viernes, julio 10, 2026

América

 




I


América

a veces quiero pensarte

en retrospectiva

imaginarte cómo habrías sido hoy

si Colón hubiera errado el rumbo

y sus naos imperiales

hubieran naufragado

En las noches sin memoria del olvido

sin alcanzar tus costas

y así sus tripulantes

no hubieran podido

realizar la hazaña terrible

de la conquista

y los hombres del viejo continente

no hubieran entonces enlodado de sangre

con su odio el aborigen encanto

de tu geografía inocente


II


América

a veces quiero pensarte

en retrospectiva

imaginarte cómo habrías sido hoy

si tus habitantes

no hubieran quedado deslumbrados

por el brillo metálico

de las armaduras

de los conquistadores

si Quetzalcóatl

hubiera prevenido a los Aztecas

y Viracocha a los Incas

de que por la misma ruta

otros hombres

en otras naves

con otras intenciones llegarían

como hordas de lobos infernales

a sembrar el terror y la muerte

entre tus habitantes que creyeron

que ellos los recién llegados

eran los dioses bondadosos y sabios

que un día se marcharon

prometiéndoles volver

por eso los recibieron

con su festiva inocencia

entre sus manos repletas

de frutas tropicales

flores exóticas

y regalos de amor

era su única intención

agradar a los dioses

pero no leyeron  en los ojos de los extraños

la codicia sin límites

de los guerreros plateados

que llegaron del mar

ahogando en sangre la hospitalidad brindada

ante la sorpresa de tus habitantes

que creyeron que ellos poseían el poder

del trueno

y qué caballo y jinete

era una sola bestia

y en su inocencia

no pudieron sobreponerse al asombro

ante la crueldad inusitada

de los hombres pálidos

que intentaron en vano doblegar

la inquebrantable actitud de los aborígenes

que prefirieron morir mil veces

antes que ser esclavos


            III


América

a veces quiero pensarte

en retrospectiva

imaginarte cómo habrías sido hoy

si en nombre de Dios

los conquistadores

no se hubieran posesionado

de ti

de tus valles

de tus montañas

de tus planicies

de tus búfalos

del manatí

del cóndor

del Jaguar

del águila

del quetzal

de tus hombres

y tus mujeres

del oro

y del níquel

de la plata y del hierro

y si después de ser dueños

de todas las cosas

no hubieran usado el sano pretexto

de la evangelización para exterminar

a tus habitantes

que nunca quisieron aceptar

al Dios bueno de los hombres malos

que los obligaron al trabajo forzado

que violaron sus mujeres

y se adueñaron de la vida y los sueños

y nombraron a Abya Yala

tierra en plena madurez

equivocadamente América

e hicieron un testamento

donde los reyes católicos de España

eran los dueños de esa tierra

fabulosa y rica

que ojos humanos jamás había visto

y cuyos habitantes

eran muy hermosos mansos y sencillos

y vivían semidesnudos

e ignoraban el valor

de las piedras preciosas

y los metales

y no conocían la rueda

ni el caballo

ni la pólvora

ni la viruela

ni el sarampión

ni la sífilis

y sin embargo

tenían grandes conocimientos

sobre matemáticas

astronomía

e ingeniería

y ya habían inventado el valor del cero

y habían construido

hermosas ciudades

con grandes edificios

en forma de pirámides

y cultivaban maíz

yuca

cacao

algodón

y coca

y eran felices

recorriendo en sus canoas

las islas dispersas

a todo lo ancho y largo

del mar Caribe

viajando a través de los ríos Lempa

Amazonas y de la Plata

hacia el corazón palpitante de la selva

pescando en los ríos Ozama y Yukón

cazando búfalos

en los territorios de los sioux

los kiowa y los apaches

poblando y repoblando el continente

desde las planicies heladas de Alaska

hasta la edad eterna

de las remotas soledades

de la tierra del fuego

donde la vida parecía

haberse detenido para siempre


            IV


América

a veces quiero pensarte

en retrospectiva

imaginarte como habrías sido hoy

si los vencedores hubiesen sido tus habitantes

si el valor  y la dignidad

hubieran triunfado sobre la violencia de la fuerza

y la sin razón

de los centuriones europeos

a quienes ni el oro

ni la sangre

lograron saciar su feroz opulencia

y siguieron la ruta

que les trazó su codicia

como demonios ciegos de ira

sembrando la muerte a diestra y siniestra

en una danza macabra

de violencia y lujuria

llenando de espanto y locura

la claridad de los días

y como respuesta al genocidio

y a la crueldad inusitada

la resistencia no se hizo esperar

los guerreros huyeron en las noches

hacia las altas montañas

desde donde acechan

a quienes en busca de ellos

se aventuran en la manigua

y las madres indefensas

en un acto de rebeldía

ahogaban a sus hijos en los ríos

o los mataban a palos

y después se suicidaban

y las embarazadas de la yuca amarga

bebían el jugo

para envenenar en el vientre al feto

para librarlo de nacer bajo el horror de la conquista



            V


América

jazmines morados florecen

en la tierra abonada

de las noches lejanas

de los últimos aborígenes muertos

en cuya sangre se ahogaron las piedras del camino

que emprendieron

los que nunca admitieron ser esclavos

y lucharon heroica y tenazmente

hasta el fin de la raza

y hoy a quinientos años

del exterminio

lejanas hogueras

crepitan en las noches frías

de los Ande

la selva lacandona

y las amplias llanuras del Norte

donde nuevamente

suenan los tambores de la guerra

que anuncian el fin de una paz

que nunca existió

ya que nunca cesó el exterminio

contra los indígenas

y del camino que viene de los siglos

un tropel de fantasmas regresan y se agolpan

junto a la mágica claridad del alba

Caonabo

Enriquillo

Hatuey

Caupolicán

Lautaro

Urraca

Tupac Amarú

Lempira

Caballo Loco

Cochise

Gerónimo

Nube Roja

como una utopías

regresan de la vía láctea

para encender con su ira el fuego

que iluminará el camino de los elegidos

que guiarán a nuestra América hacia un nuevo amanecer


Domingo Acevedo.


América es un poema de una fuerza telúrica y una profunda carga político-social. A través de un ejercicio de ucronía (reimaginar la historia con un pasado alternativo), el texto se convierte en un manifiesto lírico que no solo lamenta el trauma de la conquista, sino que dignifica la memoria histórica y la continuidad de la resistencia indígena en todo el continente.

Aquí tienes un análisis desglosado de sus componentes clave:

1. La Arquitectura Formal: Ritmo Fractal y Caída Vertical

Lo primero que salta a la vista es la disposición tipográfica del poema. Al romper los versos en unidades mínimas —a veces una sola palabra o una preposición— se genera un ritmo pausado, casi ceremonial.

  • Efecto de suspensión: Obliga al lector a detenerse en cada concepto ("enlodado / de / sangre / con / su odio"). Las palabras no pasan desapercibidas; caen con el peso de una gota de sangre o el golpe de un tambor.

  • La estructura de letanía: El estribillo que abre los primeros cuatro cantos ("América / a / veces quiero pensarte...") funciona como un mantra o un ancla temporal. Es el punto de partida cósmico desde el cual se lanza la imaginación hacia el pasado.

2. Recorrido por los Movimientos Temáticos

Canto I y II: El Espejismo de los Dioses y la Pérdida de la Inocencia

El poema arranca con el deseo de borrar el hito de 1492. Hay una oposición radical entre la "geografía inocente" del aborigen y las "naos imperiales" vistas como portadoras de una "hazaña terrible".

En el Canto II, se explora el quiebre trágico del mito de los dioses retornantes (Quetzalcóatl y Viracocha). El contraste visual es poderoso: las manos aborígenes llenas de frutas y flores exóticas frente al "brillo metálico de las armaduras" de los "guerreros plateados". El poema retrata con precisión el asombro psicológico ante el caballo y la pólvora, pero destaca que el asombro no devino en cobardía, sino en una elección consciente: preferir la muerte antes que la esclavitud.

Canto III: De "América" a Abya Yala (La Reivindicación Científica)

Este es uno de los cantos más ricos conceptualmente. Se introduce el término Abya Yala (tierra en plena madurez), contrastándolo con el nombre impuesto de "América". El texto desmitifica la idea del "salvajismo" al contraponer lo que los conquistadores trajeron (viruela, sarampión, sífilis) con el avanzado conocimiento endógeno:

  • El valor del cero (matemáticas).

  • La astronomía e ingeniería (pirámides).

  • La soberanía sobre el territorio, uniendo en un solo mapa conceptual desde las planicies de Alaska hasta la Tierra del Fuego.

Nota de estilo: Es bellísima la personificación de la naturaleza expropiada. Los conquistadores no solo se adueñaron del oro, sino del cóndor, del jaguar, del quetzal y de los sueños.

Canto IV: El Dolor de la Resistencia Radical

Este fragmento desciende a los abismos más oscuros de la conquista. Frente a la voracidad de los "centuriones europeos", el poema rescata la crudeza de la resistencia desesperada: la guerra de guerrillas en la manigua y, sobre todo, el aborto y el infanticidio como actos políticos de rebelión. El uso de la yuca amarga para envenenar el vientre es una de las imágenes más desgarradoras del texto; un recordatorio de que, para estas madres, el horror del mundo colonial era peor que la muerte misma.

Canto V: El Panteón Continental y el Nuevo Amanecer

El cierre del poema rompe la linealidad del tiempo. El exterminio no ocurrió hace 500 años; el exterminio sigue ocurriendo en los Andes, en la Selva Lacandona y en el Norte.

El clímax poético se alcanza con la convocatoria de un panteón panamericano de héroes de la resistencia. Al unir en un mismo verso a líderes del Caribe, Sudamérica, Centroamérica y Norteamérica, el poema traza un hilo invisible de dignidad internacionalista:

RegiónHéroes Convocados
El Caribe / La EspañolaCaonabo, Enriquillo, Hatuey
El Cono Sur (Mapuches)Caupolicán, Lautaro
CentroaméricaUrraca, Lempira
La Región AndinaTúpac Amaru
Norteamérica (Sioux/Apaches/Chiricahuas)Caballo Loco, Cochise, Gerónimo, Nube Roja

El poema no se queda en el lamento o la elegía. Estos líderes no regresan de la tumba, regresan "de la vía láctea", convertidos en una fuerza cósmica y utópica. La ira histórica se transforma en el fuego que iluminará el camino hacia un "nuevo amanecer".

Conclusión

América es un ejercicio de memoria viva. Su valor radica en que no fragmenta las luchas indígenas por fronteras nacionales modernas; entiende que la herida y la resistencia de los Apaches en el norte es la misma que la de Enriquillo en el Ozama o la de los Mapuches en el sur. Un texto de una gran dignidad lírica que rescata el pasado para encender el presente.




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