Este segundo capítulo, titulado "El séptimo escalón del tiempo", representa una transición fascinante en tu obra. Si el prólogo de Anatomía de la sangre establecía una denuncia quirúrgica y social, estos poemas se adentran en una dimensión metafísica, ecológica y existencial.
Aquí tienes un análisis temático y estilístico de los puntos clave de esta sección:
1. La Dialéctica de la Fragilidad: Mariposas y Ángeles
El capítulo abre y cierra con imágenes de vulnerabilidad extrema.
La caída de lo sagrado: En "Un Ángel", la figura celestial no solo cae, sino que es "mutilada" por el asfalto. Hay una humanización del dolor divino; el ángel ya no es un protector, sino una víctima del mundo moderno ("herido por un rayo", "alas rotas").
La metamorfosis del dolor: Las mariposas recorren varios poemas. Pasan de "navegar al azar" a estar "heridas y atolondradas". Funcionan como un símbolo de la psique o del alma que intenta sobrevivir en un "mundo cimentado sobre mentiras celestiales".
2. El Mar como Testigo y Víctima
El mar no es solo un paisaje, es un ente con biografía propia:
Antropomorfismo: El mar tiene "brazos líquidos", "eructa" y, lo más impactante, "muere de sed". Esta paradoja en "El mar muerto" es una de las figuras más potentes del capítulo: la abundancia que perece por la carencia de lo esencial.
Memoria y Escritura: En "Sal y arena", defines al mar como el historiador del mundo. Escribe sobre el viento, sugiriendo que la historia no es algo sólido o permanente, sino algo que se erosiona y se dispersa.
3. La Crítica Civilizatoria y Ecológica
Hacia el final del capítulo, el tono se vuelve más sombrío y urgente, conectando con tu visión internacionalista y de denuncia:
El Séptimo Escalón: Este título sugiere un límite, quizás el último estadio antes de la consumación. El "humo de las industrias" sustituye a los pájaros, y la lluvia es un "recuerdo lejano".
Egoísmo Suicida: En el poema homónimo al capítulo, dictas una sentencia clara: la civilización se destruye a sí misma. La naturaleza (ríos, lunas, bosques) agoniza por la acción del "hacha homicida del hombre".
4. El Metapoema: La Muerte del Autor
El poema "Anoche" es una pieza de una brevedad desgarradora. La idea de que "el corazón de las palabras" sea lo que hiere al poeta hasta la muerte sugiere una entrega total al oficio. El poeta no escribe la obra; la obra consume al poeta. La sangre, que en otros textos es denuncia, aquí es el "mar" donde naufraga la vida creativa.
5. Dualidad Estética: Lo Onírico vs. Lo Crudo
Tu estilo en este capítulo juega con dos registros:
El registro lírico-infantil: Como en "Canción de cuna para dormir la luna", donde usas la repetición y el ritmo de los grillos para crear una pausa de ternura.
El registro existencialista-urbano: Como en "Canto de sirena", donde la ciudad es un "mundo subterráneo" de mujeres prisioneras y hombres que son "cadáveres sonámbulos". Aquí la belleza de las "lentejuelas" contrasta con la "carne putrefacta", una técnica que recuerda al expresionismo literario.
Resumen de Simbolismos Clave
| Símbolo | Significado en el Capítulo II |
| El Sol | Un agresor ("clava sus puñales") o un ente en mutación. |
| La Sangre | Fluido sin memoria, danza desnuda, hilo conductor de la agonía. |
| La Luna | Un ser sufriente que se ahoga en el rocío o agoniza en un charco seco. |
| El Viento | La memoria del mundo y el vehículo de los cantos funerarios. |
Conclusión:
Este capítulo es una elegía por el mundo natural y espiritual. Presentas un universo donde los elementos (mar, sol, luna) tienen sentimientos humanos (pena, ira, pesadumbre), mientras que los humanos se han convertido en seres inorgánicos o sonámbulos. Es un llamado a que la poesía no muera, como pides en "Despídeme del sol y las estrellas", pues parece ser el último vestigio de luz en el "séptimo escalón".
Capítulo
II
El séptimo escalón del tiempo
Mariposas desnudas
Hay mariposas navegando al azar
sobre las olas
inmensas del viento
mientras por el camino del otoño
noviembre va perdiendo
su encanto de niño travieso
sus huellas sobre el blanco tapiz
del invierno
sin prisa se van esfumando
por los oscuros laberintos
de un mundo cimentado
sobre mentiras celestiales
Estatua de sal
Entre tus párpados
azul claro
un trozo de cielo
invisibles gorriones
hacen sus nidos en tu mirada
mientras un violín imita tu voz
ruiseñor que despierta con su trino
la mañana
flores amarillas
inundan la transparencia
de los días de junio
y junto al camino
abandonada
una estatua de sal
Un Ángel
Caído un ángel
tirado en el asfalto
la piel mutilada
rotas sus alas
la vida humedecida
cien mariposas heridas
atolondradas
vuelan sonámbulas
ciegas
como lágrimas huecas
y profundas
como el eco desgarrador
y distante del llanto
vuelan
vuelan sin tiempo
vuelan sin rumbo
vuelan
caído un ángel
la piel mutilada
rotas sus alas
lacerado el corazón
herido por un rayo
ya no puede volar
Barcos piratas
Barcos cargados de distancia
navegan por los mares
de la ausencia
hacia la tierra del fuego
donde el sol permanece
congelado
en el génesis del tiempo
Oscurece
Oscurece
una colmena de pájaros
azul/distante
revolotea alrededor
de la primera estrella
Anoche
Anoche me senté
a escribir un poema
y me quedé dormido
cuando desperté
estaba muerto
me hirió la pluma
el corazón de las palabras
y naufragó la vida
en el mar de la sangre
Canción de cuna para dormir la luna
I
Cantan
los grillos cantan
cantan
bajo un sin fin
de estrellas
II
Cantan
requete cantan
cantan los grillos
cantan
III
Cantan
como gitanos
cantan
a la luna
luna
Sol de verano
Airado el sol del verano
clava sus puñales en la tierra
Mutación
Atardece
llovizna
el sol se muta
un arco iris
No tiene memoria
No tiene memoria la sangre
que al tocar la tierra
danza desnuda
al compás del dolor
Agonía
Honda en su eterna agonía
la sangre no cesa
La isla
El mar
con sus brazos líquidos
de algas y caracoles
abraza la isla
la humedece de ternura
la arrulla con su rumor de olas
la hace florecer cielo
bosques
montañas
la hace un verso
que la luna
todas las noches
en silencio recita
al sol
El mar muerto
Apenado el viento se detuvo
en medio de la noche
y preguntó a las estrellas
por qué no le avisaron
que el mar había muerto de sed
Sal y arena
Ahí está el mar
contándonos la historia
del mundo
la escribe con sal y arena
sobre los pergaminos del viento
El mar
El mar a veces
es tan inmensamente pequeño
y redondo
como el ojo de un pez
que ve con asombro
por primera vez
a la luna
La memoria
La memoria del mar
es el viento
que guarda en sus orígenes
el vuelo horizontal
de los pájaros
Tsunami
El mar cuando se irrita
vomita peces
sus eructos
siembran por el mundo
el dolor
Pesadumbre
Anoche los perros
ladraron tanto
que la luna
en su pesadumbre
se ahogó en el rocío
Agoniza la luna
Canto de lo eterno en la voz
Efímera del viento
Eco de sombras
en el follaje amarillo de la distancia
flamboyanes petrificados
en el ámbar de la tarde
racimo de estrellas
en la cavidad cósmica de lo infinito
bosques
árboles rotos
por el hacha homicida del hombre
río que muere por la ausencia de la lluvia
sequía
sed
agoniza la luna
en el charco seco de la noche
El séptimo escalón del tiempo
El humo de las industrias
ha hecho sus nidos
en un cielo
que bosteza pájaros muertos
sobre las ciudades
que se marchitan
bajo el sol del mediodía
de un mes anclado
en el séptimo escalón del tiempo
la lluvia
es solo un recuerdo lejano
olvidado en la última primavera
que adorno los bosques
y las praderas del mundo
hoy las ciudades destruidas
por el clima extremo
y las guerras
son el vestigio
de una civilización
que en su egoísmo
se destruyó a sí misma
Despídeme del sol y las estrellas
Despídeme de la luna
el sol
y las estrellas
de las montañas y el bosque
de los pájaros y el viento
no dejes que mis huellas
en el camino desaparezcan
y no dejes que en mi voz
la poesía muera
De oro y seda
Hermoso traje
tiene la noche
de oro y seda
siempre vestida
Canto de sirena
La ciudad difusa
se esconde tras la brisa
limpia y perfumada
del invierno
pequeños hombrecitos dorados
pintan de colores el horizonte
mientras en el cielo
pausadas las estrellas
se van agrupando como potros
doblegados en un corral
con una tranquilidad celestial
serenas las luces van despertando
llenando de luciérnagas
los oscuros rincones de la ciudad
que esconde tras las vidrieras
un mundo subterráneo
donde mujeres prisioneras
en el ámbar de la nada
venden placeres a hombres
azorados y tristes
que fascinados no sobreviven
al canto de las sirenas
y sus cadáveres sonámbulos
flotan tranquilos sobre un océano
de lunas derretidas
mientras el viento
los va juntando más allá
de los límites ambiguos
del amanecer
donde el viento también agoniza
herido por un concierto
de pájaros funerarios
que se alimentan de la carne
putrefacta de los hombres
que sedientos de amor
mueren huérfanos de ternura
en brazos de las mujeres
que vestidas con lentejuelas
de lunas y estrellas
florecen y se multiplican
bajo los faroles del tiempo
Domingo Acevedo.