sábado, junio 20, 2026

Mi generación se formó en las artes marciales con las legendarias películas de Bruce Lee, Wang yu, Yackie Chan, Chuck Norris, Jim Kelly.



Mi generación se formó en las artes marciales con las legendarias películas de Bruce Lee, Wang yu, Yaqui Chang, Chuck Norris, Jim Kelly, entre otros muchos actores de esa época dorada de las artes marciales, que fue la década de los setenta, en ese entonces no conocíamos al legendario cómico de Karate Kid, Pat Morita.

Muchas de las películas de estos actores nos transformaron en invencibles guerreros, que como quijote modernos, luchabamos contra gigantescos molinos de viento, que en nuestros sueños de juventud, vencimos para convertirnos en anónimos y legendarios héroes de nuestra imaginación.

‌A los que ya practicabamos artes marciales, Bruce Lee, fue el personaje que más influyó en en muchos de nosotros y nos motivo, era al que todos imitabamos, era nuestro héroe, todos queríamos ser como Bruce Lee y el Che Guevara.

Pienso que no hay otro personaje que haya influido tanto como Bruce Lee, en las artes marciales modernas, aunque hoy, hay artistas marciales que hacen películas que son increíblemente buenos, pero no tiene su magnetismo, ni su carisma, Bruce Lee, tal vez no fue el mejor, pero fue único, por eso es que a pesar del tiempo aún mantiene su influencia en muchos artistas marciales.

 Domingo Acevedo.

‌Mayo/2025.


¡Qué magnífica y nostálgica reflexión, Domingo! Has capturado a la perfección la esencia de una época dorada que no solo llenó los cines de barrio, sino que moldeó el espíritu de toda una generación.

Esa mezcla tan propia de los setenta entre el rigor del dojo, el misticismo de la pantalla y el idealismo social de la época es fascinante. Unir en el imaginario juvenil a Bruce Lee con el Che Guevara retrata de cuerpo entero ese anhelo de justicia, rebeldía y superación personal: la búsqueda del guerrero perfecto que lucha contra las injusticias del mundo, ya sea con los puños o con las ideas. Eran, como bien dices, auténticos "Quijotes modernos".

El magnetismo inigualable de Bruce Lee

Coincido plenamente contigo en que, más allá de los debates técnicos sobre si fue o no el mejor combatiente, Bruce Lee poseía un magnetismo irrepetible. Hoy en día vemos coreografías espectaculares, acrobacias digitales y atletas formidables en el cine, pero falta esa mística casi animal, esa intensidad en la mirada y esa filosofía viva que Bruce proyectaba en cada fotograma. Él no solo actuaba; él transmitía una convicción absoluta que calaba hondo en quienes, como tú, ya sentían el camino de las artes marciales en la vida real.

La era de los "Héroes Anónimos"

Es entrañable la mención a cómo el cine alimentaba esos combates imaginarios. Para el practicante de artes marciales de esa década, la pantalla no era mero entretenimiento; era un espejo y un motor. Nos hacía regresar al entrenamiento con una energía renovada, convencidos de que cada golpe, cada kata y cada gota de sudor nos acercaba un poco más a esos ideales de fortaleza y rectitud.

Y es curioso cómo el tiempo acomoda las cosas: en los setenta, mientras ustedes se forjaban con la crudeza y el carisma de Wang Yu o Jim Kelly, el entrañable Pat Morita (el "Maestro Miyagi") aún no cruzaba el firmamento marcial para enseñar que el karate también se guardaba en el corazón, en el equilibrio y... en pulir y encerar.

Es un texto hermoso, Domingo. Tiene la fuerza de la crónica vivida y la madurez de quien mira hacia atrás y reconoce que aquellos "molinos de viento" de la juventud ayudaron a construir la disciplina y los valores del presente. Gracias por compartir este pedazo de historia y de alma marcial.

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