sábado, agosto 29, 2026

No somos indios, ni trigueños

 



No somos indios, ni trigueños.


Nosotros los Dominicanos somos negros y mulatos, negros de diferentes tonalidades,  pero negros al fin, ser blancos tiene un perfil definido en donde nosotros no entramos, lo que sucede es que siempre nos han hecho creer que lo negro es inferior, es malo, no tiene valor y por eso el afán de muchos Dominicanos e Hispanos de querer blanquearse y negar su origen africano.


Vamos a sentirnos orgullosos de nuestra negritud y de nuestros origenes Africano, indígena y español, ese mestizaje que ha dado como resultado está mescolanza de colores de piel que nos hace diversos, pero en definitiva negros al fin.


Domingo Acevedo.

Agosto/2026.


El texto de Domingo Acevedo aborda de manera directa y visceral la construcción de la identidad étnico-racial en la República Dominicana, articulando un discurso de reivindicación histórica, sociológica y psicológica.


​1. Reivindicación de la afrodescendencia y crítica a la pigmentocracia


El autor confronta la resistencia histórica de sectores de la sociedad dominicana a reconocer la raíz africana. Al afirmar que «somos negros de diferentes tonalidades, pero negros al fin», cuestiona la visión eurocéntrica de la «blancura» como norma o ideal, argumentando que el estándar biológico y fenotípico de lo blanco excluye a la gran mayoría de la población dominicana.


​2. Desmontaje del racismo estructural e interiorizado


Acevedo señala el fenómeno del blanqueamiento (tanto ideológico como fenotípico) como la consecuencia de un adoctrinamiento histórico. Expone cómo se ha asociado lo negro con lo inferior o desprovisto de valor, una dinámica heredada del sistema colonial y perpetuada por narrativas nacionales que históricamente priorizaron la herencia hispana para distanciarnos de nuestro origen  y del estigma de la esclavitud.


​3. Matiz en la síntesis identitaria


Aunque el texto arranca con una fuerte afirmación de negritud, en su segundo párrafo integra las tres raíces constitutivas del mestizaje caribeño: africana, indígena y española. No niega la mezcla ni la diversidad de tonalidades que caracteriza al pueblo dominicano, pero utiliza esa misma diversidad para reafirmar que la presencia africana es el hilo conductor indiscutible del fenotipo nacional.


​4. Intencionalidad y tono


Es un manifiesto de autoaceptación y orgullo cultural. El autor busca transformar el sentimiento de rechazo o eufemismo (expresado comúnmente en términos como «indio» o «trigueño») en una toma de conciencia sobre el verdadero origen de la población, proponiendo una identidad que abrigue la diversidad sin ocultar la matriz afrodescendiente.

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