hay una
en la frente de
la muchedumbre herida
por tu partida
lágrimas
coaguladas
en el dolor
pertinaz de tu ausencia
compañero
y aunque te has
ido para siempre
aquí vives en
nosotros
habitas en
nuestras palabras
en nuestras
cotidianidades
en nuestros
afanes
en esta
de querer torcer
el rumbo de las cosas
Para construir a
fuerza de amor y ternura
una patria
en donde la vida
renazca
en el tibio
destello de las luciérnagas
en el canto de
los gallos cada mañana
en el
matutino aletear de las mariposas
en un estallido
de luces
y colores
cual primavera
que dibuje
tu rostro en el
claro amanecer
de la utopía
Poema dedicado a
Joaquín Aracena.





