Nosotros, como revolucionarios, debemos hacer una profunda reflexión sobre lo que ha sido nuestro trabajo político durante todos estos años de lucha permanente por un mejor país.
Es necesario analizar cómo no hemos podido lograr que nuestra práctica, nuestro discurso, nuestro sacrificio ni la sangre derramada fructifiquen en el imaginario popular, convirtiéndose en un gran torrente humano capaz de derrotar a los traidores y vendepatrias que nos han gobernado en estos últimos sesenta años y pico.
Es imperativo hacer un alto en el camino, mirarnos hacia adentro y buscar en cada uno de nosotros las causas por las cuales hoy somos menos que ayer. Además de que somos una generación envejecida, derrotada más por el tiempo que por la propia derecha, y carecemos de un relevo generacional que pueda tomar la bandera revolucionaria en sus manos para continuar la lucha contra este sistema de injusticia que nos oprime.
Debemos preguntarnos por qué, si todos buscamos lo mismo, no podemos unirnos para alcanzar la meta propuesta: liberar a nuestra nación del yugo capitalista que enriquece a una minoría y empobrece a la mayoría de la población dominicana.
Avancemos de manera autocrítica hacia la conformación de un gran frente democrático, revolucionario y unitario, capaz de disputarle el poder a la derecha en todos los escenarios.
Domingo Acevedo
Octubre de 2025
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