domingo, diciembre 07, 2025

SIETE DÍAS QUE LE DEVOLVIERON EL ALMA AL PUEBLO:

 SIETE DÍAS QUE LE DEVOLVIERON EL ALMA AL PUEBLO:

EL FESTIVAL QUE ROMPIÓ EL MIEDO Y ENCENDIÓ UNA GENERACIÓN**
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El día en que la música dejó de ser música y se convirtió en país
En noviembre de 1974, mientras el miedo respiraba por las esquinas y la censura vigilaba hasta los susurros, la República Dominicana se atrevió a algo impensable: un festival internacional político-musical en plena represión.
No fue espectáculo.
No fue entretenimiento.
Fue valentía colectiva en su estado más puro.
El Primer Encuentro Internacional de la Nueva Canción “Siete Días con el Pueblo” (25 de noviembre – 1 de diciembre de 1974) se convirtió en la semana donde un país entero descubrió que la música también puede ser machete, abrazo, espejo, himno, desahogo… y sobre todo resistencia.
Fue un acto de audacia ética: cantar en voz alta lo que muchos apenas se atrevían a pensar.
El país vivía el balaguerismo duro, con represión política, asesinatos selectivos, exilios forzados y un clima de silencio heredado de la Guerra de Abril y de la muerte de Caamaño.
En ese terreno seco de injusticia brotó la Nueva Canción DominicanaNueva Forma, Convite, Expresión Joven– que unió música, denuncia y amor por el pueblo.
De esa mezcla nació la idea del festival:
poner arte donde había miedo, poner pueblo donde había exclusión, poner dignidad donde había censura.
Enrique de León propone el encuentro después de ver un evento similar en París; la CGT lo asume; Cholo Brenes articula el lado musical; los grupos de Nueva Canción lo convierten en un movimiento; y Casa de Teatro se vuelve santuario, refugio, centro de conspiración cultural.
El símbolo elegido no fue banderas ni puños alzados.
Fue una cayena:
una flor humilde, roja, viva.
Una belleza cotidiana convertida en símbolo de resistencia dominicana.
Ahí empezó la magia.
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Los países, las voces y las manos que se cruzaron
Durante siete días, el mundo entero se asomó a la isla:
Argentina, Puerto Rico, Cuba, España, Venezuela, México, Uruguay…
La élite de la Nueva Canción Latinoamericana llegó sin cobrar fortuna, sin alfombras rojas, sin pretensiones. Llegaron porque entendían el momento histórico.
Entre los dominicanos:
Sonia Silvestre, Víctor Víctor, Johnny Ventura, Cuco Valoy, Convite, Nueva Forma, Expresión Joven, Alta Voz, Ramón Leonardo, Luis Días, y toda la constelación que definió nuestra identidad musical moderna.
El país entero cantó junto a ellos.
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Canciones que estremecieron la historia
Los momentos que se volvieron epopeyas:
“Obrero, acepta mi mano”, de Convite, convertida en canción oficial.
“Mamá Tingó”, estrenada por Johnny Ventura, homenaje directo a la campesina asesinada por defender la tierra.
“Las casas de cartón”, de Los Guaraguao, que la multitud adoptó como diagnóstico vivo del país.
“No quiero ser militar”, de Víctor Manuel, que hizo llorar a un guardia en servicio.
La declamación de “Hay un país en el mundo” de Pedro Mir, que levantó la dignidad nacional como bandera.
Siete días bastaron para que el pueblo perdiera la vergüenza de decir lo que sentía y ganara el derecho de soñar otra vez.
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Historias orales: el otro festival, el que no salió en los afiches
Hay detalles que no aparecen en los programas oficiales:
Artistas alojados en casas de familias, compartiendo pan y esperanza.
Intérpretes afónicos por cantar con miedo y a la vez con toda el alma.
Gente que caminó kilómetros para entrar al Estadio Olímpico sin dinero… pero con ganas de existir.
Guardias que no sabían si cumplir órdenes de represión o dejarse llevar por la emoción del pueblo cantando a Mercedes Sosa y Silvio Rodríguez.
Periodistas que se jugaban la vida por publicar crónicas de esos días.
Cada testimonio confirma que este festival fue una grieta luminosa en medio de un sistema oscuro.
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Qué dicen los historiadores
Los estudiosos coinciden en que “Siete Días con el Pueblo” es el evento artístico-político más importante de la historia dominicana contemporánea.
Un antes y un después cultural.
Un laboratorio de democracia.
Un movimiento que ayudó a moldear el clima social que hizo posible el cambio político de 1978.
Centros culturales, universidades, intelectuales y cronistas lo estudian como símbolo de:
participación popular
identidad latinoamericana
resistencia ética
memoria histórica
poder del arte en tiempos de opresión
Y aún hoy se analizan sus contradicciones, sus tensiones internas, su caos organizativo… pero también su impacto irreversible.
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Legado vivo: lo que aún nos enseña aquel noviembre del 74
A 50 años, su huella permanece:
inspiró documentales, discos, conversatorios y nuevas lecturas
fortaleció la identidad de la canción social
abrió camino a generaciones posteriores
sembró una verdad poderosa:
un pueblo unido puede cantar tan fuerte que asusta a la dictadura
La música, cuando es honrada, no entretiene: despierta.
Cada vez que vuelvo a “Siete Días con el Pueblo”, siento que la historia dominicana nos deja una lección simple y profunda:
El pueblo no se quiebra por hambre ni miedo.
Se quiebra cuando pierde la esperanza.
Y en 1974, por siete días, la esperanza se volvió canción.
Ese festival es un recordatorio de que la cultura puede ser más poderosa que las balas, y que una canción, cuando nace desde la verdad, es capaz de abrir puertas que la política no sabe tocar.
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Para motivar a los comentarios
¿Quién te habló por primera vez de ese festival?
¿En tu familia alguien lo vivió de cerca?
¿Crees que hace falta una nueva generación de “canción social” para estos tiempos?
¿Puede hoy la música cambiar mentalidades como lo hizo en 1974?
Tu opinión es parte de esta memoria.











7 de Diciembre de 1896: HISTORIA, LEGADO Y TRASCENDENCIA DE SANGRE DOMINICANA EN CUBA



Muerte en combate de Antonio Maceo y Panchito Gómez.
José Antonio de la Caridad Maceo y Grajales hijo de padres dominicanos fue un militar y político cubano, Mayor General y Lugarteniente General del Ejército Libertador, apodado «El Titán de Bronce» y uno de los líderes mambises cubanos.
Francisco “Panchito” Gómez Toro, Teniente, hijo del Generalísimo Máximo Gómez dominicano, ayudante de Maceo que lo acompañaba en todos los combates contra los españoles . Al enterarse de que el Titán había caído en combate, Panchito, herido y debilitado, insistió en ir a rescatarlo,a pesar de las advertencias de sus compañeros, Panchito exclamó una frase que quedó grabada en la historia:
Y lo rescató de las fuerzas españolas ambos muertos en ese combate fueron enterrados por los mambises en la finca el Cacahual,La Habana Cuba.


BORIS PASTERNAK PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1958.



A la vuelta del siglo, las cosas cambiaban precipitadamente, como si el tiempo tuviera prisa. Unas tiranías aquejaban derrumbes, otras preparaban su relevo. Pero los derrumbes son lentos y los relevos insidiosos, violentos. El sol, otrora perenne, ya se ocultaba en el imperio de la reina Victoria. El imperio de los zares ya no podía consigo. Francisco José de Habsburgo envejecía en Viena, sin nubes en el horizonte y ya despojado de futuro. Los vientos del cambio barrían artes y pensamientos en París y Berlín.
Algunos pueblos, como el mexicano, despertaban de un prolongado letargo, y lo pagaban caro en Río Blanco y Cananea. Entre zarzuelas y operetas, la plebe les perdía el respeto a sus reyes en España, Italia y Austria-Hungría, igual que en México a Porfirio Díaz. Los obreros alemanes escupían al nombre del káiser Guillermo, y los mujic rusos pronto asaltarían el Palacio de Invierno.
Boris tenía catorce años. En un mes cumpliría quince. Nacido en un medio de ilustración cosmopolita y burguesa, poseía una, digamos, acentuada visión estética de la vida. Una noche memorable de 1905, mientras jugaba guerritas de nieve con sus amigos en la Escuelas de Artes y Oficios de Moscú, con pedantería de adolescente sintió súbita nostalgia de la música de Alexander Scriabin, un "dios" para él.
Próspero judío de Odessa (como el padre de Isaak Babel) y pintor de reconocido academicismo, su padre Leonid Pasternak tenía su estudio en el piso de arriba. La familia Pasternak vivió muchos años en la Escuela de Artes y Oficios de Moscú, así que el niño Boris aprendió a retozar entre obras de arte. Ya para entonces, de su madre había mamado no sólo la gran leche rusa, sino la grata costumbre de recibir en casa a los señores Tolstoi, Rilke, Vrubel, Anton Rubinstein y Scriabin, para quienes Rosa Kaufman-Pasternak, concertista consumada, tocó frecuentemente el piano. Y esa noche particular de su infancia, jugueteando entre esculturas y las disquisiciones preciosistas de los adultos, Boris topó de frente con la Historia, que pasaba por ahí. Rusia perdía por entonces la guerra contra el imperio japonés, Puerto Arturo había caído, más tropas rusas eran movilizadas al frente asiático. Esa noche clara, "peterburguesa" la llama él, de 1905, una multitud llegó rugiendo, en dirección al parque, y marchó al Puente Trinidad sobre el río Neva. Desde el cuartel de la policía salieron cañonazos. Muriendo, la gente huyó a sus barrios pobres.
Desde el patio de la Escuela de Artes y Oficios, Boris vio desgarrarse el "nudo de la lealtad" en que se sostenía a la dinastía del zar. Las banquetas estaban colmadas de gente que corría a guarecerse del ataque de la policía. Y entonces, al redoble de los cañonazos de la fuerza pública, las barricadas de las calles respondieron con fuego al fuego.
Veinte años después, en plena revolución triunfante, escribió que esos días de 1905 habían sido como abrir el periódico en la página que fuera.
Atento, sensible hasta dolerle, educado en la intensidad del arte por el arte, Boris vio despertar al pueblo mientras él arrojaba pueriles bolas de nieve. Proyectiles formados con materia que cae del cielo, los copos eran como las discusiones de la época, revela en su poema Infancia: 1905, escrito en 1925. Tras la "ebria caída de la nieve" intuyó que el derrumbe del imperio había comenzado en el corazón de la gente.
Como con tantos artistas de su esplendor, la patria revolucionaria sería ingrata con él. Cuando escribió Infancia, la tiranía estalinista no había envenenado la revolución del 17, todavía, y Boris Pasternak no se había convertido en un exiliado interno más, una voz en resistencia, rescoldo de las libertades traicionadas por el comunismo. Pero esa noche de enero de 1905, antes de todo aquel después que sería su vida, las olas de la muchedumbre estallaron una tras otra y las barricadas populares decidieron responder. Boris y sus compañeritos, que se dedicaban a humillar al profesor de griego, voltear los pupitres contra la pared, jugar al parlamento y urdir fantásticas huidas entre georgianos ilegales hacia destinos inconfesables, se cruzaron de pronto con la Historia en persona. En primera persona.
Cuando tuviera los 35 de su edad, Boris habría de recordar el fin de su infancia: "en febrero de 1905 me enamoré de la tempestad". Lo que vino después no mataría en el poeta ese amor iniciático. A diferencia de Mayakovsky, Pasternak sobrevivió al desencanto. A diferencia de Mandelstam, sobrevivió al confinamiento. A diferencia de Babel, se salvó de llevarse un tiro en la nuca.
En 1928 tuvo una visión: "Un pino se derrumba con quebranto moribundo y levanta el humus del suelo, lo revuelve, y entonces tú, Historia, te paras allí y me enfrentas al bosque vasto y denso de todos los demás árboles". Cruel a veces pero real, así, directa, fue con él la "hermana vida" (título de su extraordinario primer libro de poemas, publicado en el año de gracia de 1917).
Varias décadas antes de que su alter ego Doctor Jivago se adueñara de su imagen pública, y que a fuerza de premio Nobel y Guerra Fría lo volvieran un lugar común, con esa visión cubista que tenía de la naturaleza comprendió que la vida, como el silencio de otoño, siempre es honda en los detalles. Si ya Shakespeare había dicho en un soneto que, muerta la muerte, el fallecer se acaba, nada le quitaría a Pasternak el sabor de haberse enamorado, tempranamente y para siempre, de la tempestad.
Hermann Bellinghausen
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En la foto, el joven Boris Pasternak


Ercilia Pepín, excelsa educadora, Dominicana.



Ercilia Pepín, excelsa maestra dominicana, en su fecha natalicia
Un día como hoy, 07 de diciembre de 1886, nace Ercilia Pepín, prestigiosa educadora dominicana y una de las grandes mujeres del país, dedicada al bienestar y preservación de la patria dominicana, a través de la Educación. Fue la primera mujer dominicana en ser maestra y la primera en ser una intelectual. Es considerada un ejemplo de todas las mujeres dominicanas, por sus labores y aportes a la educación dominicana.
Ercilia Pepín nació en Santiago de los Caballeros y era hija de don José Pepín y Edelmira Estrella. Por parte de su padre, es sobrina del legendario y audaz político y militar Perico Pepín.
Cuando Ercilia cumplió cinco años, quedó huérfana de madre. A partir de ese momento su abuela Carlota se encarga de velar por ella. Su familia era prominente en la vida política del país, lo que propició que Ercilia recibiera lecciones básicas de ciencias sociales, naturales, matemáticas, francés , física y otras disciplinas, del profesor Salvador Cucurullo, de origen italiano, quien se había radicado en Santiago a partir de 1896. Con ese reconocido educador Ercilia aprendió italiano y francés, mostrando desde temprana edad grandes habilidades para dedicarse al magisterio. Logros:
A la edad de 14 años inicia formalmente su carrera como maestra en una escuela para niñas.
A los 20 años, es nombrada como directora de la Escuela de Niñas del Barrio Marilopez de Santiago de los Caballero.
A la edad de 22 años, asume la responsabilidad como maestra de las aréas educativas de Matemáticas, Ciencias Físicas y Naturales, en la Escuela Superior de Señoritas, sustituyendo a su profesor Salvador Cucurullo.
Ercilia fue quien dispuso el uso de uniforme escolar por primera vez en República Dominicana y el uso de un lenguaje respetuoso entre maestros/as y alumnos/as.
Introdujo en las escuelas la asignatura de dibujo y el uso de mapas.
Ercilia Pepín fue la primera mujer dominicana en iniciar el movimiento feminista en el país, elevando su voz en defensa de los derechos de la mujer.
En 1920 funda el Colegio México de Señoritas, entre otros…
En 1900, a la edad de 14 años, comienza formalmente su carrera como maestra en una escuela para niñas en el barrio santiaguero de Nibaje. En 1906 es nombrada directora de la Escuela de Niñas del Barrio Marilope.
En 1908 asume el cargo de maestra de las áreas educativas de Matemáticas, Ciencias Físicas y Naturales, en la Escuela Superior de Señoritas, sustituyendo a su profesor Salvador Cucurullo.
Ercilia adoptó el sistema de la Escuela Racional del afamado educador antillano Eugenio María de Hostos, que por aquella época comenzaba a extenderse por las comunidades más avanzadas del país. Con ese método pudo organizar mejor las enseñanzas y aplicar reglas de disciplina de extraordinaria trascendencia.
Entre las medidas que introdujo se cuentan el uso de uniforme escolar por primera vez en República Dominicana y el trato respetuoso entre maestros y alumnos, denotado por la norma de dirigirse a las alumnas con el título de «señoritas», que se imponía tanto a las propias alumnas como a los profesores.
Ercilia también impulsó el respeto a los símbolos patrios, es decir, la bandera y el escudo, también motivó a algunos músicos para que compusieran y cantaran himnos en honor a ellos.
También agregó, como parte del método de Hostos, a la escuela Primaria Artes Manuales o Trabajos Manuales, como era común decir, no solo agregó esto, sino también Gimnasia y el Canto Coreado, introduciendo también asignaturas como el Dibujo y el uso de Mapas. La mayoría de estas medidas fueron criticadas al principio, por sectores de la sociedad, que no comprendían ni aceptaban las medidas innovadoras de Ercilia, que apenas a los 25 años de edad, se había convertido, además de una buena maestra, en una líder cívica de Santiago.
En agosto de 1913, con Mención de Honor, recibe el título de Maestra Normal, en la escuela de su pueblo natal. De inmediato empieza una campaña de denuncias ante el Congreso Nacional, con el fin de que se instale en Santiago un Instituto Profesional de Enseñanza Superior.
En 1915, por resolución del congreso, se inicia la docencia en dicho instituto. Donde se impartirían Matemática, Derecho, Medicina, Farmacia y Odontología. Ercilia en ese instituto estudia medicina, ya que le gustaba esa carrera. Poco tiempo después al producirse la intervención militar de los Estados Unidos en 1916, el Instituto tuvo que cerrar sus puertas.
Ercilia se opuso a la intervención norteamericana, sumándose a la lucha opositora a este régimen, realizando varias conferencias, para informar al pueblo de lo que pasaba en el país. En sus temas se hablaba del amor a la Patria de Duarte y el amor a la tierra, en donde habíamos nacido; Exigiéndole a los estadounidenses que canten el Himno Nacional y que enarbolaran la bandera, extendiendo esas costumbres a todos los ciudadanos, sin importar el sexo o la edad.
La gran Maestra e Intelectual, Ercilia Pepín, murió el 14 de junio de 1939. Hoy es considerada en República Dominicana, como una de las grandes mujeres destacadas en el país.
Ercilia Pepín fue la primera mujer dominicana en iniciar el movimiento feminista en el país, elevando su voz en defensa de los derechos de la mujer.
También profundizó su campaña patriótica y nacionalista, promoviendo el conocimiento de la enseñanza y los verdaderos valores morales y cívicos. Para ese entonces se había dedicado con firmeza y entusiasmo habitual, a coleccionar animales y plantas y al experimento de disecar aves y animales domésticos.
El Poder Ejecutivo promulgó el 4 de diciembre pasado, la Ley núm. 96-25, que declara a la educadora y activista Ercilia Pepín como Prócer de la Patria y designa el 7 de diciembre de cada año -fecha de su natalicio- como “Día de Ercilia Pepín”, en honor a su legado patriótico, educativo y a su constante defensa de los derechos de las mujeres.
La nueva legislación resalta la valía histórica de una mujer que dedicó su vida a transformar la educación dominicana y a impulsar la participación y presencia femenina en la vida pública.
Nacida en Santiago de los Caballeros el 7 de diciembre de 1886, Ercilia Pepín inició su labor docente a los 14 años, mostrando desde muy joven una vocación que la llevó a convertirse en una de las grandes educadoras de la historia de República Dominicana.
Entre los aportes hechos en el ámbito educativo por esta prócer se encuentran los siguientes: el uso del uniforme escolar, la promoción del trato respetuoso entre docentes y estudiantes y la incorporación de enfoques científicos en la enseñanza.
IMPORTANCIA HISTÓRICA
Asimismo, la educadora promovió desde las aulas conferencias y jornadas comunitarias tendentes a impulsar la participación plena de las mujeres en todas las áreas de la sociedad y defendió vigorosamente sus derechos civiles y políticos.
Durante la intervención militar de los Estados Unidos en 1916, Pepín se alzó como una voz firme en defensa de la soberanía nacional, emprendiendo un amplio proceso de concientización ciudadana mediante charlas, encuentros y acciones públicas que la consolidaron como una referente patriótica en todo el país.
La referida pieza legislativa establece que la Comisión Permanente de Efemérides Patrias será la responsable de realizar actividades conmemorativas tendentes a promover a Ercilia Pepín como “Prócer de la patria”, para mantener vivo su legado educativo y patriótico.
Esta ley, que entrará en vigencia a partir de su publicación en la gaceta oficial, constituye un homenaje a una mujer que dedicó su vida a la formación académica del país y a la defensa de los derechos civiles y políticos de la mujer dominicana

LA CAÍDA EN COMBATE DEL TITÁN DE BRONCE Y SU AYUDANTE PANCHITO GÓMEZ TORO.


Y que mejor manera de recordar y homenajear a Maceo y a Panchito pudiera haber que no sea con las palabras en diferentes momentos de quién llevó el pensamiento y las ideas de Martí y del propio Maceo hasta sus últimas consecuencias, nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, pensamientos e ideas que hoy, como nunca antes, tenemos que rescatar y poner en el centro de nuestras vidas como revolucionarios si de verdad queremos hacer eternos e invencibles nuestra Revolución y nuestro Socialismo.
“...De modo que la Revolución, en gran parte de la región de Oriente donde mandaba Maceo, se mantuvo fuerte, se mantuvo íntegra, se mantuvo limpia de discordias, de divisiones, de indisciplinas, de sediciones. Y hay que decir que el papel del hombre, es decir, el papel de Maceo en aquellas circunstancias, fue decisivo..." Fidel.
"...Maceo tan valiente, tan puro, tan leal, tan disciplinado, tan agradecido, recordaría junto a nosotros, con la misma gratitud que nosotros, el gesto de este hijo del pueblo argentino que se unió a nosotros, arriesgó muchas veces su vida junto a nosotros y dio su vida por la causa de la liberación de este continente; con la misma admiración y respeto, cariño y agradecimiento..." Fidel.
"...Maceo es nuestro, su gloria y su memoria continuaremos honrándola de mil formas diferentes; su gloria y su memoria continuaremos honrándola en el trabajo, en las luchas, en el cumplimiento de nuestros deberes internacionalistas y fundamentalmente con nuestro patriotismo..." Fidel.
"...No se sabe lo que vale un pueblo unido, no se sabe lo que vale un pueblo combatiente, no se sabe lo que puede un pueblo luchador capaz de tocar conciencia por conciencia y casa por casa, como sabríamos defender la patria si en vez de ser una lucha de ideas, con las armas en las manos tuviéramos que defender su suelo sagrado para cumplir aquello que dijo Maceo, tan importante hoy, cuando todavía la patria no era siquiera independiente, cuando no había las cosas por defender que tenemos que defender hoy: la justicia, la dignidad, el honor, la igualdad, la hermandad; ya él entonces, sin haber vivido la experiencia de una Revolución como hemos vivido nosotros, dijo bien claramente: ¡Quien intente apoderarse de Cuba, solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la contienda!..." Fidel.
Un día como hoy también, del año 1989, nuestra patria acogía en sus entrañas a las mujeres y hombres que durante años habían decidido seguir los pasos del Ché en otras tierras del mundo.
"...Ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad...", principio expresado por nuestro Comsndante en Jefe, fue el motor de honor y gloria de nuestro pueblo que impulsó a las y los cubanos, haciendo suyos los principios sagrados del internacionalismo proletario, a estar dispuestos a entregar hasta sus preciosas vidas en otras tierras del mundo.
"...Los combatientes internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo...", expresó años después el líder sudafricano Nelson Mandela.
Ni un océano de por medio ni la amenaza de un imperio, ni la crueldad del enemigo o el peligro de remover la política de coexistencia pacífica y distención impidieron a la máxima dirección de la Revolución Cubana decidir, en menos de 24 horas, luego de una reunión larga y serena, enviar la primera unidad regular de tropas cubanas, el 5 de Noviembre de 1975, para apoyar al Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) y proteger la integridad física de los instructores cubanos que ya se encontraban allí, a solicitud del líder Agostinho Neto.
Tras una de las guerras por la liberación nacional más larga de África (1961-1975), el 16 de Enero de ese año se había firmado, en Lisboa, el acuerdo para la independencia de Angola. Pero antes de poder sacudirse del dominio portugués, desde todas sus coordenadas padecía ese país la amenaza de una nueva ocupación.
Desde Zaire, tropas regulares con vínculos con la CIA habían penetrado en su territorio. Por el oeste, la UNITA, liderada por Jonas Savimbi, mantenía contactos con militares portugueses y compañías extranjeras.
En tanto, fuerzas de África del Sur se habían abalanzado sobre Namibia, hasta burlar las fronteras angolanas. A una celeridad de 70 kilómetros diarios avanzaba el ejército sudafricano en su propósito de ocupar Luanda e impedir que Agostinho Neto asumiera la Presidencia de la nueva nación.
Fue así como inició, aquel 5 de Noviembre, la Operación Carlota, que acabó de cumplir 50 años. A un primer batallón reforzado de tropas especiales, en el que se contaban 650 hombres, durante los siguientes 15 años se le sumaron más de 377 000 combatientes, y uno 50 000 colaboradores civiles de la isla ofrecieron allí asistencia educativa, de salud, constructiva y hasta artística.
Al mismo tiempo, millones de hombres y mujeres aseguraron desde Cuba el éxito de cada misión de esta justa gesta que "modificó de manera significativa el mapa político del África Austral y aceleró el fin del oprobioso régimen del Apartheid", en palabras del General de Ejército Raúl Castro Ruz.
Poco más de 2000 cubanos, la mayoría jóvenes, murieron en tierras angolanas. Las cartas eran elvinculo con sus familias, con sus amigos, con sus amores. Hacían internacionalismo, durante una de las más grandes estrategias militares de la historia moderna, con la misma naturalidad con la que le escribían a los suyos.
El 7 de Diciembre de 1989, hace hoy 36 años, por decisión expresa de la dirección de la Revolución, y bajo la conducción personal del Comandante en Jefe y del General de Ejército, se recibió en el seno de la patria, para que descansen eternamente en el suelo que los vio nacer, a cada cubana y cubano que entregaron sus inmortales vidas en otras tierras del mundo haciendo realidad las palabras del propio Comandante en Jefe cuando expresó, y cito: "Ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad"
¡¡¡ Viva eternamente el ejemplo inmortal de Antonio Maceo y Panchito Gómez Toro !!!
¡¡¡ Gloria Eterna a los héroes y mártires internacionalistas de la patria !!!
¡¡¡ SEGUIMOS EN COMBATE !!!






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