Existe la falsa creencia de que las artes marciales son inútiles en un mundo donde cualquier "pelafustán" porta un arma de fuego y con ella se siente invencible.
Quien piensa así, ignora que en el combate cuerpo a cuerpo las artes marciales siguen siendo un conocimiento indispensable para la supervivencia de las personas y un pilar fundamental en el arte de la guerra.
No es casualidad que todos los ejércitos, regulares e irregulares las integren en su entrenamiento. Saben que en el caos del conflicto, las armas pueden fallar o agotarse las municiones, y es allí donde el dominio de estas marca la diferencia entre la vida y la muerte.
Las artes marciales (militares) no solo enseñan a pelear; sino que también forman al individuo en el sigilo, el camuflaje y la infiltración.
Disciplinas como el karate preparan al practicante en el uso experto de armas como el bo, el baston corto, la tonfa y, especialmente, el cuchillo como arma efectiva y silenciosa.
Más allá de la técnica, estas artes forjan el temple de las personas para actuar bajo presión extrema y sobrevivir en terrenos y climas hostiles.
En definitiva, las artes marciales no son un anacronismo, sino una ventaja estratégica y personal que ninguna tecnología podrá reemplazar por completo.
Domingo Acevedo.
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