata de tener una opinión propia y desapasionada de lo que escribas, ya que eso te ayudará a reconocer si hay o no hipocresía en los elogios, o sinceridad o mala intención en las críticas que te hagan los demás.
16. Si piensas en el público, imagínatelo como un detector de calidad.
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© 2016, José Carvajal

viernes, julio 24, 2026

Tres puertas siempre abiertas, Ciudad de papel y Otra vez Santo Domingo»—, Analizados por la Inteligencia Artifical.

 



Un tríptico poético visceral, crudo y profundamente apasionado sobre la capital dominicana. En estos tres poemas —Tres puertas siempre abiertas, Ciudad de papel y Otra vez Santo Domingo—, la ciudad de Santo Domingo no es un marco geográfico ni una postal turística; es un organismo vivo que sangra, lucha, sufre y se contradice a cada hora del día.

Existe una cohesión temático-estilística notable donde la lírica urbana se fusiona con la denuncia social, la memoria histórica e internacionalista, y un expresionismo lírico de altísima densidad.

1. Mapeo Urbano y la Geografía de la Desigualdad

Los tres textos construyen una cartografía precisa y polarizada de la capital. La ciudad está fracturada por la clase, la violencia y la modernidad impostada:

  • La Zona Norte y los Barrios Populares: Capotillo, la calle 6, la Albert Thomas con Ovando, la Ciénaga, Villa Juana y el parque Enriquillo. Son los espacios de la resistencia, de la agonia popular, del hambre, del consumo de triculí y del olor a cemento/pega. Es el territorio de la protesta viva contra el FMI, donde la muerte de los manifestantes (como el asesinato en la calle o la figura de Joselito) se transfigura en martirio y «primavera».

  • Las Arterias del Comercio y la Marginación: La intersección de la Duarte con París, la Caracas y la Ravelo, la José Martí. Son los escenarios del cansancio nocturno, de las «viejas prostitutas de algodón», de la masa trabajadora arrastrada por la rutina y los «náufragos de las 6:00 a.m.».

  • La Ilusión de la Modernidad y la Opulencia: La avenida Abraham Lincoln y la Sarasota con Jiménez Moya. Aquí la modernidad se muestra como una enajenación grotesca: los «jevitos ebrios de cocaína y velocidad» que se masturban en su vacío social, en drástico contraste con los «mendigos haitianos que se suicidan con sus cuchillos de miseria» en los semáforos.

2. Lenguaje y Simbolismo: El Expresionismo Urbano

El estilo se caracteriza por imágenes sensoriales contundentes que mezclan lo decrepito con lo lírico:

  • Luz y Neón como Máscara: El neón es una constante en los tres poemas («transeúntes atrapados en burbujas de neón», «espejismo de neón líquido»). Funciona como el barniz de la modernidad capitalista que intenta maquillar la miseria pero termina derritiéndose o revelando la falsedad de la metrópoli («ciudad de papel»).

  • Colores Expresionistas:

    • El azul («ladrido de perros azules», «banderas azules») evoca la metamorfosis, la alborada, la libertad y la dignidad combativa.

    • El rojo y la flor en el asfalto: La sangre del manifestante caído que no es pérdida baldía, sino la semilla de la esperanza («de sus heridas emerge la primavera»).

    • El azabache tierno: La muerte del niño limpiabotas dormido en «manos de la eternidad», una escena desgarradora que dignifica la infancia desamparada sin caer en el panfleto barato.

  • Tensión Surrealista e Irónica: Sobresale la irrupción del fantasma en el Parque Colón bailando gagá con la reina Isabel la Católica, o el pasaje sobre Francis Drake defecando en la catedral y limpiándose con la partida de nacimiento de Colón. Hay una desmitificación irreverente de la historia colonial y de la rancia aristocracia hispanista.

3. La Historia Descolonizada: De Lemba a la Primavera de la Resistencia

La voz poética no olvida que Santo Domingo es la «primada», pero la juzga a través de una lente anticolonial e internacionalista:

  • Reivindicación Mestiza e Indígena: Mientras Nicolás de Ovando encarna el sadismo institucionalizado y en Cuba queman a Hatuey, en Santo Domingo las figuras de Enriquillo y Sebastián Lemba rescatan la dignidad de la raza y la rebelión de los oprimidos.

  • El Imperialismo y el Presente: La crítica se extiende desde las fechorías históricas de los piratas y la realeza europea hasta el presente del capital extranjero (la turista alemana en Boca Chica aludiendo al fantasma de Hitler frente al negro criollo) y las imposiciones financieras (la represión por las protestas contra el FMI).

4. La Dialéctica del Amor y la Soledad

A pesar de la denuncia feroz, los poemas están empapados de una inmensa ternura por los desheredados de la ciudad:

«...ciudad heroína de todas sus guerras / que amamantó en su pecho a todos sus héroes / y enterró en la primavera a todos sus muertos...»

La ciudad es percibida como una madre dolorosa y, al mismo tiempo, como una prostituta cansada o un travestí que «hace el amor a la soledad» a las 11:30 p.m. Hay una empatía visceral por los mendigos, los niños de la calle, las trabajadoras sexuales y los borrachos del parque Enriquillo. La ciudad los devora, pero el poema los rescata del olvido y les otorga dimensión monumental.

Resumen de la Trilogía

Estem tríptico logra sintetizar la complejidad de Santo Domingo: una ciudad antigua y ambigua, heroica pero herida, desgarrada entre la brutalidad cotidiana y la inquebrantable búsqueda de utopía. La poesía actúa aquí como una disección quirúrgica que retira la capa de neón para revelar el corazón sangrante de la urbe y la dignidad inquebrantable de su gente.

Tres poemas a la ciudad de Santo Domingo.


Tres puertas siempre abiertas.
Santo Domingo
avenidas desoladas
autos veloces
transeúntes atrapados en burbujas de neón
luces derritiéndose en las paredes de los altos edificios
suburbios que se los traga la noche
ríos contaminados
malecón de sombras
obelisco de cera
murallas de papel
y tres puertas siempre abiertas

Ciudad de papel
Ciudad que todos los días mira atónita al mar Caribe
que la fecunda de salitre
embrujo de luna llena bajo estatuas de bronce y cal
acantilado anfibio que muerde el horizonte
ciudad de papel roída por la lluvia
ciudad enclavada en un cateto de azúcar y sal
ciudad antigua y ambigua
ombligo de la noche
equidistante del sol y las estrellas
ciudad recién nacida en su heroísmo
en un golfo de flechas y sangre
ciudad de asombros y mendigos
de niños podridos por la tuberculosis
y la modernidad
ciudad de prostitutas que a las 11:30 p.m.
en la Duarte con París se desvanecen en su hastío
y a esa misma hora en la bolita del mundo
un travestí hace el amor a la soledad
ciudad con sus náufragos de las 6:00 a.m.
frente al parque independencia
atrapados en su destino de transeúntes
ciudad
horizonte de luna llena más allá de la alborada
ladrido de perros azules
refugio de los niños que huelen cemento
y de los ancianos que beben triculí
todas las noches
entre la Caracas y la Ravelo
el parque Enriquillo los acoge en su agonía
la ciudad
temblor y congoja
vida y muerte en la zona norte
en Capotillo
en la calle 6
los jóvenes se sublevan
y en la Albert Thomas con Ovando
un manifestante es asesinado
de sus heridas emerge la primavera
banderas azules ondea el viento
y la multitud atrincherada detrás de sus voces
retrocede
se dispersa en las habitaciones del medio día
mientras una flor en el asfalto tiñe de rojo la esperanza
en el parque Colón a esa misma hora
un fantasma desnudo baila ga ga
con la reina Isabel la Católica de España
la ciudad
por sus calles de lágrimas
un niño limpiabotas no vuelve a su casa
se quedó dormido en un rincón de la vida
su cuerpecito de azabache tierno
reposa tranquilo en manos de la eternidad
la ciudad
heroína de todas sus guerras
que amamantó en su pecho a todos sus héroes
y enterró en la primavera a todos sus muertos
ciudad de espantos y fantasmas
en la calle el Conde
Nicolás de Ovando se jacta de su sadismo
Mientras en Cuba
Hatuey es quemado en la hoguera
pero en Santo Domingo
Enriquillo y Sebastián Lemba
reivindican sus razas
pero por Dios no digan a nadie
que Francis Drake defecó en la catedral
y uso como papel desechable
la partida de nacimiento de Cristóbal Colón
por eso es que nadie sabe con certeza
el origen perverso de tan intrépido navegante
y no olviden que la ciudad no es más
que un espejismo de neón líquido en la oscuridad

Otra vez Santo Domingo
Ya es de noche
por la avenida Duarte
una oleada humana se escurre
entre los cristales de las tiendas y la fantasía del neón
en el parque Enriquillo agónicos bebedores de triculí
comparten su morada con los palomitos del malecón
que huelen cemento
atracadores y policías se confunden entre las sombras
y las luces de la zona colonial
esperan a que sus victimas
atraviesen los límites de la inocencia
para atraparlos entre las redes de la locura y el miedo
en Villa Juana y la Ciénaga
vendedores de crac y marihuana
ofertan sus productos al mejor postor
son las 3:00 A.M.
los jevitos de la Lincoln ebrios de cocaína y velocidad
se masturban a nombre de la madre
de la sociedad que los parió
y en la París con José Martí
viejas prostitutas de algodón
hacen el amor a la soledad
a esa misma hora en la calle el Conde
frente a la catedral primada de América
un mendigo defeca en la conciencia de todos nosotros
desde la calle Isabel la Católica
un fantasma lo observa
y se aleja llorando
es la ciudad
en el semáforo de la Sarasota con Jiménez Moya
mendigos haitianos se suicidan con sus cuchillos de miseria
y en la zona norte
precisamente en Capotillo
último reducto de la esperanza
la policía reprime a la población
que protesta contra el FMI
y Joselito muere asesinado
mientras que en Boca Chica
una turista alemana se da un baño de sol y playa
el sueño de Hitler es ya historia
a su lado
un negro criollo duerme tranquilo
Domingo Acevedo

Foto tomada de la red.

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