Una obra de Wilfrido Velazquez Gomez.
Este tercer capítulo de tu obra, "El olor triste de la noche", funciona como un núcleo emocional donde la voz lírica de Domingo Acevedo transita desde el erotismo más puro y celebratorio hacia la melancolía del exilio, la distancia y la ausencia. Es un segmento de una vulnerabilidad exquisita, donde el cuerpo de la amada es el único mapa posible para un alma que se siente a la deriva.
A continuación, presento un análisis temático y estilístico de los puntos clave:
1. El Erotismo como Ritual Sagrado
En poemas como "Piel de sándalo", "Sublime ritual" y "Atesoro", el cuerpo femenino no es solo un objeto de deseo, sino un paisaje geográfico y espiritual.
La sacralización del acto: Al definir el amor como un "sublime ritual" y al poeta como un "alfarero" en "Dios te creó", sitúas la unión física en un plano casi místico. Hay una reivindicación del placer sensorial ("humedad digital", "sexo de fuego") que se siente vital, necesaria para contrarrestar la frialdad del mundo exterior.
La simbiosis naturaleza-cuerpo: Utilizas elementos orgánicos (lianas, trigo, rocío, sándalo) para describir la anatomía de la mujer, integrando lo humano en el ciclo de la tierra.
2. La Dialéctica de la Luz y la Sombra
Existe un contraste fascinante entre la luminosidad de la amada y la oscuridad del entorno del poeta:
La amada-faro: Ella es "Sol de cristal" y "luz atravesando el prisma". Su mirada tiene el poder de "desenterrar la luz" que incluso los dioses quisieron ocultar.
La noche acorralada: El título del capítulo, "El olor triste de la noche", marca el tono del cierre. La noche aquí no es descanso, es un espacio de "recuerdos inútiles" y una "amargura que se cuaja entre los ojos". La luz de ella es lo que mantiene a raya la "furia de los minotauros".
3. La Distancia y el Exilio Emocional
Este es quizás el eje más doloroso del capítulo. En "Me atan cadenas" y el poema homónimo del capítulo, la distancia física se convierte en una condición existencial.
La geografía del desasosiego: Mencionas "una ciudad cualquiera del mundo" y "cadenas de la distancia". Hay un sentimiento de impotencia: el deseo de volar como un "cóndor sobre los Andes" choca con la realidad de estar "prisionero de la ausencia".
La atemporalidad: El tiempo parece detenerse o romperse. El poeta "echa raíces" en la brisa o se queda "petrificado", sugiriendo que, sin la presencia del otro, el movimiento es imposible.
4. El Simbolismo Mitológico y Animal
Enriqueces la lírica con figuras que elevan el sentimiento a una categoría épica o fabulista:
Seres fantásticos: Los unicornios que galopan hacia la memoria, el centauro que cae vencido por la ternura y el quetzal de cristal. Estos símbolos aportan una textura de leyenda a tu historia personal.
Pájaros azules: Reaparece esta imagen (conectada con tu poema "Alborada de Mariposas Azules") como símbolo de esperanza, libertad y la delicadeza de las manos que buscan acariciar la vida en medio de la "abrupta sombra".
Conclusión
En este capítulo de Apología del tiempo, la voz de Domingo Acevedo se consolida como una voz internacionalista y humana. No solo hablas del amor, sino del trauma de la separación y la resiliencia del deseo. La transición de ser un "héroe vencedor de mil batallas" a ser un hombre que "ancla su barca" en la soledad del tiempo es un arco narrativo poético muy potente.
Es una poesía que se huele (sándalo, perfume estridante), se toca (humedad, fuego) y, sobre todo, se padece con una honestidad desgarradora.
Capítulo
III
El olor triste de la noche
Sol de Cristal
El viento
como un ruiseñor herido huye
trata de esconderse
tras el horizonte
al que nunca llega
bajo mi piel la noche se esconde
con un rumor de siglos
las estrellas afloran
entre mis ojos cuajados
de distancia
por donde los unicornios galopan
hacia los insólitos rincones
de la memoria
donde el recuerdo bajo un sol
como una bandera victoriosa ondea
A dónde va la luna
I
A dónde va la luna
vestida como una diosa
II
En busca de un amor
tan alto como el sol
III
Por qué siente celos
la tierra de ella
IV
Por qué sueñan las dos
con el mismo amor
Virgen en pecado
I
Ven
ebria de soledad
a mis brazos
II
Ven
sedienta
como un cascabel
mudo de sonidos
III
Ven
vacía como un cántaro
roto por la eternidad
IV
Ven
y grita mi nombre
en la insondable noche
del olvido y la muerte
V
Ven
y búscame
entre la multitud de ángeles
que habitan en tus sueños
Piel de sándalo
Piel de sándalo
cabellos de lianas dormidas
sobre los árboles de la selva
ojos de mar insondable y sereno
pezones erectos y tibios
entre mis manos
labios que saben mi nombre
labios que besan y ríen
lengua apasionada y sedienta
cintura de anillo nupcial
ombligo de caramelo en mi boca
largas piernas
sexo de fuego
pies descalzos
sobre la alborada de mis sueños
ven mujer
traspasa el tiempo y la distancia
desnúdate
y danza para mí bajo la luna
Dios te creó
I
Dios te creó
yo te hice
mis manos de alfarero
moldearon tu cuerpo
II
Dios te dio la vida
Yo te di el amor
Pequeña mujer
Hecha de rocío
y de luz
Quise huir
I
No hay donde esconderse
II
Hoy
la alegría sonora
de los amantes clandestinos
me delató
III
Me sorprendió agachado
detrás de las murallas
del horizonte
IV
Quise huir
pero al intentarlo
me hirió el alma
el llanto de un niño
recién nacido
V
Petrificado
entre las pestañas de la brisa
mi cuerpo echa raíces
Me atan cadenas
No podré ir a tu lado
ahora que te amo
ahora que guardo en mi corazón
para ti
un quetzal de cristal
ahora que soy joven y tierno
como un sauce
ahora que mis sueños
pueden volar tan alto
como un cóndor sobre los andes
II
Me quedaré aquí
no quiero
pero las cadenas de la distancia
me atan a la angustia de no tenerte
III
Oh amor
honda es la pena de quedarme
de no ir a tu lado
de morir tan lejos
prisionero de la ausencia
El secreto amor
El júbilo sempiterno de los sapos
el agua serena del estanque
las estrellas dormidas en tus ojos
y el secreto amor que no llega
La luz
La luz atravesando
el prisma de tus ojos
mil mariposas
Rota la luz
Rota la luz
en la inefable quietud
de tus ojos
en tu mirada se condensan
los colores del arco iris
Tu mirada
He desenterrado la luz
que los dioses
enterraron en la noche
ignoraban ellos
que la luz
como tu mirada
no caben en la nada
Sublime ritual
Noches estremecidas
por los quejidos húmedos
que brotan de tus labios
nuestros cuerpos
horizontalmente desnudos
hacen del acto del amor
un sublime ritual
Atesoro
Atesoro entre mis manos
el estridente perfume de tu piel
fuego que enciende mi tacto
cuando la humedad digital
de tu sexo en mis labios
endulza todos mis sentidos de placer
El olor triste de la noche
Sé que ya no podré vomitar
esta tristeza que he llevado por tanto tiempo
en el alma
y que a veces
en las tardes grises del invierno
se cuaja de amargura entre mis ojos
cuando te recuerdo pérdida
entre las luces y la distancia
de una ciudad cualquiera del mundo
y el olor triste de la noche
me acorralada
contra los recuerdos inútiles del amor
y tu mirada
como un puñal de ausencia
se clava en mi memoria
Pájaros azules
Entre mis manos crece tu risa
igual que en el pasto distante
crece la hierba
eres un destello breve
súbito
que ilumina de repente
la abrupta sombra
de mi cuerpo horizontal
tendido sobre las tardes
grises de enero
ven
deja que tu nombre entre mis labios
sea un rayo que hiera la distancia
deja que mis manos hagan surcos en tu piel
para sembrar en tu sexo de flores
la simiente congelada en mi semen
para que en tu vientre la vida
igual que el trigo en los campos
ilumine los ignotos senderos
de la fantasía
soy un héroe
vencedor de mil batallas
mas en tus brazos como un centauro
caigo vencido al amor y la ternura
atados mis sueños a tu nombre
ya no voy a ninguna parte
he anclado mi barca
en la remota soledad del tiempo
junto a la insondable desnudez
de tu cuerpo
dormido sobre un lecho de pétalos
petrificados sobre la nada
refugio de los fantasmas
que huyen de la furia
de los minotauros
yo también huyo de la furia ciega
del amor
mas en tu piel anidan
los pájaros azules de mis manos
Domingo Acev3do.
