Irán o el final del día más largo del mundo.
Guadi Calvo
Quizá con los ataques terroristas de Trump y Netanyahu contra la República Islámica de Irán, en la madrugada del sábado 28 de febrero, haya comenzado, por fin, a terminar el día más largo del mundo.
Porque pocas veces en la historia han durado tanto un día como el que comenzó el siete de octubre de 2023, con los ataques teledirigidos por el Mossad, en la que ingenuamente cayó Hamas, creyendo que atacaba posiciones del ocupante sionista en territorios palestinos, cuando en verdad le desataba las manos a Netanyahu para que a partir de entonces, tras la supuesta Tormenta de al-Aqsa, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) comenzaran la campaña más sanguinaria de la que el mundo tenga memoria, desde la Guerra de Vietnam. (Ver: La operación de Hamas y un error de cálculo).
Consiguiendo exterminar a miles de gazaties, demoler entera y para siempre la idea de una Palestina libre y establecer como normalidad, que uno de los ejércitos más poderoso del mundo, ataque población civil, durante más de 870 días, asesinándolos no solo por el fuego de sus armas de última generación, o el peso de las mamposterías que caía sobre familia enteras que se encontraban en “la seguridad de sus hogares” cuando fueron bombardeados , sino también y si no me equivoco, para los tiempos modernos una verdadera novedad, expresamente por hambre, por frío y falta de atención médica, para extender el sufrimiento lo máximo posible, para que el dolor se convierta en piel, y escarmiente cualquiera que ose resistir a la voluntad del “pueblo elegido”.
Desde aquel siete de octubre a Israel, los Estados Unidos, Dios y el consenso internacional le han dado todo, inicialmente impunidad, para exterminar Gaza, Cisjordania; someter a Siria, poniendo en su presidencia a uno de sus agentes, Abu Mohammad al-Golani. Quien observa impávido desde Damasco cómo, como cada día, las tropas sionistas anexan más y más territorio sirio. Sin que a nadie se le ocurra siquiera preguntarse: ¿hasta cuándo, hasta cuánto? (Ver. Siria, la revolución de las barbas recortadas).
Otro de sus anhelos le ha sido otorgado: exterminar a la cúpula del Hezbollah, comenzando nada menos que por su mítico líder, Hasan Nasrallah. Lo que ha permitido la desarticulación de la organización, reduciéndola a un mínimo poder de fuego, más allá de que en estas últimas horas haya vuelto a atacar posiciones sionistas en el norte de la Palestina ocupada.
Estos ataques le han dado una vez más a Netanyahu, para atacar discriminadamente al pueblo libanés, sumando más bajas civiles y terminando de dar forma a la anexión de ese país cuya última fase había comenzado en septiembre del 2024.
Es en este contexto por lo que a nadie le provocaron escozor las palabras del embajador norteamericano en Israel, Mike Huckabee, cuando en un programa periodístico, en el que el diplomático, que aparentemente no estaba ni borracho ni drogado, sino todo lo contrario, pareciendo muy sereno y reflexivo, dijo al atónito Tucker Carlson, uno de sus agentes mediáticos: “Que por mandato bíblico Israel tiene derecho a expandirse desde el Nilo hasta el Éufrates, abarcando territorios de países vecinos”. Algo que no sé si dice el mandato bíblico, pero sí dicen los sionistas desde 1886, cuando faltaban tres años para el nacimiento de Adolfo Hitler, y darles la gran excusa para que ellos lo merezcan todo.
Por lo que ya vemos, con Palestina borrada del mapa, con los retazos que quedaban de Cisjordania anexada por los colonos sionistas, mientras que, en la Franja de Gaza, ya se ha anunciado un megaproyecto inmobiliario donde, sobre lo que fue tumba y martirio de millones de palestinos, se levantarán torres de lujo que aspiran a rivalizar con Cannes, Mónaco o Saint-Tropez. Para el inicio de las obras solo queda una incertidumbre: ¿cómo levantar los millones de toneladas de despojo gazatí, producto de los bombardeos, sin que emerjan los miles de centenares de muertos que allí quedaron? Un Líbano demolido y al borde de ser declarado un protectorado sionista, y una Siria, prácticamente anexionada, aunque que todavía se debate entre la ocupación judía y la guerra étnica que los muyahidines de al-Golani han emprendido contra las minorías alauita, cristiana, árabe chiíta, drusa, y que los kurdos mejor se enteren (Ver: Siria: La escalada incesante).
Por lo que ya sumidos en la inmoralidad absoluta Arabia Saudita, Jordania y los emiratos del Golfo Pérsico, los sionistas se aproximan a algo todavía superior al sueño del Eretz Yisra`el Hašlemah o el Gran Israel: derrotar al último vestigio de la integridad musulmana. Irán y va por ello, y está yendo a quedarse con la totalidad de Medio Oriente, mientras Egipto y Turquía dejan hacer porque, según Brecht a ellos, no les atañe.
En la intimidad, llámame petróleo.
Ramplón, cursi e intelectualmente degenerado, es llamativo que Donald Trump haya sido tan sagaz para justificar sus ataques a naciones como Venezuela e Irán, por nombrar las ultimísimas, solo para derrocar a gobiernos que privan a sus ciudadanos de bienestar y libertad y evitar que pongan en peligro a los Estados Unidos y sus ciudadanos.
Por esto y quizás alguna otra cosa que solo saben Trump, Netanyahu y Jeffrey Epstein (RIP), el schutzhaftlagerführer de Lolita Island, esa especie de Guantánamo all inclusive, que abrió el Mossad para fotografiar, filmar y grabar a ricos y famosos mientras abusaban de menores y practicaban canibalismo, entre otras exquisiteces de la perversión burguesa.
Aunque, más allá de cualquier especulación, Estados Unidos e Israel no la están teniendo tan fácil en los primeros días de su guerra contra la República Islámica, al punto de un golpe tan efectivo como fue el martirio del ayatollah Alí Jamenei, sus familiares directos y muchos de sus principales colaboradores, tras la negativa del Líder Supremo a abandonar su residencia y de ser evacuado a un lugar seguro, por lo que no fue sorprendido, sino él y los suyos elevados a la condición de shahid (mártir), el primer blanco atacado por la entente fascista. Algo que, desde nuestro punto de vista occidental, oportunista y pragmático, no podemos dimensionar, pero sí lo harán gran parte de los 1700 millones de musulmanes, para los que ha sido una lección única, conmovedora y de honor, y que más temprano que tarde pondrá en marcha una respuesta, que volverá a quitar el suyo a muchos en Occidente. Como lo hicieron en la tarde del domingo los miles que se convocaron para asaltar los consulados norteamericanos de Bagdad en Irak y los de Karachi y Lahore en Pakistán, incluso al riesgo de sus propias vidas, porque la represión en Karachi dejó por lo menos una docena de muertos y cincuenta heridos. Lo que, conociendo la entereza de los musulmanes frente a esto, no se amilanará, sino que hará que muchos más salgan a imitarlos a lo largo del mundo. Con solo recordar París en 2015, Bruselas 2016, Niza 2016, Berlín 2016, Londres y Manchester en 2017 o Barcelona en 2017, tendrán bastante para entender lo que esto puede significar.
Mientras que la guerra en sí está revelando que Irán se encuentra mucho mejor preparado que en la guerra de los doce días de junio último, en que Tel Aviv había errado sus cálculos, lo que obligó a Trump a un rescate de urgencia antes de que los males sean irreparables. Entre ellos el cierre del estrecho de Ormuz, que coordinado con los Houthies yemeníes haciendo lo mismo en Bad el-Mandeb, el estrecho que separa el Golfo de Adén y del Mar Rojo incendiarían la economía mundial.
Hasta ahora, lo que, escudriñando a través de la censura militar por parte del ente sionista, las usinas de fake news y este nuevo Torquemada de la verdad en la que han convertido a la IA. La respuesta de Teherán es mucho más impresionante que cualquier especulación previa, no solo por haber agotado la mágica y omnipotente Cúpula de Hierro y sus sistemas multicapas antimisiles, golpeando a gusto ciudades judías, bases y navíos norteamericanos, de los que la censura impide conocer más detalles. Incluso un rumor conformado y negado mil veces dice que habría sido alcanzada la oficina de Netanyahu, quien obviamente no se encontraba allí, pero de ser cierto tiene un gran valor simbólico. Aunque nada reparara el asesinato de las más de ciento cincuenta niñas en una escuela del sur de Irán, que fue atacada en las primeras horas de los bombardeos.
Entendamos bien esto: como ha sucedido en Venezuela y en los bombardeos contra posiciones terroristas en Nigeria, en diciembre del año pasado, es para llevar la libertad y la democracia a esas naciones, aunque en la intimidad ya sabes cómo llamarme.
