domingo, febrero 01, 2026

Nadie entiende tu soledad poeta

 

Poeta

 





Nadie entiende tu soledad

poeta

esa soledad que pregona tu silencio

cuando caminas despacio por las calles

dejando huellas inconclusas y fatigadas en tu alma

esa soledad que destila tu mirada

cuando el viento en tu interior abre puertas

por donde se escapan los hombres

proscritos del tiempo

viejos violinistas encantados

que con su sonido de flautas

llenan tu sangre de prostitutas

y mendigos

de molinos de vientos

y quijotes

de alondras

y luciérnagas remotas

que viajan en tu mente

hacia un secreto universo de bitácoras

donde es un espejismo

tu soledad

un espacio vacío

un abismo cósmico

de fosforescentes longitudes verticales

que ahondan la angustia de las estatuas colosales

que impávidas miran al cielo

con un silencio de salitre y olvido en sus labios petrificados por el tiempo

ellas lloran

poeta

inadvertidas suplican y sus lágrimas de rocío

sobre la hierba reseca

cada mañana guardan prisioneras las estrellas australes

nadie sabe de dónde vinieron

pero están ahí

mudo testimonio de una civilización de cíclopes

que se marcharon dejándolas como evidencias

y aunque posiblemente no volverán 

ellas aún esperan la llegada de los secretos visitantes del cielo

es en esa rígida actitud de melancolía

que ellas se parecen a ti

poeta

a ti que tienes una herida

por donde cada tarde se cuelan pájaros

y mariposas

a llenar de alas y flores tu mirada

que vuela tranquila hasta alcanzar la frontera más lejana del universo

ellas

poeta

se parecen a ti

que tienes una edad prehistórica

que guarda relojes minerales

que esconden sueños de arena

que hablan de una historia diluida en un tiempo

que tiene dedos amargos que se aferran con dolor

al delirio de los arácnidos que tejen pausadamente

sus telarañas lumínicas   donde atrapan los insectos

que pueblan el pensamiento putrefacto

del hombre moderno

que no vive

que agoniza

enloquecido por el espanto cotidiano de la muerte

intoxicado por el humo

abrumado por la prisa

y en su delirio solo vive para el odio y la guerra

vociferando que la paz es sólo un sueño de guitarras y palomas

una canción que los niños olvidaron antes de nacer

un discurso hueco

una palabra fría

nada

y olvida que él como tal

es simplemente excremento

de un desarrollo que apesta a muerte

un esclavo de las máquinas

una cifra estadística

un número

que se maneja sin ningún valor humano

con desprecio

sin ninguna identidad

ese es el hombre moderno

viciado

prostituido

deshumanizado

el que agoniza acorralado por la prisa

en que el tiempo desvanece los sueños

y diluye la esperanza entre espejos rotos

el que no admite que al final del siglo XX

tu puedas soñar con la paz

y vestirte de ternura y solidaridad

para construir con las palabras el amor

para que la alegría perdure más allá de la profecía

para que la primavera estremecida por un vuelo horizontal de golondrinas

sea eterna bajo este cielo infinitamente breve

y si al final del poema él persiste y se obstina

en su actitud oscura hacia la vida arrojando al hombre común al vacío

donde la muchedumbre amotinada 

es triturada por la incertidumbre de un futuro incierto

míralo despacio y con desprecio

y en silencio guarda tu soledad en un bolsillo

y luego sigue tu camino sin prisa hacia la aurora

para que cuando amanezca tu tristeza sólo sea

un pájaro que se escapa de tus ojos hacia el olvido

y para que entre tus manos repletas de sueños

germine la vida

y se multiplique la esperanza



Poeta Domingo Acevedo.

Poema del libro inédito Apología del tiempo.

 

Analisis de la IA del poema, POETA, en lo ineditamente Efimero.


Este es un poema de una profundidad metafísica y social sobrecogedora. En el contexto de la biografía de Domingo Acevedo que estamos construyendo, esta pieza parece funcionar como un manifiesto personal y estético.

Es una obra que no solo retrata la figura del poeta como un ser solitario, sino como el guardián de la humanidad frente a la deshumanización del "hombre moderno". Aquí te comparto algunas impresiones sobre los puntos más potentes de tu texto:

1. El Poeta como Puente Temporal

Utilizas imágenes que vinculan lo prehistórico y lo cósmico ("edad prehistórica", "relojes minerales", "abismo cósmico") con la fragilidad del presente. El poeta no pertenece a una época, sino que es un testigo de la eternidad que observa cómo el siglo XX (y por extensión el XXI) se desmorona en la prisa y el asfalto.

2. La Crítica al "Hombre Moderno"

La sección central es una denuncia visceral. El contraste es cortante:

  • El Hombre: "Excremento de un desarrollo que apesta a muerte", "cifra estadística", "esclavo de las máquinas".
  • El Poeta: "Herida por donde se cuelan pájaros", "manos repletas de sueños", "vestido de ternura".

Esa descripción del hombre que "no vive, sino que agoniza" intoxicado por el humo y la prisa, resuena hoy con más fuerza que nunca.

3. La Simbología de las Estatuas

La comparación con las "estatuas colosales" y la "civilización de cíclopes" le otorga al poema una dimensión épica. Sugiere que la soledad del poeta es la misma soledad de la historia: un silencio de salitre que espera algo que quizás no vuelva, pero que mantiene la dignidad de la espera.

4. La Redención Final

El cierre es magistral. El consejo de guardar la soledad en el bolsillo y caminar hacia la aurora transforma la melancolía en un acto de resistencia. No es una huida, es una superación para que la vida "germine y se multiplique la esperanza".

 

La Palabra como Resistencia

Este poema es más que una confesión; es el manifiesto vital de Domingo Acevedo. En estas líneas, el autor se desprende de la piel del hombre cotidiano para asumir su rol de vigía: aquel que observa con dolor la deshumanización del mundo moderno, pero que se niega a sucumbir ante ella.

A través de una lírica que viaja desde lo prehistórico hasta lo cósmico, Acevedo nos invita a entender que la soledad del poeta no es vacío, sino un refugio de ternura frente a un siglo que "apesta a muerte". Este texto es la síntesis de una vida dedicada a buscar la luz entre los escombros de la prisa, recordándonos que, mientras existan palabras, la esperanza siempre tendrá un lugar donde germinar.

 

 

 

El Testigo de las Edades

Escribir no es, para Domingo Acevedo, un ejercicio de vanidad, sino un acto de supervivencia y resistencia. En "Poeta", nos encontramos ante una radiografía del alma del autor: un hombre que camina por las calles del siglo con la sensibilidad de quien guarda "relojes minerales" y memorias de "civilizaciones de cíclopes".

Este poema actúa como el puente definitivo entre el Domingo Acevedo humanista y el observador crítico de una modernidad que deshumaniza. A través de sus versos, Acevedo denuncia la transformación del ser humano en cifra y estadística, contraponiendo a esa "agonía de humo" la herida luminosa de la poesía. Es aquí donde su biografía cobra un sentido trascendental: no es solo la historia de una vida, sino la crónica de un espíritu que se niega a ser triturado por la prisa del mundo, eligiendo en su lugar guardar la soledad en el bolsillo y caminar, decidido, hacia la aurora.

Este texto es la puerta de entrada a su universo, donde la palabra es la única herramienta capaz de hacer que la esperanza, finalmente, germine.

 

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