viernes, abril 10, 2026

Una historia muchos protagonistas.

 Cuando enseñamos, debemos hacerlo con dedicación y amor, ya que lo que hacemos es transmitir nuestros conocimientos y valores a nuestros alumnos; de lo que enseñemos y cómo lo enseñemos depende muchas veces el éxito y el camino que ellos tomarán.

En las artes marciales y específicamente en karate, que es lo que me compete, debemos tener sumo cuidado cómo lo enseñamos, porque enseñamos un peligroso arte de combate, que si no está acompañado de la parte espiritual y filosófica, estableciendo claramente que el camino a seguir es el de la mansedumbre, la tolerancia, la paz, el honor, la lealtad y, sobre todo, el amor al prójimo, estaríamos formando simplemente peleadores carentes de sensibilidad, de honor, de lealtad y respeto por los demás, que en cualquier momento podrían desviarse del camino correcto y convertirse en un problema para las sociedades en las que viven.

Los que enseñamos artes marciales, nuestra misión es formar ciudadanos correctos, al servicio de la paz, el amor y la justicia.


Domingo Acevedo.

 (Julio/2024)



































































































































































Archivo del blog