La tensión en la península coreana vuelve a subir.
Pyongyang acusó este lunes a Washington de mantener una “política hostil” y advirtió que responderá con las medidas más contundentes posibles. La declaración llegó después de que Estados Unidos reafirmara su objetivo de lograr la desnuclearización completa de Corea del Norte y mientras continúan las actividades militares conjuntas con Corea del Sur y Japón.
Para el régimen de Kim Jong Un, el problema no son únicamente los ejercicios militares.
Pyongyang también acusa a Washington de utilizar la cuestión de los derechos humanos y la exigencia de abandonar su arsenal nuclear como instrumentos de presión.
Y aquí aparece el punto central:
Corea del Norte ya no presenta sus armas nucleares como una carta de negociación. Las presenta como una garantía permanente de supervivencia del Estado.
El Ministerio de Exteriores norcoreano afirmó que sus armas nucleares son una “garantía absoluta” de su soberanía y sostuvo que continuar fortaleciendo sus capacidades nucleares es, desde su perspectiva, la opción para garantizar su seguridad.
Mientras tanto, Estados Unidos, Corea del Sur y Japón mantienen programado el ejercicio militar trilateral Freedom Edge, previsto para septiembre cerca de la isla de Jeju.
Y ahí está la paradoja.
Trump ha intentado reducir algunas maniobras militares con Corea del Sur para facilitar un eventual acercamiento con Kim Jong Un.
Pyongyang, sin embargo, considera insuficiente el gesto.
De hecho, Corea del Norte sostiene que mientras Washington siga exigiendo la desnuclearización, no existe una verdadera modificación de su política hacia el régimen.
El resultado es un círculo bastante peligroso:
Washington exige desnuclearización → Pyongyang fortalece su arsenal → EE. UU., Corea del Sur y Japón aumentan la cooperación militar → Corea del Norte lo interpreta como una amenaza → vuelve a reforzar su capacidad nuclear.
Y cada vuelta del círculo hace más difícil regresar a la situación anterior.
La cuestión más importante ya no parece ser si Corea del Norte quiere abandonar sus armas nucleares.
Todo indica que Pyongyang considera precisamente esas armas como la razón por la que Estados Unidos debe negociar con él.
Y eso choca frontalmente con la posición oficial de Washington.
La pregunta es cuánto tiempo puede mantenerse este equilibrio antes de que alguna de las partes decida cambiar las reglas del juego.
¿Crees que Kim Jong Un realmente estaría dispuesto a negociar su arsenal nuclear, o Corea del Norte ya decidió que sus armas nucleares son permanentes?
De la pág La Granja Humana










































































