Por: Domingo Acevedo 26 de enero de 2026
Hoy, al conmemorarse el natalicio de nuestro patricio Juan Pablo Duarte, los dominicanos de voluntad firme y amor desinteresado por la patria debemos asumir un compromiso histórico: trabajar arduamente en la construcción de un gran frente político y social. El objetivo es claro: salvar a la nación de las garras de la corrupción y de aquellos que, enquistados en las cúpulas de una derecha recalcitrante, destruyen el tejido moral de nuestra sociedad.
Estos sectores no solo se roban el erario, sino que asesinan la esperanza y el futuro del pueblo dominicano. Han convertido nuestra soberanía en una moneda de cambio, entregándola a corporaciones extranjeras a cambio de jugosos beneficios personales, traicionando así el sacrificio de nuestros fundadores.
Como bien sentenció Duarte: «Los traidores deben ser escarmentados con rigor». Sin embargo, para que ese castigo sea efectivo y la justicia prevalezca, hoy más que nunca necesitamos de una gran unidad nacional. Solo unificados podremos rescatar la nación, restaurar nuestra soberanía y devolverle al pueblo la dignidad que le ha sido arrebatada.
¡Por la patria y por la libertad!
