10 poemas sobre la soledad que tocan el alma

Por: Aurora Hernández
La soledad no siempre es enemiga. A veces es un refugio donde encontramos claridad, y otras veces, una herida que acompaña en silencio. Los poetas lo saben bien: han buscado en ella compañía, consuelo, inspiración o desahogo.
Aquí reunimos 10 poemas sobre la soledad que tocan el alma, cada uno con una voz distinta, desde los clásicos universales hasta la creación de uno de nuestros autores contemporáneos.
1. «Yo no tengo soledad» – Gabriela Mistral (Chile)
Es la noche desamparo
de las sierras hasta el mar.
Pero yo, la que te mece,
¡yo no tengo soledad!
es el cielo desamparo
si la luna cae al mar.
Pero yo, la que te estrecha,
¡yo no tengo soledad!
es el mundo desamparo
y la carne triste va.
Pero yo, la que te oprime,
¡yo no tengo soledad!
2. «Dolor» – Alfonsina Storni (Argentina)
3. «Soledad» – Rosalía de Castro (España)
Un manso río, una vereda estrecha,
un campo solitario y un pinar,
y el viejo puente rústico y sencillo
completando tan grata soledad.
¿Qué es soledad? Para llenar el mundo
basta a veces un solo pensamiento.
Por eso hoy, hartos de belleza, encuentras
el puente, el río y el pinar desiertos.
No son nube ni flor los que enamoran;
eres tú, corazón, triste o dichoso,
ya del dolor y del placer el árbitro,
quien seca el mar y hace habitable el polo.
4. «Ausencia» – Jorge Luis Borges (Argentina)
5. «Fiesta» – Alejandra Pizarnik (Argentina)
6. «A la soledad» – Francisco Sosa Escalante (México)
Tregua buscando al anhelar que siento
a ti un refugio, soledad, te pido;
rueden mis horas en quietud y olvido,
halle descanso en ti mi pensamiento.
Los que gozan de dicha y de contento
disfrutando el amor de un sér querido,
los que felices son, entre el rüido
del mundo, vivirán sin mi tormento.
Mas yo que miro conjurarse airadas
las penas todas contra el alma mía,
busco tus horas tristes y calladas.
Amable soledad, oculta pía
mis lágrimas que corren desbordadas;
que de ellas nadie por mi mal se ría.
7. «Cava memorias» – Mario Benedetti (Uruguay)
La soledad es un oasis
está en litigio
no tiene sombra
y es puro hueso
la soledad es un oasis
no hace señales
pesa en la noche
lo ignora todo
la soledad no olvida nada
cava memorias
está desnuda
se encierra sola.
8. «Tristitia» – Abraham Valdelomar (Perú)
9. «Soledad» – Miguel Hernández (España)
Y también en casa…
La soledad no solo ha inspirado a los grandes y clásicos nombres de la literatura universal. En Letras & Poesía también hemos querido explorarla y darle voz en nuestra antología Mientras me habito, donde distintos autores comparten su manera de habitar el silencio. Aquí uno de ellos: