lunes, marzo 09, 2026

Anatomía de la sangre: poemario de Domingo Acevedo

 

Anatomía de la sangre: poemario de Domingo Acevedo

-

Domingo Acevedo (Mario Alegría),  ‘nació en La Esperilla, junto al camino real en una casita de yagua con piso de tierra…´es un poeta que levanta su voz por los que han soñado con un país libre,  donde impere la justicia social y cuyas vidas han sido malogradas por el despotismo, la intolerancia, la sinrazón.

El poema ‘Hoy la patria’ (página 62) nos confirma:

Hoy la patria se me antoja

un buen lugar

tribuna

desde donde pueda levantarme

de mi silencio

elevar mi voz

por los que sufren

por los que pasan hambre

por los que mueren todos los días

atrapados tras los barrotes

de la pobreza

Creo que a todos nos pasa alguna vez por la mente en nuestras reflexiones que creemos que estamos muertos ante la pasividad e indiferencia ante realidades que duelen, que lastiman y que merecen más atención, generalizamos y creemos que es nuestra generación que ya no siente, que parece que somos muertos vivos por la indiferencia ante las circunstancias del tiempo presente.

El poeta lo expresa en el poema: ‘Parece que aquí’ (página 38)

todos murieron hace tiempo

solo queda un gran árbol

florecido de cadáveres

suspendidos en el aire. 

“Anatomía de la sangre” tiene 141 páginas, cuenta con un proemio de José Espinal Marcelo y siete capítulos:

I: Eco de eternidad, tiene 37 poemas cortos y haikus vamos a compartir el número 32 título a este capítulo.

Eco de eternidad que brota de mi voz

tibio reflejo de luciérnagas en la noche 

faro que guía a los fantasmas

perdidos en mi memoria

telaraña que atrapa ángeles caídos

arboles de cenizas

huellas de cíclopes moribundos

centauros que cabalgan en las infinitas

praderas de la utopía

hacia el olvido. 

Y el número 36/ Tu carne

Ellos mataron tu carne

pero tus palabras en los libros

se hicieron primavera.

A García Lorca.

 

  1. Noche póstuma es el segundo capítulo, tiene 14 poemas compartimos el que lleva ese título en la pág. 34:

Tronco de árbol perezoso

que crece en el bosque de la nostalgia

raíz de agua luminosa

enredaderas de sombras

noche póstuma

hoguera celestial

enluta la primavera

la sangre de la humanidad

herida por las guerras.

III. Rastro de eternidad

Inicia con el poema ‘Ciguapa dormida en el viento’ dedicado a su madre Consuelo Acevedo, Espejo de aguaLa tardeUna flor en el pecho, dedicado a su hijo Randor, Con alas en la espalda, dedicado a su hijo Guaroa, Manuel, dedicado a su hijo Sergio Emmanuel, Un día de otoñoCimarrón herido por el tiempo y Ausencias dedicados a su hermano Felipe Acevedo…

El dolor de la ausencia del hermano nos conmueve:

‘Cimarrón herido por el tiempo’. 

Que te puedo

yo

decir

hermano

si ya estas muerto

si te has ido silencioso y solitario

a poblar los lejanos recintos del olvido

si nos has dejado aquí

solos

desamparados

tristes en el dolor de tu partida

con las miradas heridas de ausencia

con las manos vacías de ternura

acongojados

arrinconados en la angustia inmensa

de saber que te hemos perdido para siempre

Sansón de ébano

hijo natural del bosque y la lluvia

cimarrón justiciero que tejía con los hilos del rocío

los colores horizontales de los amaneceres

centauro que habita a la sombra de los recuerdos

cazador siempre al acecho de su presa

entre los matorrales achicharrados por la sequía

pescador

dueño de las noches salitreras del Mar Caribe

adormecido al arrullo del canto de los grillos

en tu voz de salitre

el mar aun arremolina estrellas y sueños.

Define a su hermano: «Centauro», «pescador», «cazador» sugieren una personalidad fuerte paciente, valiente y con ansias de libertad., la resistencia de un «Sansón de ébano» y la identidad indígena o afro-descendiente del «cimarrón justiciero»

En su anterior poemario ‘Antología del asombro’ (2019) muestra igual dolor y pena por la ausencia, el poema Enrique herido de ausencia

‘sombra que aletea en mi memoria y se hace luz

cuando grito tu nombre

cuando te busco en las habitaciones del olvido

y solo encuentro tristeza

sinsonte de cristal herido bajo la lluvia

relámpago súbito de flores que ilumina la noche

lirio roto junto al camino de la tarde

unicornio que cabalga solitario

por las praderas memorables de la eternidad

canto que duele en la mirada

ausencia que mina la alegría

que enlutece nuestras vidas…

 

 El capítulo IV:  A pesar de los pesares, tiene cinco poemas comparto un trozo del mismo:

 

Te amo

desde la plenitud

de mi soledad…

Te amo

a pesar del odio

de los hombres que me apartan de ti

y me atan al olvido…

 

  1. Septiembre de luto azul inicia con ´Soy un fantasma´

Soy un fantasma caminando

en la memoria del olvido

removiendo las cenizas de Palestina

destruida por Israel…

continua con ‘Guerrero de ébano’

«Decapitado Lemba

su cabeza en la puerta de la ciudad amurallada

es un trofeo a la ignominia…

‘Hoy la patria’ y ‘Hace tanto tiempo comandante´, dedicado a Fidel Castro

…tu figura sigue cabalgando…

encendiendo hogueras

alimentando sueños

agigantándose en el tiempo

ejemplarizadora

indoblegable

indestructible

tu figura de David

El poema ´Vienes de la pena´ lo dedica al comandante Che Guevara

 

Vienes de la pena…

venciendo tu asma

caminando victorioso

a través de la selva…

 

Narciso González, le dedica los poemas ‘Lejos de la noche que amaba’ y ‘Quisieron matar al viento’

Lo mataron lejos de la noche

que amaba

puñales de luna en su alma

… pereció de frio …

‘Diciembre del 1963’ dedicado a Manolo Tavares Justo y a los que junto a él se inmolaron en las escarpadas montañas de nuestro país y ‘Manolo’:

‘permanece

como una flor herida 

que se resiste a morir

olvidada. 

‘Liborio’, ‘Barbarin’ ‘Orlando’ ‘Combatientes anónimos’, ‘Estupor’, ‘Viejo roble’, dedicado a Eduardo Mármol, caído en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, el 23 de septiembre de 1990. ‘Tus manos’, ‘Llueve sobre la ciudad’ dedicado a Marino Baez, asesinado en Ecuador, ‘Evidencia fatal’, dedicado a Juan Ramón, Carlos, Pedro Livio y Ezequiel, compañeros caídos en Nagua. ‘Sobre tus hombros’ para Apolinar Toribio, asesinado por los esbirros del mal llamado Partido de la Liberación Dominicana.

‘Pequeño gran hombre. In memoriam’ a Isidro Beriguete, ‘Quijote de plata’, dedicado al Dr. Eduardo Umaña Mendoza, insigne abogado colombiano, que defendió a los dominicanos que estuvieron presos en ese país. Umaña fue asesinado por los Escuadrones de la muerte.

Exilio II, dedicado a Roque Dalton, ‘Quienes’, dedicado a Roque Dalton y a Pancho, su acompañante, asesinados. 

Exilio II, de Domingo Acevedo. Anatomía de la sangre (2026).

Hoy añoro mi patria

desde la distancia más honda 

que habita en mis recuerdos

mi patria herida

por el frio cristal del odio  

herida por la muerte

que persigue y aniquila

a los que levantan en sus manos  

la bandera multicolor  

de la esperanza  

la muerte enseñoreada  

en su incansable maldad

la que sin tregua traspasa el tiempo

hasta el último aliento de la vida

la muerte regocijada

en su trono purpura

escupiendo azufre

sobre el fervoroso sueño

de la multitud

la muerte

la incansable muerte

 la que se esconde

detrás del estridente destello 

de la metralla

la que danza alegre 

al compás fúnebre de la sangre  

la muerte

la que aniquila y destierra

la muerte

la fatídica muerte

la verdadera muerte

hoy añoro mi patria

desde la distancia más honda 

de esta ciudad en la que habito

en Mexico o Praga

en Paris o Costa Rica

en Argentina o España

en Bélgica o Chile

las calles serán siempre

igualmente, solas y tristes

 

QUIENES

 

Quiénes mataron a la flor

la palabra

el amor

la esperanza

quienes mataron a la voz

del viento

quienes mataron

a Roque Dalton

no

ya no quiero saber quiénes

lo mataron

prefiero ignorar

que fueron ustedes

sus hermanos

sus camaradas

quiénes fusilaron al poeta

junto a Pancho

 A Roque Dalton y a Pancho, su acompañante, asesinados.

‘Exilio III’ para María Luisa Abreu (Jocelin), Horas amargas, Septiembre de luto azul, Haití, Presagio de muerte, Febrero era gris entonces, Nanjing, La Paz, Colombia SOS, Pergaminos de eternidad, Maximiliano, dedicado a Maximiliano Gómez (El Moreno)

Maximiliano

Quien dibujo tu rostro con sangre

en los pergaminos del viento

quien Moreno…

 

VI: Lo inéditamente efímero (algunos intentos de haikus) 32 haikus compartimos los siguientes:

12

Anacahuita

bajo tu sombra

Los niños juegan

16

Un continente

lleno de esperanza

es América

 

VII:  La insignificante grandeza. Versos en prosa: Desde donde vivo, A esta hora el camino real, El sol chorrea, El largo camino de la esperanza, Labradores de sueños, La insignificante grandeza, Que triste y sola esta la casa, El centauro, Ángel, Ángel II, Papo, y Una canción me hizo recordar, dedicado a Ramón Almanzar, su gran amigo.

Comparto un trozo de este relato que eriza la piel: “Recuerdo aquella vez en que te apresaron antes de llegar adonde yo te esperaba e intentaron por todos los medios intimidarte, doblegarte, desaparecerte, asesinarte y no pudieron, tu valor y tu dignidad se multiplicaron en el pecho de todo el pueblo que en las calles pedía a gritos tu libertad. En Nagua los esbirros acorralados por la multitud enardecida que gritaba libertad, libertad, libertad, temblaron y no pudieron consumar el propósito de tu muerte y no pudieron llevarte a ningún otro lado, sino a la libertad pura y simple, victorioso, el pueblo te acompaño en caravana por todas las calles de Nagua hasta tu casa en la capital.

La unidad y la resistencia del pueblo vencieron las pretensiones del gobierno de matarte, hoy no estas entre nosotros, Ramón, la muerte traidora te llevo lejos, pero seguimos tu ejemplo, eres nuestro guía, eres la luz que ilumina nuestro sendero”

 

https://www.youtube.com/watch?v=KLiVnrPtZ4I&t=7s

Fausto Aybar, poeta y amigo considera que: ‘Domingo Acevedo se consolida como una voz de la poética contemporánea dominicana, que resiste y emerge, cual ave fénix, en un mundo a menudo sumergido en las vorágines de la deshumanización’.

https://espejismodelunallena.blogspot.com/2026/03/secuencia-grafica-de-la-puesta-de.html

 

 

Archivo del blog