sábado, diciembre 13, 2025

En muchos países del continente los indígenas, hoy igual que ayer, siguen siendo asesinados.

En muchos países del continente los indígenas, hoy igual que ayer, siguen muriendo por las manos criminales del capitalismo, encarnado en las grandes empresas mineras, en las grandes compañías madereras, en los grandes agricultores y ganaderos, en los gambusinos y en el propio gobierno que invade sus territorios con la finalidad de hacer presas, hidroeléctricas y carreteras, aplicando la ley del más fuerte sobre el más débil.

Irrespetando el derecho que tienen los indígenas a sus territorios, obviando el pedimento que estos hacen a que se les delimite las tierras donde habitan y no sólo que se les delimite, sino también que como estado haga valer ese derecho, protegiéndolos de quienes ambicionan esos territorios por las grandes riquezas que albergan.

 

Es ilógico que a más de quinientos años de la conquista y la colonización todavía se siga persiguiendo y asesinando a los indígenas como extraños por sus tierras.

 

Que se les siga vulnerando sus derechos más elementales como seres humanos, que es el de vivir libres y felices en sus territorios, alejados del hombre civilizado y cruel.

 

Es su derecho, es su vida, es el modo de convivencia que han elegido y es un deber de cada gobierno, de cada país nuestro a respetarlo, incluyendo el de las minorías producto de la conquista y la colonización.

 

Ya basta de exclusión, persecución y crímenes contra los indígenas.

Es la hora, es el tiempo de la delimitación y protección de sus territorios.

Resistir es vivir.

 

 Domingo Antonio Acevedo.

Abril/19






























































Fotos tomas de la red. 

Mujeres, pero además indígenas

Mujeres, pero además indígenas, dueñas del bosque, portadoras de la vida, guerreras cotidianas de la vida y el rocío, sobre sus hombros descansa el futuro de los pueblos originarios, ellas son la esperanza del futuro, mujeres pero además indígenas.

Domingo Acevedo.



































Fotos tomadas de la red.

viernes, diciembre 12, 2025

Albert Camus


(Mondovi, Argelia, 1913 - Villeblerin, Francia, 1960) Novelista, dramaturgo y ensayista francés. Nacido en el seno de una modesta familia de emigrantes franceses, su infancia y gran parte de su juventud transcurrieron en Argelia. Inteligente y disciplinado, empezó estudios de filosofía en la Universidad de Argel, que no pudo concluir debido a que enfermó de tuberculosis.


Albert Camus

Formó entonces una compañía de teatro de aficionados que representaba obras clásicas ante un auditorio integrado por trabajadores. Luego ejerció como periodista durante un corto período de tiempo en un diario de la capital argelina, mientras viajaba intensamente por Europa. En 1939 publicó Bodas, conjunto de artículos que incluyen numerosas reflexiones inspiradas en sus lecturas y viajes. En 1940 marchó a París, donde pronto encontró trabajo como redactor en Paris-Soir.

Albert Camus empezó a ser conocido en 1942, cuando se publicaron su novela corta El extranjero, ambientada en Argelia, y el ensayo El mito de Sísifo, obras que se complementan y que reflejan la influencia que sobre él tuvo el existencialismo. Tal influjo se materializa en una visión del destino humano como absurdo, y su mejor exponente quizá sea el «extranjero» de su novela, incapaz de participar en las pasiones de los hombres y que vive incluso su propia desgracia desde una indiferencia absoluta, la misma, según Camus, que marca la naturaleza y el mundo.

Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial se implicó en los acontecimientos del momento: militó en la Resistencia y fue uno de los fundadores del periódico clandestino Combat, y de 1945 a 1947, su director y editorialista. Sus primeras obras de teatro, El malentendido y Calígula, prolongan esta línea de pensamiento que tanto debe al existencialismo, mientras los problemas que había planteado la guerra le inspiraron Cartas a un amigo alemán.

Su novela La peste (1947) supone un cierto cambio en su pensamiento: la idea de la solidaridad y la capacidad de resistencia humana frente a la tragedia de vivir se impone a la noción del absurdo. La peste es a la vez una obra realista y alegórica, una reconstrucción mítica de los sentimientos del hombre europeo de la posguerra, de sus terrores más agobiantes. El autor precisó su nueva perspectiva en otros escritos, como el ensayo El hombre en rebeldía (1951) y en relatos breves como La caída y El exilio y el reino, obras en que orientó su moral de la rebeldía hacia un ideal que salvara los más altos valores morales y espirituales, cuya necesidad le parece tanto más evidente cuanto mayor es su convicción del absurdo del mundo.

Si la concepción del mundo lo emparenta con el existencialismo de Jean-Paul Sartre y su definición del hombre como «pasión inútil», las relaciones entre ambos estuvieron marcadas por una agria polémica. Mientras Sartre lo acusaba de independencia de criterio, de estirilidad y de ineficacia, Camus tachaba de inmoral la vinculación política de aquél con el comunismo.

De gran interés es también su serie de crónicas periodísticas Actuelles. Tradujo al francés La devoción de la cruz, de Calderón de la Barca, y El caballero de Olmedo, de Lope de Vega. En 1963 se publicaron, con el título de Cuadernos, sus notas de diario escritas entre 1935 y 1942. Galardonado en 1957 con el Premio Nobel de Literatura, falleció en un accidente de automóvil.

Cómo citar este artículo:
Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de Albert Camus» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/camus.htm [página consultada el 12 de diciembre de 2025].

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