viernes, abril 10, 2026

Una historia muchos protagonistas.

 Cuando enseñamos, debemos hacerlo con dedicación y amor, ya que lo que hacemos es transmitir nuestros conocimientos y valores a nuestros alumnos; de lo que enseñemos y cómo lo enseñemos depende muchas veces el éxito y el camino que ellos tomarán.

En las artes marciales y específicamente en karate, que es lo que me compete, debemos tener sumo cuidado cómo lo enseñamos, porque enseñamos un peligroso arte de combate, que si no está acompañado de la parte espiritual y filosófica, estableciendo claramente que el camino a seguir es el de la mansedumbre, la tolerancia, la paz, el honor, la lealtad y, sobre todo, el amor al prójimo, estaríamos formando simplemente peleadores carentes de sensibilidad, de honor, de lealtad y respeto por los demás, que en cualquier momento podrían desviarse del camino correcto y convertirse en un problema para las sociedades en las que viven.

Los que enseñamos artes marciales, nuestra misión es formar ciudadanos correctos, al servicio de la paz, el amor y la justicia.


Domingo Acevedo.

 (Julio/2024)



































































































































































Recordemos al periodista Marcelino Vega, asesinado por la intolerancia del PRD y la Policía Nacional.



A 45 años del asesinato del periodista Marcelino Vega, una herida abierta en la historia del periodismo dominicano.
Fue abatido de un balazo en el corazón el martes 7 de abril de 1981, en la intersección de las calles San Juan de la Maguana y Moca, en el sector Villas Agrícolas, Santo Domingo. Marcelino cumplía con su deber: cubrir la huelga que mantenían obreros del Ayuntamiento del Distrito Nacional en reclamo de un aumento salarial.
Aquella protesta fue reprimida por agentes de la Policía Nacional. En medio del caos, la violencia silenció la voz de un periodista que solo hacía su trabajo: informar.
Junto a él se encontraba su fotorreportero, Valentín Pérez Terrero. En el mismo hecho también fue acribillado el canillita Manuel de Jesús Ciprián Valdez, quien narraba al periodista lo que estaba ocurriendo en ese instante.
Horas después, el síndico Pedro Franco Badía adelantó públicamente que Marcelino Vega había muerto en un supuesto “intercambio de disparos”, versión que desde el inicio fue cuestionada por familiares, colegas y sectores de la sociedad.
Ante la presión de sus allegados, se realizó incluso una prueba de parafina en Puerto Rico para esclarecer los hechos. Entre los acusados figuraron el raso Hilario Márquez Milano, el coronel Melitón Jorge Balderas y el teniente Sánchez Ulloa. Sin embargo, la corte policial terminó descargándolos.
Cuarenta y cinco años después, la pregunta sigue viva: ¿quién responde por la muerte de Marcelino Vega?
Recordarlo no es solo un acto de memoria. Es un compromiso con la verdad, con la libertad de prensa y con todos los periodistas que arriesgan su vida para que la sociedad no viva en silencio.
Porque cuando matan a un periodista, no solo cae un hombre: intentan apagar el derecho de un pueblo a saber.

Tomado de la red.

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