jueves, enero 08, 2026

Venecia Juan: UNA MUJER DE aBRIL DEL 1965.

 LAS CAÑITAS TAMBIÉN HIZO HISTORIA EN ABRIL!



Venecia Juan: la “doñita” humilde que se fue a la Zona… y regresó a su casa como si nada, pero lo cambió todo
Hay héroes que salen en libros… y hay héroes que solo viven en la memoria del barrio.
Venecia Juan fue una de esas mujeres de Las Cañitas que, cuando el país ardía en 1965, no preguntó si era “cosa de hombres”: se metió de lleno, sirviendo, curando, organizando, sosteniendo.
Y después, cuando todo terminó, recogió sus cosas y volvió a su casa. Sin cámaras. Sin aplausos. Sin premios.
Eso, para mí, es heroísmo puro.
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¿Quién fue Venecia Juan? (con base documental)
Vecina de Las Cañitas (Santo Domingo), entrevistada en su casa el miércoles 11 de abril de 2007 por Pedro De León Concepción, para el Archivo General de la Nación, dentro del proyecto “Voces de Abril”.
En su propio testimonio se define como “rebelde” y cuenta que en 1965 se apuntó en el PRD, aunque era “amiga de todos” y “respetaba a todos”.
Describe responsabilidades prácticas (como apoyo con comida) y su salida hacia Ciudad Nueva en plena efervescencia del conflicto.
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Dato biográfico reportado por prensa (a confirmar con acta/registro civil): Acento publica que nació el 25 de diciembre de 1930 en Guaymate (La Romana).
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Su aporte: la guerra también se pelea con manos que curan
En la memoria pública se habla mucho del combate… y poco del sostén humano.
Pero sin mujeres como Venecia, la resistencia se quiebra.
En el trabajo de recopilación de historia oral, se rescata su papel como mujer integrada a la causa y, en otras referencias sobre su vida, se subraya su servicio como enfermera y apoyo a combatientes.
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Testimonios que la retratan con verdad
1) Voz directa de Venecia (entrevista, 2007)
Cuando le preguntan cómo se integró, responde con sencillez y firmeza:
“Me enteré por los mismos muchachos…”
“yo era rebelde… en el 65 me apunté en el PRD… pero era amiga de todos… yo respetaba a todos”.
Y luego deja una frase que hoy duele por contraste: habla de “mucho orden, mucho amor, mucha unión… había respeto” en la zona.
2) Memoria emocional (la que no miente)
Quien la vio en un homenaje cuenta que escuchar su testimonio le sacó lágrimas: una mujer simple, con temple, que jamás imaginó que alguien la recordaría. (Esa emoción colectiva es, muchas veces, la prueba más humana de lo verdadero.)
Una nación que solo aplaude a sus héroes “famosos”, termina criando una peligrosa ingratitud:
la de creer que la patria se salva sola.
Venecia Juan representa a la Dominicana que no posó para la historia… la sostuvo.
Y si la historia no la pone en primera fila, el barrio sí puede.
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Pregunta para mi gente (quiero leerlos)
En Las Cañitas y en otros barrios:
¿quiénes fueron “las Venecias” de tu comunidad en 1965?
Dime nombres, apodos, calles, familias, recuerdos. Vamos a escribirlos aquí —con respeto— para que no vuelvan al silencio.
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Fuentes y referencias
Pedro De León Concepción, “Participación de la mujer en la Guerra de Abril del 1965. Fuentes orales para su estudio” (incluye el testimonio de Venecia Juan, entrevista del 11/04/2007, Las Cañitas, AGN).
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JULITO DESCHAMPS: EL FEELING QUE SE NEGÓ AL RUIDO



El 13 de noviembre de 1985 falleció Julito Deschamps (1930–1985), pianista, guitarrista y cantante dominicano que marcó una época sin necesidad de escenarios masivos ni reflectores.
Julito Deschamps fue, ante todo, un artista del alma.
Un músico que entendía el feeling dominicano no como una moda, sino como una forma honesta de cantar la vida, el amor y la nostalgia. Su escenario natural no fueron los grandes teatros ni la televisión —a la que nunca quiso presentarse— sino los clubes nocturnos de Santo Domingo, donde su voz encontraba al oyente cara a cara, sin artificios.
Su estilo era íntimo, elegante y profundamente emocional.
Cada interpretación parecía una conversación susurrada, una confesión hecha canción. Por eso, quienes lo escucharon en vivo saben que Julito no se cantaba… se sentía.
En sus grabaciones lo acompañó el saxofonista Andrés De Jesús, cuya sonoridad complementó de manera magistral esa atmósfera nocturna y melancólica que definió su obra. Juntos construyeron un sonido que hoy es referencia obligada para entender el feeling hecho en República Dominicana.
Julito Deschamps eligió el camino menos común:
el del talento sin espectáculo,
el del arte sin exposición forzada,
el del respeto absoluto por la música.
En tiempos donde muchos buscan visibilidad, su legado nos recuerda que hay artistas que prefieren dejar huella antes que fama. Y que algunas de las voces más importantes de nuestra historia cultural siguen viviendo en la memoria de quienes supieron escucharlas a tiempo.
Julito Deschamps no necesitó cámaras.
Le bastó una noche, un piano…
y el silencio atento del público.
Contar la historia de la República Dominicana, una imagen y un vuelo a la vez.

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