sábado, diciembre 06, 2025

China logró algo que pocas naciones han conseguido en tan poco tiempo: sacar de la pobreza extrema a unos 800 millones de personas




China logró algo que pocas naciones han conseguido en tan poco tiempo: sacar de la pobreza extrema a unos 800 millones de personas entre comienzos de la década de 1980 y el año 2020, según estimaciones del Banco Mundial.

Este cambio profundo comenzó tras las reformas económicas iniciadas en 1978, cuando el país abrió gradualmente su economía al mundo y puso en marcha políticas destinadas a modernizar la agricultura, impulsar la industria y mejorar las oportunidades laborales para millones de familias rurales.
Durante los años ochenta y noventa, la expansión de la manufactura, la creación de zonas económicas especiales y la mejora del acceso a infraestructura básica transformaron regiones enteras. Más adelante, ya en la década del 2000 y hasta finales de la de 2010, China aplicó programas específicos para reducir la pobreza rural, llevando carreteras, electricidad, agua potable, educación y servicios médicos a comunidades históricamente aisladas. Esta combinación de crecimiento económico y políticas focalizadas permitió que generaciones completas cambiaran su destino.
Aunque aún existen desigualdades y desafíos por resolver, la magnitud del logro es extraordinaria. Esos 800 millones de personas representan más del doble de la población de Estados Unidos, casi seis veces la población de México, o más que la suma de Brasil y Japón juntos. Para ponerlo en perspectiva, China tiene hoy alrededor de 1.400 millones de habitantes, lo que convierte esta transformación, lograda entre 1980 y 2020, en una de las reducciones de pobreza más grandes y rápidas de la historia moderna.
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Fuente:
- "Four decades of poverty reduction in China", Documentos Públicos del Banco Mundial
- "Lifting 800 Million People Out of Poverty – New Report Looks at Lessons from China’s Experience", World Bank Group

los YAKHA guardan uno de los idiomas más raros y amenazados del Himalaya



Hablar de los Yakha es entrar en un rincón poco mencionado del oriente de Nepal, donde una comunidad indígena mantiene viva una identidad construida entre montañas, bosques húmedos y antiguas rutas de intercambio. Aunque hoy se estima que quedan apenas unos miles de hablantes de su lengua, esta tribu ha logrado preservar rasgos culturales que datan de épocas previas a los grandes reinos himalayos, convirtiéndose en uno de los pueblos menos estudiados pero más singulares de la región. Su historia no aparece en los libros turísticos, pero sigue latiendo en los rituales, cantos y símbolos de su vida cotidiana.
Lo que hace a los Yakha especialmente fascinantes es su idioma propio, uno de los más amenazados del Himalaya. Es una lengua kiranti que no guarda relación directa con el nepalí moderno, y muchos de sus términos describen fenómenos de la naturaleza que no tienen traducción exacta. Lingüistas que han trabajado con la comunidad entre 2018 y 2024 señalan que su vocabulario incluye expresiones rituales utilizadas solo durante ceremonias agrícolas o funerarias, lo que convierte al idioma en un archivo vivo de su cosmovisión. Cada vez que un anciano fallece sin dejar discípulos, se pierde una parte irrepetible de su memoria ancestral.
A nivel cultural, los Yakha mantienen prácticas que combinan animismo, culto a los antepasados y elementos adop­tados del hinduismo. Uno de sus rituales más llamativos es el Nakcho, una ceremonia dirigida por líderes espirituales llamados Mangba, quienes se encargan de comunicarse simbólicamente con los espíritus del bosque. La comunidad cree que la armonía entre humanos y naturaleza depende de estos intercambios, y por eso los Yakha tienen normas estrictas sobre cuándo sembrar, cuándo talar y cómo pedir permiso a la tierra antes de intervenirla.
Otro aspecto poco conocido es su organización social, basada en clanes patrilineales que determinan alianzas, matrimonios y herencias. Tradicionalmente, el matrimonio Yakha debía evitar la repetición de linajes dentro de varias generaciones, una regla diseñada para fortalecer la cooperación entre clanes y asegurar la diversidad comunitaria. Aunque la modernidad ha modificado parte de estas normas, muchas familias todavía respetan los patrones antiguos, especialmente en las áreas rurales de Sankhuwasabha y Dhankuta.
Para el viajero, visitar zonas Yakha implica comprender que esta es una cultura discreta y celosa de su intimidad. No se recomienda fotografiar ceremonias sin permiso ni entrar a casas comunitarias sin un guía local que conozca la etiqueta tradicional. Además, desde 2024 se han implementado programas comunitarios donde parte de las contribuciones de los visitantes se destinan a revitalizar la lengua Yakha, apoyando a maestros locales que enseñan a los niños las expresiones rituales que casi se habían perdido.
En un mundo donde muchas culturas pequeñas desaparecen sin dejar registro, los Yakha resisten desde un equilibrio delicado: modernizarse sin renunciar a la esencia que los distingue. Su legado no está en grandes monumentos, sino en un idioma que se niega a morir y en una relación espiritual con la naturaleza que sigue marcando su identidad. Conocerlos es recordar que aún existen pueblos donde cada palabra, cada canto y cada gesto contienen siglos de historia.

EL LUCHADOR ANTITRUJILLISTA DEL 14 DE JUNIO HIPÓLITO RODRÍGUEZ (POLO).

 


Una hermana del guerrillero Polo Rodríguez Sánchez, Margarita Rodríguez Sánchez, sostuvo que su hermano guerrillero del Movimiento Revolucionario 14 Junio, sí era médico y había completado sus estudios y prácticas, aunque no se había graduado.
El puertoplateño Hipólito Rodríguez Sánchez (nació en Puerto Plata, el 18 de mayo de1934, hijo del abogado, antitrujillista y escritor licenciado Armando Rodríguez Victoria y de Cristina Sánchez), dirigió el Frente Guerrillero Juan de Dios Ventura Simó, que actúo en las lomas de Bonao—Ocoa.
Se cumple el aniversario de la muerte en combate del luchador antitrujillista, revolucionario y guerrillero Hipólito Rodríguez (Polo), una calle de su ciudad natal, Puerto Plata, será rotulada con su nombre.
Hipólito Rodríguez fue un destacado líder del partido de la raza inmortal, el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, liderado por ese gran líder nacional Manolo Tavares Justo.
En la de los años 60, en su lucha contra la tiranía trujillista, tuvo que asilarse en la embajada de Venezuela. Durante su exilio desarrollo una amplia actividad política, que lo llevo a su radicalización política e ideológica, realizando entrenamiento político-militar en Cuba, China Popular y Vietnam.
Polo, como le llamaban cariñosamente, era considerado en el 14 de Junio, como uno de los dirigentes de mayor capacidad política, doctrinaria y militar.
Dentro del 14 de Junio, ocupo un puesto importante de dirección en la llama Infraestructura, y fue uno de los principales propiciadores, junto a Manolo Tavares, de la insurrección del 28 de noviembre de 1963, en la escarpada montaña de Quisqueya, por el retorno de la constitucionalidad, la democracia y el gobierno del profesor Juan Bosch.
Por su condición política, ideológica y militar fue elegido comandante del frente Guerrillero Juan de Dios Ventura Simo, en Bonao.
Hipólito Rodríguez, dio prueba fehaciente en el frente guerrillero de su carácter, valentía, energía, exigencia, su serenidad a la hora de tomar decisiones y de su solidaridad con sus compañeros de lucha.
El frente guerrillero Juan de Dios Ventura Simo, estuvo dirigido por Hipólito Rodríguez, con el sobre nombre de Hilario, junto a sus camaradas:
Gonzalo Pérez Cuevas, Rafael Pérez Modesto, Ing. Manuel Lulo Gitte, Eddy Rosa, Dr. Bienvenido Aquino Pimentel, Dr. Pachón Matos Rivera, Marcelino Grullon, Rhadames Guerrero, Arturo Mesa Beltre, Antonio Mirabal Jiménez, Arsenio Ortiz Ferrand, Frank Peralta Trinidad, Julio Enrique Montandon, Picki Lora, Adolfo González y el campesino José Suazo, quien se incorporó a la guerrilla.
Polo Rodríguez, demostró con su columna guerrillera capacidad política y militar, llegando a toma dos poblados campesinos la Vigia y la Placeta, rumbo a las altas montañas de la Horma, San José de Ocoa.
El 10 de Diciembre del 1963, cayó en combate Polo Rodríguez y Adolfo González, frente a una embocada llevada a cabo por las tropas represivas del Triunvirato y sus demás compañeros hechos prisioneros.
El 21 de diciembre de 1963, tropas del Ejército Regular fusilaron en Las Manaclas, al doctor Manuel Aurelio -Manolo- Tavárez Justo y a 15 compañeros que lo acompañaron en el movimiento guerrillero que había iniciado el 28 de noviembre de 1963.
La muerte de Manolo Tavares, en las Manaclas y la de Polo Rodríguez, cerca de la Horma, Ocoa, fue el más vivo ejemplo de heroísmo y sacrificio de la raza inmortal, por la defensa de la constitucionalidad y la democracia dominicana.
Este 10 de diciembre recordemos a un Grande, al talentoso Hipólito Rodríguez Sánchez (Polo) a sesentaiún años de su muerte en combate.
Loor a los héroes y mártires de la raza inmortal.

“Liberamos a Europa del fascismo y nunca nos perdonarán por ello”. – Georgy Zhukov

 


Con esta frase, atribuida popularmente a Georgy Zhukov, el mariscal soviético trató de expresar una idea profunda: que la Unión Soviética asumió el peso más brutal de la guerra contra la Alemania nazi, pagó un costo humano sin precedentes y desempeñó el papel decisivo en la derrota del fascismo en Europa, pero que a pesar de ello, muchos en Occidente minimizaron, distorsionaron o directamente olvidaron ese sacrificio.
El 80% del grueso del ejército alemán fue destruido en el Frente Oriental, donde la URSS soportó el choque más intenso de la maquinaria militar del Tercer Reich. Fue allí donde se libraron las batallas más grandes, más sangrientas y más decisivas de toda la Segunda Guerra Mundial. En la Guerra Patria, padres e hijos se sacrificaron para defender no solo su tierra, sino el mundo que hoy existe: generaciones enteras marcharon al frente, ciudades enteras quedaron reducidas a cenizas y la sociedad soviética se reorganizó por completo para detener al nazismo.
La lucha fue total:
padres e hijos marcharon al frente uno tras otro, miles de ciudades fueron arrasadas y el país entero se transformó en un solo mecanismo de combate para impedir que Europa cayera completamente bajo la bota nazi.
Sin embargo, la frase de Zhukov adquiere una resonancia aún mayor en 2025, en un contexto donde la política de memoria en muchos países europeos se ha vuelto más tensa. En varios estados del este de Europa, monumentos dedicados a los soldados soviéticos han sido retirados, vandalizados o destruidos, en algunos casos sin ofrecer alternativas para preservar su valor histórico. Para muchos en Rusia, este fenómeno no simboliza solo un cambio político, sino una forma de negar el sacrificio de quienes murieron en el frente oriental para liberar esos mismos territorios del fascismo.
Por eso, en pleno 2025, la frase parece tener incluso más fuerza: no porque tenga una connotación política contemporánea, sino porque señala una realidad histórica inevitable y verificable. La contribución soviética fue masiva, objetiva y cuantificablemente decisiva, pero su reconocimiento continúa siendo objeto de debate, disputa o reinterpretación en el escenario internacional.
Hoy, al mirar hacia atrás, la frase de Zhukov no es un ataque ni una declaración ideológica; es un recordatorio histórico. Un recordatorio del costo humano descomunal que tuvo la victoria sobre el fascismo y de cómo las tensiones políticas del presente pueden distorsionar la memoria de un sacrificio que salvó a Europa entera.

Lo que nos hace humano

 



Lo que nos hace humano es nuestra bondad, nuestra empatía con las demás personas, que se traduce en nuestro amor al prójimo, nuestro compromiso con la justicia, nuestra solidaridad con los más pobres, con los desvalidos y nuestra honestidad a la hora de abordar nuestro compromiso con la vida.

‌Dic/2025.

Crimen de guerra.


Por Jon Kokura.

Después de "Volver al futuro" Michael J Fox protagonizó un film memorable "Pecados de guerra". Sobre un caso real de las atrocidades cometidas por el ejército yankee en la guerra de Vietnam. El secuestro de una adolescente vietnamita por una patrulla de "marines" para ser sometida a torturas, violaciones y al final asesinarla a puñaladas.
En el film Michael J Fox es el soldado Ericcson, un joven militar que cree ingenuamente en los supuestos "códigos de conducta ética y moral" del ejército norteamericano.
En la película hay un diálogo del soldado Ericcson con otro soldado. -"¿Por qué cometemos estás atrocidades en Vietnam?" (pregunta Ericcson) - "Porque somos el ejército del país más poderoso del mundo, por eso hacemos lo que se nos da la gana" (es la respuesta del otro soldado yankee) - "Precisamente por eso, es que no deberíamos hacer lo que hacemos en esta guerra" (sentencia el soldado Ericcson)
Un crimen de guerra es un crimen de guerra, desde una adolescente vietnamita secuestrada, torturada, violada y asesinada a puñaladas por mariners yankees. Hasta un supuesto narcotraficante despedazado por un misil made in USA en el Mar Caribe. Ambos, la adolescente vietnamita y el supuesto narco, son nadies.
Como nadies son todos los inocentes asesinados en Gaza.
Más de veinte pequeñas embarcaciones han sido hundidas por la súper poderosa flota naval norteamericana.
Casi un centenar de muertos, todos anónimos, excepto por los nombres de dos pescadores colombianos.
El martes 2 de septiembre la aeronaval yankee destruyó una "narco lancha" con nueve tripulantes, de los nueve, dos tripulantes sobrevivieron, se aferraron como pudieron a los restos de la lancha.
La aeronaval yankee regresó para rematarlos.
Es un crimen de guerra, podemos dibujarla, pero al final, mataron a dos tipos, quizás mal heridos, aferrados a unas tablas en medio del Mar Caribe.
El almirante yankee Frank Bradley se presentó en el Congreso Norteamericano, para "justificar" el "incidente" del martes 2 de septiembre. Dijo que los dos narcos sobrevivientes estaban "activos" y con clara intención de seguir rumbo a las costas de la Florida para infectar con drogas a los inocentes drogadictos estadounidenses.
Que por eso dio la orden de rematarlos en medio del mar.
Nadie sabe sus nombres y nunca se sabrán, tampoco si eran narcos. Y si lo eran porque fueron ejecutados sin juicio ni condena. Sólo porque el magnate anaranjado los usa como "falsos positivos" para adueñarse del petróleo venezolano.
Si el genocidio en Gaza a la gran mayoría no le movió el amperímetro. Los supuestos narcotraficantes despedazados en el Mar Caribe mucho menos.
Aún así, un crimen de guerra, es un crimen de guerra.

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