miércoles, diciembre 17, 2025

El Héroe de la Unión Soviética Vasily Grigorievich Zaitsev

 


En la gloria del soldado ruso ✩
Cada bala, en un fascista...
El 15 de diciembre de 1991, falleció el Héroe de la Unión Soviética
(23 de marzo de 1915 – 15 de diciembre de 1991)
Francotirador legendario de la Gran Guerra Patria. En tan solo unos meses, durante la Batalla de Stalingrado, desnazificó personalmente a medio batallón nazi y entrenó a docenas de soldados del Ejército Rojo para dar el primer disparo. Los francotiradores rusos aún utilizan sus métodos.
Vasily Zaitsev nació en el pueblo de Yelenkina, óblast de Oremburgo. Aprendió a disparar un rifle de caza desde muy pequeño y, a los 12 años, recibió un rifle como regalo. Tras completar siete años de estudios, Vasily se matriculó en una escuela técnica de construcción en Magnitogorsk, graduándose en 1930.
En 1937, Zaitsev se unió a la Flota del Pacífico como auxiliar en el departamento de artillería. La Gran Guerra Patria lo encontró al frente del departamento financiero en la bahía de Preobrazhenie. En el verano de 1942, tras varias solicitudes para ser enviado al frente, Vasily fue asignado a la 284.ª División de Fusileros. En septiembre, participó en la Batalla de Stalingrado.
Desde el principio, Vasily Grigoryevich demostró ser un francotirador hábil y excepcional, capaz de eliminar a tres enemigos a la vez con un fusil de soldado estándar desde una distancia de 800 metros. Eligiendo con precisión las mejores posiciones, logró camuflarlas a la perfección y permanecer invisible para los alemanes. Solo en la Batalla de Stalingrado, se le atribuye la muerte de 225 nazis, incluidos once francotiradores. Su fama de francotirador excepcional se extendió por todos los frentes.
Zaytsev alcanzó especial fama por su duelo de francotiradores con el "superfrancotirador" alemán Heinz Thorwald, director de la escuela de francotiradores de Zossen y SS-Standartenführer enviado a Stalingrado con la misión especial de eliminar a Zaytsev. Vasily Grigoryevich, a su vez, recibió la tarea de eliminar a Thorwald.
En enero de 1943, el valiente francotirador resultó gravemente herido por la explosión de una mina mientras el grupo de Zaytsev interrumpía un ataque nazi contra un regimiento de nuestras tropas cerca de Stalingrado. Vasily Grigoryevich quedó ciego y solo recuperó la vista tras múltiples cirugías. A finales de febrero de 1943, se le concedió el título de Héroe de la Unión Soviética.
Posteriormente, Vasily Zaitsev dirigió una escuela de francotiradores, comandó un pelotón de morteros y, finalmente, una compañía. Participó en batallas de gran repercusión, como la Batalla del Dniéper y la liberación del Donbás. La victoria lo encontró en un hospital de Kiev, donde se recuperaba de otra herida.
Tras el fin de la Gran Guerra Patria, Vasily Grigorievich Zaitsev se estableció en Kiev y trabajó como comandante de distrito. También se matriculó en el departamento de correspondencia del Instituto Panruso de la Industria Textil y Ligera. Posteriormente, dirigió la fábrica textil "Ucrania" y la escuela técnica de la industria ligera. Zaitsev fue invitado a participar en las pruebas del rifle de francotirador Dragunov.
Vasily Grigorievich Zaitsev falleció el 15 de diciembre de 1991 y fue enterrado en el cementerio Lukyanovskoye de Kiev. Quince años después, el 31 de enero de 2006, las cenizas del legendario tirador fueron enterradas de nuevo en el Mamayev Kurgan de Volgogrado.

lunes, diciembre 15, 2025

 Mi victoria. Un poema de Darcy Ribeiro



“Me puse del lado de los indios, y me derrotaron.
Me puse del lado de los negros, y me derrotaron.
Me puse del lado de los campesinos, y me derrotaron.
Me puse del lado de los obreros, y me derrotaron.
Me puse del lado de los pobres, y me derrotaron.
Me puse del lado de los perseguidos, y me derrotaron.
Me puse del lado de los discriminados, y me derrotaron.
Me puse del lado de los débiles, y me derrotaron.
Pero NUNCA me puse del lado de los que me vencieron.
Esa es mi victoria.”

Son los guardianes del bosque, elparamo y las montañas

Su profundo amor a la naturaleza, a las cosas que les rodean, a la vida, a la palabra, su convicción del honor en todos los sentidos y sobre todo el profundo apego a los suyos a su tradiciones, es lo que ha hecho que permanezcan en el tiempo dándonos una lección de vida.

No dejemos que perezcan, sigamos levantando nuestras voces para que cese la persecucion y el exterminio contra ellos y que sus derechos sean respetados como auténticos habitantes de estas tierras en donde merecen vivir en paz en los territorios de sus ancestros.

Domingo Acevedo.













































Fotos tomadas de la red.

 


domingo, diciembre 14, 2025

Máximo Gorki

 


(Seudónimo de Alexéi Maximóvich Peshkov; Nijni-Novgorod, 1868 - Moscú, 1936) Novelista y dramaturgo ruso, maestro del realismo socialista y una de las personalidades más relevantes de la cultura y de la literatura de su país.


Máximo Gorki

Tras la muerte de su padre cuando contaba cuatro años de edad, Máximo Gorki hubo de trasladarse a vivir con la familia de su abuelo, en un ambiente pequeño-burgués venido a menos y en ocasiones rayano en la pobreza. Ese mundo de su niñez, que lo marcó decididamente, se recrea magistralmente en Mi infancia (1913-1914), primera parte de su trilogía autobiográfica.

Gorki está considerado un modelo de escritor autodidacta. A los once años se marchó de la casa de su abuelo y emprendió una vida llena de aprendizajes incompletos, largas navegaciones por el río Volga y numerosos viajes al sur de Rusia y a Ucrania, que serían el tema del también autobiográfico libro Mis universidades (1923). El éxito literario le llegó tras la publicación del relato breve Makar Chudra en 1892, donde combina una descripción brillante de la naturaleza con un rico flujo narrativo interno para abordar el tema de la dignidad humana y la libertad en forma folclorista y ultra romántica. Lo mismo puede decirse de La vieja Izergil (1895), que narra la historia de Danko, quien hace pedazos su corazón para iluminar el camino de la salvación a su tribu.

De estos años son también una larga serie de relatos profundamente antiburgueses, que relatan las desesperadas y en la mayoría de los casos inútiles protestas de los desheredados contra el ethos capitalista que, tras la tardía penetración en el país de la revolución industrial, comenzaba a adueñarse de la sociedad rusa en el último tercio del siglo XIX. Entre ellos cabe señalar Chelkash (1895), La canción del halcón (1895), Konovalov (1896) y Veintiséis hombres y una mujer (1899). En los albores del siglo XX, Gorki escribe varias novelas sobre el mundo del comercio, como Foma Gordeev (1900) y Nosotros tres (1901), que si bien son vigorosas y de colorida expresión, padecen de cierta debilidad en su estructura.

Su primera obra de teatro, Los pequeños burgueses (1902), explora el tema de la rebelión contra la sociedad en un medio burgués e introduce por primera vez al héroe que milita activamente en favor de la causa proletaria. Su segunda obra, Los bajos fondos (1903), gozó de un éxito fulminante. En ella se manifiesta una retórica heredera de los sermones religiosos, que acompañará a buena parte de la obra posterior de Gorki y que irá adquiriendo un carácter abiertamente político.

El título más importante de ese giro proletario es La madre (1907), escrita durante un viaje que realizó a Estados Unidos para recolectar fondos para la causa bolchevique. La novela narra la historia de una madre que adopta la causa del socialismo como una suerte de religión, después de que su hijo, un activista político, es arrestado. Elogiada con entusiasmo por Lenin, adquirió una injustificada fama durante el período soviético, como ejemplo del triunfo inevitable de las ideas comunistas.

En realidad, Gorki parecía menos interesado en esos devaneos proletarios que en la descripción de la vida provinciana y la decisiva futilidad de sus protagonistas, con un espíritu que parece ser deudor de la obra de León Tolstói y Antón Chéjov. Así, sus piezas teatrales Los veraneantes (1905) y Los hijos del sol (1905), como sus obras en prosa La ciudad Okurov (1910) y La vida de Matvei Kozhemiakin (1911), indican su deseo de alejarse de los temas que dictaba la realidad inmediata, de la misma manera que se vio obligado a apartarse físicamente de Rusia por orden de las autoridades zaristas para instalarse en la isla de Capri.

La obra más característica de los años de su primer destierro es una novela escrita en primera persona, La confesión (1908), que evidencia su interés en la construcción de un Dios diferente para el imaginario popular. En 1913 se le permite regresar a Rusia, donde se vio abrumado por los excesos de la revolución bolchevique y la guerra civil y sostuvo varias discusiones con Lenin, especialmente a causa de la política cultural comunista. Finalmente, esa disconformidad y su manifiesto apoyo a muchos intelectuales represaliados o forzados al exilio le hicieron tomar la decisión de abandonar nuevamente su tierra y volver a Capri, aunque formalmente alegó razones de salud.

En la isla, en la década de 1920, escribió su mejor novela, El negocio de los Artamonov (1925), y emprendió la monumental y épica La vida de Klim Samgin, que la muerte no le permitió concluir. Esas obras y algunas piezas para teatro escritas en esos años evidencian que le era imposible conciliar sus intereses artísticos con la idea estalinista de la literatura. Sin embargo, en 1928 regresó nuevamente a Rusia, convirtiéndose en vocero del régimen de Stalin y abogado de la doctrina del realismo socialista, lo que tuvo un decisivo y nefasto efecto sobre su reputación intelectual. Murió en Moscú en circunstancias que todavía no han sido aclaradas.

Cómo citar este artículo:
Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de Máximo Gorki» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gorki.htm [página consultada el 14 de diciembre de 2025].

5 razones por las que Gorki es un gran escritor

 


Alexéi Bushkin/Sputnik

Es uno de los autores más controvertidos de la literatura rusa. Apoyó la revolución de 1905, aunque criticó la toma del poder por parte de los bolcheviques y también era amigo de Lenin.

Gorki fue el fundador de la literatura soviética, que prohibió a muchos autores publicar sus obras. Finalmente, fue cercano a Stalin y por eso no recibió el Premio Nobel de Literatura, que fue a parar a manos de Bunin, un autor ruso en el exilio. Presentamos esta serie de hechos sobre la vida de un autor que surgió de los bajos fondos de la sociedad rusa.

1. Sus libros muestran la realidad de la Rusia que vio

Cuando Alexéi Peshkov (nombre real de Gorki) era un niño su padre murió de cólera. Él también sufrió la enfermedad y la madre pasó por muchas penurias para encontrar un nuevo marido. Alexéi se quedó con sus abuelos en Nizhni Nóvgorod. Cuando murió su madre, el abuelo lo echó de casa.

Su escuela de vida fueron las calles de las ciudades a orillas del Volga por las que viajaba. Tras suspender los exámenes de acceso a la Universidad de Kazán, trabajó en una panadería y se unió a un círculo revolucionario, que leía obras marxistas. Debido a una depresión tuvo un intento de suicidio. Posteriormente trabajó en una fábrica.

Viajó por el sur de Rusia: el río Don, el Cáucaso y Crimea. Viajaba sobre todo a pie y se encontraba con gente muy diferente, muchos mendigos, como él mismo. En su trilogía autobiográfica, Infancia, Por el mundo y Mis universidades ofrece un retrato crudo del pueblo ruso. En la novela La madre y en el relato Chelksha muestra a los trabajadores pobres. Fueron estas obras las que le dieron fama como escritor proletario.

2. Lev Tolstói envidiaba su éxito

En 1902 publicó la obra Bajos fondos, que se hizo muy popular y Konstantín Stanislavski representó en el Teatro del Arte de Moscú. También llegó a otros teatros de Europa. Tolstói quedó sorprendido por su éxito. La primera vez que leyó la obra le preguntó a Gorki: “¿Por qué escribes esto?”. No podía imaginar que una obra sobre un albergue para mendigos en el que se retrataba a las prostitutas y a los alcohólicos pudiera ser interesante para el público.

Para Gorki, Tolstói era una especie de dios y lo que pensaba le influía mucho. Por su parte, el barbudo genio literario ruso sentía la importancia de la nueva prosa de Gorki pero le molestaba leer sobre su inesperado éxito, por no hablar de su escandalosa gira por EE UU.

3. Miembro honorario de la Academia Rusa de las Ciencias a los 34 años

Cuando tenía 30 años seguía cometiendo errores gramaticales que tenía que corregir su esposa, Ekaterina. Comenzó a trabajar como reportero para varios diarios y las revistas literarias publicaban a menudo sus relatos. Tan solo seis años después de comenzar a trabajar como escritor se convirtió en un honorario académico, lo que enfadó al zar Nicolás II, que ordenó que le retiraran ese honor. Tras el derrocamiento de la monarquía en 1917 Gorki volvió a convertirse en académico.

4. El canto de la revolución

Gorki glorificó la revolución con su obra Canto del petrel. Gorki se inspiró en la revolución de 1905, cuando las tropas gubernamentales dispararon contra manifestantes pacíficos el autor escribió una proclama revolucionaria por la que acabó en prisión.

Aunque tuvo sus dudas sobre la toma del poder por parte de los soviéticos en octubre de 1917, ya que le parecía prematura. Se refirió a ello como un trágico experimento y escribió una serie de artículos sobre el caos, la sangre y los horrores que hubo.

Años antes del ascenso de los bolcheviques al poder, Gorki vivió un tiempo en Europa, en Capri y se reunió con Lenin varias veces y hablaban durante horas.

En 1921 las relaciones con el nuevo estado soviético empeoraron y solo le permitían salir para hacer pequeños viajes en los que tratar su tuberculosis. Tras la muerte de Lenin le permitían salir de la URSS, pero ya no fue bienvenido en Europa. No pudo volver a Capri sino a Sorrento.

5. El escritor más influyente en la URSS

Gorki está considerado el fundador de la literatura soviética. Proclamó el “realismo socialista” y apeló por una estética y una escritura que sirviera al objetivo de crear un estado socialista.

Según este pardigma, los protagonistas estaban obligados a tener un sentido de la moral y una ideología. El escritor era un “propagandista” y para publicar tenía que seguir el nuevo dictado cultural.

Stalin era consciente de la influencia de Gorki y lo quería a su lado. De modo que el estado gastó mucho dinero en su lujosa forma de vida: villas italianas, viajes al extranjero y una mansión en el centro de Moscú.

Al mismo tiempo, Gorki hacía un trabajo sucio cuando Stalin se lo pedía. Tuvo que visitar el Gulag de Solovkí y escribir artículos que justificaban la esclavización de presos.

No está del todo claro si lo hizo convencido. Hay rumores según los cuales Stalin amenazó con enviar su hijo a los campos. También se sabe que los prisioneros tenían que dar la bienvenida a Gorki como si su vida en el Gulag fuera un retiro.

En cualquier caso, Gorki nunca criticó duramente a los escritores no conformistas con el régimen. Además, trató de ayudar a quienes tenían un familiar encarcelado y siempre era prestigioso contar ccon un amigo proletario como amigo.

Así de duros fueron los últimos días de Maxim Gorki.

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