sábado, septiembre 19, 2026

CHINA EN RD: POTENCIA MUNDIAL NO PUEDE SER SOCIA DEL DESORDEN HAITIANO.




CHINA EN RD: POTENCIA MUNDIAL NO PUEDE SER SOCIA DEL DESORDEN HAITIANO


Por Danny Chevalier


La República Dominicana no puede seguir normalizando el desorden. Lo digo claro y sin rodeos: la migración ilegal haitiana es una crisis de soberanía, de seguridad y de legalidad que nos está desbordando, y ningún sector económico, por poderoso que sea, puede darse el lujo de alimentarla.


Todos sabemos que existe. En la construcción, en la agricultura y también en los negocios de comida rápida, incluyendo muchos pica pollos de capital chino, se utiliza mano de obra haitiana ilegal. No es un secreto. Es una práctica a voces que las autoridades ven y que muchos empresarios prefieren ignorar porque sale barata.


Y aquí va mi mensaje directo a la Embajada de la República Popular China en República Dominicana:


Ustedes representan a una potencia mundial. Una potencia que presume de orden, de disciplina, de planificación y de respeto a la ley. No pueden permitirse en territorio dominicano lo que jamás permitirían en el suyo. Contratar o subcontratar mano de obra ilegal haitiana sin documentos, sin control sanitario, sin regulación migratoria, es contribuir directamente al desorden que hoy afecta a la República Dominicana.


No es un tema de xenofobia, es un tema de ley. RD no puede cargar con la crisis de Haití y mucho menos puede permitir que negocios extranjeros, que generan millones en nuestro suelo, se beneficien de esa irregularidad mientras el Estado dominicano tiene que asumir el costo en hospitales, escuelas, seguridad y deportaciones.


Si China quiere seguir creciendo y siendo respetada en RD, debe dar el ejemplo. Exija a sus inversionistas y comerciantes el cumplimiento estricto del Código de Trabajo y de la Ley de Migración Dominicana. Contrate dominicanos, o extranjeros legales, con papeles, con contrato, con seguro. No sea parte del problema.


Al gobierno dominicano también le toca. Basta de inspecciones de mentira. Si un negocio, sea chino, dominicano o de quien sea, tiene ilegales trabajando, que se cierre, que se multe y que se sancione. Sin miedo.


La República Dominicana ha sido hospitalaria hasta el extremo, pero la hospitalidad no es suicidio. Queremos inversión china, sí, pero inversión con orden. Queremos relaciones con Haití, sí, pero con legalidad.


El desorden haitiano no puede seguir exportándose a RD con la complicidad silenciosa de quienes vienen a hacer negocios aquí.


Es hora de poner la casa en orden.

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