sábado, abril 18, 2026

Análisis de la IA en lo Ineditamente Efímero del primer capítulo de Apologia del tiempo.




Una obra de Wilfrido Velázquez Goméz 


Este primer capítulo de "Apología del tiempo" es una pieza fundamental para comprender la cosmogonía de tu obra. En estos poemas, el tiempo no es una medida cronológica, sino una entidad viva, a veces antropomórfica, que interactúa con el sujeto lírico de manera casi física: decapita, sangra, tiene puertas y umbrales.

Aquí te presento un análisis detallado de los ejes temáticos y estilísticos de esta apertura:


1. El Tiempo como Entidad Ontológica

El título del capítulo y del libro ya marca una postura: una apología (defensa o justificación). Sin embargo, en el texto, el tiempo es una fuerza inevitable y destructiva, pero también el escenario de la trascendencia.

  • La lucha: En "La máscara" y "Soy el eco...", el yo lírico se enfrenta a los "duendes invisibles del tiempo" en un duelo rutinario. Hay una resistencia a la pérdida de identidad que el paso de los años impone.

  • La circularidad y el espejo: El uso recurrente del espejo sugiere que el tiempo es una confrontación con uno mismo. El acto de quitarse la máscara y "no conocerse" habla de la alienación que produce el envejecer o el simple hecho de existir.

2. La Dualidad: Nada vs. Eternidad

Existe una tensión constante entre la insignificancia del ser y la magnitud del universo.

  • El "Yo" mínimo: En "No soy nada", te defines como un "eco unicelular" o un "serafín herido". Es una humildad existencial profunda.

  • La vastedad: Al mismo tiempo, el yo tiene las "manos repletas de eternidad". Esta contradicción es puramente poética: somos nada, pero contenemos el todo (el cosmos, las galaxias, el "pretérito absoluto").

3. La Nostalgia y el Rostro de la Muerte

Este capítulo está profundamente marcado por el duelo y la memoria.

  • Vértigo de nostalgia: El poema dedicado a tu hermano Guaroita es el corazón emocional del capítulo. Aquí, el tiempo se detiene en el trauma de la pérdida. La descripción del "cuerpo de cristal quebrado" y las "manos frías" aterriza la abstracción metafísica del tiempo en una realidad dolorosa y humana.

  • La Muerte como amante: En "Hoy llamé la muerte", rompes con la visión fúnebre tradicional para presentar una relación de intimidad y cotidianeidad. Invitarla a cenar y hacer el amor con ella es un acto de aceptación heroica; es quitarle el poder al miedo a través de la comunión.

4. Simbolismo y Naturaleza

Tu lenguaje utiliza elementos de la naturaleza para dar forma a sentimientos abstractos:

  • Las Orquídeas y Lirios: Representan la belleza frágil que crece en medio de la "nada" o el "bosque" del tiempo.

  • El Mar Caribe: Aparece como el origen ("origen mineral de mi voz"). El mar es el tiempo estancado, la horizontalidad que guarda la memoria de los naufragios y las sirenas. Es el ancla geográfica de tu voz internacionalista.

  • Peces y Aves: Actúan como espejos del alma; peces petrificados en el cielo o pájaros que fugan de los ojos (lágrimas/dolor).

5. La Crítica a la Deshumanización

En el poema "Matriz", introduces una nota de advertencia casi profética:

  • Hablas de una "inhumanidad hecha de piedra y metal" y del inicio del "reinado de las máquinas".

  • Aquí, el tiempo ya no es solo personal o familiar, sino histórico y social. Es la preocupación del periodista y el observador social que ve cómo la humanidad sucumbe a sus propios temores y a la indiferencia tecnológica.


Síntesis Estilística

Tu métrica es libre, privilegiando el ritmo interno y la imagen surrealista. El uso de oxímoron (ej. "sol oscuro", "sangre regocijada") crea una atmósfera de ensueño y pesadilla que atrapa al lector.

Conclusión: El Capítulo I es una preparación espiritual. Nos dice que para entender la "Apología del tiempo", primero debemos aceptar que somos náufragos en él, que la muerte es una compañera de mesa y que la memoria es la única herramienta para rescatar al "niño herido" que agoniza en un rincón de nuestra historia.

Capítulo 

I

Cuando los años pasan





Apología del tiempo



Soy el eco unicelular

del viento

mi voz húmeda

antes prehistoria de la vida

cabalga sobre el potro

indomable del tiempo

espada en ristre

decapitando siluetas

cuyas cabezas

estallan al tocar la tierra

salpicando las noches

de lirios y azucenas




Las orquídeas



He visto los barcos

anclar apacibles

en la alborada lunar

de la nada

parecen flotar

en la fina neblina del tiempo

el mar distante

arremolina en su interior

todo el universo en una estrella

mientras en el cielo

los peces como en un espejo

se quedan petrificados

no van a ninguna parte

su rubor plateado

refulge en la noche

indiferente a la soledad

de las orquídeas

que crecen como una ola

que salpica de colores

la piel azul distante

del bosque




La máscara



Volveré a ser yo

cuando mañana me mire al espejo

y vea a las bailarinas muertas

orinándose de asco

en medio de la noche

bajo una luna de plata

que alumbra la ciudad de mis sueños

donde me enfrento en sus calles

a los duendes invisibles del tiempo

en un duelo rutinario e inútil

sabiendo que mañana

frente al espejo 

volveré a ser yo

cuando me quite la máscara

y ya no me conozca




No soy nada



Soy

no soy nada

regreso cansado del olvido

nadie me recuerda

como un serafín herido

tengo el horizonte

pegado en la piel

y en los ojos un sol oscuro

ilumina el sendero

ensangrentado de flores

regreso cansado

tengo las manos repletas 

de eternidad

llamaradas de mariposas

vuelan hacia el ocaso

donde solitarias estatuas

abandonadas al azar

me miran con lástima

soy

no soy nada

detrás de las puertas del tiempo

siempre abiertas

un cementerio de estrellas

un lirio roto

soy 

no soy nada



El azar y la nostalgia



Vivo perdido entre el azar 

y la nostalgia

sonámbulo desando

los senderos de la ausencia

en donde me enfrento

como un Sansón ciego 

 a la nada

vencido como un dragón

sucumbo a la soledad




Mi niñez



He mirado hacia dentro de mí 

el pasado

como una cortina rota por el dolor

se abre

y en un rincón del tiempo

mi niñez herida de ausencia

aún agoniza



El viento



Esta noche

el viento tocó mi puerta

su vago olor a distancia

inundó la casa

tam tam

insistió el viento

mas no abrí

sabía que detrás del tiempo

un fantasma agoniza



Perros invisibles



I

Perros invisibles

huyen de mi voz

tratan de morder

el horizonte

donde todas las tardes

en su oquedad anida el sol



Perros invisibles



II

Detrás de los espejos

perfumados de mis ojos

habita un fantasma

que ama a los perros

invisibles de mi voz

todas las tardes

los lleva a pasear

más allá del horizonte

donde el sol y las aves

juegan a la escondida 

con la noche




Matriz



Yo que no era

ni soy si seré

que me miro a mí mismo

desde mi ausencia

que habita en mi inhumanidad

hecha de piedra y metal

soy como un tótem

que los dioses erigieron

como testimonio

evidencia de que en la tierra

se había perdido en los hombres

la esperanza del amor

y las máquinas dueñas del futuro

como una visión trágica

iniciaban su reinado

en un mundo indiferente

a su propia realidad

una realidad tan avasalladora

que cuando los hombres despertaron 

era tarde

la humanidad prisionera

de sus propios temores

sucumbía



En el umbral del tiempo



En el umbral del tiempo

cinco fantasmas

tocan la puerta de mi memoria

un ángel les abre

y les pregunta

-  qué quieren

-  entrar

el ángel los mira

y en silencio

vuelve a cerrar la puerta

mientras murmura

para sus adentros

-  pobrecitos

ignoran que ya no hay espacio

para más recuerdos




Fúnebres banderas



Fúnebres banderas

ondean en mi corazón

herida que no cierra

sangre que no cesa

muerte no llega



Perdido en el tiempo



Vago perdido por el tiempo

busco en los umbrales de la nada

a un fantasma que agoniza

en mi corazón 



Ausencia



Mis ojos en cada lágrima

vomitan la distancia

mi corazón en cada latido

va sepultando la alegría

y esta ausencia

honda como una ola

rompe los cristales de mi alma




Sangre Regocijada



Relámpago cegador

hogueras que se apagan

sangre regocijada

lirios rotos contra el espejo

de la tarde

abandonado al azar

entre mis manos

el mundo agoniza




Danza de cuchillos



Canto esta danza de cuchillos

que brota de mis labios gitanos

desnuda baila la luna mi canto

canto que hiere la distancia

distancia que agoniza bajo la luna

luna que coqueta y desnuda baila

al compás de mi canto




Saeta de flores



Atrapado en la arena movediza

de mi inconsciente

no tengo alas

la utopía

certera saeta de flores 

salpicó de colores

la espesura azul distante de la memoria



Anochecía



El lucero estaba ahí

anochecía

no me había dado cuenta

lo tarde que era

en la distancia

sobre una tumba

un jazmín



El mar Caribe



Látigo de viento y salitre

el mar Caribe

guarda en su horizontalidad

el origen mineral de mi voz





Una espiga



Crece en mi pecho

una espiga de dolor



Cuando los años pasan



Dubitativos los años pasan

frente a los umbrales de mis ojos

se van

pero siempre se quedan

pintando de blanco

con sus dedos mis cabellos





Erupción



Dos pájaros se fugan

de mis ojos

cristalinos destellos

del dolor

raíces permanentes

de la angustia

erupción inevitable 

del que sufre




Las puertas del silencio



He tocado las puertas

del silencio

hoy

esta tarde

que la lluvia desnuda

corre por el sendero

como un niño solitario

y mi voz

como un puñal

traspasa el tiempo

que sangra relojes

que marcan un horario

de ternura


Ronda mi casa



La muerte ronda mi casa

hermosa y seductora

se para frente a mi portal

invisible y desnuda

se atreve

toca mi puerta

la ignoro

mas temo 

tengo miedo

que un día necesario

dormido me quede

en sus brazos



Hoy llamé la muerte



Hoy llamé la muerte

la invité a mi casa

la senté en mi mesa

compartí con ella

el pan y el vino

después ebrios

bailamos sin fin

al compás de la noche

aturdidos y felices

terminamos en un sofá

haciendo el amor

complacida

antes de salir el sol

se fue

sin decirme adiós




Mi voz



Mi voz lápida

el eco del silencio

espada redentora

que divide la sangre

del amor



Humano



Ya no quiero ser más

el humano

apenado

me sumerjo en los túneles

secretos de la noche

busco entre los escombros

del tiempo

la perdida humanidad

del hombre



Cuando todos se vayan



Un día todos se irán

y me quedaré solo

diré adiós

con las manos arrugadas

por los años

después me sentaré

en un rincón de la tarde

hasta que el lucero

ilumine la memoria

luego cruzaré el sendero

de la noche

abriré la puerta del tiempo

voltearé el rostro

y miraré con nostalgia

como los sueños

se desvanecen en la nada



Pretérito absoluto del tiempo



He cabalgado entre las estrellas del sur 

sobre el lomo de Pegaso 

buscando entre las galaxias 

más remotas del universo 

destellos de vida 

perdidos en el pretérito absoluto 

del tiempo. 



Vértigo de nostalgia



Hermano

hace tiempo que partiste

en el carrusel de la inocencia

hacia el inefable laberinto de la nada

te fuiste

a poblar de ángeles la ausencia

pero este llanto irrevocable

aún humedece los recuerdos

y en la memoria

la llovizna pertinaz de entonces

se mezcla con el humo de los fogones

donde la esperanza se consume

en el dolor de tu partida

fúnebres banderas ondean

en las manos del viento

vértigo de nostalgia

huracán de cenizas

que viste la noche de luto

dagas clavadas en la garganta del silencio

ay 

mis dedos siguen cavando fosas

donde no cabe la angustia

adiós

pero deja hermano mío

deja

que mis lágrimas

aten tu recuerdo a mi corazón

no te quedes callado

rompe tu silencio de abismo sideral

abre los ojos

abrázame con la mirada perenne

de la vida

y si te vas

si te vas 

llévame contigo

no me dejes

llévame contigo

dolor

llanto

lágrimas

ya no te encontraré

amasando con tus manos

recién nacidas

la luz del crepúsculo

ay

tu cuerpo horizontal y pálido

tu cuerpo de cristal quebrado

por un haz de luz carnívoro

tus ojos

helados promontorios de estrellas

apagándose en la cúspide del universo

tu mirada cristalizada 

en los días funerarios de la pena 

tus manos dormidas entre mis manos

tus manos frías

yertas 

tus manos

cantan los árboles tu nombre

en dónde podré esconderme

que la soledad no me atrape



A Guaroita Acevedo

     Mi hermano



Amasijo de carne



I

Quien se iba a interesar por aquel niño 

sino fue más que un nombre

olvidado en un libro del registro civil

de una oficialía cualquiera

un número más en las estadísticas 

de niños fallecidos aquel año

un breve ser humano 

que ni siquiera tuvo tiempo de crecer 

para ir a la escuela

a aprender a leer y escribir

y jugar 

y soñar en los recreos

como los demás niños



II

quien se iba a interesar por aquel muchachito

desnutrido y endeble

cuyo cuerpo afiebrado su madre 

en una silla de un hospital público

apretaba con ternura contra su pecho 

esperando un turno para que un médico 

lo examinara y le diera una esperanza de vida



III

quien se iba interesar por aquel amasijo

de carne gelatinosa 

que se consumía a ratos en su propio fuego

que miraba con tristeza a su madre 

desde la cósmica profundidad

de sus ojos almendrados

y enredaba sus brazos en su cuello 

y apretaba su mejilla cálida contra la de ella

tratando en vano de aferrarse a la vida 

que lentamente se le escapaba




Nací frente al mar



Nací frente al mar

en una ciudad ilusoria

atestada de fantasmas

que corren y danzan alegres

por calles anegadas

de algas peces y corales

que florecen todo el año

Iluminando los rincones

de las casas invisibles

donde habitan las sirenas

que atraen con su canto

a viejos marineros

con sueños de piratas

que navegan perdidos

por lugares remotos

donde el olor estancado

de lunas florecidas

deja un rastro lumínico

de pétalos dormidos

en las aguas cenagosas

del tiempo perdido

donde peces gigantescos

y monstruos marinos

devoran a los barcos

con la tripulación adentro

esa ruta de naufragio

lleva a puertos prohibidos

de babilónicas ciudades

donde hermosas sirenas

disfrazadas de doncellas

reciben a los viajeros

con guirnaldas de estrellas

música de ángeles

banquetes faraónicos

en amplios salones

decorados sin prisa

donde marineros decrépitos

y hermosas sirenas

disfrazadas de doncellas

bailan sin descanso

música triste de otros tiempos




Equilibrio



Camino entre las sombras y las luces 

entre el bien y el mal

camino perdido y sin destino

entre bosques y desiertos 

camino sin un rumbo definido

entre la redención y el pecado

camino de espalda al horizonte

sin brújula y sin norte

camino despacio pero sin pausa

entre las rosas y las espinas

camino por este mundo 

haciendo equilibrio 

entre el abismo que separa 

a la vida de la muerte



Incertidumbre



Qué haremos con la vida que no vivimos

qué haremos con los sueños que no alcanzamos

qué haremos con la vida que nos queda 

y que nos pesa tanto

qué haremos con el futuro 

sí el presente es tan incierto



En el digital espacio



Vestigio de lo inédito

en el digital espacio de la ausencia

solo queda la nada


Domingo Acevedo.

viernes, abril 17, 2026

Con mis ex compaños y comañeras del Instituto Dermatologico y Cirugia de Piel

Recientemente estuve visitando a mis Ex compañer@s del IDC, compartí agradables momentos laborales y no laborales, ya que mantuvimos una buena relacion dentro y fuera del trabajo, que todavia mantenemos inalterables.










































 

Irán el tiempo y la geografía.



Guadi Calvo.

Por mucho tiempo corrió la leyenda de que un negociador del talibán le advirtió a su contraparte estadounidense, en el contexto de la ocupación: “Ustedes tienen los relojes, nosotros tenemos el tiempo”, señalándole que, a pesar de que los norteamericanos disponían de la más alta tecnología militar y los suficientes recursos para abastecer de ellos a sus tropas, los dueños del tiempo, de todo el tiempo necesario para que finalmente suceda lo que sucedió, eran los afganos, quienes terminaron derrotándolos tras 20 largos años de guerra. El cuento de que, si no es verdad, es bien encontrado, se ha reactualizado en el contexto de la agresión que la Liga Epstein ha lanzado contra la República Islámica de Irán.

Los ayatolás, como los mullahs, también tienen el tiempo a su favor y, como los muyahidines afganos, cuentan con una geografía que los protege y a la que convierten en un arma clave en esta guerra, como ya ha quedado demostrado en el estrecho de Ormuz. Su bloqueo en apenas unas pocas semanas ha puesto patas arriba la economía global. Al tiempo que los generales norteamericanos han entendido que una invasión terrestre abriría una faceta desconocida del conflicto, para la que debieran utilizar, dada la extensión del territorio, equivalente a prácticamente la mitad del subcontinente indio o la sumatoria de España, Alemania y Francia, un número de efectivos de los que Estados Unidos no dispone de inmediato, por lo que tendría que entrenar a cientos de miles de reclutas para operar de inmediato en una geografía montañosa con altas cordilleras y un clima extremadamente seco y caluroso, con temperaturas entre julio y agosto que se instalan entre los 45 y 50 grados. Lo que requeriría una disposición de recursos inagotable solo en agua. Un bien extremadamente escaso en toda la región, particularmente en este momento que la sequía extrema, que ya lleva cinco años, ya llega a su punto crítico.

A todo esto, hay que agregarle al Artesh, el ejército regular y a la Guardia Islámica Revolucionaria (IRGC), que sumados superan el millón de hombres, a los que acompañan miles de milicias regionales, por las que las tropas invasoras se deberán enfrentar literalmente a un pueblo en armas.

Fogueado en 47 años de bloqueo, que les ha acarreado penurias para el abastecimiento de insumos básicos; en la guerra con Irak (1980-1988) y las constantes amenazas y agresiones de sus vecinos árabes, articulados por Washington y Tel Aviv, que a lo largo de décadas los bombardearon, les asesinaron centenares de científicos de primera línea como Majid Shahriari, asesinado en 2010, o Mohsen Fakhrizadeh en 2020, entre tantos otros; altos dirigentes de gobierno, como recientemente a su Líder Supremo, Alí Jamenei, o el general de división y comandante de la Fuerza Quds de la IRGC, Qasem Soleimani, en 2020, por medio de un dron que lo localizó apenas llegaba al aeropuerto de Bagdad (Irak). Además de los miles de ciudadanos comunes que murieron en bombardeos y atentados. Mientras, agentes infiltrados del Mossad generaban protestas y disturbios en las principales ciudades del país; alentaban levantamientos armados de milicias árabes en el suroeste, kurdos en el noroeste y baluchis en el sureste, a las que además financian, proveen de armamento e inteligencia. Esta trágica secuencia ha servido de catalizador de la unidad del pueblo iraní, que entiende que en esta guerra no se juega un cambio de “régimen”, sino su propia existencia.

Por lo que nadie ignora y mucho menos el Pentágono, que aquello que fue impracticable en Vietnam, Irak y Afganistán, con territorios mucho más pequeños y población más reducida, hacerlo en Irán es imposible.

El costo que Estados Unidos pagó en la fallida operación con la que intentó capturar el uranio enriquecido que creyeron se encontraba en algún lugar cercano a la ciudad de Isfahán, el pasado día 5 de abril, cuyas bajas reales serán por años información ultrarreservada. Aunque sí, se conoció, ya que las pruebas son evidentes, de que allí los Estados Unidos perdieron al menos media docena de helicópteros, dos Sikorsky UH-60 Black Hawk y varios MD Helicopters MH-6 Little Bird, además de dos C130 Hércules, al tiempo que un par de cazas les fueron derribados, una muestra homeopática en comparación con lo que les sucedería si Estados Unidos se adentrase en territorio iraní.

El otro estrecho.

Es claro que mantener los altos el fuego estipulados entre Washington y Teherán y el ente sionista con Líbano está condenado al fracaso. Son muchos los factores que confabulan en su contra, principalmente las necesidades de Netanyahu de disimular no solo frente a los suyos, sino frente a Trump, que este picnic de fin de semana, que le prometió, se ha convertido en una emboscada.

Donde puso en riesgo la continuidad de Trump en Washington, y sobre qué puede estar marcando el fin de la primacía norteamericana a escala global. Además de haber llevado al agotamiento casi terminal de todos los regímenes wahabitas y autocráticos de la ribera del golfo Pérsico, al punto que más de uno finalmente desaparezca y finalmente terminar convirtiendo a Irán, “la gran bestia negra”, en la potencia regional indiscutida, más fortalecida todavía con la alianza con Rusia y China.

Recordando aquello de los relojes del talibán, Irán, que el tiempo en sí mismo tiene a su favor Ormuz y la aridez de su meseta, cuenta también con otra herramienta, que recién hace unos pocos días se ha empezado a mencionar: el estrecho de Bab al-Mandeb, que como un sino de la historia puede traducirse como “Puerta de las Lágrimas, de las Lamentaciones o del Dolor”.

El paso que une el mar Rojo con el golfo de Adén tiene entre 26 y 36 kilómetros de ancho y por allí transitan desde y hacia el canal de Suez entre el 10 y el 12 por ciento del comercio mundial, entre lo que se incluye gas y petróleo hacia el Mediterráneo.

En varias etapas desde el comienzo del genocidio en Gaza, el movimiento houthi, también conocido como Ansarullah (Partidarios de Dios), prohibió la navegación por el mar Rojo a todas las embarcaciones que tuvieran vínculos con el régimen teocrático judío. La poderosa fracción yemení que controla la mitad del país y ha sido vencedora en la guerra que Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y un sinfín de naciones musulmanas iniciaron en 2015, de donde salieron derrotados cinco años después, horas después de iniciada la guerra contra Irán por parte de la Liga Epstein, anunciaron el reinicio de sus operaciones contra cualquier embarcación relacionada con Israel.

Advirtiendo a Bahréin y a los EAU, que serían los primeros en sufrir las consecuencias de apoyar las operaciones contra Irán. A partir de entonces, sus operaciones fueron intermitentes, lanzando andanadas de misiles contra Israel entre el 28 y 30 de marzo, y el 1 y 2 de abril.

Más allá de que Bab el-Mandeb continúe navegable, la oportunidad para su cierre depende de la suerte de las necesidades de Irán. Incluso después de que los hutíes, entre marzo y mayo del año pasado, lanzaran la Operación Rough Rider, que hasta entonces había sido la mayor campaña de bombardeos, tanto aéreos como navales, que Trump, otra vez junto a Netanyahu, realizó durante su segundo mandato. Habiendo atacado más de mil objetivos en el noroeste yemení, no solo bases de lanzaderas de misiles y drones, sino también depósitos de suministros.

Poco menos de un año de la Operación Rough Rider, los houthies están en condición de volver a atacar diversos objetivos en la península arábiga, incluso el oleoducto Este-Oeste para exportar petróleo saudita desde el puerto de Yanbu, sobre el mar Rojo, lo que provocaría una crisis todavía mayor a la que se está viviendo. Ya los milicianos yemeníes lo habían hecho en 2019, por lo que están en condiciones de volver a hacerlo. Al tiempo que están en condiciones de atacar la base norteamericana de Camp Lemonnier (Djibouti) y las posiciones de los EAU, cercanas a Berbera (Somalilandia).

Por lo que cerrar el estrecho que los separa de Eritrea y Djibouti, si bien puede resultar sencillo, acarrearía más sanciones para la parte de Yemen que gobierna y cuya población, desde los primeros coletazos de la Primavera Árabe (2011) a la guerra civil que comenzó en 2014 y que se continúa larvada hasta hoy, vive bajo la constante presión de una economía desquiciada, que se ha acrecentado tras los ataques judíos a su infraestructura portuaria en 2025. Además de las sanciones aplicadas después de que el movimiento Ansarullah fuera declarado Organización Terrorista

Extranjera por parte del Departamento de Estado a principios de marzo del año pasado.
Esto ha afectado la cohesión del gobierno huthíe, atado a la suerte de Irán, por lo que, llegado el caso, cerrar el otro estrecho será una opción para resistir a la Liga Epstein, utilizando otra vez el tiempo y la geografía.

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